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Estación CIA JM WAVE

Estación CIA JM WAVE
Información sobre la plantilla
Institución con sede en Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
Escudo de la CIA.png
Estación de la CIA encargada de la subversión contra Cuba.
Siglas o Acrónimo:JM WAVE
Fundación:1961
País:Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
Dirección:Miami


Estación CIA JM WAVE . Principal instrumento de subversión, terrorismo e inteligencia de la CIA contra Cuba.

Historia de la organización

Al triunfar la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959, la estación de la CIA en la Florida adquirió una elevada significación operativa en los planes conspirativos contra Cuba.

Con los preparativos de la invasión de Playa Girón, concebida como la Operación Pluto, aprobada por el presidente Dwight David Eisenhower el 17 de marzo de 1960, se incrementó de manera notable la plantilla de esta estación, que se encontraba desarrollando complejas misiones contra la estabilidad del poder revolucionario cubano.
Con la ruptura de las relaciones diplomáticas con La Habana decretada por el Gobierno de Eisenhower el 3 de enero de 196l, la CIA pierde su centro en La Habana y la base operativa en Santiago de Cuba. La solución fue reforzar inmediatamente la actividad de su estación en Miami.

A partir de la derrota de Playa Girón, y con el advenimiento de la Operación Mangosta en Noviembre de 196l, la estación es bautizada con el criptónimo “JM-WAVE” y se convierte en el principal instrumento de subversión, terrorismo e inteligencia de la CIA contra Cuba.

Principales dirigentes

En el terreno específico de las acciones en el período de Mangosta, la dirección de la CIA designó a William Harvey como Jefe de la Cuban Task Force (Fuerza de Choque), encargada de supervisar y controlar las operaciones desde el cuartel general en Langley. Harvey, con un amplio expediente en las operaciones clandestinas contra la URSS desde Berlín, era Jefe del Grupo de Acciones Ejecutivas de la CIA, grupo que fue conocido como ZR-RIFLE desde su creación en enero de 1961.

Otros integrantes

El segundo al mando de la Cuban Task Force fue Samuel Halpern, quien desempeñó un papel importante en las operaciones de la CIA montadas en 1963 conocidas como Programa de Múltiple Vía, como segundo jefe de la Sección de Asuntos Especiales dirigida por Desmond Fitz Gerald, cercano colaborador y amigo de Robert Kennedy.

Objetivos

El Programa de Acciones Ejecutivas de la CIA llevaba a cabo la eliminación física de figuras políticas enemigas u hostiles a los intereses de los Estados Unidos a partir del principio de la negación plausible, que en todo momento debía enmascarar la participación del Gobierno de los Estados Unidos en la realización de los asesinatos políticos.

Durante la Conferencia Científica “Girón: Cuarenta Años Después” (La Habana, Marzo de 2001) Halpern asistió como miembro de la delegación de los Estados Unidos. En sus intervenciones restó importancia a la dimensión política y operativa de la Operación Mangosta, manifestó que la CIA no fue la gestora de esta estrategia y responsabilizó a la Administración Kennedy por haberla planificado, organizado y ejecutado, justificando la participación de la agencia.

Seguía así la tradición de la Agencia Central de Inteligencia de preservar los secretos de “Las Joyas de la CIA”. Cuarenta años después la agencia no quiere que se mencione la palabra Mangosta en público ni que se incorpore como un capítulo importante de la historia de las agresiones de la CIA y la contrarrevolución contra la nación cubana.
Para presidir la estación JM-WAVE, calificada por un autor norteamericano como “El imperio clandestino de la CIA”, William Harvey seleccionó a Theodore Shackley, hombre de confianza asociado a sus actividades encubiertas contra los países de Europa del Este. El segundo jefe de JM-WAVE era Gordon Campbell, responsabilizado con la atención a las operaciones navales de los grupos que ejecutaban las operaciones paramilitares, infiltraciones y exfiltraciones en la Isla. 

Algunas misiones realizadas 

Mangosta le fue impuesta a la CIA como una misión estratégica de Seguridad Nacional, objetivo principal de la política exterior de los Estados Unidos para América Latina y el Caribe y uno de los objetivos esenciales en el conflicto este-oeste.                                
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Para los Estados Unidos, aniquilar la Revolución cubana equivalía a garantizar que su ejemplo no se expandiera, que otros países no transitaran por el camino de la lucha revolucionaria. Todas estas consideraciones explican el despliegue de fuerzas y medios que se utilizaron en el modus operandi de la estación JM-WAVE.

