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Contra (Nicaragua)

Contra
Información sobre la plantilla
Contrarrevolucionarios,
Los Contra,
Los Contras
La contra nicaraguense.jpg
Guerrilla contrarrevolucionaria creada y financiada por los Estados Unidos
Activanoviembre de 1981
PaísHonduras Bandera de la República de Honduras
Ramaejército
Tipofuerza paramilitar

Los Contras fueron una fuerza paramilitar, compuesta básicamente por antiguos miembros de la Guardia Nacional de Nicaragua, de la derrocada dictadura de Anastasio Somoza Debayle.

Historia

En noviembre de 1981, la administración Ronald Reagan inició su guerra contra el sandinismo y autorizó a la CIA (Agencia Central de Inteligencia) 19.5 millones de dólares para crear una fuerza paramilitar contrarrevolucionaria ―los Contrarrevolucionarios, abreviados como «los Contra» o «los Contras»―, compuesta básicamente de antiguos miembros de la Guardia Nacional de la derrocada dictadura de Anastasio Somoza Debayle. La CIA, con ayuda de agentes argentinos provistos por la dictadura de Videla, puso en marcha campos de adiestramiento en el territorio de Honduras y suministró alimentos, ropa, armas y supervisión a los Contras.

Apoyo de los Estados Unidos a los Contra

En 1982, el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara, Edward P. Boland, presentó una enmienda a la Factura de Defensa de los Presupuestos para el año fiscal 1983 que limitaba la ayuda financiera de Estados Unidos a la Contra. Esta enmienda prohibía a la CIA utilizar ningún dinero «para el propósito de derrocar el Gobierno de Nicaragua». Aún así, el Congreso autorizó la ayuda a esta organización con 24 millones de dólares para el año 1984.

Miembros del personal del Consejo de Seguridad Nacional ―institución asesora de la Casa Blanca― cuyo ámbito de operaciones hasta entonces había sido doméstico, se convirtieron en los cerebros para continuar con el apoyo a la Contra. El teniente coronel Oliver North, ayudante del Consejero de Seguridad Nacional, Robert McFarlane, se hizo cargo de la operación, que buscaba financiación secreta de fuentes privadas estadounidenses y la canalizaba a las manos de la Contra.

En 1984 se supo que la CIA había tomado parte en el minado de puertos nicaragüenses sin notificarlo de manera adecuada al Congreso y este aprobó una versión más dura de la Enmienda Boland que prohibió a la CIA, al Departamento de Defensa y a cualquier otra agencia estadounidense involucrada en actividades de inteligencia proporcionar ningún apoyo a operaciones militares y paramilitares en Nicaragua.

No obstante, North y el Consejo Nacional de Seguridad continuaron recabando y desviando secretamente fondos a la Contra, y la Contra comenzó a recurrir a ellos cada vez más para solicitar orientación.

Escándalo Irán-Contras

Artículo principal: Escándalo Irán-Contras.

En 1985, varios funcionarios del Gobierno estadounidense, incluyendo a McFarlane y North, se implicaron en un plan para vender secretamente armas a Irán, a cambio de la liberación de los siete estadounidenses retenidos por simpatizantes iraníes en Líbano, con la intención de hacer virar la política exterior de Irán en una dirección más prooccidental. Israel actuó en principio como intermediario de los envíos de armas. Aunque este plan violaba la Ley de Control de Exportación de Armas, un embargo armamentístico contra Irán, y la política estadounidense de no tratar con Gobiernos que apoyasen el terrorismo internacional, Ronald Reagan dio su autorización para que McFarlane procediera a la venta de las armas. Los beneficios excedieron a lo esperado, y en 1986, North desarrolló un plan para desviar millones de dólares a la financiación de la Contra nicaraguense, un movimiento aprobado por el sucesor de McFarlane, John Poindexter.

En 1986, fue derribado un avión de carga sobre la selva nicaragüense. Un pasajero estadounidense que saltó en paracaídas y cayó en manos de los sandinistas reveló que el avión formaba parte de una operación de suministro de armas a la Contra dirigida por Estados Unidos.

El presidente estadounidense dijo públicamente que el Gobierno de Estados Unidos no tenía conexión con el avión derribado, y el asistente del secretario de Estado para Asuntos Interamericanos y otros altos cargos dieron al Congreso versiones similares. Sin embargo, un mes más tarde, el diario libanés Al-Shiraa expuso el comercio secreto de armas con Irán.

El presidente Ronald Reagan reconoció que tenía conocimiento de los envíos de misiles, pero insistió que no era un intercambio de armas por rehenes. Poco después, el Departamento de Justicia anunció que había descubierto que parte de los beneficios de la venta de armas había sido desviada a la Contra nicaraguense.

Desde que tomó posesión en 2001, el presidente George W. Bush eligió a varios veteranos del Escándalo Irán-Contras para ocupar importantes puestos.

Fuente