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Josefa Pina Marín

Josefa María de las Mercedes Pina Marín (la pepa)
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Pepa.jpg
Mujer mambisa destacada, esposa de Serafín Sánchez Valdivia
Nacimiento15 de junio de 1857
Arroyo Blanco,Jatibonico
Fallecimiento30 de septiembre de 1930
La Habana, Cuba
NacionalidadCubana
Josefa María de las Mercedes Pina Marín (Pepa). Mujer mambisa que se destacó por su valiosa cooperación en las guerras por la independencia de Cuba. Fue la esposa del Mayor General Serafín Sánchez Valdivia

Síntesis biográfica

Nació en Arroyo Blanco, hoy municipio Jatibonico, Sancti Spíritus, el día 15 de junio de 1857 y murió el 30 de septiembre de 1930, en La Habana, hija de Tomás José Pina Gómez y Josefa María Salas. Fueron sus abuelos paternos José Francisco y Ana Gertrudis y sus abuelos maternos José María y María de la Caridad. Fue bautizada en la Iglesia Parroquial de San José de Arroyo Blanco el día 6 de julio de 1857, fueron sus padrinos Manuel de la Cruz y María de la Caridad Pina. En 1879 la Pepa residía en la casa situada en la calle Céspedes #49, antiguo domicilio del Dr. Agustín Cañizares.

Relación con Serafín Sánchez Valdivia

El día 26 de junio de ese año, en la Parroquia, nuestra señora de la Caridad de la ciudad de Sancti Spíritus, contrajo matrimonio con su primo segundo Serafín Gualberto Sánchez Valdivia, registrado en el libro 6, folio 184, # 576 ante el presbítero Bernabé de Pina, la boda tuvo el rumbo de un acontecimiento social. Los contrayentes fueron apadrinados por Don Tomás Pina y Doña María de la Encarnación Marín, la atestiguan Don Manuel Pina (devoto de la causa cubana) y Don José Norberto Rodríguez Rincón (Notario Público de la Ciudad de Sancti Spíritus).

Se unen de este modo dos familias con gran poderío económico. De esa unión no hubo descendencia. La Pepa era una espirituana de rancia familiar; por su educación y belleza era proclamada adorno de la mejor sociedad, alta, blanca, de andar majestuoso, con ojos azules, de pocas palabras, gustaba del hogar y de ternura infinita. En su carácter austero y reservado Serafín adivinó a la mujer que formaría con él, indestructible y tierna unión, supo guardar los secretos de su esposo, todo lo que oía y veía; a veces prestaba peligrosos servicios conspiradores, le daba aliento a Serafín cuando lo veía partir a la campaña, se mantenía fuerte, no derramaba ni una lágrima sino que se resignaba porque su marido iba a cumplir con su deber, ella cumplió sin tacha su misión. Josefa nació en el seno de un hogar cuyos miembros descollarían en la historia patria por su aporte a los anhelos independentistas.

Pepa y Serafín parecían nacidos y moldeados en equilibrio puro del uno para el otro. El noviazgo fue durante algunos meses un sedante a las inquietudes patrióticas de Serafín pero jamás lo desvió del deber que lo vinculaba a la causa cubana ni entonces, ni cuando después recién casados hubo de poner nuevamente el pie en el estribo para luchar a campo abierto por nuestra independencia el 9 de noviembre de 1879, cuando se incorporó nuevamente a la lucha para participar con arrojo y valentía en la Guerra Chiquita.