Fundación , composición y lugar donde radicaba la misión

Después que se aprueba oficialmente la Operación Mangosta el 30 de noviembre de 1962, el dispositivo de esta estación experimentó grandes transformaciones, a la altura de las aspiraciones de la administración Kennedy.

Estudios consultados permiten calcular que en la base JM-WAVE operaban entre 600 a 700 oficiales de la Agencia Central de Inteligencia; y que en la plantilla de la JM-WAVE se encontraban inscritos entre 3 000 a 4 000 colaboradores cubanos.
En cada centro legal de importancia de la CIA en el exterior había, al menos, un oficial de caso de la CIA encargado de las acciones del programa Mangosta en ese país, coordinadas con la Estación de la Florida. En América Latina, Ciudad México era una plaza priorizada. David Atlee Phillips era el jefe de la estación en esa ciudad. También en Europa, España y la República Federal Alemana eran plazas fuertes del trabajo de la CIA contra Cuba.

Con el inicio de Mangosta la JM-WAVE fue transferida de Coral Gables a la Estación Aeronaval Richmond en las afueras del sur de Miami. Ese terreno había sido cedido por la Marina de Guerra de los Estados Unidos a la Universidad de Miami para investigaciones de campo y planes de desarrollo. Era el Campus Sur de la Universidad, la que, por su parte, había facilitado estos terrenos a la CIA para su utilización nada científica ni académica. De inmediato surgieron en ese enclave los locales de la Zenith Technical Enterprises Inc., utilizada por la CIA para justificar su presencia.

En una extensión de l 571 acres (aproximadamente 5 720 metros cuadrados) radicaban los edificios de madera de oficinas y almacenes de la Estación, cuya verdadera identidad desconocía-al menos oficialmente- el Rector de la Universidad de Miami. La Zenith Technological Enterprises Inc. era una fachada de esmerada calidad: anuncios de ventas y licencias comerciales falsificadas colgaban en las paredes, guardias vestidos de pulcros uniformes grises custodiaban las zonas restringidas.

Todas estas acciones de la Estación de la Florida (mudanza y ampliación de infraestructura, generación de una fachada legal, subarrendamiento de terrenos a una institución ignorante de las verdaderas acciones y objetivos) violaron los principios que fundamentaron la creación de la CIA en su génesis: desarrollar operaciones de inteligencia y otras de interés nacional en el exterior, pero nunca en o hacia el interior de los Estados Unidos.

Una compleja infraestructura se estableció en la ciudad de Miami para asegurar y abastecer operativamente las acciones contra Cuba que se desarrollaron desde JM-WAVE. Agencias de viaje, armerías, tiendas de artículos para el deporte, firmas de bienes raíces y agencias de detectives privados ofrecían servicios y cobertura para el personal de la estación.

En los almacenes, había en existencia armas de diferentes tipos y marcas, procedentes de cualquier país del mundo. Especialistas en polígrafos, psicólogos y médicos eran plantilla de la estación. Decenas de apartamentos y lujosas residencias estaban inscritas como propiedades de Zenith Technological Enterprises Inc., los que eran utilizados como casas de contacto. En diferentes cayos cerca de la costa, se encontraban los centros de instrucción para los comandos de las operaciones especiales.

La pantanosa región de las Everglades también servía para estos fines. Inclusive la estación JM-WAVE había logrado establecer allí un centro de instrucción tras la fachada de Club de Cazadores.

La estación disponía de varios aviones y medios navales que incluían buques madres y de abastecimiento, lanchas rápidas y balsas de gomas para infiltrar y exfiltrar agentes hacia y desde Cuba, realizar enterramientos de armas y abastecimientos a las organizaciones contrarrevolucionarias en el interior del país. En Coral Gables radicaba una pequeña base marina.

Los expertos en acciones políticas atendían sus casos y entregaban cuantiosos recursos financieros a los elementos favorecidos en la emigración contrarrevolucionaria. Resulta evidente que el pensamiento disidente en relación con los criterios operativos de la JM-WAVE implicaba que los fondos se destinarían a otras organizaciones que cumplían a carta cabal con las indicaciones de sus oficiales de caso.

