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Cardenal (catolicismo)

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Este artículo trata sobre Cardenal. Para otros usos de este término, véase Cardenal (desambiguación).


Cardenal
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Cardinal Guillaume Dubois 1656-1723.jpg
Concepto:Los cardenales son los varones con más alto rango dentro de la Iglesia Católica Apostólica Romana después del papa.

Cardenal. Rango eclesiástico que sigue inmediatamente al del papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana en el orden de la jerarquía eclesiástica. Es designado por el Sumo Pontífice para formar parte del Colegio de Cardenales y tiene como deber principal servirle de consejero y elegir su sucesor cuando este renuncia o muere. La mayoría de ellos tienen derechos adicionales, tales como llevar una diócesis o arquidiócesis o correr un departamento de la Curia Romana.

Recibe tratamiento de "príncipe de la Iglesia", "Ilustrísima" y "Eminencia". Sellan su escudo con un Capelo rojo del cual penden dos cordones de lo mismo, con quince borlas a cada lado. Los Cardenales que son Patriarcas, Arzobispos y Obispos pueden poner acolada, en palo, la cruz correspondiente a su grado.[1] Solían vestir una amplia sotana de cola larga, confeccionada en satén rojo doblado de armiño, junto con complementos como el capelo y el birrete cardenalícios.[2] Los cardenales usan sombrero, birrete y solideo de color rojo, en señal de que por la defensa de la iglesia están decididos a perder la vida.

Historia

La palabra cardenal viene del latín cardinis (bisagra), pues son los cardenales son las bisagras a través de las cuales gira la iglesia en torno al papa, como gira el universo a traves de los cuatro puntos cardinales. El término "cardenal" se aplica a cualquier sacerdote asignado permanentemente a una iglesia, [3] o específicamente al sacerdote principal de una iglesia importante, en la jerarquía eclesiástica significa además "principal" o "jefe de ".

El origen de los cardenales es muy incierto. Según Roberto Belarmino, inquisidor y cardenal de la Compañía de Jesús, los primeros cardenales eran los titulares de las parroquias de Roma que asistían a la misa del papa, poniéndose en los extremos del altar. Como en Roma había dos clases de iglesias, servidas unas por presbíteros y otras por diáconos, se llamaban, respectivamente, cardenales presbíteros y cardenales diáconos. En opinión de Abón de Fleury, monje benedictino francés, [4], los primitivos cardenales no tenían más cualidad que la de presbíteros, y se sentaban y firmaban en los concilios después de los Obispos.

A semejanza de lo que en Roma se hacía, se dio fuera de esta diócesis el nombre de cardenales a los presbíteros que estaban obligados a asistir personalmente o por representación, en ciertos casos, a la catedral cuando celebraba el obispo. El término se aplicó en este sentido ya en el siglo IX a los sacerdotes de las parroquias titulares de la diócesis de Roma. En el siglo XII comenzó la práctica de nombrar cardenales a cada uno de eclesiásticos se le asigne una iglesia titular dentro o fuera de Roma o que estén vinculados a una diócesis suburbicaria. Antiguamente no existían cardenales – obispos. Poco después de la deposición, en el concilio de Roma, de Juan XII, sin que se pueda precisar la fecha, tomaron los obispos la condición de cardenales, y en 1054 se arrogaron la preferencia sobre los arzobispos.

En el concilio celebrado en tiempos de Nicolás II se otorgó la autoridad preferente a los obispos – cardenales, en la elección de los papas, y San Pedro Damián dijo que eran superiores a los cardenales y primados. En tiempos del tercer concilio de Letrán el derecho de todos los cardenales, diáconos o presbíteros u obispos, consistía en la elección del Pontífice, y aunque rehusaron reconocerles estas prerrogativas con el carácter de preferencia, muchos arzobispos y obispos, en el siglo XIII, según las distinciones observadas en el concilio de Léon en 1245, era ya respetada unánimemente la supremacía de los cardenales sobre los patriarcas, obispos y arzobispos. Juan Gerson, teólogo y filósofo francés, era de la opinión que, como en 1440 manifestó el papa al arzobispo de Cantorbery, los cardenales representaban al colegio de los Apóstoles y habían sido instituidos por el mismo Jesucristo.

