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Carlos Socarrás

Carlos Socarrás
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NombreCarlos Socarrás Acosta
Nacimiento1863
Bahía Honda, Pinar del Río, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento30 de abril de 1896
Batalla de Cacarajícara, Pinar del Río, Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteCaída en combate
ResidenciaCubana
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
OcupaciónCampesino

Carlos Socarrás Acosta. Destacado patriota bahiahondense. Participó junto a Antonio Maceo en los combates desarrollados en Pinar del Río, durante la Invasión a Occidente. Entró en contradicciones con algunos agentes del poder colonial español; situación que se fue agudizando, hasta convertirse en insostenible. Su arraigo dentro del campesinado lo convertiría en un caudillo natural.

Síntesis biográfica

Nació en 1863. Natural de Las Pozas, Bahía Honda, Pinar del Río|Pinar del Río. De origen campesino. Nacido en una zona rural de muy poco desarrollo económico.

Inicios en la labor independentista

Para su segunda y última expedición anexionista, Narciso López escogió la costa norte de Pinar del Río, por la amplia floresta que ésta presenta, por su baja densidad poblacional, la presencia de un macizo montañoso que garantiza el escenario para las acciones bélicas previstas en sus planes, así como por la presencia de ricos hacendados en la región occidental que veían en la anexión la forma de mantener la esclavitud.

El 11 de agosto de 1851, el barco El Pampero, con alrededor de 600 hombres en su mayoría americanos,- sólo 49 de ellos eran cubanos- arribó a la playa El Morrillo, en Bahía Honda. Desde su llegada a la costa, los expedicionarios contaron con el apoyo de algunos campesinos de la zona, destacándose dentro de ellos, los miembros de la familia de Carlos Socarrás.

Las tropas españolas sostuvieron combate con los expedicionarios y sus seguidores. Pronto sus fuerzas fueron divididas y exterminadas. Narciso López fue capturado y sentenciado a morir en el garrote vil, sentencia que se ejecutó a las 7:00 a.m. del día 1 de septiembre de ese año. La carnicería continuó y en la explanada de la Punta, 50 expedicionarios fueron fusilados.

Miguel Socarrás, padre de Carlos y otros miembros de la familia, fueron hechos prisioneros en acción de guerra y conducidos a La Habana, donde posteriormente fueron amnistiados.

Ingreso al Ejército Libertador

Su ingreso oficial al Ejército Libertador lo realizó el 6 de enero de 1896, a la edad de 50 años, aproximadamente. Cuatro días después, al conocer que la Columna Invasora, dirigida por Antonio Maceo, había tomado el poblado de San Diego de Núñez sin hallar resistencia por parte de los destacamentos de voluntarios que allí se encontraban, Carlos decidió tomar el poblado de Bahía Honda, creando así las condiciones necesarias para que ese mismo día, 10 de enero, en horas de la tarde la tropa de Maceo entrara en este pueblo sin novedad, donde además, se recogió un botín de guerra compuesto por 150 armas de fuego y 6000 tiros.

El cuartel general y la columna acamparon en este poblado, donde en horas de la noche el alcalde municipal, por orden de Maceo, distribuyó víveres y ropas entre las familias pobres que pidieron ayuda a los libertadores.

Fue de los primeros pinareños que se unió incondicionalmente a Maceo cuando éste entró en Vuelta Abajo, lo que le sirvió de gran utilidad por los conocimientos que éste tenía de la región, es por ello que lo ascendió al grado de comandante y lo designó Jefe de operaciones en el territorio Oriental de Bahía Honda.

Con la colaboración del teniente Indalecio Sobrado Lago, organizó el Regimiento Cacarajícara, entre cuyas filas se encontraban su esposa Antonia Socarrás Barrios y sus hijos: Miguel, que alcanzó el grado de teniente, Antonio, que llegó a ser comandante; Regla,- quien con sólo 15 años era enfermera en el hospital de sangre -, y su otra hija menor, Olaya, además de sus hombres que desde la época del palenque estaban bien armados y preparados, prestando sus servicios en la Brigada Norte de Pinar del Río que comandaba el entonces coronel chileno Pedro Vargas Sotomayor.

Batalla de Cacarajícara

En la mañana del 30 de abril, según nos aclara el coronel Juan Duchase, cuando los expedicionarios llegábamos al campamento de Cacarajícara, empezó el combate.

Ese día no entramos en fuego, retirándonos por orden del general Maceo a Rancho Lucas. Antes de hacerlo, las fuerzas combatientes se proveyeron de parque del que nosotros habíamos salvado, pudiendo asegurar, sin temor a exagerar, que nuestra llegada decidió el triunfo a favor de los cubanos, pues éstos estaban muy escasos de municiones.

A las nueve de la mañana Maceo se adelantó con 20 hombres hasta el retén de vanguardia constituido por soldados de la zona, y a poco de encontrarse en aquel sitio divisó el primer grupo enemigo, que avanzaba sigilosamente, siendo ésta la primera emboscada, de igual forma se fue repitiendo la acción hasta llegar a la cuarta emboscada.

Una vez agotado el parque de municiones se oyó el temible grito ¡Al Machete¡, pero en ese preciso instante, llegó al sitio de las emboscadas el coronel Duchase, con refuerzo de 150 hombres de infantería y algunos centenares de cartuchos de la expedición de la “Competitor”, refuerzo tan oportuno que posibilitó al “Titán de Bronce” librar victoriosamente la Batalla de Cacarajícara, en la cual exclamó: “¡Qué cáscara de Jícara¡”, lleno de satisfacción.

En esta acción Maceo destrozó la columna al mando de Suárez Inclán, compuesta por los batallones San Fernando, Baleares y Artillería. Las piezas estaban situadas, según su parte a 400 metros de distancia, disparaban sin cesar sobre los núcleos del Ejército Libertador, que valientemente sostuvieron los combates sin cejar.

La entrada de Cacarajícara estaba defendida por las tropas al mando del general Quintín Banderas, quienes lo hicieron bravamente, pero las fuerzas que decidieron la batalla, fueron las dirigidas por el propio Maceo, que llevaba de práctico a Carlos Socarrás.

Muerte

Murió el 30 de abril de 1896.

El 14 de julio de 1896, desde el campamento El Roble, Bahía Honda|Bahía Honda, aún sin reponerse de la sensible pérdida de tan fiel colaborador, en emotiva carta escrita a Federico Pérez Carbó, el general expresó con profunda admiración: ....”Aquí no hay un sólo palmo de tierra que no esté bañada con sangre cubana o española”.

El 18 de octubre de 1897, las fuerzas revolucionarias sufrieron un duro revés al ser sorprendido un campamento provisional en las cercanías de Bahía Honda por los guerrilleros de San Diego de Núñez y Carenero.

Fuentes