El pergamino de la seducción

El pergamino de la seducción
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Autor(a)(es)(as)Gioconda Belli
Editorial:Ediciones Rayo
ColecciónRayo
GéneroNovela
ImprentaHarperCollins Publishers
Diseño de cubiertaLaura Klynstra
Primera edicióneditorial Seix Barral, 2005
ISBNISBN-13: 978-0-06-08339-8
PaísEstados Unidos Bandera de Cuba

El pergamino de la seducción. Es la tercera novela de la escritora nicaragüense Gioconda Belli (Managua, 1948). Publicada por Seix Barral en 2005 en la nueva colección Novela Histórica, ha tenido un gran éxito de ventas y ya se prepara su traducción a varios idiomas.


En 2005, con El pergamino de la seducción, Gioconda Belli logra rozar sus temas preferidos, con calidad literaria, pero revestidos de un formato que, consciente o inconscientemente, se adapta perfectamente a las tendencias del mercado editorial. La elección del relato de suspenso con trasfondo histórico sigue las huellas de los éxitos de taquilla.


La autora define su texto como un homenaje a la novela gótica, lo cual quizás pueda rastrearse en la presencia del caserón de la familia de Manuel al final de la novela. La pista oculta sería el libro que Lucía lee en casa de la tía Agueda: Jane Eyre de Charlotte Bronte.

Trama

La joven Lucía, protagonista de esta apasionante historia, queda huérfana tras un traumático accidente aéreo, sus abuelos deciden mandarla a un internado de monjas en España. En ésta ciudad conoce a Manuel, un profesor de historia, cuarentón, solitario, que está obsesionado con la historia de Juana de Castilla, más conocida como Juana la Loca, personaje fascinante de los siglos XV y XVI.


Las vidas de Manuel y Lucía empiezan a entrelazarse a raíz de la fascinación de Manuel por esta joven en quien, en aspecto y espíritu, ve a una especie de reencarnación de Juana. El tema, a partir de aquí, es el poder de seducción de la palabra: el relato de Manuel susurrado al oído de Lucía, mientras ésta, ataviada con un traje de la época, siente el espíritu indomable e infeliz de Juana penetrar en sus propios cuerpo y alma.

En un segundo plano está la historia de Juana I de Castilla, quien se perfila a contar con su voz su propia historia, sus dudas, dolores, y la indomable pasión que siente por Felipe, con quien contrajo nupcias tras un arreglo político.


Tras la historia de éstos personajes se trasluce una fusión entre el pasado y el presente, el pasado de Juana, la cual “reencarnaría” en el cuerpo de Lucía, llevando a ésta a descubrir los caminos de su sexualidad, su madures de mujer, abriéndole así paso a un mundo desconocido por ella hasta ese momento.

Locura como trasgresión

El destino de Juana y el de Lucía se presentan en forma simultánea para el lector. A juzgar por el título, sería el poder de la palabra y el relato como arma de seducción los temas principales de la novela. En esta lectura, sin embargo, el tema de mayor potencial es la locura de Juana. La locura como etiqueta para toda expresión de una mujer que no cuadra con los esquemas de la época. Mientras que Felipe, también un hombre educado, ansioso de poder y con una vida sexual más provocativa que la de su mujer, ganó el epíteto de "el Hermoso"; Juana, por las mismas cualidades, fue declarada "la Loca". Teniendo en cuenta la época que le tocó vivir a esta mujer, pensar, desear, sentir y expresarse eran signos de locura.

Procedente de la España todavía ensombrecida por la barbarie de la Inquisición, se mostró siempre escéptica y alejada de las prácticas religiosas. La mejor manera de quitarle autoridad, degradarla y evitar el peligro que una mujer inteligente y consciente de su poder significaba, fue relegarla en una fortaleza y declararla loca. La historia de Juana I de Castilla transcurre a finales del siglo XV y principios del XVI, pero muy bien podría adaptarse a la realidad de muchas mujeres del siglo XXI.


Pero éste es, en realidad, sólo el trasfondo de la novela, cuyos personajes principales, como apuntamos, serían Lucía y Manuel. El problema es que, frente a la fascinación que nos produce la figura de Juana, los personajes ficticios Lucía y Manuel se deslucen completamente. Desde el punto de vista del lenguaje, Belli encuentra el tono preciso de Juana, a la vez calmo y ansioso, visionario y bello. A través de él, vemos pasar en el relato a Felipe y a los padres de Juana -los Reyes Católicos-, quienes revisten un carisma y una fuerza excepcional, aunque no siempre en sentido positivo. Cada uno de los personajes de la Corte, desde los nobles que rodean a Felipe, hasta las damas de compañía y los criados de Juana, cobra vida en el relato de la reina. Inversamente, y de una manera paradojal, las figuras sin demasiados contornos de Manuel y Lucía se van diluyendo. El registro idiomático de ambos es prácticamente idéntico, lo cual sorprendería en la realidad entre un maduro y excéntrico catedrático de historia y una adolescente de secundaria. Lo mismo con respecto a Águeda, la tía de Manuel. A pesar de representar tres generaciones, el diálogo se desarrolla en un tono único y mesurado, monocorde. Así como Juana representaría a una rebelde para su época, Lucía semeja más una niña mimada que se deja llevar por las circunstancias, influida por el puritanismo y la doble moral religiosa en la que Manuel y Águeda, representantes de un estrato social aristocrático y prejuicioso, viven inmersos.

Mientras Juana, a pesar de su investidura de reina, está completamente a merced de fuerzas e intereses enfrentados que la superan, Lucía tiene un mundo de posibilidades para sí en cuanto cumpla su mayoría de edad. De posición económica privilegiada y con el apoyo de su tía en Nueva York, su destino está en sus propias manos.

Hacia el final de la novela, cuando Lucía deja el internado, la historia va aderezándose con ciertos elementos de misterio, y con la búsqueda obsesiva de Manuel de unos presuntos manuscritos que Juana habría escrito y que no se han encontrado.

Personajes

  • Lucía: protagonista principal de esta obra, muy pequeña pierde a sus padres y es internada en un internado de monjas en España, su orfandad la sumen en una soledad solo compartida cuando se sumerge en la vida de Juana, con ella descubre todo su mundo, desde el primer momento existe una fuerte conexión entre estos dos personajes.
  • Manuel: profesor de historia, descendiente de una larga línea de Marqueses Denia, quienes fueron los encargados de mantener a la reina Juana cautiva el resto de su vida, alegando locura, Manuel está obsesionado con redimir la memoria de la Reina Juana.
  • Juana: Reina Juana I de Castilla, hija y madre de reyes, es el personaje más carismático y fascinante de un período de crucial de España. Hermosa, inteligente, segura, poderosa, se rebeló contra la opresión y los abusos, y luchó sin descanso por ser fiel así misma. En 1509, con 29 años, fue declarada loca y encerrada en Tordesilla, donde permaneció hasta su muerte en 1555.
  • Felipe: Más conocido por la historia como Felipe el hermoso. Murió el 25 de septiembre de 1506 a la edad de 30 años.

Fuentes