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Catedral de Monreale

Catedral de Monreale
Información sobre la plantilla
Obra Arquitectónica  |  (Catedral)
Catedarl monreale.jpeg
Templo católico
Descripción
Tipo:Catedral
Estilo:Barroco, gótico
Localización:Sicilia, Bandera de Italia Italia
Uso actual:Catedral de Monreale
Datos de su construcción
Inauguración:1172

Catedral de Monreale. Es uno de los mayores logros del arte normando en el mundo. Es notable su fusión con el arte árabe que imperaba en Sicilia antes de la conquista de la isla por parte de los normandos. Bajo la sugerente excusa de que un sueño-visión en el cual encontraba un tesoro oculto por su padre, el rey normando Guillermo II llevó a cabo la construcción de una de las catedrales más bellas de Europa.

Historia

Data de la segunda mitad del siglo XII (1172) fue construida durante el reinado de Guilermo II, nieto de Roger II. La catedral está situada a unos 2 km. al sur de la ciudad siciliana de Palermo, pero en lo alto de la montaña, lo que la convierte en una extraordinaria atalaya sobre el valle en el que se asienta esta hermosa ciudad siciliana y el mar que se extiende a sus orillas, la llamada "Conca d'Oro". Esta catedral es, por lo demás, una de las mejores muestras del arte normando en el mundo, destacando por la fusión de diversos estilos artísticos, como el gótico o el bizantino, con el arte árabe que imperaba en Sicilia antes de la conquista de la isla por parte de los normandos. La catedral es famosa y muy visitada por los impresionantes mosaicos dorados que decoran todo su interior, en los que se pueden contemplar escenas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento.

Construcción

La consecución de una obra fue sumamente veloz ya que en diez años las obras fueron acabadas, constituyendo un misterio su financiación. Sea como fuese la catedral de Monreale se convirtió en el edificio nomando más importante de Europa, al tiempo que significó una simbiosis de la aplicación de las corrientes artísticas árabes y europeas conjuntando los mosaicos medievales más grandiosos de toda la Edad Media. La sublimidad de la obra no es apreciable desde el exterior aunque para las puertas de bronce (1186) se recurriera a Bonanno de Pisa, autor de la famosa torre homónima quién retrato en sus 46 paneles escenas del Antiguo y el Nuevo Testamento. La catedral es famosa por los impresionantes mosaicos dorados que cubren todo su interior, en los que se pueden contemplar escenas tanto del Antiguo Testamento, como del Nuevo Testamento. El claustro, junto a la catedral, se apoya en 228 columnas, decoradas profusamente, y rematadas en unos capiteles muy trabajados. Sobre estos se apoyan unos arcos que denotan una fuerte inspiración árabe. Los mosaicos del interior de la catedral de Monreale necesitaron 2.200 Kg de oro y cubren casi 6.000 metros cuadrados de superficie. No fueron finalizados hasta 1182 y participaron artistas griegos, bizantinos sicilianos y probablemente artistas venecianos enviados porel Papa para los mosaicos posteriores de la nave y los muros. La temática abarca la Creación hasta la Pasión de Cristo, siguiendo una cronología lineal en el sentido de las agujas del reloj. El ábside lo preside un Pantocrator que corona la jerarquía de Virgen, ángeles y santos. Los transeptos contienen los cuerpos de los Reyes Guillemo I y Guillermo II al sur (derecho), y de Margarita, Roger y Enrique, la mujer e hijos de Guillermo I al norte (Transepto izquierdo).

Aparte de los tesoros que se encuentran contiguos a las tumbas, se hace imprescindible subir los 180 escalones que llevan al tejado y que nos permiten admirar los claustros desde lo alto además de ofrecernos una panorámica de Palermo desde Monreale. Los claustros de Monreale, a los que accederemos desde fuera de la catedral son parte del monasterio benedictino adosado a la catedral. Los arcos porticados contienen 228 columnas ricamente decoradas capiteles románicos del siglo XII obra de albañiles borgoñeses y provenzales, y con iconografías que combinan lo religioso, con lo pagano, los elementos clásicos y la mitología popular.

Arquitectura

Estructuralmente presenta una planta de tres naves, con la central más ancha que las laterales, separadas por columnas de tradición clásica. Crucero destacado y cabecera triabsidial, con cubierta plana. En realidad es una simbiosis perfecta entre la concepción románica de la planta y un desarrollo arquitectónico de influencia bizantina, porque la techumbre plana, la separación entre las naves, y las capillas de la cabecera especialmente profundas, nos recuerdan ejemplos muy similares en suelo italiano de construcciones bizantinas, como las basílicas en Rávena de San Apolinar Nuevo o in Clase. La fachada sin embargo es típicamente románica, con un pórtico monumental y dos enormes torres cuadradas flanqueándolo. La decoración en cambio vuelve a ser un señuelo de clara tradición oriental. Primero al exterior, en el que se combinan mármoles policromados, nuevamente de tradición bizantina, con una decoración de tradición musulmana de arcos apuntados entrecruzados. Pero sobre todo al interior, con un revestimiento de mármoles que alcanzan el nivel de las ventanas inferiores, y en parte superior de las naves y cabecera una impresionante decoración de mosaicos dorados que ocupan más de 6000 m2 y requirieron más de 2000 Kg de pan de oro. En su elaboración participaron griegos, bizantinos y sicilianos, hasta completar el repertorio musivario conservado más importante del mundo junto al de San Marcos de Venecia. Iconográficamente se representa desde la Creación hasta la Pasión de Cristo, siguiendo una cronología lineal en sentido de derecha a izquierda y de arriba abajo. El ábside lo preside un Pantocrator que corona la jerarquía de Virgen, ángeles y santos.

Belleza del templo

La primera inclinación al asombro en la contemplación de esta Catedral es precisamente esa combinación de influencias que se entrelazan en perfecta armonía, como si fuera un crisol donde fundirse las esencias de oriente y occidente. En segundo lugar su vistosidad ornamental, tanto en sus revestimientos exteriores como en su decoración interior. Aunque es aquí sin duda donde el concepto de belleza se materializa ante nuestros ojos en brillos dorados y rutilantes que se desvelan como un tesoro impagable. Pero no es sólo la belleza del pan de oro y su espectacularidad de fulgor y riqueza, sino también la estética de sus iconografías, tocadas de ese halo hierático y elegante, monumental y severo, que caracteriza al icono bizantino, siempre definido por sus imágenes estilizadas y selectas, propias de un arte elitista y refinado como lo era el bizantino Una muestra maravillosa de la estética medieval, que convierte la imagen en símbolo, hasta que la idea florece en arte puro.

Galería de imágenes

Fuentes