Saltar a: navegación, buscar

Nivel del mar

Una placa con la altura media oficial de Alicante, España. Se encuentra en una estación ferroviaria.
Indicador del nivel del mar en Israel, en la ruta a la depresión del Mar Muerto

Se denomina nivel del mar al que sirve como referencia para ubicar la altitud de las localidades y accidentes geográficos, excepto los accidentes submarinos, que se miden por su profundidad.

La unidad en que suele medirse la altura sobre el nivel del mar es el metro. Se habla pues de metros sobre el nivel del mar, abreviado msnm.

Medición oficial

Dado que el nivel del mar no es constante debido a las mareas, ni tampoco es igual en distintos lugares de la Tierra, en cada país se toma un nivel predeterminado en un lugar concreto y para una determinada época.

Cualquier altitud que se quiera calcular en dicho país se hará en comparación con respecto a ese nivel predeterminado. Estas altitudes se denominan ortométricas.

El nivel del mar a escala global

Resulta prácticamente imposible establecer un ascenso o descenso del nivel del mar a escala global. La razón es muy sencilla: las costas no presentan una altura uniforme sobre el nivel del mar, ya que existen costas de emersión donde las tierras se encuentran a mayor altura sobre el mar a medida que pasa el tiempo y costas de sumersión en las tierras que se hunden progresivamente en el mar. A menudo las costas de emersión y las de sumersión se encuentran a muy poca distancia entre sí, sobre todo a lo largo de fallas paralelas a la línea de la costa. Es por ello que algunas investigaciones hablan de un ascenso del nivel del mar a escala global y/o regional, debido al calentamiento de los océanos, al cambio en los patrones de las corrientes marinas y al derretimiento de los grandes glaciares como se puede ver en la bibliografía incluida en el artículo sobre la subida del nivel del mar, muy especialmente un artículo del IPCC ([1]). Sin embargo, los modelos están en desacuerdo en cuanto a la distribución probable de los cambios del nivel del mar y sus conclusiones resultan muy discutibles e incluso equivocadas desde el punto de vista científico:

  • El calentamiento de las aguas oceánicas, por encima de los 4ºC, se traduce rápidamente en una dilatación del volumen de dichas aguas, lo que produciría una elevación general del nivel del mar, y por otro lado provocaría una mayor evaporación, con lo cual se enfriarían las aguas oceánicas descendiendo de nivel a la altura previa. Así pues, ni el calentamiento ni el enfriamiento de las aguas oceánicas, ni el calentamiento y enfriamiento de la atmósfera son procesos irreversibles o permanentes a largo plazo ya que, si fuera de otra manera, no existiría el ciclo del agua en la naturaleza. La absorción de calor por las aguas oceánicas, el hielo de los glaciares y la atmósfera son, evidentemente, procesos cíclicos que obedecen a los movimientos planetarios de nuestro planeta (rotación y traslación, principalmente) y a la desigual distribución de la radiación solar sobre la superficie terrestre.
  • Algo parecido se puede ver en el proceso cíclico de avance y retroceso de los grandes glaciares: a un hundimiento de estos glaciares en el centro sucede una expansión hacia la periferia, con lo que el volumen de hielo va disminuyendo en esa periferia. Pero el descenso en la parte central (Groenlandia y la Antártida) da pie a una nueva acumulación de hielo (por escarcha y no por nieve) que irá haciendo aumentar el espesor del hielo hasta que alcance una especie de techo a partir del cual, la humedad es demasiado escasa como para que se produzca dicha escarcha. Así, el nivel superior de los glaciares de Groenlandia y de la Antártida permanece estable a largo plazo en algo más de los 3000 metros sobre el nivel del mar (msnm), aunque presenta ciclos sucesivos de aumento o descenso del nivel máximo que coinciden con ciclos inversos de descenso y aumento de ese nivel en la periferia de dichos glaciares.
El atolón de Bikini, en el océano Pacífico, claro ejemplo de isla coralina que se va hundiendo por el lento colapso del edificio volcánico donde el arrecife coralino se había desarrollado. Un caso típico de costas de sumersión
  • En muchas islas o archipiélagos del Índico, Pacífico y del Atlántico el nivel del mar está aumentando considerablemente hasta el punto de que llegarán a desaparecer en un futuro más bien cercano. Pero ello no se debe al aumento del nivel del océano a escala global, sino al hecho de que se trata de atolones que se hunden en el océano al ir colapsando poco a poco el antiguo edificio de origen volcánico sobre el cual se fueron construyendo las islas coralinas actuales. La historia geológica del archipiélago de Hawái demuestra esta idea palpablemente, ya que la isla de Hawái, ubicada al sureste, es la más grande, la más nueva (todavía se está elevando por la continua actividad volcánica), mientras que a medida que viajamos hacia el noroeste nos encontraremos islas del archipiélago cada vez más viejas, más pequeñas, con una actividad volcánica cada vez menor que termina por desaparecer y con algunas completamente hundidas en el océano Pacífico formando relieves sumergidos, más antiguos y hundidos cuando más alejados se encuentren del punto caliente donde ahora se encuentra la isla grande de Hawái.
  • En algunos casos en los que se trata de islas no coralinas también se viene notando un hundimiento, como es el caso de las islas donde se encuentra la ciudad de Venecia, en el Mar Adriático: la planta baja de algunas casas que se construyeron en la Baja Edad Media se encuentran ahora varios pisos por debajo del nivel del mar, lo que ha motivado a que se haya seguido construyendo sobre los escombros de las mismas. Pero, como todo el mundo sabe, no es que el Mar Adriático (y por ende el nivel de los océanos y mares de todo el planeta) haya subido sino que el suelo veneciano se ha ido hundiendo al encontrarse sobre una isla arenosa formada por los sedimentos fluviales procedentes de la cuenca del río Po y de los Alpes, especialmente.

