COVID-19

COVID-19
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Virus que la produce: SARS-CoV-2, nueva cepa de coronavirus
(que no había sido identificada previamente en humanos).
SíntomasDElaCovid.png
Síntomas de la enfermedad
Agente transmisor:Gotículas de persona enferma
Forma de propagación:Se propaga principalmente de persona a persona a través de las gotículas que salen despedidas de la nariz o la boca de una persona infectada al toser, estornudar o hablar y de forma indirecta, por contacto con superficies que se encuentren en su entorno inmediato o con objetos que haya utilizado.

La covid-19 o enfermedad por coronavirus de 2019 es una enfermedad infecciosa causada por el «nuevo coronavirus (2019nCoV)» ―también denominado «SARSCoV2»―. Se trata de una nueva cepa de coronavirus nunca antes conocida por la humanidad.[1]

Se informó por primera vez en China el 31 de diciembre de 2019 (fecha que marcó el inicio de la pandemia de 20192020).[2]

Produce síntomas similares a los de la gripe, entre los que se incluyen fiebre, tos, disnea, mialgia y astenia. Puede producir neumonía, síndrome de dificultad respiratoria aguda, sepsis y shock séptico que puede conducir a la muerte. No existe tratamiento específico; las medidas terapéuticas principales consisten en aliviar los síntomas y mantener las funciones vitales.

Los primeros casos se identificaron en la ciudad de Wuján, de 11 millones de habitantes, una de las megápolis de la República Popular China. Por eso también es conocido como «virus de Wuhan».

Los expertos destacan que su gran velocidad de propagación y la tasa de mortalidad en menos de un mes es alarmante, por lo que el Gobierno chino y autoridades sanitarias internacionales declararon situación de alerta mundial con el objetivo de su neutralización. El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote como pandemia.[3]

Aunque al principio China fue el epicentro del brote y el país más afectado, el coronavirus se extendió a otros países del Sureste Asiático, Europa, América y África.

Nombre de la enfermedad

La enfermedad recibe varios nombres:

  • la «covid-19»: término proveniente del acrónimo en inglés «COVID19»: «coronavirus disease of 2019», que significa ‘enfermedad por coronavirus de 2019’;[4]
  • la «enfermedad por coronavirus»;
  • la «neumonía por coronavirus» (nombre ampliamente utilizado pero incorrecto, ya que las personas que padecen la covid19 no necesariamente desarrollan neumonía).

Escritura correcta

La Real Academia Española afirma que se puede escribir de dos maneras: «covid-19» o «COVID19» pero no «Covid19»:[5]

Si en un texto general se desea lexicalizar esta denominación pasándola a minúsculas, lo adecuado es no dejar la inicial mayúscula porque se trata de un nombre común de enfermedad: «covid19». El guion forma parte del nombre establecido y nada impide conservarlo, pues, como explica la Ortografía académica, «en aquellas piezas léxicas constituidas por una combinación de segmentos de cifras y letras se han venido separando tradicionalmente dichos segmentos con guion». En cambio, no es adecuada la grafía Covid19, en la que se mantiene la mayúscula inicial como si se tratara de un nombre propio.
Hay que destacar que esta identificación «covid-19» se aplica a la enfermedad, no al virus, al que oficialmente el Comité Internacional de Taxonomía de Virus ha pasado a denominar SARSCoV2 (aunque es frecuente que se siga empleando la denominación provisional 2019nCoV).

Descripción

Los coronavirus son una familia de 39 virus que causan enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERSCoV) y el síndrome respiratorio agudo grave (SARSCoV).

Algunos causan enfermedades en las personas, mientras que otros (como el MERS) infectan a animales como camélidos, y otros (como el SARS) afectan a felinos y murciélagos.

Un nuevo coronavirus es una nueva cepa que no ha sido identificada previamente en humanos. Los coronavirus son zoonóticos, lo que significa que se transmiten entre animales y personas.

