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Historia de la Meteorología en Cuba

Historia de la Meteorología en Cuba
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Ya en el siglo XVII personas de diferentes niveles sociales estudiaban el clima.

¿Ciclón ó Huracán?

El nombre de ciclón es del idioma español, pero el vocablo huracán proviene del lenguaje aborigen, reconocido por la organización de meteorología a nivel mundial.

Origen y desarrollo

El paso de ciclones o huracanes por Cuba es tan antiguo que los Aborígenes llegaron a ponerle nombre; según cuentan los primeros Colonizadores, conocían bien la diferencia entre Frente frío, Tornado, Huracán y otros Fenómenos meteorológicos.

Ya en el siglo XVII habían personas que sin tener ningún conocimiento de meteorología, tomaban notas cuando pasaba un ciclón por algún lugar de Cuba y de ahí proviene el Catálogo del paso de los ciclones por Cuba. En la mayoría de los casos las notas eran redactadas por Escribanos del Cabildo, Dueños de trapiches y personas con alguna cultura; en las mismas se reflejaban el tiempo de duración, los daños, los muertos y desaparecidos.

El día 1 de marzo de 1858 en el Observatorio Meteorológico del Colegio de Belén 
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de los curas jesuitas se hizo la primera Observación meteorológica de superficie con la toma presión atmosférica, temperaturas y datos del estado del cielo, se continua haciendo dicha observación cada 6 horas hasta que fue nacionalizado el colegio y el observatorio al principio de la revolución. En esa época vivió un Cura Jesuita de apellido Caballero que comienza los estudios de esos fenómenos atmosféricos, aunque no se adelanta mucho en los mismos.

En 1870 llegó a Cuba procedente de Francia, aunque era de origen español, el también Sacerdote Jesuita Benito Viñes, dotado de una inteligencia brillante comenzó a estudiar los ciclones, trasladándose al lugar por donde pasaba alguno y haciendo averiguaciones sobre lo ocurrido en tiempo, lluvia, y sobre todo ver en que forma estaban caídos los árboles. De esa forma comprobó distintos aspectos de los ciclones.

Viñes estudia con precisión los movimientos de las nubes al aproximarse un ciclón pues solo cuenta con un Barómetro y un Termómetro para su trabajo.

En 1880 ya en Cuba dan algunos avisos sobre la proximidad de un ciclón.

Más tarde llegan a las Antillas Menores por encomienda de sus respectivos gobiernos el francés Peagot y el inglés Gilbert, los cuales obtienen de Viñes todos los datos obtenidos por el mismo sobre los estudios realizados a finales del la década del 80 del siglo XIX.

En 1893 muere el Padre Benito Viñes dejando seis reglas o leyes ciclónicas, que actualmente son usadas por su efectividad, las mismas son:

  • El vórtice.
  • La formación.
  • La circulación.
  • La traslación.
  • Las recurvas.
  • El sistema de nubes de la depresión tropical y de la tormenta tropical o huracán.

Gangoiti que trabaja con Viñes varios años, adquiere varios barómetros y los situó en las Iglesias y Colegios de Monjas, en casi todos los pueblos de Pinar del Río y La Habana al darse cuenta que de cada 100 ciclones que pasaban por Cuba, 35 de ellos pasaban por la parte occidental. Más tarde situa uno en Cienfuegos y otro en [Santiago de Cuba`]]; enseñando a los Curas de todas esas iglesias a tomar la presión, la temperatura, la dirección del viento y las clases de altura de nubes en la proximidad de un huracán; reportando los datos tomados por telégrafo a las 07:00 am y las 07.00 pm. Gangoiti sustituye a Viñes cuando este muere.

En 1895 el Apostadero Naval de la Habana de la marina española, tiene una oficina para advertir a los capitanes de buques en puerto en temporada ciclónica que podían salir o no de la Habana por encontrarse un huracán cerca de las costas.

Durante la intervención de EUA en Cuba en 1899 a 1902 el Buró del Tiempo de Whasintong – EUA, fabrica en la loma de Casablanca una estación meteorológica auxiliar, con observaciones 07:00 am y 07:00 pm.