En España

En España, por ejemplo, para las referencias geográficas no submarinas se toma como origen la altura promedio del mar en el mareógrafo de Alicante entre los años 1870 y 1882, mientras que para las submarinas el origen es la bajamar escorada (mínimo teórico del nivel del mar) del mismo lugar.

Teniendo en cuenta este origen en el mareógrafo se ha calculado de forma muy precisa la cota de los puntos que forman la red de nivelación. El primer punto (NP1) de la red española se encuentra en el tercer escalón de la escalinata de acceso al Ayuntamiento de dicha ciudad y en el cálculo de 2008 se obtuvo que la cota de ese punto es 3,254 m.[2]

La ubicación citada viene a ser una especie de promedio de las alturas respectivas del territorio peninsular español, ya que, como es lógico, los puntos ubicados al sur del paralelo de Alicante tendrán una mayor altura relativa (es decir, una mayor distancia al centro de la Tierra) mientras que los ubicados al norte de dicho paralelo tendrán menor altura relativa al encontrarse a menor distancia del centro de la Tierra (recordemos que el abombamiento ecuatorial y/o achatamiento polar constituyen un fenómeno que hay que tener en cuenta incluso en los casos en que parece ser irrelevante).

Lo que se indica con respecto al territorio de la Península Ibérica es válido también a escala planetaria, como han demostrado los datos recopilados por el satélite GOCE (Gravity field and steady-state Ocean Circulation Explorer) de la ESA (European Space Administration), al referirse a la altura relativa de las costas atlánticas de América del Norte donde se aclara que esa altura relativa (con relación al centro de la Tierra) va disminuyendo gradualmente desde la Florida hasta el Canadá y más al norte: [3]).

Lo que se ha dicho con respecto al abombamiento ecuatorial de la Tierra afecta considerablemente la medición de las alturas relativas medidas con relación al nivel del mar porque también este nivel del mar varía considerablemente según la latitud, inclusive en un grado mayor que el que podemos medir en la parte terrestre de las costas: imaginemos que las costas en las zonas polares se encuentran unos 19 km más próximas al centro de la Tierra que en la zona ecuatorial. Pues bien, el nivel superficial del mar en las zonas polares estará más cerca de esos 19 km mientras que en la zona ecuatorial se encontrará mucho más arriba que esos 19 km. Ello se debe a la menor densidad de las aguas marinas con respecto a la parte sólida de la Tierra. Arthur Newell Strahler se refiere a esta idea al comparar el geoide con el esferoide de revolución en el capítulo de su obra Geografía física que trata de la forma de la Tierra y las coordenadas geográficas.[4]