Número de cardenales

Al principio los cardenales eran 14. El papa Marcelo I los aumentó hasta 25, y después no hubo número determinado. El concilo de Basilea fijó su número en 24, salvo aumento exigido por ineludible necesidad de la iglesia; pero los papas no observaron nunca este canon. León X nombró 31 en un solo día, Pablo IV quiso que fueran 40, y Sixto V, por una bula de 1686, ordenó que fueran 70, a semejanza de los 70 ancianos que eligió Moisés para la sinagoga. Los dividió en 3 órdenes, contando el primero de ellos, que era el de los obispos – cardenales, con 6 plazas, los presbíteros 50, y diáconos 14. No obstante el papa Juan XXII aumentó el límite a más de 70 y sus sucesores siguieron su ejemplo.

En 1971 el papa Pablo VI marcó para los cardenales electores un límite de edad de 80 años, al cumplir esta, el cardenal pierde su condición de elector, sin embargo no puso un límite al número de cardenales, resultando ese propio año que 25 cardenales perdieran el derecho a participar en el cónclave, reunión de cardenales para determinar la elección del papa, que literalmente significa "con llave" en latín cum clavis. Durante el pontificado de éste, aumentó además el número de obispos cardinales dentro de los patriarcas de la Iglesia Católica.[5]

Cardenales obispos

El obispo – cardenal o cardenal de orden espiscopal, es uno de los mayores patriarcas de la Iglesia Católica, y los que ostentan mayor rango en el colegio de cardenales. Son los únicos cardenales a los que se les ha exigido ser obispos. Desde 1962 le fue exigido a todos los cardenales recibir la consagración episcopal a menos que el papa les exhonerara de esa obligación.

El decano del colegio cardenalisio, es un obispo cardenal que es elegido por el resto de los obispos cardenales y aprobado por el papa. En la antigüedad el lugar del decano era ocupado por el obispo cardenal más antiguo, en la actualidad el sitio del decano es ocupado por el obispo cardenal que cumpla cavalmente una serie de funciones encomendadas dutante el periodo de sede vacante y sobre todas las cosas debe estar en plenas facultades.

Los obispos cardenales son seis en total, las sedes suburbicarias siete (Ostia, Velletri-Segni, Frascati, Porto-Santa Rufina, Albano, Palestrina y Sabina-Poggio Mirtito), por lo que el decano asume el título de cardenal obispo de Ostia además del propio que ya tenía asignado con anterioridad.

Cardenales presbíteros o de título

Los cardinales presbíteros son, dentro de las tres órdenes de cardinal, los más numerosos, se encuentran ubicados en la escala por encima de los los cardenales diáconos y por debajo de los cardinales obispos. Los cardenales de esta categoría generalmente son obispos de diócesis importantes del mundo. En la actualidad el cardenal presbítero es como decir un cardenal de la orden de los sacerdotes. Sin embargo en la antigüedad los cardenales presbíteros eran sacerdotes importantes de las iglesias significativas de la Diócesis de Roma y estos eran escogidos por el papa para aconsejarlo en sus deberes como «obispo de Roma» y tenían privilegios para elegir al papa.

El cardenalato se ha extendido mucho más allá del clero pastoral romano y la curia roamana, cada sacerdote cardenal tiene la iglesia titular en Roma, aunque pueden ser Obispos o Arzobispos en otras partes, asi como los cardenales obispos. En la época del Imperio Romano al Renacimiento el número de cardenales presbíteros era pequeño incluso más pequeño que el número de iglesias reconocidas como titulares con un cardenal presbítero, sin embargo ya en el siglo XVI el colegio de cardenales se extendió notablemente. En 1857 el papa Sixto V estableció un límite de 70 cardenales y de ellos 50 serían cardenales presbíteros. Este límite fue respetado hasta 1958 y la lista de iglesias titulares sólo se modificó en raras ocasiones. El papa Juan XXIII abolió esta bula y agregó nuevas iglesias a la lista, sus sucesores Pablo VI y Juan Pablo II hicieron lo mismo. En la actualidad existen alrededor de 150 iglesias titulares además de las 300 que existen en Roma.

El cardenal presbíteros tiene ciertos deberes ceremoniales en el cónclave, estos recesan al cumplir los 80 años de edad, límite a partir del cual son excluidos del cónclave.

Cardenal diácono

Los cardenales diáconos son los que se encuentran en el orden jerárquico inferior al del prebítero, a esta clasificción es elevado aquel que que ha recibido la diaconía, de alguna iglesia de la ciudad de Roma que dispone de este privilegio. Generalmente ocupan altos cargos en la curía romana.