Historia

El 12 de diciembre de 2019 apareció un brote epidémico en pacientes de Wuhan (China) asociado a un nuevo coronavirus, que por convención se denominó «2019nCov». Su genoma completo (extraído de cinco pacientes) muestra que su secuencia comparte un 79,5 % con la del virus a SARSrCoV y un 96,0 % con el genoma de consenso de los coronavirus de murciélagos.[6]

El 31 de diciembre de 2019 las autoridades chinas notificaron 27 casos de neumonía de origen desconocido, 7 de ellos graves. Los afectados estaban aparentemente vinculados con uno de los mercados de la ciudad de Wuján, una gran metrópolis con 11 millones de habitantes. La causa de la dolencia fue identificada el 7 de enero de 2020 como un nuevo coronavirus. China comunicó días más tarde que el patógeno podía transmitirse de persona a persona.

Las primeras investigaciones arrojaron empatía con un virus de serpientes. La razón es que el primer análisis del genoma de 2019nCoV parecía indicar relación más estreecha con coronavirus de serpientes que de murciélagos. Sin embargo, dicho análisis utilizó una secuenciación rápida de ADN con muchos errores; conforme se han secuenciado con mayor calidad nuevas muestras se ha confirmado que se trata de una mutación de un coronavirus de murciélagos de la especie SARSrCoV.

Lo más relevante del genoma secuenciado es que la proteína de membrana S, que dota a los coronavirus de su característica «corona», de 2019nCoV es muy similar a la de SARSCoV, lo que sugiere que se acopla a la membrana de la célula huésped por un mecanismo muy similar, la enzima convertidora de angiotensina II (ACE2). Una gran noticia desde un punto de vista biomédico porque así se facilita el desarrollo de vacunas y futuros tratamientos contra este nuevo coronavirus.

Diagnóstico

China compartió con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la secuencia genética del virus el 12 de enero de 2020, cinco días después de su identificación. Esto permitió crear un protocolo de diagnóstico específico con el que cuentan todos los países miembros. Sin los análisis, es prácticamente imposible distinguirlo de otro tipo de neumonía, o incluso de una gripe. Los grandes hospitales cuentan una tecnología, llamada PCR, que permite confirmar la infección por el virus en unas horas, aunque en España las confirmaciones oficiales dependen del Centro Nacional de Microbiología.[7]

Síntomas

Los síntomas más comunes son fiebre, cansancio y tos seca. Algunos pacientes pueden presentar dolores, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta, falta de aire y diarrea. Estos síntomas suelen ser leves y aparecen de manera gradual. Algo alarmante es que algunas personas infectadas no desarrollan ningún síntoma.

La mayoría de las personas (alrededor del 80 %) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial. Alrededor de 1 de cada 6 personas que la contraen desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar. Las personas mayores de 60 años y las que padecen afecciones médicas subyacentes ―como hipertensión arterial, problemas cardiacos, renales o diabetes― tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave.

Alrededor del 2 % de las personas que han contraído la enfermedad han fallecido.

Síntoma presente: Frecuencia (%)[8]
Fiebre 87,9 %
Tos seca 67,7 %
Fatiga 38,1 %
Producción de esputo 33,4 %
Falta de aliento 18,6 %
Dolor muscular o dolor en las articulaciones 14,8 %
Dolor de garganta 13,9 %
Dolor de cabeza 13,6 %
Escalofríos 11,4 %
Náuseas o vómitos 05,0 %
Congestión nasal 04,8 %
Diarrea 03,7 %
Hemoptisis 00,9 %
Congestión conjuntival 00,8 %

Período de incubación

El período de incubación es el tiempo que transcurre entre la infección por el virus y la aparición de los síntomas de la enfermedad.

En sus inicios, la mayoría de las estimaciones respecto al período de incubación oscilaban entre 1 y 14 días, y en general se situaron en torno a cinco días. Estas estimaciones se actualizan en la medida que se tienen más datos.