El radio terrestre

La medición del radio terrestre sería la mejor forma de medir la forma de la Tierra pero esta medida varía considerablemente según la latitud debido al achatamiento polar: mientras que la distancia del radio polar es de 6357 kilómetros, el radio ecuatorial es de 6378 kilómetros. Y diversas formas de medir a la Tierra como una esfera dan un radio medio de 6371 kilómetros, medida que es tan sólo un promedio estadístico y que no tiene una existencia real, salvo en muy contados puntos o lugares de la superficie terrestre.[5] [6]

Equivalencias

En el sistema anglosajón, la unidad equivalente es AMSL siglas de above mean sea level, que en español quiere decir "por encima del nivel promedio del mar". En Holanda se usa el El Normaal Amsterdams Peil (igualmente conocido por su abreviatura NAP, en español 'Nivel normal de Ámsterdam') es el nivel de referencia 0 del mar a marea baja medido en Ámsterdam. En Alemania el sistema equivalente es el Normalnull.

Variaciones del nivel del mar

Líneas cotidales ([7]). El color indica la mayor o menor altura del nivel del mar y su movimiento giratorio en torno a puntos centrales de los océanos de color azul o puntos anfidrómicos ([8]), donde el nivel de las aguas varía muy poco durante las mareas, lo cual se debe siempre a una compensación entre la pleamar de un lado y la bajamar del otro (y donde convergen las lineas de las mareas indicadas en color blanco). El sentido de rotación se indica en color negro, antihorario en el hemisferio norte y horario en el hemisferio sur.

Temporales

Las mareas dan origen a las modificaciones temporales de tipo cíclico más importantes del nivel de las aguas oceánicas. La atracción del Sol y, especialmente, de la Luna, dan origen a un ascenso y descenso del nivel del mar que corresponde al paso de estos astros (solos o combinados) por un lugar de la superficie terrestre. El ascenso se denomina pleamar o flujo y el descenso bajamar o reflujo.

Como las mareas pueden llegar a ocasionar una diferencia de nivel considerable (unos 16 metros en la bahía de Fundy, en Canadá, por ejemplo), es necesario considerar el nivel del mar en un punto de referencia (para cada país). Se obtiene así el promedio del nivel del mar que sirve de referencia para las altitudes terrestres en cada país.

Espaciales

Estas variaciones tienen que ver con el movimiento de rotación terrestre y la fuerza centrífuga originada por dicho movimiento que da origen, a su vez, a la curvatura de las aguas oceánicas, es decir, al abombamiento de los océanos en el ecuador y a su achatamiento en los polos, entre otras manifestaciones diferenciales del nivel del mar.

Así, el nivel del mar en la zona ecuatorial es considerablemente mayor que en las zonas templadas y, sobre todo, en las árticas o antárticas. Ello da como resultado, también, que las mareas sean bastante más débiles en la zona ecuatorial, mientras que las más intensas se produzcan en las latitudes medias de las zonas templadas, especialmente en el hemisferio norte, e incluso en las latitudes próximas al Círculo Polar Ártico como puede observarse en las islas Lofoten con el fenómeno conocido como maelstrom y el sentido giratorio de las mareas en el mar de Noruega que se explica más abajo.

También existen variaciones producidas por las corrientes de marea y la dirección obligatoria de las corrientes marinas en el caso de los mares más extensos debido al movimiento de rotación terrestre:

Corrientes de marea

La Cuenca de las islas Lofoten constituye una depresión topográfica alrededor de 3500 m de profundidad en el Mar de Noruega y juega un importante papel en el sostenimiento de la circulación oceánica global. Se trata de un área de tránsito para las aguas cálidas y saladas del Océano Atlántico en su ruta hacia el Océano Ártico. Aquí, el flujo de agua entrante del Atlántico pierde su calor al transmitirlo a la atmósfera y se mezcla con las aguas circundantes. Esto causa que el agua oceánica se vuelva más densa y se hunda, formando aguas profundas en las regiones adyacentes - otro importante paso de la circulación oceánica. ([9]).