Sección de Información Extranjera

La Sección de Información Extranjera buscaba y obtenía información militar, política y económica acerca de lo que acontecía en Cuba, apoyándose en fuentes de la emigración contrarrevolucionaria y de los agentes en la isla, aunque por lo general, desde el punto de vista cualitativo la calidad de la información era pobre, y escasa la información biográfica que podían obtener sobre los principales dirigentes de la Revolución.

Todavía hoy no existe información que nos permita asegurar que tan costoso aparato de análisis e información alertara a Washington acerca de la presencia de los cohetes atómicos en suelo cubano, aunque existen varias hipótesis al respecto: unas indican que refugiados cubanos entrevistados en Opalocka ofrecieron datos, entre septiembre y octubre, sobre la presencia de los cohetes en la provincia de Pinar del Río; otras señalan que miembros de una red de inteligencia que operaba en Cuba obtuvieron la información antes del vuelo del avión Lockheed U-2, el 4 de octubre de 1962.

Representante de la Sección de Información Extranjera

Al frente de esta Sección de Información Extranjera se encontraba Warren Frank, quien había sido primer sustituto de Shackley cuando éste trabajaba en el buró Checoslovaquia de la CIA. En JM-WAVE existían, además, secciones de Seguridad, Contrainteligencia y Comunicaciones.

Como parte de los Servicios Clandestinos operaban los grupos paramilitares encargados de las operaciones especiales. Estos radicaban fuera del cuartel general de la JM-WAVE, en diferentes casas de seguridad. Entre los jefes de estos grupos se encontraba William (RIP) Robertson, de invasión mercenaria de Playa Girón. Otro de los jefes de los grupos paramilitares era Grayston Lynch, el norteamericano de mayor jerarquía que participó en el desembarco de la brigada de asalto 2506 en Bahía de Cochinos.

Robert Wall, un especialista en guerra irregular, con experiencia adquirida en Malasia, estaba a cargo de los teams de infiltración, en tanto Justin Gleichauf era el responsable de la pequeña filial ubicada en el centro de la ciudad de Miami.

Desde antes de Mangosta, la Sección de Operaciones Encubiertas de JM-WAVE era dirigida por Rocky Farnworth el que, después de desavenencias con Shackley por tener criterios y estilos de trabajo que en nada coincidían con los métodos y formas de cómo debían desarrollarse las operaciones encubiertas, fue sustituido por David S. Morales, un colaborador cercano de David Atlee Phillips en la guerra secreta de la CIA contra el gobierno de Jacobo Arbenz en Guatemala (1954) y luego oficial del centro legal de la CIA en La Habana. Fue allí donde conoció a muchos de los agentes de la CIA que colaboraban con la JM-WAVE y eran cabecillas de las organizaciones contrarrevolucionarias radicadas en los Estados Unidos o que operaban en la Isla.
Otra de las direcciones fundamentales de la actividad que se gestaba desde la estación correspondía a las Acciones Ejecutivas, en lenguaje preciso y llano: la planificación de los asesinatos políticos. Los actores de estos planes no sólo eran la CIA, sus agentes cubanos y las organizaciones contrarrevolucionarias.

Para enmascarar aún más sus propósitos y orientar su actividad hacia objetivos falsos, la unidad ZR-RIFLE acudió a la mafia norteamericana para que, en colaboración con las organizaciones contrarrevolucionarias, llevaran a cabo atentados contra los principales dirigentes de la Revolución Cubana, en especial Fidel Castro, aunque también incluían a Raúl Castro y Ernesto Che Guevara.

En el caso Cura-Manco, desarticulado por los órganos de la Seguridad del Estado en los años sesenta, se encuentra la documentación de estos planes, así como en documentos oficiales del gobierno de los Estados Unidos revelados por el Comité Selecto del Senado de los Estados Unidos en 1975, y en el informe del inspector general de 1967 sobre las conspiraciones de la CIA para asesinar al presidente cubano Fidel Castro.

En su condición de director de JM-WAVE, Shackley estableció contactos con representantes de la mafia a través de William Harvey para apoyar estas acciones. Para la ejecución de tareas en las que había que preservar al máximo la fachada profunda, JM-WAVE se apoyaba en una estructura clandestina surgida al calor de la Operación Pluto, en 1961.

Ver también

Fuentes