Marcos Aguirre
Francisco Marcos Aguirre y D�az. Relevante mamb� que pele� bajo las �rdenes de [[M�ximo G�mez]] y Antonio Maceo en la Columna Invasora.
Sumario
Biograf�a
Ni�ez
Naci� en Corralillo, Villa Clara, el25 de abril de1873. Su padre Juan Aguirre y Sasco, natural de Arbona, Francia, establecido en Corralillo, contrajo matrimonio con Juana D�az y de los Santos, natural de Macurijes, provinciaMatanzas. Marcos, como generalmente era conocido, hizo sus primeros estudios en su pueblo natal, trabaj� como dependiente de farmacia y con la intenci�n de alcanzar la segunda ense�anza se traslad� a [[Col�n]], provincia Matanzas.
Juventud
En el a�o 1983, con 19 a�os de edad, graduado de bachiller, comienza a estudiar farmacia enCiudad de la Habana, donde conoci� a estudiantes que mas tarde compartieron con el sus trajines b�licos. Marcos no estudiaba su carrera con recursos econ�micos f�ciles. Trabajaba como dependiente en la droguer�a de Anselmo Castells donde conoc�o a Horacio Ferrer y Diaz, ambos le arrendaron a Castells una de sus varias farmacias, �La Occidental� ubicada en la calle Corrales, esquina Cienfuegos en La Habana. Aquella farmacia pronto se convertir�a en un centro conspirativo contra la dominaci�n espa�ola, a ella asist�an j�venes que como ellos ten�an ansias de libertad, movidos, seg�n Ferrer, por la atracci�n personal de Marcos Aguirre. Entre esos j�venes se encontraba Pedro, hermano de Marcos, que al igual que el trabajaba de dependiente en la farmacia; [[Ram�n Conrado Campuzano Rodr�guez]], su amigo de la infancia, estudiante de medicina y Rafael Izquierdo Triana, tambi�n de Corralillo, su amigo y compa�ero inseparable.
Universidad
Ya en la universidad los muchachos se reun�an en el aula, y comentaban las composiciones del Tomo de los poetas de la Guerra, que se acababa de publicar en Nueva York, y dice Ferrer en su libro que ��Panchito Fabr�, culto y sentimental, presintiendo tal vez su pr�ximo sacrificio exclamaba: �Que honor tan grande nos espera, combatir con las armas en la mano por la independencia de Cuba y morir cual valiente girondino con un himno inmortal en la garganta!...� Todos los compa�eros de �La Occidental� conoc�an la labor desarrollada por [[Jos� Mart�]] en losEstados Unidos , que hab�a fundado el Partido Revolucionario Cubano , y que su labor primera era, la de reunir bajo una sola bandera a todos los cubanos para lograr la uni�n y lanzarse a la guerra por la definitiva y total independencia. Marcos recib�a las noticias de los trabajos conspirativos en el extranjero, por conducto de un alto empleado de Castells, que a su vez era persona de contacto con [[Juan Gualberto G�mez]], delegado de Mart�, y cuyo nombre ninguno de los supervivientes del grupo, lograron conocer, solo Marcos conoc�a al mismo.
El Levantamiento
En enero de 1895 conocieron por la prensa que hab�an sido apresadas en Fernandinas, por las autoridades norteamericanas, los barcos que conduc�an armas y municiones, preparados para desembarcar enCuba, con los principales jefes revolucionarios. Los conspiradores de �La Occidental� se quedan desorientados pues el confidente que les llevar�a los informes de[[Juan Gualberto G�mez]], no aparec�a, hasta que al fin el 20 de febrero se encontr� con Marcos Aguirre, notific�ndole la orden de levantamiento para el24 de febrero. Aquellos j�venes conspiradores, trece en total, no ten�an una orden concreta y ante los hechos que ven�an desarroll�ndose enLa Habana, donde el Capit�n Emilio Callejas, conociendo como iban las cosas puso en vigor la Ley de Orden P�blico, para sofocar cualquier acci�n; y conoci�ndose adem�s que hab�an alzados en armas en la provincias deOriente yMatanzas, la detenci�n de Julio Sanguily y Pedro Betancourt en La Habana, hac�an esfuerzos por lograr incorporarse a los sublevados, donde era dif�cil llegar desde la capital. En septiembre Marcos marcha para Corralillo; y despu�s de haber sacado al campo 22 tercerolas y dos mil quinientas c�psulas, llevando como segundo a Rafael Izquierdo Triana, se alzo en armas el 25 de septiembre de 1895, al frente de un escuadr�n de 27 hombres bien armados. Ya con el grado de Capit�n, despu�s de una breve campa�a en la zona de Rancho Veloz, con sus hombres se incorpora a la Brigada de Col�n, bajo las �rdenes de su jefe el Coronel [[Francisco P�rez]], bati�ndose en dos ocasiones con los espa�oles.
