Marcos Aguirre
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Francisco Marcos Aguirre y Díaz. Relevante mambí que peleó bajo las órdenes de Máximo Gómez y Antonio Maceo en la Columna Invasora, donde se destacó por ser un hombre temerario y de una gran valentía, participando en combates en la zona de la antigua provincia de Las Villas y la provincia de Matanzas, alcanzando los grados de Capitán, muere a los 22 años de edad el 21 de diciembre de 1895.
Sumario
Síntesis biográfica
Niñez
Nació en Corralillo, Villa Clara, el25 de abril de1873. Su padre Juan Aguirre y Sasco, natural de Arbona, Francia, establecido en Corralillo, contrajo matrimonio con Juana Díaz y de los Santos, natural de Macurijes, provinciaMatanzas. Marcos, como generalmente era conocido, hizo sus primeros estudios en su pueblo natal, trabajó como dependiente de farmacia y con la intención de alcanzar la segunda enseñanza se trasladó a Colón, provincia Matanzas.
Juventud
En el año 1983, con 19 años de edad, graduado de bachiller, comienza a estudiar farmacia enCiudad de la Habana, donde conoció a estudiantes que más tarde compartieron con él sus trajines bólicos.
Marcos no estudiaba su carrera con recursos económicos fáciles. Trabajaba como dependiente en la droguería de Anselmo Castells donde conoció a Horacio Ferrer y Diaz, ambos le arrendaron a Castells una de sus varias farmacias, La Occidental ubicada en la calle Corrales, esquina Cienfuegos en La Habana.
Aquella farmacia pronto se convertiría en un centro conspirativo contra la dominación española, a ella asistían jóvenes que como ellos tenían ansias de libertad, movidos, según Ferrer, por la atracción personal de Marcos Aguirre. Entre esos jóvenes se encontraba Pedro, hermano de Marcos, que al igual que el trabajaba de dependiente en la farmacia;Ramón Conrado Campuzano Rodríguez, su amigo de la infancia, estudiante de medicina y Rafael Izquierdo Triana, también de Corralillo, su amigo y compañero inseparable.
Universidad
Ya en la universidad los muchachos se reunían en el aula, y comentaban las composiciones del Tomo de los poetas de la Guerra, que se acababa de publicar en Nueva York, y dice Ferrer en su libro que Panchito Fabrio, culto y sentimental, presintiendo tal vez su próximo sacrificio exclamaba: "Que honor tan grande nos espera, combatir con las armas en la mano por la independencia de Cuba y morir cual valiente girondino con un himno inmortal en la garganta"...
Todos los compañeros de La Occidental conocían la labor desarrollada por José Martí en losEstados Unidos , que había fundado el Partido Revolucionario Cubano , y que su labor primera era, la de reunir bajo una sola bandera a todos los cubanos para lograr la unión y lanzarse a la guerra por la definitiva y total independencia. Marcos recibía las noticias de los trabajos conspirativos en el extranjero, por conducto de un alto empleado de Castells, que a su vez era persona de contacto con Juan Gualberto Gómez, delegado de Martí, y cuyo nombre ninguno de los supervivientes del grupo, lograron conocer, solo Marcos conocía al mismo.
El Levantamiento
En enero de 1895 conocieron por la prensa que habían sido apresadas en Fernandinas, por las autoridades norteamericanas, los barcos que conducían armas y municiones, preparados para desembarcar enCuba, con los principales jefes revolucionarios. Los conspiradores de La Occidental se quedan desorientados pues el confidente que les llevaría los informes deJuan Gualberto Gómez, no aparecía, hasta que al fin el 20 de febrero se encontró con Marcos Aguirre, notificándole la orden de levantamiento para el24 de febrero. Aquellos jóvenes conspiradores, trece en total, no tenían una orden concreta y ante los hechos que venían desarrollándose en La Habana, donde el capitán Emilio Callejas, conociendo como iban las cosas puso en vigor la Ley de Orden Público, para sofocar cualquier acción; y conociéndose además que habían alzados en armas en la provincias deOriente y Matanzas, la detención de Julio Sanguily y Pedro Betancourt en La Habana, hacían esfuerzos por lograr incorporarse a los sublevados, donde era difícil llegar desde la capital. En septiembre Marcos marcha para Corralillo; y después de haber sacado al campo 22 tercerolas y dos mil quinientas cápsulas, llevando como segundo a Rafael Izquierdo Triana, se alzo en armas el 25 de septiembre de 1895, al frente de un escuadrón de 27 hombres bien armados. Ya con el grado de capitán, después de una breve campaña en la zona de Rancho Veloz, con sus hombres se incorpora a la Brigada de Colón, bajo las órdenes de su jefe el Coronel Francisco Pérez, batiéndose en dos ocasiones con los españoles.