Relación con figuras independentistas

La Pepa y Serafín fueron muy amigos de Máximo Gómez y su esposa Manana, durante los años que vivieron en Santo Domingo después de la Guerra Chiquita, cuando las dos familias vivieron cerca las visitas menudearon, porque este matrimonio era extremadamente sociable y dado a la intimidad. Pepa y Manana y toda la parentela estrecharon tiernamente sus lazos. Este contacto diario fundió a ambas familias en un solo haz, hasta el extremo íntimo de que los esposos Toro-Gómez quisieron ser compadres de Serafín y Pepa, siendo el eslabón la niña Margarita (1889). Ese mismo día Serafín y Pepa fueron padrinos de Conchitica, hija del patriota Capitán Miguel Barnet. Durante estos años la Pepa y Serafín disfrutaron por primera vez las delicias del hogar conyugal tibio y amoroso. El afecto del general Gómez se desbordaba a tal extremo sobre estos cónyuges espirituanos que en una carta dijo a Serafín: “¿No cree v. que el nombre entra explicando mucho en lo físico y moral? Será raro encontrar una Pepa que no sea buena; y ¿los Serafines?”.

También existía una profunda amistad entre el Apóstol y Serafín, pero pocos han prestado atención al hecho cierto de que Martí fue también amigo de Josefa Pina Marín. La relación entre ellos no solo fue amistosa y cordial sino de reconocimiento a la inteligencia y al valor de la espirituana en varias oportunidades. Así en agosto de 1893 Martí escribe a Gómez sobre el brillante papel de enlace y orientación revolucionaria que ha cumplido la Pepa en La Habana. En sus misivas a Serafín dedica siempre un espacio a ella como muestra de admiración y cariño por tan valiente mujer.

Sobre la relación de Martí con Pepa Pina es de destacar que no se trata solo de la relación amistosa y cordial con la esposa de un amigo íntimo, sino que la inteligencia y el valor de la joven espirituana fueron reconocidos y admirados por el Apóstol en varias oportunidades. Así, en agosto de 1893, Martí escribe a Gómez sobre el brillante papel de enlace y orientación revolucionaria que ha cumplido La Pepa en La Habana, donde se entrevista, entre otros, con el general Francisco Carrillo.

En sus misivas a Serafín, Martí dedica siempre un espacio a La Pepa, como muestra de admiración y cariño por tan valiente mujer.

Labor Revolucionaria

José María de las Mercedes (La Pepa) expresaba a Serafín y demás familiares con mucha exactitud las decisiones tomadas, el lugar donde se encontraba, qué haría posteriormente, le contaba los problemas de mayor importancia, se observa claramente el amor y el respeto que existía entre ellos. Las gestiones comenzadas por la Pepa comienzan a dar frutos ya que se logró que Serafín y su pequeño grupo se internaran en la zona de Placetas y de ahí a la jurisdicción de Remedios en busca de su salida al extranjero por la costa norte, era la primera vez que él abandonaba el país y comienza un peregrinar de 15 años por tierras de New York, Nassau, Santo Domingo y Cayo Hueso, hasta volver a ofrendar valerosamente su sangre por la libertad de su Patria esclavizada.

Durante estos años en el exilio unas veces permaneció junto a su esposa y en otras ocasiones estaban separados pero se mantuvo en el matrimonio la confianza y el amor, esto se puede apreciar en las cartas cruzadas entre ellos. La Pepa se une a Serafín en el exilio en la capital de la República Dominicana, compartiendo ideales, inquietudes y angustias.

Desde el exilio la Pepa hace viajes continuos a Cuba cuya verdadera finalidad no está determinada, pero que de cierta manera inquietan al gobierno español. Ella fue una eficaz mensajera de la causa independentista, viajando constantemente entre La Habana, Cayo Hueso, Haití, Santo Domingo y Sancti Spíritus para trasladar orientaciones revolucionarias.