En 1587 el papa Sixto V decretó que los cardenales diáconos fueran 14 y derivaron oiginariamente de los 7 diáconos de la Casa Papal y los 7 que dirigieron el trabajo de la iglesia en los distritos de Roma a principios de la edad media cuando la el gobierno de Roma era quien administraba la iglesia. A partir del 2005 el número de cardenales diáconos había ascendido a 30. Los cardenales diáconos disfrutaron mucho tiempo del derecho a optar por ser ascendidos a cardenales prebísteros luego de 10 años de ejercicio en sus funciones.

Además de estas tres ordenes, existen otros tipos especiales de cardenales, el cardenal diácono superior, el cardenal camerlengo, el cardenal que no es obispo y el cardenal en pectore o cardenal del secreto.

Cardenal diácono superior

El cardenal diácono superior o protodiácono, es el cardenal que tiene el privilegio de anunciar, una vez concluído el cónclave, la elección de un nuevo papa o sea da a conocer a la multitud, desde el balcón central de la Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano, el nombre del cardenal elegido como papa, así como, el nombre con el que se ha ordenado al episcopado, [6]. Este cardenal es el encargado de la coronación (imposición del "palio") de los nuevos arzobispos metropolitanos, incluyendo al nuevo Sumo Pontífice.

Cardenal camerlengo

El cardenal camerlengo de la santa iglesia romana, forman junto a otros prelados la cámara apostólica y desarrollan sus funciones en el período de sede vacante para la elección del nuevo papa. Estas funciones se resumen a elaborar la información sobre la situación financiera de todas las adminitraciones dependientes de la Santa Sede para presentarla al colegio de cardenales en el cónclave papal[7]

Cardinal que no son obispos

Fue posible hasta 1917 que un cardenal no necesariamente fuera sacerdote, sin embargo en esta fecha se estableció que todos los cardenales, incluso cardenales diáconos, tenían que ser sacerdotes, [8] ya en 1962, Juan XXIII estableció la norma de que todos los cardenales debían ser obispos. En consecuencia, el "canon 351" del "Código de Derecho Canónico" de 1983 requiere que un cardenal por lo menos esté ordenado en el sacerdocio, y que aquellos que ya no son obispos deben recibir la consagración episcopal, regla que puede ser exonerada por el papa. Un cardenal que no es ordenado obispo todavía teniendo derecho a usar los ornamentos pontificales episcopal así como las insignias episcopales: mitra, báculo, solideo, cruz pectoral y anillo.

Cardenales laycos

En muchas ocasiones han existido cardenales que aún no habían sido ordenados diáconos o sacerdotes, estos fueron denominados cardenales laycos y les era permitio casarse. Uno de los últimos fue Teodolfo Mertel. Cuando murió en 1899, era el último cardenal sobreviviente que no había sido ordenado tan siquiera como sacerdote. Sin embargo a partir de 1917 el papa Benedicto XV promulgó una nueva ley del "Código de Derecho Canónico" donde solo aquellos que han sido nombrados sacerdotes u obispos pueden ser elegidos cardenales. [9]Posteriormente en el pontificado de Juan XXIII se estipuló que un sacerdote que es designado cardenal debe consagrarse como obispo a menos que obtenga una dispensación del papa.[10]

Cardenal in péctore o cardenal del secreto

Además de los cardenales nombrados, el papa puede nombrar cardenales confidenciales o cardenal in péctore que en latín significa en el pecho. Durante el Cisma de Occidente muchos cardenales fueron nombrados por los papas rivales sin publicar sus nombres, todo comenzó en el pontificado del papa Martín V. Este cardenal solo es conocido por el papa y no necesariamente el cardenal nombrado tiene que saber de su elevación, por lo que mientras sea "In péctore" no puede funcionar como cardenal. Los cardenales que se nombran in péctore se reservan sus nombres con el fin de protegerlos a ellos y a sus congregaciones de supuestas represalias si sus identidades son conocidas.

En caso de cambio de condiciones, el papa así lo decide, puede hacer público el nombramiento del cardenal "In péctore" en el momento que quiera, ocupando este su lugar de preeminencia en el concilio. Sin un papa muere antes de revelar la identidad de un cardenal "in péctore", el cardenalato expira.

