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Diccionario de la música villaclareña

Diccionario de la música villaclareña
Información sobre la plantilla
Diccionario de la música villaclareña.jpg
Autor(a)(es)(as)Giselda Hernández Ramírez
Editorial:Editorial Capiro, Santa Clara, Cuba, 2004
Edición2004
PaísBandera de Cuba Cuba

Diccionario de la música villaclareña. Obra referativa dirigida a salvar la memoria musical de la provincia de Villa Clara.

Palabras introductorias

La provincia de Villa Clara se presenta como una región muy interesante desde el punto de vista musical. En ella convergen importantes factores, especialmente una tradición pedagógica en el campo de la música que ha posibilitado la formación de importantes creadores e intérpretes, reconocidos a escala nacional e internacional.

Introducción

Cuando se trata de desentrañar los orígenes de este rico legado, se encuentra que las primeras referencias musicales datan del Siglo XVIII, y específicamente del año 1722, cuando se festeja, en el mes de octubre, el matrimonio del príncipe de Asturias, motivo por el cual se crea en la ciudad de Santa Clara, una orquesta de vihuelas y bandolas con acompañamiento de güiro.

Apuntes del historiador Manuel Dionisio González aventuran la posible participación, en aquella festividad, de otros instrumentos musicales existentes. En el año 1760, con motivo del ascenso al trono de Carlos III, las festividades en la misma ciudad se hacen acompañar por una orquesta que según, referencias del también historiador Antonio Berenguer, estuvo integrada por dos guitarras, un tambor y un clarín. Los bailes usuales en esta época eran entre otros el zapateo, el paspié, la muchitanga, la culebra y el fandango.

Ya en el Siglo XIX aparecen nuevas danzas, como el minué y el jardinero, y en las orquestas se introduce un violín, tambora y/o tamborín, clarinete, etc. Hacia 1826 se ofrecen retretas semanales en Santa Clara por parte de la Banda del batallón de Tarronga y los bailes se hacen más frecuentes. En 1840 aparece la Sociedad Filarmónica, que promueve un proyecto musical, este intento fracasa y se retoma en 1841 bajo la dirección de Gaspar Arredondo, pero nuevamente fracasa en el propio año.

En 1852 tiene lugar la apertura de otra Sociedad Filarmónica, ahora con el nombre de Santa Clara dirigida por Manuel Pérez de Garde, la cual recibe en 1857 una sede oficial. En 1860 la Sociedad se traslada a otra casa y es su vicepresidente Miguel Jerónimo Gutiérrez, destacada figura de la cultura. Más tarde, en 1867 el nombre de la institución cambia por el de Liceo Artístico y Literario. Esta entidad desempeña funciones importantes y en el año 1869, uno de sus miembros Joaquín Anido y Ledón, propone el establecimiento de clases dominicales y nocturnas de música para los hijos de los obreros. Sin dudas el XIX significó para Santa Clara una etapa de cierto esplendor en materia musical.

Al lector

Intentar una historia de la música en la provincia llevaría necesariamente a indagaciones mucho más profundas y prolongadas en el tiempo, así como a reflexiones sobre la base del respeto a determinadas metodologías de investigación científica, y no es ese el propósito del presente volumen. Tampoco resulta conveniente, en una simple introducción a la Villa Clara musical, ir más allá de un esbozo a manera de presentación, siempre con el temor de no mencionar ni todas las empresas ni todas las personalidades que pudieron haber contribuido de manera relevante en determinados eventos y circunstancias de la historia musical de Villa Clara.

La autora, quien puso todo empeño y dedicación en esta obra de referencia, desea que la sencillez con que se han procesado y organizado los asientos facilite en todos los casos la recuperación rápida y efectiva de toda la información que desee el lector.

Explicaciones sobre el diccionario

Este diccionario deberá cumplir una función importante: hacer interactuar entre sí a músicos, críticos, investigadores y público en general con vistas a enmendar posibles errores y a salvar las omisiones que pudieran existir, de manera que ha de verse, ante todo, como una base para una futura segunda edición más completa.

Significa gran satisfacción, de cualquier modo, la conciencia de que no falte en la obra ninguna de las personalidades o instituciones musicales de más rica trayectoria o presencia constante, además de que realiza cuantiosos aportes a esta obra total, cuyas ediciones futuras habrán de actuar con ésta, así como ésta ha interactuado con ella misma a lo largo del proceso de investigación y recopilación de datos.

Al final del diccionario se asientan las notas aclaratorias que a lo largo de la obra se decidió incluir, una bibliografía en la que se indican fuentes de relevancia, así como las [Publicaciones Periódicas]] que fueron revisadas en busca de información (hayan contribuido o no en la pesquisa) y un listado de las personalidades y agrupaciones acerca de las cuales se tienen noticias pero se encuentran en exploración, con vista a su segunda edición, en unos casos por carencia de datos precisos, en otros por la trayectoria breve o de menor relevancia que no avala aún su inclusión en la obra.

Fuente

  • Hernández Ramírez, Giselda. Diccionario de la música villaclareña. Santa Clara : Editorial Capiro, 2004.