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Juan Fernández Ruz

Juan Francisco Fernández
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Nacimiento24 de junio de 1821
Las Tunas Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento22 de diciembre de 1896
Jaguey Grande, Matanzas Bandera de Cuba Cuba
Juan Francisco Fernández Ruz. Patriota cubano. Participó en la Guerra de 1868 y 1895. Alcanzó el grado de General de División el 25 de julio de 1896.

Síntesis Biográfica

Juan Fernández Ruz, nació en Las Tunas el 24 de junio de 1821. No se conocen en la actualidad datos suficientes de su descendencia familiar, pero todo parece indicar que la familia se estableció siendo él muy joven aun en la comarca de Manzanillo, donde adolescente todavía entró en contacto con los revolucionarios de aquella localidad y consciente de que era necesario un rompimiento con España, se levantó en armas antes del 4 de octubre de 1868 en los montes de La Esperanza en la localidad manzanillera, junto al patriota Angel Maestre.

Participación en la guerra de 1868

En su alocución a los cubanos reunidos en El Mijial, el 4 de octubre de 1868, Vicente García aludió a que se encontraban alzados ya, en Holguín Luis Figueredo, Rubalcava y Ortuño en Las Tunas, y en Manzanillo Angel Maestre y Juan Fernández Ruz. El 6 de octubre de 1868, como consecuencia de la reunión de EI Mijial se realiza la de El Rosario, en la cual participa Juan Fernández Ruz. En esta reunión se apoyó el planteamiento de Vicente García de levantarse el día 14 de ese mismo mes. Juan Fernández Ruz y Angel Maestre, dos de los impacientes de Manzanillo se adelantaron a Céspedes según testimonios de Eladio Aguilera Rojas en su obra «Francisco Vicente Aguilera y la Guerra de los Diez Años» cuando anotó:
«[...]Como a las diez de la mañana del 9 de octubre llegaron Juan Ruz y Angel Maestre, con una fuerza, llevando dos comerciantes españoles prisioneros detenidos en el camino de Bayamo a Manzanillo[...]»

El 19 de octubre, ya Céspedes estaba levantado en armas, al respecto anotó Eladio Aguilera:

«[...]A las 8 de la noche salió Céspedes acompañado de Bartolomé Masó y dos hermanos de éste: Rafael e Isaías, Juan Hall, Juan Ruz, Angel Maestre, Manuel Calvar (Titá), Emiliano Tamayo y unos 130 hombres[...]»
Por la mañana del 12 de octubre, los sublevados llegaron a Nagua. Marcano comenzó la organización de las fuerzas, dividiéndolas por compañías y nombrando para capitán y teniente de la primera a Francisco y Tomás Martínez, respectivamente, para la segunda a Juan Fernández Ruz y José García y así se nombraron 7 compañías. En Nagua permanecieron hasta la tarde del día 14, en que emprendieron marcha hacia Barranca.La opinión de Marcano era marchar a Bayamo y atacar la ciudad, pero Céspedes aconsejó prudencia pues todavía no había llegado el momento oportuno. Fernández Ruz despuntaba como hombre de confianza, lo que queda demostrado en esta cita de Eladio Aguilera:
«[...]Algunas horas después de haber acampado en Barranca , Céspedes llamó a Juan Ruz, capitán de la segunda compañía y le dio instrucciones reservadas. Ruz salió inmediatamente con su tropa y al llegar a la sabaneta de El Dorado, vieron venir una fuerza española. Continuaron la marcha a cierta distancia, Ruz hizo alto y dio instrucciones a su teniente Garcés de que, si dentro de cinco minutos no volvía cargara con su fuerza a la enemiga[...]»

Ruz y el joven se fundieron en un abrazo y juntos fueron al campamento de Céspedes en Barranca. Este jefe contrario a que nos hemos referido era Manuel Tornes, natural de Bayamo y capitán de milicias de esa localidad. Desde entonces fue fiel a la causa de Cuba.

Juan Ruz, participó con estoicismo en el asalto y toma de Bayamo, y a partir de este momento no cejó un momento en la independencia de Cuba, después de iluminar su rostro con las llamas heroicas de la ciudad antorcha el 19 de enero de 1869.