  • Nota en la que se discute la cita anterior

1. En el artículo se incluye un diagrama animado en el que se ve como rodean sucesivamente las aguas altas del pleamar (en rojo) y las aguas bajas del bajamar (azules) a un punto anfidrómico ubicado en el centro aproximado del mar de Noruega. La mayor intensidad del color indica la mayor altura de las mareas. Este diagrama corresponde al punto anfidrómico superior derecha visible en el mapa de las líneas cotidales a escala global y que está localizado al noroeste de Gran Bretaña y cerca de Islandia (puede verse nítidamente en el mismo mapa a mayor escala).

2. Con referencia al papel de la Cuenca de las islas Lofoten en la circulación oceánica en el Atlántico Norte hay que señalar dos aspectos conflictivos: el que se refiere a que juega un importante papel en el sostenimiento de la circulación oceánica global y el que señala que el agua entrante del Atlántico pierde su calor al transmitirlo a la atmósfera y se mezcla con el agua circundante. Esto causa que el agua oceánica se vuelva más densa y se hunda, formando aguas profundas en las regiones adyacentes - otro importante paso de la circulación oceánica. Al respecto hay que señalar que por el mar de Noruega pasa la Corriente del Golfo pero su impacto en la circulación oceánica global es limitado, aunque el que tiene en el clima a escala regional de Noruega y de los demás países escandinavos sea muy poderoso. Y el que el calor de las aguas de la Corriente del Golfo se libere en la atmósfera y se mezclen con las aguas circundantes no significa que se hundan, aspecto que constituye un error considerable en un artículo procedente de una institución prestigiosa como es la ESA (European Space Agency): las aguas más pesadas son las que tienen 4° C de temperatura y las que hay en la superficie del Ártico tienen, necesariamente, una temperatura mayor o menor (por eso están en la superficie). En el invierno boreal, el aire superficial sobre el mar de Noruega tiene una temperatura muy inferior a los 0°, aunque dicho mar se encuentre libre de hielos. Supongamos entonces que el agua del Atlántico viene a más de 4° y el aire muy frío le hace bajar dicha temperatura a unos 3°: seguiría estando en la superficie.

Corrientes marinas

Las corrientes oceánicas constituyen movimientos superficiales de las aguas del océano o de los mares más importantes y se deben fundamentalmente al movimiento de rotación terrestre y, en menor grado, a la configuración de las costas que puede desviar, acelerar o retrasar ese movimiento.

La circulación general de las aguas oceánicas es relativamente sencilla:

  • Una corriente ecuatorial de grandes dimensiones que cabalga sobre la línea ecuatorial en sentido este-oeste, contrario a la rotación terrestre, y que está interrumpida por África y América.
  • Varias corrientes que sirven de compensación a la corriente ecuatorial y que se dirigen desde las latitudes sub-tropicales de América y Asia hacia el este que, por lo tanto, se dirigen de oeste a este (por ejemplo, la Corriente del Golfo en el Atlántico Norte, la Corriente de Kuro Shivo en el Pacífico Norte y la Corriente Circumpolar Antártica, que no tiene su contrapartida en el Hemisferio Norte al estar interrumpida por las tierras continentales.

Las corrientes marinas propiamente dichas se desarrollan en los mares más extensos, bien sean abiertos (como el Caribe o el mar del Norte) o semicerrados como el Mediterráneo, Adriático, mar Negro y otros. Todos estos mares tienen, como es natural, un movimiento circular, en sentido horario en las latitudes correspondientes a la zona intertropical (como sucede en el mar Caribe) y antihorario en las zonas templadas (como sucede con el mar Mediterráneo o el Báltico). Dicho movimiento giratorio también está originado por el movimiento de rotación terrestre.

