Saltar a: navegación, buscar

Juan Pablo I

Juan Pablo I
Información sobre la plantilla
Papa de la Iglesia católica
26 de agosto de 1978 - 28 de septiembre de 1978
Juan pablo I.jpg
Ordenación7 de julio de 1935
Consagración episcopal15 de diciembre de 1958 por Juan XXIII
SecretarioDiego Lorenzi
PredecesorPablo VI
SucesorJuan Pablo II
Información personal
Nombre secularAlbino Luciani Tancon
Nacimiento17 de octubre de 1912
Canale d'Agordo, Véneto, Bandera del Reino de Italia Reino de Italia
Fallecimiento28 de septiembre de 1978
Vaticano, Bandera de Ciudad del Vaticano Ciudad del Vaticano
EstudiosSeminario Gregoriano de Belluno
Pontificia Universidad Gregoriana
Escudo-juan-pablo-i.png
Humilitas (Humildad)

Juan Pablo I. Papa cuyo pontificado duró solamente 34 días. Fue designado sucesor del papa Pablo VI y adoptó su nombre y el de Juan XXIII, de nombre real Albino Luciano.

Síntesis biográfica

Nació en Canale d'Agordo, Italia, el 12 de octubre de 1912. Hijo de un fabricante de vidrio, era el mayor de cuatro hermansos.

Trayectoria religiosa

Fue ordenado sacerdote en 1935, pasando ese mismo año a Roma, en cuya Universidad Gregoriana estudió filosofía y se doctoró en teología. Fue profesor y director del seminario de Belluno antes de ser nombrado obispo de Vittorio Veneto en 1959, y patriarca de Venecia diez años después.

En 1973 obtuvo el cardenalato y entró en la Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino. Afín a la corriente renovadora iniciada con el concilio Vaticano II, prefería las labores pastorales a las de la curia. En 1978 fue designado sucesor del papa Pablo VI adoptó su nombre y el de Juan XXIII, artífice del aggiornamento católico, como homenaje a ellos y señal de continuidad de sus pontificados.

Nombramiento

Fue ordenado sacerdote el 7 de julio de 1935. Posteriormente se dirigió a Roma para continuar sus estudios teológicos en la universidad Gregoriana. En 1937 regresó a su pueblo natal, donde fue nombrado coadjutor de la parroquia. Pronto sería nombrado vicerrector del Seminario Gregoriano de Belluno y allí, por espacio de diez años.

Se dedicó a enseñar diversas materias de la Iglesia: teología dogmática, moral, derecho y arte sacro. Su perfil como maestro lo describiría uno de sus alumnos de este modo: «el padre Albino era sumamente apreciado por su capacidad de síntesis, de ir a lo esencial. (...) Como superior, unía una cierta firmeza con mucha benevolencia, con lo cual convertía en una persona activa a todo aquel que le faltaba entusiasmo».

En 1947 fue nombrado Pro-vicario de la diócesis de Belluno, y dos años más tarde le fue encomendada la organización del Congreso Eucarístico de Belluno. De la experiencia de todos esos años, y como director de la oficina de Catequesis, publicó por entonces un libro titulado: Catequesis en migajas. En efecto, el campo de su especial interés era la catequesis. Había nacido para ser maestro.

El año 1954 es nombrado vicario general de Belluno, y cuatro años más tarde el Papa Juan XXIII, en Roma, lo consagraba Obispo para la diócesis de Vittorio Veneto, cerca de Venecia.

Durante un tiempo perteneció a la Comisión para la Doctrina de la Fe, del Episcopado Italiano. Entonces ya se manifiesta una clara búsqueda de la coherencia de la fe, siempre unida a la caridad para con quien yerra.

En 1969 el Papa Pablo VI lo nombra patriarca de Venecia, y en 1973 es instituido como cardenal por el mismo Papa. A pesar de estos importantes nombramientos, Albino Luciani nunca perdió su característica humildad y sencillez:

«¿Qué es eso de Príncipe de la Iglesia? Yo sigo siendo un seminarista»
Añadiendo luego con mucha naturalidad:
«Hay obispos de muchos tipos. Algunos asemejan a las águilas que vuelan por las alturas con documentos magisteriales. Otros son jilgueros que cantan las glorias del Señor de modo maravilloso. Otros, en cambio, son simples gorriones, que lo único que saben hacer es piar desde lo alto del árbol de la Iglesia. Yo soy de estos últimos».

Muerte

Juan Pablo I asume como Papa el día 28 de agosto de 1978 y muere el 28 de septiembre de 1978, una muerte inesperada para un Papa que con tan alto cargo en la Iglesia seguía siendo el mismo seminarista humilde y sencillo de siempre. Fue un Papa que con su sonrisa encantaba al mundo. No pudo, sin embargo, llevar a cabo sus propósitos al morir repentinamente 34 días después de su elección.

Fuentes