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En 1904 un Decreto del Presidente Tomás Estrada Palma, orienta fundar un Observatorio del estado cubano, pero no se consolida hasta la de EUA en Cuba de 1906 a 1909.

El observatorio se inaugura en 1908, ejerciendo como Director del mismo a un excapitán de la marina mercante de apellido Carbonell.

En 1913 Carbonell solicitó crear la plaza de Sbdirector del Observatorio Nacional y por oposición ocupa esa plaza el Ingeniero Civil, Arquitecto, Dr. en Ciencias Físicas, Dr. en Ciencias Naturales y Dr. en Ciencias Marítimas José Carlos Millas Hernández, el cual tomó cursos en EUA de Astronomía y Meteorología, por estar estos observatorios unidos en esa época.

Desde que llegó Millas al Observatorio solicita la ayuda de personas que realicen el trabajo que hacían los Curas y así formó una red de observaciones de superficie, enviadas al observatorio desde los telégrafos de los correos.

Carbonell fallece en 1921 y Millas fue nombrado Director en Propiedad en 1924, estando en esa posición hasta 1961 que se retiro a la edad de 78 años.

Así estuvo el sistema meteorológico cubano hasta 1944, año en el que pasa a la Marina de de Guerra con la llegada a la Presidencia de la República del Dr. Grau San Martín; en esa época comienza un fuerte desarrollo de la meteorología en Cuba, hasta ese momento había pertenecido al Ministerio de Agricultura, el cual nunca lo apoyo.

Después de 1944 se instalan Teletipos de la Habana a Miami, dos y a Camaguey, uno; se creo las observaciones de Radiosonda Rawwin, Globos Pilotos y ocho Estaciones de Superficie con observadores meteorológicos capacitados en cursos en el Observatorio.

Estas estaciones desde San Antonio a Miami, todas con Plantas Eléctricas propias y en todas Observadores Meteorológicos Radiotelegrafistas y Cocineros, esto último por lo apartado que se encontraban las estaciones. También se instala una Planta Eléctrica en el Observatorio Nacional y se construyen dos nuevos edificios de fuerte construcción; la Estación de Radio del mismo comunicaba con todas las estaciones meteorológicas desde las 07:00 am hasta las 07:00 pm y las 24 horas del día en caso de la cercanía de algún ciclón.

Las estaciones fueron:

Además con equipamiento pero controladas por personal civil se encontraban en:

Ya existía una en la Isla de Caimán Grande (caribe occidental), la misma era posesión inglesa, pero el personal era cubano y la última en Cabo Gracia a Dios en Nicaragua, con personal nicaragüense capacitado en cursos en el Observatorio Nacional de Cuba.
De esta forma Cuba quedó cubierta y protegida toda de estaciones meteorológicas de superficie para nunca más fuera sorprendida la isla por un ciclón sin aviso precio de varios días.

Ya en la década del 50 del siglo pasado comienza el servicio de aviones de reconocimiento o cazahuracanes del CNH (Centro Nacional de Huracanes) de Miami y de la Organización Meteorológica Mundial y unos años después comienzan los servicios de satélites también en ambas instituciones, siendo trasmitidos todos los datos obtenidos hacia Cuba.

Resumen

Con el desarrollo de la tecnología en el campo de las comunicaciones, es muy rápida y eficiente la llegada de información a todos los países del continente y los países e islas del caribe. En estos momentos Cuba tiene el servicio meteorológico más desarrollado del caribe, por ser la pionera de la meteorología en esta área, gracias a la extraordinaria inteligencia del Padre Viñes, considerado mundialmente como el Príncipe de la Meteorología Tropical. Todo su trabajo se desarrollo en Cuba, fue Miembro de Número y de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba, siendo Viñes y el Dr. Carlos J. Finlay, ambos científicos, los primeros en tener tal distinción, además de ser grandes amigos.

En los últimos años han sido instaladas otras estaciones meteorológicas, pero las de 1940 siguen siendo las más importantes por estar en las costas, el sistema de radar que solo había uno en 1959, ahora consta con siete, cubriendo cientos de kilómetros del caribe, Golfo de México y Norte de Cuba.


Fuente

Historiador Local, Mariel, La Habana Miembro de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, Miembro de la Sociedad Meteorológica de Cuba