Juan Pablo II durante su pontificado nombró 232 cardenales y de ellos 4 fueron "In péctore".[11]. Se revelaron las identidades de 3 de ellos, sin embargo del cuarto cardenal, creado en el 2003, no llegó a saberse su identidad pues el papa murió sinrelevar su nombre. Se suponía que estuviera reflejado en su testamento que escribió durante su papado pero no fue así por lo tanto el cardenalato expiró. Las sospechas de la identidad de este cardenal in péctore recayeron en el arzobispo Stanislaw Dziwisz, viejo amigo de Juan Pablo II, sin embargo fue nombrado cardenal en el consistorio 24 de marzo de 2006 como había anunciado el papa Benedicto XVI el 22 de febrero de 2006.

Deberes de un cardenal

El deber de los cardenales sede plena, con relación al papa, es el mismo que el del cabildo con relación al obispo, y la misma analogía en el caso de sede vacante. Incluye asistir a las reuniones de la Universidad y estar disponibles individual o colectivamente al papa si este pide su consejo. La mayoría de los cardinales tiene deberes adicionales, como atender una diócesis o archidiócesis o ejecutar una sección de la Curia romana.

Otra de sus funciones principales es elegir el nuevo papa durante la vacante de la sede, o sea durante el período entre la muerte del sumo pontífice y la elecciónde su sucesor, En el transcurso de esta etapa la gobernación de la iglesia queda en manos del Colegio de Cardenales. Aunque el derecho para pertenecer al cónclave que elige al papa se limita a aquellos que no han cumplido aún los 80 años a la muerte o renuncia del Sumo Pontífice.

La elección del papa no siempre dependió de los cardenales: originalmente era elegido por el clero y los miembros de la diócesis de Roma. En la época medieval, la nobleza romana ejercía su influencia y los emperadores romanos eran quiwnes escogían al papa. En el año 1059 la situación dio un giro trascendental, el papa ganó mayor independencia política pasando el derecho electivo a los cardenales mientras que el emperador solo tuvo derecho a dar su aprobación. [12]

En los inicios de la época moderna, los cardenales tenían a menudo roles importantes en los asuntos civiles, muchos de ellos asumieron posiciones poderosas en el gobierno. Ejemplos de ello fueron el cardenal Thomas Wolsey, ministro principal del rey Enrique VIII de Inglaterra, y el cardenal Richelieu cuyo poder fue tan grande que durante muchos años fue el gobernante real de Francia. No se quedaron detrás los cardenales Jules Mazarin, Guillaume Dubois y André-Hercule de Fleury quienes completaron la lista de los cuatro grandes cardenales que gobernaron Francia. [13]

Requisitos para la elección

Para ser Cardenal se necesita la edad de 30 años, 25 para adquirir el carácter de cardenal presbítero y 22 para la dignidad de cardenal diácono. No pueden obtener ninguna de estas gracias los que tengan parientes consaguíneos, dentro del 1er o segundo grado, en el colegio de cardenales. Para su nombramiento, según el "Código de Derecho Canónico", se eligen varones destacados por su sabiduría (doctrina), costumbres (coherencia de vida), piedad (oración y relación experiencial con Dios), prudencia (buen actuar, discernimiento, decisiones acertadas) y según su país no sobrepasando el cupo estipulado a este.

Privilegios

En épocas tempranas el privilegio de la elección papal no era reservado a los cardenales y durante siglos el papa era habitualmente un sacerdote romano sin el título de obispo. Por lo que para conservar la sucesión apostólica correspondía al decano del colegio cardenalisio, ordenar obispo al papa recién electo en caso de que este no tuviera la ordenación episcopal. El papa Gregorio XVI, elegido en 1831, no era obispo al momento de su elección. En el acto de su investidura se les cierra la boca para recordarles que no deben hablar en el consistorio sin licencia del Santo Padre. Los cardenales, como cuerpo, constituyen parte de la curia romana. Los cardenales, además de la elección del papa, tienen otros privilegios:

Su dicho ha de creerse, sin necesidad de comprobación; no les comprenden las reglas de la cancelaría, sino en cuanto les favorecen; sólo ellos tienen el título de legados a latere, cuando representan al papa extra curriam; los privilegios canónicos de los obispos les corresponden por la eminencia de la dignidad; en sus pleitos y causas sólo entiende el Sumo Pontífice; son reos de lesa majestad los que los ofenden gravemente; tienen voto decisivo en los concilios generales; derecho a un rito especial en su sepultura, y perciben una renta anual de 4000 monedas de oro en los beneficios eclesiásticos que se les asignan.

