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Basílica

Basílica
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Obra Arquitectónica  |  (Institución religiosa)
St-Peters-Basilica.jpg
Edificio público de planta rectangular, con tres o más naves, a menudo con ábsides en los lados menores, que servía a los romanos como tribunal, o como lugar de reunión y de contratación. La basílica se convirtió en la forma más usual de la iglesia cristiana.
Descripción
Tipo:Institución religiosa
Uso inicial:Se utilizaban para actividades religiosas, de mercadería, lugar de transacciones financieras, culto o más ordinariamente, a la administración de justicia.
Uso actual:Actividades cristianas.

Basílica. Nombre que se les daba a las antiguas iglesias cristianas caracterizadas por una elevada nave central con una linterna como cubierta y un ábside semicircular al fondo, las naves laterales son más bajas; a menudo van precedidas de un nártex y un atrio. Edificio utilizado como tribunal en la antigua Roma, caracterizado por una elevada nave central iluminada por una linterna central y un estrado en un ábside semicircular.

Historia

Se conocía por basílica a ciertos majestuosos edificios paganos convertidos en Iglesias. El ancho de estas basílicas nunca es mayor que la mitad de su largo. Su nave principal está separada de los pasillos laterales por hileras de columnas. Basílica, en el sentido eclesiástico, es un título asignado por costumbre inmemorial o por concesión Papal, a ciertas iglesias de gran importancia. Hay basílicas mayores o patriarcales y basílicas menores.

Diferencias entre catedral y basílica

La designación de "basílica" la puede dar el Papa a una Iglesia sea esta o no catedral.

Basílicas romanas

Además de su uso religioso, las basílicas de la civilización romana tuvieron múltiples usos que iban desde mercado, lugar de transacciones financieras, culto o, más ordinariamente, a la administración de justicia; también se utilizaba como lugar de reunión de los ciudadanos para tratar asuntos comunes.

Basílicas del foro romano

El Foro Romano incluye las siguientes basílicas:

Basílicas cristianas

Luego de que el imperio romano aceptara oficialmente la religión cristiana se utiliza la tipología arquitectónica basilical para la construcción de los nuevos templos. Se entiende por basílica cristiana propiamente dicha en sentido arquitectónico toda planta rectangular con uno o más ábsides en el testero y con naves a lo largo determinadas por columnas (o pilastras), sobre las cuales se apoyan sus correspondientes arcos o arquitrabes de tipo romano. Las referidas naves (tres por lo común) terminan en el ábside.

En el ábside se coloca el altar y en torno a él se disponen los oficiantes. Delante, en el presbiterio, se sitúan los presbíteros, mientras que los fieles ocupan el resto de la nave o naves. En las iglesias de planta basilical no existe transepto y, por tanto, tampoco crucero. Aunque inicialmente los templos cristianos seguían las pautas constructivas de las basílicas, pronto dieron paso a otras formas, como la planta de cruz latina o la de cruz griega, que se generalizaron sin que por ello desapareciera la forma basilical.

La cubierta de las naves suele consistir en una armadura de madera artísticamente decorada y visible desde el interior o bien oculta por un artesonado: a veces, tienen bóveda en naves laterales y siempre el ábside remata en bóveda de cuarto de esfera. La iluminación de las basílicas se obtiene por ventanas abiertas en la parte superior de la nave central más elevada que las laterales y por otras ventanas que se sitúan en el ábside y en el frontis del edificio. Todas ellas solían cerrarse con láminas de mármol perforado o calado para dar entrada a la luz e impedir la acción de elementos destructores.

Pero también se usaban láminas transparentes de alabastro sin perforar e incluso vidrieras de color en basílicas suntuosas según se infiere de algunos textos de San Juan Crisóstomo y de Prudencio. La decoración interior se logra por las mismas líneas arquitectónicas del edificio con sus clásicas molduras y por diferentes adornos de pintas y mosaicos, sobre todo, en el muro superior del arco triunfal y en los ábsides siempre magníficamente decorados.

Con frecuencia, se disponían orientadas las basílicas según el eje principal de la nave de modo que el ábside cayera hacia Occidente. Pero desde el siglo VI dando ejemplo las iglesias bizantinas, se orientaron en opuesto sentido ya que el sacerdote (que al ofrecer el sacrificio miraba a Oriente) no celebraba ya de cara al pueblo como antes. La distribución interior de las basílicas en los primeros siglos de la paz, siguiendo el modelo de las constantinianas, es como sigue:

  1. El atrio, con su entrada, su peristilo y su fuente o cántharus en medio, precedido a veces de un pórtico o vestíbulo exterior.
  2. El nárthex o vestíbulo interior.
  3. Justo después, las tres puertas correspondientes a las tres naves.
  4. Las tres naves, separadas por columnas y, a veces, por verjas y cortinajes.
  5. El coro de los cantores.
  6. El bema o ábside o presbiterio elevado con dos o tres gradas con su arco de triunfo sobre la entrada y su único altar en medio cubierto con un templete o baldaquino y situado sobre la cripta o sepultura de un mártir (confessio o ciborio. Además, tiene el ábside su cátedra episcopal.
  7. Los ábsides laterales o nichos para servir de sacristías o secretarium, donde se colocaban las vestiduras y diferentes objetos sagradas en el de la derecha, llamada diaconium y las ofrendas de los fieles en el de la izquierda que por esto se denominaba zophylacium. No siempre existían los ábsides secundarios ni se destinaban en todo caso a servir de sacristía. Pero en algunas iglesias se colocaban a los lados del presbiterio dos altares menores para la preparación y terminación del sacrificio (próthesis y apódosis, respectivamente).