Aumento Global del Nivel del Mar

Los testigos de sondeo, los registros de los mareógrafos y, últimamente, las mediciones por satélite demuestran que a lo largo del siglo pasado, el Nivel Medio del Mar (GMSL, por sus siglas en inglés) aumentó entre 10 y 20 centímetros. Sin embargo, la tasa anual de aumento durante los últimos 20 años ha sido de 3,2 milímetros, más o menos el doble de la velocidad media de los 80 años precedentes.

Durante el siglo pasado, la quema de combustibles fósiles y otras actividades humanas y naturales liberaron en la atmósfera enormes cantidades de gases que atrapan el calor. Estas emisiones han provocado que la temperatura de la superficie de la Tierra haya aumentado y que los océanos hayan absorbido alrededor de un 80 por cierto de este calor adicional.

El aumento de los niveles del mar está vinculado a tres factores principales, todos ellos inducidos por el cambio climático actual:

Dilatación térmica: Cuando el agua se calienta, se dilata. Alrededor de la mitad del aumento del nivel del mar que se produjo a lo largo del siglo pasado es atribuible al hecho de que los océanos, al calentarse, ocupan más espacio.

El deshielo de los glaciares y de los casquetes polares: Las grandes formaciones de hielo, como los glaciares y los casquetes polares, se derriten de forma natural en verano. Pero en invierno, las precipitaciones en forma nieve, compuestas en su mayor parte de agua marina evaporada, bastan normalmente para compensar el deshielo. Sin embargo, las altas y persistentes temperaturas registradas recientemente a causa del calentamiento global, son las responsables de que la cantidad de hielo que se derrite en verano haya aumentado y de que las nevadas hayan disminuido debido a que los inviernos se retrasan y las primaveras se adelantan. Este desequilibrio genera un aumento neto significativo de la escorrentía frente a la evaporación de los océanos, provocando que el nivel del mar se eleve.


Pérdida de hielo en Groenlandia y en la Antártida Occidental: Al igual que con los glaciares y con los casquetes de hielo, el aumento del calor está provocando que las enormes placas de hielo que recubren Groenlandia y la Antártida se derritan a un ritmo acelerado. Asimismo, los científicos creen que el agua dulce generada por la fusión en la superficie y el agua de mar bajo su superficie se están filtrando por debajo de las placas de hielo de Groenlandia y de la Antártida Occidental, lubricando las corrientes de hielo y provocando que estas se deslicen con mayor rapidez hacia el mar. Además, el aumento de las temperaturas está provocando que las enormes plataformas de hielo adheridas a la Antártida se estén derritiendo desde la base, se debiliten y se desprendan.


Consecuencias

Cuando el nivel del mar se eleva con rapidez, tal y como ha estado haciéndolo en los últimos tiempos, incluso un pequeño aumento puede tener consecuencias devastadoras en los hábitats costeros. El agua de mar penetra en zonas cada vez más alejadas de la costa, lo cual puede generar consecuencias catastróficas como la erosión, las inundación de humedales, la contaminación de acuíferos y de suelo agrícola, y la pérdida del hábitat de peces, pájaros y plantas. Cuando las tormentas de gran intensidad tocan tierra, un nivel del mar más elevado provoca temporales de mayor tamaño e intensidad que pueden destruir todo lo que encuentran a su paso.

Además, cientos de millones de personas viven en zonas que cada vez serán más vulnerables al riesgo de inundaciones. La subida del nivel del mar les obligaría a abandonar sus hogares y a mudarse a otra zona. Las islas de poca altitud quedarían completamente sumergidas.

¿Cómo evolucionará en el futuro?

La mayoría de las predicciones afirman que el calentamiento del planeta continuará y probablemente se acelerará. Es probable que el nivel de los océanos siga aumentando, pero es imposible predecir a qué velocidad con exactitud. Un estudio llevado a cabo recientemente estima que el nivel de los océanos aumentará entre 0,8 y 2 metros para el año 2016, lo suficiente como para inundar muchas de las ciudades de la costa este de Estados Unidos. Las estimaciones más alarmantes, incluida la que afirma que la placa de hielo que cubre Groenlandia podría derretirse por completo, estiman el aumento del nivel del mar en 7 metros, lo suficiente como para sumergir Londres y Los Ángeles.

Véase también

Referencias

Fuentes