El mayor de los cardenales diáconos del colegio de cardenales, tiene el privilegio de anunciar la elección del nuevo papa y el nombre con que gobernará, desde el balcón central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano. En el pasado, durante las coronaciones papales, el Proto-diácono tenía también el honor de dar el pallium al nuevo papa y coronarlo con la tiara papal. Este privilegio de coronar al nuevo papa acabó cuando el papa Juan Pablo I escogió no ser coronado y optó por una ceremonia de inauguración papal más simple. Sus dos sucesores inmediatos también decidieron no ser coronados. Sin embargo, el Proto-diácono aún tiene el privilegio de dar el pallium al nuevo papa en su inauguración papal.
"Actuando en el lugar del Pontífice romano, él también confiere el pallium a los obispos metropolitanos o da el pallium a sus apoderados". [14]

Los cardenales tienen en el derechocanónico un "privilegio del foro" o lo que es lo mismo, el privilegio de de ser juzgados por tribunales eclesiásticos de rango ordinario, sólo el papa es competente para juzgar asuntos subordinados a la jurisdicción eclesiástica, esto no le exime de ser juzgado por presuntas violaciónes de la ley civil. El papa decide él mismo el caso o delega la decisión a otro tribunal, por lo general uno de los tribunales o congregaciones de la Curia Romana. En ausencia de tal delegación, otros tribunales eclesiásticos, son incompetentes para juzgar un casocontra un cardenal.[15] La dignidad cardenalicia solo se pierde por muerte, renuncia admitida por el papa, o deposición a causa de graves delitos.

Vestimenta

A partir de 1464 a los cardenales se les distinguió po su vestimenta rojo escarlata o sangre, incluyen la sotana, mozzetta, y birreta, pues este color simboliza la decisión de morir por su fe, sin embargo el rochet siempre es blanco. El birrete de cardenal se distingue no sólo por su color escarlata, sino también por el hecho de que no tiene un pompón o borla en la parte superior al igual que los birretes de otros prelados. Hasta la década de 1460 era de costumbre para los cardenales llevar el capotillo azul o violeta, a menos que se le concediera el privilegio de vestir de color rojo cuandoactuaba en los asuntos papales.

El simar normalmente es de color negro con tuberías de color escarlata y una faja roja. De vez en cuando, un cardenal lleva un Ferraiolo escarlata que es una capa que lleva sobre los hombros, atada al cuello en un arco con estrechas franjas de tela en el frente, sin ningún tipo de "ajuste" o de tuberías en él. [16]

Los cardenales de rito oriental continúan usando el vestido normal adecuado a su rito, aunque en algunos casos, llevan sotana al estilo oriental completamente de color escarlata. En la antigüedad el cardenal al ser nombrado se le otorgaba como distintivo un peculiar sombrero de ala ancha llamado Galero, sin embargo esta costumbre fue desaparecendo y en la actualidad la investidura se lleva a acbo con el birrete de color escarlarta. No obstante la heráldica eclesiástica el escudo de armas del cardenal aún muestra el galero de color escarlata. Como símbolo de unión con el papado, el papa le da a cada recién nombrado cardenal un anillo de oro,[17] que es tradicionalmente besado por los católicos al saludar a un cardenal. El anillo incluye el escudo del Papa de armas en el interior.

Filmografía

Película El cardenal.
  • Nombre: El cardenal
  • Año de producción: 1963
  • País: Estados Unidos
  • Dirección: Otto Preminger
  • Intérpretes: Tom Tryon, Burgess Meredith, John Huston, Murray Hamilton, Ossie Davis, John Saxon, Chill Wills, Cecil Kellaway, Patrick O'Neal, Robert Morse, Carol Lynley, Raf Vallone, Romy Schneider, Arthur Hunnicutt, Tullio Carminati, Dorothy Gish, Jill Haworth Tom Tryon, Burgess Meredith, John Huston, Murray Hamilton, Ossie Davis, John Saxon, Chill Wills, Cecil Kellaway, Patrick O'Neal, Robert Morse, Carol Lynley, Raf Vallone, Romy Schneider, Arthur Hunnicutt, Tullio Carminati, Dorothy Gish, Jill Haworth.
  • Guión: Robert Dozier
  • Argumento: Henry Morton Robinson (novela).
  • Música: Jerome Moross
  • Fotografía: Leon Shamroy
  • Duración: 175 min.
  • Género: drama, religión
  • Distribución: Columbia Pictures

Referencias

Enlaces externos

Fuentes