La colocación de los fieles era la siguiente:

  • En el atrium o, en su defecto, en el nárthex pero a distancia de la puerta interior de entrada se colocaban los penitentes del primer grado (flentes).
  • En el nárthex o pronaos, junto a la puerta interior, los penitentes del segundo grado (audientes) y los catecúmenos del primero (que también se llamaban audientes).
  • Dentro ya de las naves y cerca de las puertas, los penitentes del tercero y cuarto grados (prostrati y consistentes) con los catecúmenos prostrati y competentes.
  • Más adelante estaban los fieles comunicantes o que participaban de los divinos misterios.

Este género de arquitectura basilical siguió imperando en Roma y sus cercanías con bastante firmeza y exclusivismo hasta la época moderna (salvo raras excepciones) pero en las demás regiones del mundo católico evolucionó mucho después transformándose en diferentes géneros y estilos.

Basílica litúrgica

Con independencia de su trazado arquitectónico, una iglesia puede titularse «Basílica» por prerrogativa del Romano Pontífice. Así, en sentido litúrgico, son basílicas todas aquellas iglesias que, por su importancia, por sus circunstancias históricas, o por aspectos de cierto relieve, obtengan ese privilegio papal. Se distinguen las basílicas mayores y las basílicas menores.

Basílicas mayores

Las basílicas mayores están todas en Roma. Tienen un altar mayor para el uso exclusivo del Papa (y de otros en casos especiales con su permiso), tienen una "Puerta Santa" la cual se pasa para ganar las indulgencias durante los años jubilares. Junto a estas basílicas estaban las residencias de varios patriarcas.También se considera basílica mayor a San Lorenzo extramuros y La Iglesia de San Francisco de Asís, pues tiene altar Papal y trono. Estas iglesias Se caracterizan, entre otras cosas, porque en su altar («altar papal») sólo puede oficiar el papa.

Basílicas menores

Muchas Iglesias por todo el mundo han sido designadas por el Papa como basílicas menores. Entre ellas: Loreto y Padua en Italia; Lourdes en Francia; Inmaculada Concepción en Washington, Estados Unidos; Inmaculada Concepción, El Viejo en Nicaragua En Roma hay once basílicas menores, entre ellas la Basílica de la Santa Cruz. Esta distinción como basílica menor le otorga a la iglesia el derecho a lucir en el altar mayor dos signos de la dignidad papal y la unión con la Santa Sede: el canópeo o mosquitero (se ve en la foto) y el tintinábulo, con 8 o más campanillas (también se ve).

Además, el Santo Padre concede a la comunidad que rinde culto en la Basílica la gracia de ganar la indulgencia plenaria si visita el templo en cuatro ocasiones especiales: San Pedro y San Pablo, el 29 de junio; la Natividad de la Virgen, el 8 de septiembre; la fiesta de Santa María de la Porciúncula (el llamado Perdón de Asis o indulgencia porziuncola), el 2 de agosto; y otra fecha elegida libremente, una vez al año. Para que un templo pueda alcanzar el título basilical, debe reunir tres requisitos:

  • Debe ser un templo de regio esplendor, levantado con un perfil destacado.
  • Dicho templo debe ser foco espiritual de una comunidad que es santuario para la multitud de devotos que acuden a él.
  • Que dicho templo, bajo sus bóvedas, posea un tesoro espiritual y sagrado, dando culto ininterrumpido al Señor, a la Virgen y al Santo venerado en él.

También se asocian al templo ciertos deberes, entre ellos:

  • Que el oficio celebrado en ella sea un ejemplo para los demás templos de la Diócesis a la que pertenece.
  • Promover la formación bíblica y religiosa de los fieles, como el estudio y divulgación de los documentos con los que se propone el magisterio del Sumo Pontífice.
  • Obligación de celebrar las fiestas de la La Cátedra del Apóstol San Pedro (22 de febrero), de San Pedro y San Pablo (29 de junio), y el aniversario de la exaltación del Sumo Pontífice.

Actualmente existe están sobre las 1500 las iglesias oficiadas como basílicas en todo el mundo. Todas las Basílicas, por su peculiar relación con la Cátedra de Roma y con el Sumo Pontífice, tienen la concesión de poseer su propio escudo y de exhibir las insignias pontificias. Los ornamentos exteriores del escudo, son:

  • El emblema basilical está timbrado con la insignia tradicional de los papas: las llaves en oro y plata, entrecruzadas, que simbolizan las llaves del Reino, confiadas por el mismo Señor al apóstol San Pedro (Mt. 16,19).
  • El pabellón: la umbella o canópeo es el símbolo que identifica a las basílicas y además a la sede apostólica vacante; sus colores son los tradicionales colores papales: rojo intenso (Gules) y oro, que dan cuenta de la vinculación de esta basílica con la Santa Sede.
  • Al pie del conjunto del escudo, se despliega la divisa con la tradicional invocación de la titular del Templo.

Basílicas cubanas

En Cuba las basílicas más conocidas son la Basílica de La Virgen de la Caridad del Cobre en Santiago de Cuba, la Basílica Menor de San Francisco de Assís, en el centro histórico de La Habana.

Fuentes