En 1874, formando parte de las tropas de Oriente, Calixto García le ordenó asaltar el poblado de laguna Blanca a dos leguas de Bayamo con el objetivo de tomarle provisiones al enemigo. Por esa época Ruz mandaba la brigada de Guantánamo. Ante la crítica situación del combate, donde Limbano Sánchez fue herido, Ruz llegó a tiempo para ordenar una retirada y salvar la situación.

Cuando ocupaba el cargo de jefe de la Brigada de Guantánamo, en 1874, asaltó el poblado de Laguna Blanca. A fines de ese año fue trasladado para la jefatura de la Brigada de Bayamo.

En 1874, el gobierno hizo ciertos cambios de tropas que afectaban a Ruz. De ello nos cita en La Revolución de Yara Fernando Figueredo:
«[...El Gobierno hizo permutar en sus respectivos cargos a los jefes de las Brigadas de Guantánamo y Bayamo, brigadier Juan Ruz y el coronel Leonardo Mármol[...]»

El 16 de febrero de 1875, salió desde Bayamo un enorme convoy bien cargado de armas, municiones y comida. El 18 apareció el mismo en el cual Juan Ruz desempeñó un importante papel y todo el cargamento quedó en manos de los cubanos.

Este gran convoy fue el de Punta Gorda, el más grande capturado a los españoles durante la Guerra de los Diez Años y que estuvo en acción bajo las órdenes de El León de Santa Rita.

Se unió a los sediciosos de Lagunas de Varona, en abril de 1875. El 20 de octubre de 1875 atacó a Velazco, al frente del Regimiento Yara, reforzado con un Batallón de Bayamo. Rechazó el Pacto del Zanjón (10 de febrero de 1878). Fue hecho prisionero en 1879 y estuvo deportado en Cádiz y Barcelona hasta mediados de 1887, en que se trasladó a Cayo Hueso, Estados Unidos América, con el propósito de organizar una expedición para iniciar una nueva guerra en Cuba; pero su proyecto no tuvo la aprobación de la emigración cubana. Ante el fracaso publicó un manifiesto que por su contenido desfavorable a la revolución fue ampliamente divulgado por la prensa colonialista habanera.

En el exilio

Como otros tantos jefes insurrectos, Fernández Ruz marchó al exilio, con la convicción del retorno para concluir la obra que estaba ya empeñada. Con su acostumbrado patriotismo se enroló en la Guerra Chiquita, engañado, es hecho prisionero en 1879 y conducido a España en calidad de deportado político. Estuvo en Cádiz y después se trasladó á Barcelona donde se estableció hasta mediados del 1887, fecha en la cual se trasladó a Cayo Hueso. Cuando Martí se encontraba enfrascado en la preparación de la Guerra Necesaria en su labor de unir a los pinos nuevos con los pinos viejos, en carta a Fernández Ruz, le manifestó en contestación a una que Ruz le había escrito antes.

Juan Fernández Ruz tenía en proyecto armar una expedición y trasladarse a Cuba de inmediato, pero Martí vio en ello un esfuerzo estéril y lo aconsejó. El maestro sabía que aun las condiciones no habían madurado lo suficiente. El maestro, que conocía las dotes de Ruz como jefe, le manifiesta en una citada misiva:

«[...]Prepárese, pero no para hoy, porque no tiene derecho de exponerse a perecer sin fruto uno de los que con más justicia está llamado mañana a guiar.»

Y ante estas ideas de Martí, Juan Fernández Ruz desistió del plan inmediato de invasión a Cuba.El 9 de noviembre de 1887 en carta a Serafín Bello, Martí le dice:

«...En estos días en que todo parece obligar a los cubanos a pensar detenidamente en la mejor manera de ejercer un influjo activo en los asuntos de la patria, he recibido, a la vez que otras insinuaciones y noticias de importancia verdadera, una patriótica carta del señor Juan Ruz, en que se sirve pedirme opinión sobre el modo práctico de poner en acción nuestras esperanzas de ver a Cuba libre y redimida. Después de esta carta llegó a Nueva York el señor Ruz que renueva con honrosa modestia, su deseo de conocer nuestras opiniones[...]»

