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Cordillera de Mérida

Para otros usos de este término, véase Mérida (desambiguación).


Cordillera de Mérida
Información sobre la plantilla
Cordillera mérida.jpeg
Localización
ContinenteContinente Americano
País(es)Venezuela
Provincia(s)Mérida
Características
Longitud450 km
Anchura80 km
Máx. cota5.007 m.s.n.m
Superficie32.500 km2
Ríos principalesChama, Mocotíes

La Cordillera de Mérida es el conjunto de relieves andinos que forma el sistema de los Andes Venezolanos, junto con la cordillera de Perijá. Abarca la mayor parte no solo del estado Mérida, sino también los estados Trujillo y Táchira. Se delimita en su extremo suroccidental en la depresión del Táchira, y en su extremo nororiental en las depresiones de Carora y Barquisimeto.

Cuenta con una superficie de 32.500 km2, una longitud de 450 kilómetros y una anchura media de 80 kilómetros, que se elevan hasta los picos nevados, hasta alcanzar su máximo en el pico Bolívar (5.007 m.s.n.m)

Origen

La cordillera de Mérida tiene una historia que esta íntimamente ligada con la evolución geológica del norte del Continente Suramericano. El origen de esta cadena montañosa es todavía oscuro, pero sin duda esta ligado a la interacción entre las Placas de Suramérica, Nazca, Cocos y del Caribe (Irigoyen y Urien, 1988). La Placa Suramericana tuvo un movimiento hacia el Oeste y Noroeste, después de la separación de Africa y Suramérica, ocasionando una tectónica convergente en la región del Pacífico con una consiguiente zona de subducción. Esta tectónica daría origen a la gran Cordillera de los Andes, en suramérica. Al norte de la Plataforma Suramericana evolucionó un margen continental transcurrente en contacto con la Placa del Caribe que provocaría deformaciones estructurales entre las cuales pudiera estar la Cordillera de Mérida. La tectónica transcurrente sería el resultado de la expansión del fondo del Océano Atlántico y de la compresión en el Margen Pacífico de la Placa Suramericana (Irigoyen y Urien, 1988).

La interacción tectónica dio como resultado una serie compleja de eventos cuyo registro más antiguo se remota finales de Proterozoico y comienzos del Paleozoico, cuando se consolida el basamento de la Cordillera. De los dos bloques antiguos que conforman la Cordillera de Mérida, uno de ellos, el Terreno Mérida, se origino en un lugar diferente al que ocupa en la actualidad. Así, se supone que este bloque alóctono ocupaba una región actualmente al norte de la Falla de Motagua, donde se encuentra el Bloque Maya del terreno Yucatán en el Norte de Centroamérica y Sur de México (Pimentel, 1992). La litología del basamento de Yucatán ha sido interpretada como evidencia de que esta zona estuvo a lo largo del margen convergente norteño de Gondwana, que localmente presentaba un contacto entre norte y suramérica. Junto con el Terreno Mérida existe una faja ígneo - metamórfico alóctona que también tendría relaciones paleogeográficas con el Terreno Yucatán. Esta faja esta localizada en el subsuelo de las Cuencas Barinas-Apure y Oriental de Venezuela, que aflora únicamente en el Macizo del Baúl.

El terreno Mérida se incorporó a la Paleogeografía de los Andes de Venezuela hace unos 280 m.a, durante la Orogénesis Herciniana . Luego, sobre este terreno y sobre el loque autóctono de Caparo, comenzaría toda una serie de depositaciones que fueron iniciadas con la sedimentación de la Asociación Tostós. La sedimentación ocurrió en una gran cuenca pericratónica que se extendía desde el noroeste de Venezuela hasta las Islas Malvinas (Argentina). Al comienzo, entonces, la Cordillera de Mérida se desarrolló sobre una cubierta sedimentaria metamorfizada donde también habían intrusiones graníticas.