Encuentro con la Columna Invasora
El 19 de diciembre, despu�s de una breve pero necesaria separaci�n, une sus fuerzas nuevamente a las del Coronel [[Francisco P�rez]] y con el va a saludar a la Columna Invasora, en un lugar llamado Cabeza de Toro, territorio villaclare�o, que limita con la provincia de Matanzas. All� conoci� a [[M�ximo G�mez]] y a Antonio Maceo, por los que sent�a veneraci�n. Por la tarde los dos batallones de P�rez fueron enviados a provocar a una columna espa�ola acuartelada en Lagunitas, que ten�a �rdenes de [[Mart�nez Campos]] de cortarles el paso en el r�o Hanabana. All� se bati� bravamente el capit�n Aguirre, sufriendo sus fuerzas 5 bajas, siendo herido tambi�n el coronel Francisco P�rez.
El cruce del Hanabana
La Columna Invasora pas� el Hanabana penetrando en la provincia de Matanzas. El jefe del Ej�rcito Espa�ol acamp� en La Colmena, con la esperanza de destruir totalmente al las fuerzas invasoras, teni�ndolo todo preparado al efecto, pero [[Francisco P�rez]] se incorpor� con su gente, anunciando que los espa�oles ven�an detr�s. [[G�mez]] y Maceo desplegaron sus escuadrones en tanto la infanter�a peleaba ardorosamente en el paso del r�o. Recorriendo las filas, los dos jefes cubanos haciendo desvainar los machetes, ordenaron que no se disparara un solo tiro. Pero era tanto el entusiasmo que cuando la tropa espa�ola cruz� el arroyo y se apareci� en la sabana, sin esperar los cubanos la orden del clar�n se lanzaron a la carga novecientos hombres arrollando a los espa�oles, que retrocediendo se hicieron fuertes en las m�rgenes del r�o. G�mez reorganizo sus alas y decidi� retirarse a Lagunillas. A Marcos Aguirre no le cab�a la alegr�a en el cuerpo, cargar a las �rdenes de los Generales G�mez y Maceo, haciendo retroceder a los cuadros espa�oles, todo aquello era la realizaci�n de un sue�o.
Muerte
Result� que un grupo de orientales, se aproxim� de madrugada merodeando junto al Jac�n y al saberlo un sargento espa�ol, tom�ndolos por plateados salio con catorce hombres de aquel destacamento a seguir tras ellos, muy lejos de pensar que quien estaba all� era nada m�s y nada menos que la Columna Invasora de [[G�mez]] y Maceo que llegaron de madrugada. Los Generales desconoc�an el n�mero de atacantes y para desalojar al enemigo mandaron a tocar a deg�ello. Arrojado y temerario, el capit�n Marcos Aguirre enardecido por los toques del clar�n libertador, se lanz� al machete sobre el grupo enemigo, que se neg� a rendirse, vendiendo caras sus vidas, hasta que fueron exterminados. [[Bernab� Boza]] y [[Jos� Luciano Franco]] escriben: A las cinco de la ma�ana, cuando nos est�bamos preparando para la marcha se sinti� fuego en una de las guardias del campamento. Acudi� el incansable batalladorMaceo, que no pudo contenerse cuando sonaron los tiros y result� copada y deshecha una guerrilla espa�ola que persiguiendo unos exploradores nuestros, se meti� en nuestro campamento y al verse perdida sin retirada posible, se defendi� heroicamente vendiendo cada uno de sus soldados cara su vida, al extremo de ocasionarnos doce bajas. Entre esos doce valientes, en uno de los �ltimos tiros disparados por los espa�oles cay� desplomado Marcos Aguirre con un balazo en la frente. As� fue la vida corta pero heroica como guerrero de aquel muchacho jovial, alegre y valiente, que termin� su vida al paso de la Invasi�n, conociendo como anhelaba, a Maceo y M�ximo G�mez cayendo heroicamente el 21 de diciembre de 1895.
Fuentes
Testimonios personales de:
- Ramón Campusano Rodríguez.
- José Sentmanat Triana.
- Ferrer Diaz, Horacio. Con el libro al hombro, Pág. 11
- Ferrer Diaz, Horacio. Con el libro al hombro, Pág. 16 y 17
Boza, Bernabé. Mi diario de la Guerra. Tomo I, Pág. 62 y 63
- Franco, José Luciano. Antonio Maceo, Apuntes para una historia de su vida, Tomo II, Pág. 253
- Ferrer Diaz, Horacio. Con el libro al hombro, Pág. 147
- Miró Argenter, José. Crónicas de la Guerra. Libro I, Pág. 265