Encuentro con la Columna Invasora
El 19 de diciembre, despu�s de una breve pero necesaria separaci�n, une sus fuerzas nuevamente a las del Coronel [[Francisco P�rez]] y con el va a saludar a la Columna Invasora, en un lugar llamado Cabeza de Toro, territorio villaclare�o, que limita con la provincia de Matanzas. All� conoci� a [[M�ximo G�mez]] y a Antonio Maceo, por los que sent�a veneraci�n. Por la tarde los dos batallones de P�rez fueron enviados a provocar a una columna espa�ola acuartelada en Lagunitas, que ten�a �rdenes de [[Mart�nez Campos]] de cortarles el paso en el r�o Hanabana. All� se bati� bravamente el Capit�n Aguirre, sufriendo sus fuerzas 5 bajas, siendo herido tambi�n el Coronel Francisco P�rez.
El cruce del Hanabana
La Columna Invasora pas� el Hanabana penetrando en la provincia de Matanzas. El jefe del Ejercito Espa�ol acamp� en La Colmena, con la esperanza de destruir totalmente al las fuerzas invasoras, teni�ndolo todo preparado al efecto, pero[[Francisco P�rez]] se incorpor� con su gente, anunciando que los espa�oles ven�an detr�s. [[G�mez]] y Maceo desplegaron sus escuadrones en tanto la infanter�a peleaba ardorosamente en el paso del r�o. Recorriendo las filas, los dos jefes cubanos haciendo desvainar los machetes, ordenaron que no se disparara un solo tiro. Pero era tanto el entusiasmo que cuando la tropa espa�ola cruz� el arroyo y se apareci� en la sabana, sin esperar los cubanos la orden del clar�n se lanzaron a la carga novecientos hombres arrollando a los espa�oles, que retrocediendo se hicieron fuertes en las m�rgenes del r�o. G�mez reorganizo sus alas y decidi� retirarse a Lagunillas. A Marcos Aguirre no le cab�a la alegr�a en el cuerpo, cargar a las �rdenes de los Generales G�mez y Maceo, haciendo retroceder a los cuadros espa�oles, todo aquello era la realizaci�n de un sue�o.
Ca�da en Combate
Result� que un grupo de orientales, se aproxim� de madrugada merodeando junto al Jac�n y al saberlo un sargento espa�ol, tom�ndolos por plateados salio con catorce hombres de aquel destacamento a seguir tras ellos, muy lejos de pensar que quien estaba all� era nada m�s y nada menos que la Columna Invasora de [[G�mez]] y Maceo que llegaron de madrugada. Los Generales desconoc�an el n�mero de atacantes y para desalojar al enemigo mandaron a tocar a deg�ello. Arrojado y temerario, el capit�n Marcos Aguirre enardecido por los toques del clar�n libertador, se lanz� al machete sobre el grupo enemigo, que se neg� a rendirse, vendiendo caras sus vidas, hasta que fueron exterminados. [[Bernab� Boza]] y [[Jos� Luciano Franco]] escriben: �A las cinco de la ma�ana, cuando nos est�bamos preparando para la marcha se sinti� fuego en una de las guardias del campamento. Acudi� el incansable batalladorMaceo, que no pudo contenerse cuando sonaron los tiros y result� copada y deshecha una guerrilla espa�ola que persiguiendo unos exploradores nuestros, se meti� en nuestro campamento y al verse perdida sin retirada posible, se defendi� heroicamente vendiendo cada uno de sus soldados cara su vida, al extremo de ocasionarnos doce bajas.� Entre esos doce valientes, en uno de los �ltimos tiros disparados por los espa�oles cay� desplomado Marcos Aguirre con un balazo en la frente. As� fue la vida corta pero heroica como guerrero de aquel muchacho jovial, alegre y valiente, que termin� su vida al paso de la Invasi�n, conociendo como anhelaba, a Maceo y M�ximo G�mez cayendo heroicamente el 21 de diciembre de 1895.
Fuentes
Testimonios personales de:
- Ramón Campusano Rodríguez.
- José Sentmanat Triana.
- Ferrer Diaz, Horacio. Con el libro al hombro, Pág. 11
- Ferrer Diaz, Horacio. Con el libro al hombro, Pág. 16 y 17
Boza, Bernabé. Mi diario de la Guerra. Tomo I, Pág. 62 y 63
- Franco, José Luciano. Antonio Maceo, Apuntes para una historia de su vida, Tomo II, Pág. 253
- Ferrer Diaz, Horacio. Con el libro al hombro, Pág. 147
- Miró Argenter, José. Crónicas de la Guerra. Libro I, Pág. 265