La Pepa lo había seguido a su esposo Serafín a través de sus grandes andanzas por diversos países y conjuntamente con él había conspirado fundando clubes revolucionarios, efectuando colectas públicas para movimientos varios y para el Partido Revolucionario Cubano, y a veces vino en misión especial a Cuba. Josefa se mantuvo defendiendo la causa mambisa y más tarde fundó en La Habana una institución en defensa de la mujer, entonces discriminada y postergada. El 24 de julio de 1895, llega Serafín Sánchez con una expedición en el barco “José Martí” a Tayabacoa, muy cerca de Tunas de Zaza, participa heroicamente en gran número de combates. Pepa se encontraba en ese momento en Key West, ella expresó en su carta del 14 de septiembre de 1895 a Serafín: “Mucho cuidado con todo, debes estar siempre rodeado de personas de confianza y más cuando entres en combate, pues los traidores se valen de todo”. En estas palabras se aprecian el gran amor que ella sentía por su esposo y la preocupación que siempre tenía por él, lo alertaba de los peligros que podían acecharlo tanto en el campamento como en un combate, siendo ella una mujer de gran visión y conociendo de los peligros de la traición que podían llevarlo a la muerte sabiendo que en cualquier lugar podía existir un traidor (cosa esta que fue demostrada posteriormente en la [[República Neocolonial], pues dos de los expedicionarios muy amigos de su esposo traicionaron a la familia Sánchez Valdivia).

La figura de Josefa María de las Mercedes Pina Marín posee un importante valor histórico aún desconocido para muchos.

Perdida de su esposo y compañero de lucha

El día 18 de noviembre de 1896 en el “Paso de Las Damas” libra Serafín su último combate cuando daba la orden de retirada recibió un balazo que le atravesó el hombro derecho a la clavícula izquierda cercenando la arteria pulmonar, esto le provocó la muerte. Al caer su cuerpo dijo:
¡Me han matado!... ¡Eso no es nada; Siga la marcha!.
Al Pepa recibir esta noticia se sintió muy triste porque a pesar de estar mucho tiempo separados ellos se amaban intensamente, ella fue su compañera no solo en la vida conyugal sino también en las actividades revolucionarias, su más fiel confidente en los asuntos políticos y su mejor agente. Su dolor lo da a conocer a través de estas palabras
“(...) el 18 de noviembre murió mi vida lleno de gloria sí, pero destrozando mi corazón para siempre. Yo no he muerto físicamente porque ya estoy convencida que nadie muere de dolor; pero ¡hay! moralmente me siento muerta. Si no fuera por todo el cariño y atenciones de que me he visto rodeada en mi desgracia, creo que llego a la desesperación; pero no he perdido la razón y por otro lado mi educación me manda que atienda la voz cariñosa de mis amigos y he podido dominarme y resignarme, pero qué resignación ¡Dios mío!”

Muerto heroicamente su amado esposo ella se quedó enlutada por siempre cultivando su recuerdo acompañada de una nieta de Josefa Sánchez (hermana de Serafín).

Muerte

Su muerte ocurrió el 30 de septiembre de 1930, en La Habana. Sus restos fueron trasladados desde la capital hasta Arroyo Blanco (poblado del municipio de Jatibonico), tierra natal de la patriota, el día 18 de noviembre de 1988.

Allí durante más de 6 horas el pueblo acudió masivamente a rendirle tributo. A las 4: 30 p.m. llegó el cortejo fúnebre a la rotonda de las cuatro vías de Sancti Spíritus, una solemne ceremonia se inició cuando se hizo el traslado del osario hasta un armón de artillería, a los compases de una marcha luctuosa interpretada por la banda de música de la ciudad, el desfile hasta el cementerio lo encabezó la enseña nacional, seguida por la compañía de las Milicias de Tropas Territoriales y una unidad femenina de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos.

Después de las sentidas palabras de Alicia Crespo, vice-presidenta del Comité Ejecutivo de la Asamblea Provincial del Poder Popular, se procedió a la inhumación de los restos de esta capitana mambisa a los acordes del Himno Invasor. Momentos antes el toque de silencio y tres salvas de infantería hicieron más solemne la ceremonias encontraban presentes en el acto, miembros del Comité Provincial del Partido, dirigentes y familiares de Pepa, Serafín y su hermano Tello.

Sus restos se encuentran en el panteón de su suegra Isabel María de Valdivia.

Fuente