El 10 de diciembre de 1887, en carta de Francisco Segura a José Martí cita:

«[...] Comienzo por manifestar a usted que se ha formado un nuevo club con el título de Juan Ruz en el cual figuran algunos patriotas de reconocida constancia entre los cuajes se halla el infatigable Martín Delgado[...]»

Juan Fernández Ruz era patriota de gran prestigio entre los emigrantes y constituía una guía importante para los planes de la independencia de Cuba.

Ante la imposibilidad de venir a Cuba, el viejo seguidor de las ideas nobles, retorna a Barcelona. Allí se encontraba cuando conoció del nuevo estallido revolucionario. No anduvo reparando en su avanzada edad, pues su espíritu juvenil se confortaba en su amor por Cuba y de inmediato se trasladó a París y de aquí a New York, donde se incorporó al Estado Mayor del general Calixto García que condujo a las costas cubanas la expedición de Hawkins, fracasada al hundirse la embarcación cerca de las costas norteamericanas.
El cubano ilustre, trató de organizar una expedición mediante la ayuda de un paisano rico residente en Estados Unidos el cual se deshizo del compromiso cuando ya todo marchaba tras ingentes esfuerzos. Con sus propios fondos el General cubano pudo financiar la empresa.

Llegada a Cuba

La primera odisea fue su salida de las costas americanas a bordo del vapor Laurada, burlando la vigilancia de los agentes contratados por España, denominados Pinkerton, quienes seguían los pasos por doquier con la finalidad de formular la denuncia oportunamente. El Laurada ya viajaba con proa libertaria hacia las montañas de Oriente y en mayo de 1896, llegaron los expedicionarios a las costas de Nuevitas.

Ruz, fue de los primeros en poner pie a tierra con una parte de la preciosa carga, la cual no pudo desembarcar totalmente, debido a que en el horizonte apareció una columna de humo y al pensar el capitán del vapor, que era un cañonero español se dio a la fuga. Emprendió marcha hacia el interior de la región camagüeyana y al no existir plazas vacantes para su rango militar, pasó para la región de Matanzas, donde realizó diversas operaciones.

Participación en la Guerra de 1895

Para incorporarse a la Guerra del 95 se unió a la expedición del vapor Hawkins, bajo el mando del Mayor General Calixto García, la cual naufragó frente a las costas deNueva York, el 26 de enero de 1896.

Posteriormente encabezó la expedición del séptimo viaje del vapor Laurada, que salió de Jamaica el 5 de mayo de 1896 y desembarcó por Punta Ganado, en la costa norte de Camagüey, el 18 del propio mes con más de 80 hombres. Después de participar en algunas acciones combativas en las provincias de Camagüey y Las Villas, fue designado jefe de operaciones de Colón y Jovellanos con el mando de la Brigada de Colón (Primera Brigada primera division quinto cuerpo).

También se desempeñó, interinamente, como jefe de esa División de la provincia de Matanzas. Lo ascendieron a General de Divisiones el 25 de julio de 1896. El 20 de noviembre de 1896 libró el Combate de Alagón. Murió de una afección pulmonar en su campamento de Raíz de Jobo, en Jagüey Grande, el 22 de diciembre de 1896.

Muerte

El 19 de noviembre de 1896, libra en unión del coronel Matilde Ortega, un furioso combate contra los españoles dirigidos por el coronel Ambel, en Raíl de Jobo, al día siguiente vuelve a combatir contra el mismo jefe enemigo en Aragón. Los cubanos registraron en ambas ocasiones siete muertes mientras los españoles sólo tuvieron un muerto y once heridos.

Allí en Raíz de Jobo, a los 75 años de edad, cerca de Manguito de Matanzas, la vida le reservó la sorpresa de morir, no precisamente por las balas del enemigo las que había desafiado en cientos de ocasiones, sino producto de una hemorragia cerebral, el 22 de diciembre de 1896.

Sus hijos de armas, llevaron al valiente cubano y con los honores de general muerto en campaña, fue enterrado en el cementerio del poblado de Amarillas, donde hoy reposan sus restos.

Fuente