Un equipo de médicos chinos determinó que el período de incubación puede prolongarse hasta 24 días. No obstante, matizaron que la duración media de la fase «invisible» de la enfermedad es de solo tres días en casos leves y de dos días en los casos graves. Asimismo, indicaron que la poca frecuencia de los períodos de incubación prolongados hace que no sea necesario extender la cuarentena habitual de dos semanas.[9]

El tiempo puede variar en función de las condiciones (por ejemplo, el tipo de superficie, la temperatura o la humedad del ambiente).

Propagación

Aunque China es el epicentro del brote y el país más afectado, el coronavirus se ha extendido ya a otros países del sureste asiático, Europa y América.

Una persona lo puede contraer por contacto con otra que esté infectada por el virus. La enfermedad puede propagarse de persona a persona a través de las goticas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala. Estas goticas caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, de modo que otras personas pueden contraer el virus si tocan estos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca. También pueden contagiarse si inhalan las goticas que haya esparcido una persona al toser o exhalar.

Importante: mantenerse a más de 1 metro (3 pies) de distancia de una persona que se encuentre enferma, para evitar que las microgotas de saliva (que todos emitimos al hablar) alcancen la piel,[10] la boca, la nariz y los ojos de la persona sana.

Transmisión a través del aire

Los estudios realizados hasta la fecha apuntan a que el virus se transmite principalmente por contacto con las secreciones respiratorias, más que por el aire.

Contacto con una persona que no presente síntomas

El riesgo de contraer la enfermedad de alguien que no presente ningún síntoma es relativamente bajo. Sin embargo, muchas personas que lo contraen solo presentan síntomas leves, particularmente, en las primeras etapas de la enfermedad. Por lo tanto, es posible contagiarse de alguien que, por ejemplo, solamente tenga una tos leve y no se sienta enfermo.

Contacto con las heces de una persona infectada

El riesgo de contraer el virus por contacto con las heces de una persona infectada parece ser bajo. Aunque las investigaciones iniciales apuntan a que el virus puede estar presente en algunos casos en las heces, la propagación por esta vía no es uno de los rasgos característicos del brote.

Importante: no obstante, se trata de un riesgo y por lo tanto es una razón más para lavarse las manos con frecuencia, después de ir al baño y antes de comer.

Prevención

Si cree que una superficie puede estar infectada, límpiela con un desinfectante común para matar el virus y protegerse de este modo a usted mismo y a los demás. Lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón. Evite tocarse los ojos, la boca y la nariz.

Uso de antibióticos

Los antibióticos no son eficaces contra los virus, solo contra las infecciones bacterianas. La COVID19 está causada por un virus, de modo que los antibióticos no sirven frente a ella. No se deben usar antibióticos como medio de prevención o tratamiento del virus. Solo deben usarse para tratar una coinfección bacteriana siguiendo las indicaciones de un médico.

Vacuna, medicamentos o tratamiento

Hasta abril de 2020, no había ninguna vacuna ni medicamento antiviral específico para prevenir o tratar la pandemia COVID 19. Sin embargo, los afectados recibieron atención de salud para aliviar los síntomas. Las personas que presentan casos graves de la enfermedad eran hospitalizadas. La mayoría de los pacientes se recuperan con la ayuda de medidas de apoyo.

La prevención se basa en evitar que portadores del virus puedan transmitirlo. Un número creciente de países establecieron controles en aeropuertos.

Proyectos

Centros de investigación, empresas y la comunidad científica global trabajan para tener una vacuna segura y eficaz que proteja contra el SARS-CoV-2, que provoca la Covid-19[11].

Más de 140 proyectos se llevan adelante, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Todas las estrategias posibles son probadas y analizadas por los laboratorios, las cuales se encuentran en una o varias de las tres fases de ensayos con humanos: vacunas con vectores replicativos y no replicativos, de ARN, ADN, de proteínas de subunidad, de virus inactivado y de pseudopartículas virales recombinantes.

A juicio de los científicos, de esos candidatos, hay varios que generarán inmunidad, quizás parcial o total.