Distribución Espacial

La cordillera de Mérida comienza en las cercanías del Macizo de Tamá, en la porción más septentrional de la Cordillera Oriental de Colombia, en territorio Venezolano. En la Depresión del Táchira alcanza alturas promedio de 1000 m, para luego ascender paulatinamente hasta los 3000 m en el Páramo El Zumbador, y hasta los 4000 m en el Páramo el Batallón. Hacia el noreste de este ultimo páramo comienza una hendidura axial profunda, conectada geológicamente con un sistema de fallas longitudinales representada geográficamente por los valles de los ríos Mocotíes y Chama. Esta hendidura se prolonga a lo largo del río Chama hasta el Páramo de Apartaderos, donde se juntan las cordilleras que están divididas por ellas ( la Sierra de la Culata y la Sierra Nevada de Mérida ). El sistema de fallas más prominentes, denominado falla de Boconó por Rod (1956), se extiende por unos 425 km entre Táchira y Lara y en varios lugares consiste más bien en una zona de fallas, con una edad comprendida entre el Cretácico Superior y el Holoceno.

La mitad de la cadena montañosa, al norte de la falla de Boconó, comienza en el Páramo de la Negra, conectándose con el Macizo de Tovar, para luego se interrumpida por el río Chama, después de alcanzar su máxima altura en el Páramo El Tambor. Luego del cañón del Chama se eleva para conformar la Sierra del Norte o Macizo de la Culata, alcanzando su máxima altura en el Pico Pan de Azúcar (4762 m, Páramo de Piedras Blancas), poco antes de juntarse con la mitad de la cadena montañosa al sur e la Falla de Boconó en la región de Apartaderos. Hacia el norte se prolonga hasta el Alto de Escuque, estando limitada al este por el curso del río Motatán.

La cadena montañosa del sur comienza en el Páramo de las Tapias, para luego proseguir con las porciones más elevadas que conforman los páramos de la Sierra Nevada de Mérida, hasta finalizar en la Sierra de Santo Domingo con el Pico Mucuñuque, teniendo como limite el valle de río Santo Domingo. Luego asciende hacia el noreste, pasando por el Páramo de Calderas, hasta descender nuevamente, cortada por el valle del Río Boconó. Hacia el noreste vuelve a ascender hasta conformar el Macizo de Guaramacal, separado por el Río Guanare en la Sierra de Portuguesa, que en su limite más noreste converge con la Serranía del Interior del Sistema Costero Venezolano.

En el "nudo" de Apartaderos se origina un tercer ramal: la Cordillera de Trujillo, cuyas porciones meridionales más altas culmina el la Teta de Niquitao (4006) y la más septentrionales en los Páramos de las Rosas, Cendé y Jabón, para finalizar en le valle de Quíbor en el estado Lara.

Sierras

Se subdivide en varias sierras separadas entre sí por profundos valles:

Sección suroccidental: Domina el páramo de Batallón con una altura de 3.913 m.s.n.m y la sierra de Tovar, que culmina en el páramo Nariño cuya altura es de 3.517 m.s.n.m

Sección central: Las espectaculares sierra Nevada de Mérida y sierra de Santo Domingo, con altitudes de más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, separadas por el río Chama de la sierra de la Culata, con máxima altitud en el pico Piedras Blancas (4.729 m.s.n.m). Se advierten extensos páramos, glaciares y lagunas.

Sección oriental: Termina septentrionalmente con la sierra de Barbacoas y la sierra de Portuguesa, destacando los cerros Palomera y Potrerito con una altura de 2.496 m.s.n.m y 2.473 m.s.n.m respectivamente.

Relieve

El relieve es variado y comprende desde las llanuras suavemente inclinadas en las márgenes del rió Orinoco, hasta las altas mesetas que se levantan espectacularmente bordeadas por paredes verticales llamadas "tepuis", las cuales, presentan alturas de hasta 2.800 metros sobre el nivel del mar y son únicas en el mundo.

Desarrollo de cultivos

La Cordillera de Mérida fue un sitio de significación prehispanica, por haber sido habitada por grupos indígenas hasta los 3.500 metros de altura. En la época colonial se desenvolvió una importante agricultura del trigo y vegetales mediterráneos, junto con la ganadería de ovinos y bovinos en las zonas de pisos térmicos templados, entre 1.500 y 2.200 m.s.n.m. Durante el siglo XIX mantuvo su importancia debido a los avances de las plantaciones cafetaleras. En la actualidad se han afianzado cultivos comerciales de tubérculos, flores, frutas y hortalizas.

Fauna

Su fauna está constituida por algunas especies en peligro de extinción, como el oso frontino, el cóndor de los Andes, el puma, el zorro cangrejero y el venado, además de otras especies más comunes como la lapa, el puercoespín y la musaraña.

Enlaces Relacionados

Fuentes