La interpretación de los sueños (libro)

Revisión del 09:32 14 oct 2021 de Marialis (discusión | contribuciones) (Página creada con «{{Ficha Libro |nombre= |nombre original=La interpretación de los sueños |portada= Abf584041f321d5f52601632cbc05493_XL.jpg |tamaño= |descripción= |autor(es)= Sigmund Fr…»)
(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)
Información sobre la plantilla
Abf584041f321d5f52601632cbc05493 XL.jpg
Título originalLa interpretación de los sueños
Autor(a)(es)(as)Sigmund Freud

La interpretación de los sueños de Sigmund Freud es el libro del siglo en dos sentidos. Por un lado, por “razones de marketing”, el fundador del psicoanálisis posfechó el libro de 1899 a 1900 para convertirlo en un hijo del nuevo siglo. Y, por el otro, el contenido de más de 600 páginas del voluminoso libro teórico revolucionó la visión científica de los sueños y la vida interior como ninguna otra obra. Freud interpreta los sueños como la realización de los deseos. Los deseos e impulsos reprimidos del inconsciente se agolpan en la conciencia durante el sueño, pero una fuerza psíquica censora los deforma de tal manera que los sueños parecen abstractos, extraños o incluso absurdos. Mediante más de 100 sueños, Freud muestra que, al parecer, todos los sueños tienen un trasfondo sexual que, la mayoría de las veces, proviene de la infancia más temprana. La interpretación de los sueños es, por tanto, la precursora de la teoría de la sexualidad y las pulsiones. En el más amplio sentido de la palabra, el libro de Freud privó del sueño al mundo en el umbral del siglo pasado. Su teoría despertó en igual medida el interés y el desagrado. A pesar de todas las críticas, no se le puede negar su contribución: liberó al antiguo arte de la interpretación de los sueños de su carga mítica y la utilizó para hacer avanzar el inconsciente en el marco de su novedoso psicoanálisis y poder dar un tratamiento médico a la enfermedad mental.

Ideas fundamentales

•Los sueños, que a la mayoría de las personas les parecían enigmáticos, adquirieron un sentido a través de Freud, que los veía como codificaciones de deseos inconscientes.

•Antes de publicar La interpretación de los sueños en 1900, Freud escribió sus propios sueños y los analizó durante varios años.

•Cualquiera que entienda los sueños también puede, según Freud, curar con este conocimiento los trastornos mentales o, al menos, descubrir sus causas.

•Los sueños, según Freud, son la realización de los deseos: uno siempre sueña lo que le gustaría, pero a menudo en una forma muy codificada.

•Dos fuerzas se oponen: el inconsciente trata de endosarle el contenido al soñador, mientras que una fuerza censora deforma esos sueños.

•El sueño manifiesto y distorsionado se diferencia, por tanto, del sueño latente, que es el contenido real del inconsciente.

•En su elaboración los pensamientos latentes del sueño se transforman en el sueño manifiesto mediante la condensación, el desplazamiento, la representación y la simbolización de los mismos.

•Los sueños siempre son recientes, es decir, tienen como motivo acontecimientos o pensamientos del día anterior.

•Los sueños son regresivos: en el sueño surgen los recuerdos de la infancia temprana.

•Los deseos reprimidos, por ejemplo, el deseo de exhibicionismo o tener relaciones sexuales con uno de los padres, se expresan a veces en imágenes oníricas grotescas.

•El psicoanalista debe interpretar los sueños para descubrir y curar las fuentes de histeria o neurosis.

La psicología del sueño

Para comprender los procesos durante el sueño, hay que formarse una imagen de los procesos en nuestra psique. Este modelo de aparato mental puede imaginarse como una caja con dos aberturas. Una de ellas recibe las percepciones, la otra las transmite al sistema motor. Las percepciones entrantes se convierten dentro de la caja en huellas de recuerdos que se almacenan en varios sistemas posteriores. Al final de todo este sistema, está el preconsciente, que pasa la información de los sistemas situados delante a la conciencia después de un examen o censura. Entre las huellas de recuerdos y el preconsciente, se puede suponer el inconsciente. Aquí los sueños toman forma e intentan meterse en la conciencia pasando por el preconsciente. Los sueños son regresivos; son retrospectivos, recurren a recuerdos de la infancia temprana y, por consiguiente, representan su reactivación, es decir, el disfrute de un deseo de la infancia. Se trata, pues, de pulsiones o deseos que han sido reprimidos y, por tanto, están fuera de la conciencia o expresados en neurosis. La interpretación de los sueños puede servir para detectar las causas de las enfermedades mentales y atenderla.