De esta manera las que van más avanzadas, por ser menos complejas, son las que han tomado una parte del SARS-CoV-2 o una subunidad, y se ha insertado en un vector.

Las que contienen más partes del virus son más complicadas de producir y, por ello, llegarán más tarde.

Una de las más avanzadas es la que lleva adelante la Universidad británica de Oxford y la empresa farmacéutica AstraZeneca, que se encuentra en fase III y se prueba con cuatro mil voluntarios en Reino Unido.

La escolta con otro proyecto también en la tercera etapa la firma estadounidense Moderna. Su candidato, mRNA-1273 está previsto probarlo con 30 mil voluntarios este mes de julio.

China, la nación pionera del brote en diciembre de 2019 y con disímiles aportes, en especial la secuenciación del genoma del virus, lleva adelante cuatro proyectos: tres en la fase más avanzada y uno en la segunda. Dos de sus prototipos se ensayan a partir de virus inactivados.

A la par, investigadores del Imperial College de Londres han desarrollado una vacuna de ARN autoamplificado; mientras, la empresa biotecnológica alemana CureVac avanza en su propuesta que ha producido una respuesta inmune en animales tratados con una dosis pequeña del fármaco.

Rusia concluyó con éxito las pruebas clínicas realizadas en voluntarios de uno de los prototipos contra la Covid-19, y en Australia un grupo de 120 voluntarios recibirán la primera dosis de un ensayo, que lidera la Universidad de Queensland.

Uso de mascarillas

Las personas que no manifiestan síntomas respiratorios tales como la tos, y no esten en lugar con aglomeración de personas, no necesitan usar mascarilla médica. La OMS recomendó el uso de mascarillas en el caso de las personas que presentan síntomas de la COVID19 y en el de quienes cuidan de personas que tienen síntomas como tos o fiebre.

El uso de mascarillas es crucial para los trabajadores de la salud y las personas que cuidan de alguien (sea en casa o en un establecimiento sanitario). La OMS aconsejó hacer un uso racional de las mascarillas médicas para evitar el derroche innecesario de recursos valiosos y el uso indebido de las mismas.

Utilice mascarilla únicamente si presenta síntomas respiratorios (tos o estornudos), si es un caso sospechoso de infección por COVID19 con síntomas leves o si está cuidando de alguien que sea un caso sospechoso de infección.

Contacto con animales

Los coronavirus son una extensa familia de virus que son comunes entre los murciélagos y otros animales y en raras ocasiones las personas se infectan por estos virus, que luego pueden propagarse a otras personas. Por ejemplo, el SRASCoV iba asociado a las civetas y el MERSCoV se transmite a través de los dromedarios.

Todavía no se ha confirmado el posible origen animal de la COVID19. Como medida de protección, al visitar mercados de animales vivos o en otras situaciones parecidas, evite el contacto directo con los animales y las superficies que estén en contacto con ellos.

Pandemia

El 11 de marzo de 2020, tras los elevados casos de contagio del nuevo coronavirus, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote como pandemia.[12]

Consecuencias

Fuera de China, en al menos 210 naciones hay transmisión de la enfermedad.[13]

Marcaron la diferencia países como Corea del Sur, Italia, con una situación compleja, al igual que Irán, Japón, Francia, España, Alemania y Estados Unidos.[14]

En la totalidad de los países de las Américas (35) se reportan casos, así como en los 15 territorios de ultramar. Estados Unidos despuntó también en la región en cuanto al número de casos reportados, seguido por Canadá, Brasil, Chile, Ecuador, México y Panamá.[15]

Casos de infectados, fallecidos y recuperados confirmados en todo el mundo

De acuerdo con el sitio web World-o-Meters (que se actualiza en tiempo real con datos oficiales de los países y de la OMS),[16] hasta el 23 de noviembre de 2020 a las 10:00 (hora de Cuba), los datos mundiales eran los siguientes:[13]

Casos confirmados Personas fallecidas Pacientes recuperados
59 144 078
1 396 201
40 909 032

Véase también

Fuentes

Referencias