Infecciones urinarias en gatos

Infecciones urinarias en gatos
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Las infecciones de orina, también conocidas como enfermedades del tracto urinario (FLUTD), son uno de los grupos de patologías más comunes e incómodas que puede padecer un gato. Hay varios tipos de infecciones, como puede ser la cistitis (inflamación de la vejiga), nefritis (inflamación de los riñones) o urolitiasis (cálculos urinarios), pero la mayoría presentan el mismo cuadro de síntomas.

Como mencionamos anteriormente, estas condiciones afectan a la vejiga y la uretra del felino, y pueden darse en gatos de cualquier edad pero, sobre todo, en animales de edad adulta que padecen obesidad, que están confinados a espacios muy reducidos o que llevan una dinámica emocional con muchos sobresaltos y pocos episodios de tranquilidad.

Causas:

Las vías urinarias forman parte del sistema corporal que elimina agua y muchos productos de desecho resultantes del metabolismo y otros. El aparato excretor está compuesto de los riñones, que filtran y depuran la sangre. El agua en exceso y las sustancias químicas de desecho son filtradas en el glomérulo o en los túbulos del parénquima renal y circulan a través de los uréteres, los conductos que conectan los riñones con la vejiga, donde se almacena la orina. Al orinar, la vejiga se contrae para evacuar la orina a través de un conducto, la uretra, por la que sale al exterior.

La inflamación de los riñones se llama nefritis. Puede estar causada por una infección bacteriana, causada por microorganismos que, o bien se propagan por el torrente sanguíneo hasta los riñones (a partir de infecciones por ejemplo, dentales o periodontales o desde heridas resultado de peleas entre gatos o con otros orígenes), o bien ascienden por los conductos urinarios desde la vejiga (ascendente).

La inflamación de la vejiga recibe el nombre de cistitis. Este es el principal tipo de enfermedad felina de las vías urinarias inferiores (FLUTD). La infección bacteriana es una de las causas menos frecuente de cistitis en el gato o otras formas de FLUTD.

Otras causas incluyen la formación de cristales en la orina o de piedras en la vejiga y el estrés. En la mayoría de casos de FLUTD no es posible averiguar la causa y, en este caso, reciben el nombre de cistitis idiopática. Se ha descrito también la posibilidad de existencia de una cistitis intersticial felina, con un posible origen neurológico, a semejanza de la descrita en humana.

Síntomas:

La enfermedad de la vejiga (cistitis) puede tener varias causas, pero los síntomas son los mismos. Muchos gatos sufren brotes repetidos.

Por naturaleza, el gato no manifiesta a menudo sus síntomas hasta que la enfermedad está muy avanzada. Los síntomas incluyen:

  • Dificultad y dolor al intentar orinar
  • Orinar con más frecuencia
  • Sangre en la orina
  • Orinar fuera de la bandeja de arena.

SI su gato tiene problemas para orinar, o bien sólo orina unas pocas gotas o incluso deja de hacerlo por completo, debe ser tratado con extrema urgencia porque puede tratarse de una obstrucción.

La enfermedad del riñón (nefritis) se origina por una infección transmitida a través de la sangre. Los síntomas incluyen:

  • El gato bebe y orina más
  • Letargo y fiebre en las primeras etapas.
  • Adelgazamiento, debilidad y pérdida de apetito en las infecciones prolongadas

Estos síntomas son habituales en otras enfermedades y, en todos los casos, es preciso acudir al veterinario.

Diagnóstico

El diagnóstico de FLUTD normalmente se realiza a partir de los síntomas clínicos pero no revela nada sobre la causa. El primer paso consiste en examinar la muestra de orina, analizando su concentración y detectando la posible presencia de cristales o de células sanguíneas y bacterias.

Si se confirma la presencia de bacterias en la orina se puede diagnosticar una infección bacteriana. No obstante, la infección bacteriana puede ser el resultado de otro problema, como la presencia de piedras o cristales en la vejiga. Si la infección vuelve a aparecer, pueden ser necesarias nuevas pruebas tales como análisis de sangre y un examen de la vejiga con ecografía o radiografías.

Tratamientos

Una vez que el veterinario ha diagnosticado el tipo de enfermedad urinaria mediante análisis de sangre y ha analizado la muestra de orina de tu gato, te indicará qué tratamiento es el más adecuado para tu mascota. Este tipo de enfermedades son difíciles de tratar y conllevan tiempo y paciencia.

  • Ante una infección de orina en gatos con origen bacteriano, el tratamiento se hará a base de antibióticos que recetará el especialista. No suele darse con mucha frecuencia, pero es una enfermedad urinaria que hay que tener en cuenta.
  • La enfermedad del tracto urinario inferior es complicada de tratar. El gato está muy estresado y hay que tener paciencia y ayudarle a reducir la ansiedad. Ante cambios en su comportamiento deberás acudir al veterinario para recibir consejo del especialista.
  • La cistitis idiopática también conlleva un tratamiento difícil. Primero hay que aliviar el dolor y darle medicamentos que prevengan la obstrucción (el tipo de medicamento y las cantidades se ajustarán al gato). También es conveniente ayudarle a reducir el estrés, favoreciendo un clima tranquilo y mediante feromonas, y cambiar a comida húmeda, ya que les aporta un extra de agua y, de esta manera, se reduce la concentración de orina.
  • Si el problema está en que algo obstruye la uretra de tu gato, el veterinario deberá actuar con rapidez para desbloquearla. Mediante un catéter hará que la orina vuelva a fluir sin dificultades por la uretra. No te preocupes, lo hará con tu gato sedado o anestesiado para que no sienta dolor.
  • Para los cálculos en la vejiga, la solución puede estar en un cambio de alimentación o, en otros casos, se deberán extraer de forma quirúrgica. Además, hay que conseguir que el gato beba más agua para que orine con mayor abundancia.

Prevención

Orinar con frecuencia es importante, y se debe animar al gato a hacerlo. Es necesario revisar el sitio donde está ubicada la/s bandeja/s de arena, y cambiar la arena regularmente, sobre todo si el gato la comparte con otros felinos.

El gato debe ingerir más agua, ya sea disponiendo siempre de agua a voluntad o ingiriendo más comida húmeda para gatos.

Es importante acabar todo el tratamiento de antibióticos para evitar la reaparición de la infección. El veterinario puede recetar una dieta especial si su gato tiene tendencia a formar cristales en la orina.

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