Pequeña historia sobre la interpretación de los sueños

Los sueños constituyen un fenómeno que ha fascinado y asustado a la gente a lo largo de su historia. En los pueblos antiguos los sueños se consideraban como una posibilidad de contacto con los dioses. Homero describía el sueño como un “ser alado” que transmitía noticias divinas. El filósofo griego Demócrito suponía mensajes divinos en el universo que entraban en el sueño a través de los poros de la piel. Solo Aristóteles suponía que los sueños eran una visión interna del hombre y no venían del exterior. Los estoicos de la antigua Roma, sin embargo, solían creer otra vez en la tesis de los mensajes divinos que recibía el soñador. Los primeros cristianos eran también de la misma opinión. En la Biblia se puede leer, por ejemplo, sobre el famoso interpretador de sueños José que interpretó en prisión los sueños del faraón. Los padres de la Iglesia se opusieron con escepticismo a los sueños. Agustín supuso en ellos, en lugar de la inspiración divina, más bien la obra del diablo. La Ilustración racional rechazó los sueños básicamente como fantasías. Novalis describió los sueños como “baluarte contra la vulgaridad”. La ciencia del siglo XIX no les dio mucha importancia a los sueños hasta que Sigmund Freud publicó en 1900 La interpretación de los sueños y le inyectó sangre nueva a la actividad científica sobre los sueños. Freud estaba seguro de que su interpretación de los sueños era la “vía regia”, el camino del rey hacia el conocimiento de la vida interior. Fundó la nueva disciplina del psicoanálisis –inicialmente muy hostil en muchos aspectos– que demostró ser muy poderosa en el siglo XX.

Autor

Sigmund Freud nació el 6 de mayo de 1856 en Freiberg, Moravia, en la actual República Checa. Su padre era un comerciante judío exitoso. Cuatro años después del nacimiento de Sigmund, la familia se mudó a Viena. Allí, Freud terminó la educación media e inició sus estudios en medicina. De 1876 a 1882 trabajó como asistente en el laboratorio de fisiología e investigó, entre otras cosas, el sistema nervioso de las anguilas. Recibió su doctorado en 1881. Al año siguiente conoció a su futura esposa, Martha Barnays. Después de unos años en el Hospital General, se mudó a París en 1885 para ser entrenado en el arte de la hipnosis por el profesor Charcot. En París explicó la histeria como una enfermedad y aprendió cómo puede curarse básicamente con la hipnosis. En 1886 Freud regresó a Viena y abrió su propia consulta privada. Junto con Josef Breuer, publicó en 1895 los Estudios sobre la histeria. Al mismo tiempo comenzó a analizar sus propios sueños. En 1896 describió por primera vez su método de terapia con el término de “psicoanálisis”. En 1900 apareció La interpretación de los sueños, el primer gran trabajo teórico de Freud. Junto con algunos seguidores, fundó en Viena la Sociedad Psicoanalítica. Le siguieron crónicas y congresos y se formó un círculo cercano de freudianos en torno al psicoanalista vienés. Pero desde 1911 lo abandonaron algunos miembros, entre ellos, Alfred Adler y Carl Gustav Jung, porque se sentían presionados por las opiniones dogmáticas de Freud y defendían sus propias teorías. A pesar de sufrir de cáncer, Freud siguió siendo sumamente productivo. Entre sus escritos más importantes se encuentran Tres ensayos sobre teoría sexual (1905), Tótem y tabú (1913), Más allá del principio del placer (1920), El yo y el ello (1923), así como El malestar en la cultura (1930). Después de la invasión de Austria por Hitler, Freud huyó a Londres, donde murió por una sobredosis de morfina, el 23 de septiembre de 1939.

Fuente