Saltar a: navegación, buscar

Opio

Opio
Información sobre la plantilla
Opio2.jpg
Concepto:Nombre con que se designa el látex desecado al aire de los frutos inmaturos de la adormidera (Papaver somniferum).

Opio. Sustancia desecada que se emplea como narcótico y que se extrae de la adormidera (Papaver somniferum). El consumo de opio crea adicción: la morfina, la heroína y la codeína se extraen del opio.

Etimología

Otros nombres del opio son ahiphema en hindi, o-fu-jung (‘veneno negro’ en chino), o schemeteriak en persa. En inglés también se conoce con el acrónimo GOM (God’s Own Medicine: ‘la propia medicina de Dios’).

«Opio» es un término que se deriva del griego ópion que significa ‘jugo’, refiriéndose al látex que exuda la adormidera al cortarla.

La era de los láudanos

Aunque el opio era conocido desde la Antigüedad, su empleo experimentó un amplio auge a partir del Renacimiento, cuando la expansión comercial de Europa aumentó los contactos con el Imperio otomano, Persia y el Extremo Oriente, zonas donde se cultivaba la adormidera –el Corán prohíbe el consumo del vino, pero nada dice del opio (ni del cáñamo)–. El número de recetas médicas que incluían opio aumentó desde el siglo XVI; fue entonces cuando, según se dice, el famoso médico y alquimista Paracelso acuñó el término «láudano», una suerte de bálsamo fabricado por él y que contenía opio mezclado con sustancias como beleño, almizcle y ámbar. En adelante, el opio adquirió una reputación de medicina casi milagrosa que no sólo reparaba la salud, sino que proporcionaba un gran bienestar.

Aunque podía ingerirse en forma de píldoras convenientemente edulcoradas, pues el opio tiene un sabor amargo, se popularizó en forma de láudano, una solución de opio en alcohol –líquida, pues, y no sólida como el compuesto de Paracelso–. Con este tipo de preparación, el opio pasó a convertirse, entre los siglos XVI y XVII, en la medicina de las clases superiores, ya que en su elaboración se utilizaban ingredientes de elevado coste. Así, por ejemplo, en el láudano que lleva su nombre, el médico Thomas Sydenham (el «Hipócrates inglés») diluía opio en vino de Málaga, azafrán, canela y clavo. Con él trató a pacientes como el rey Carlos II y Oliver Cromwell, mientras que, en Francia, Richelieu, Colbert y Luis XIV tomaban el láudano del abate Rousseau.

La atracción del opio

Durante el siglo XVIII, el opio se democratizó. Aumentó su flujo a Europa y América, y se diversificaron sus preparaciones: se presentaba en linimentos, grageas, enemas, jarabes... Como los láudanos, estos productos se vendían en boticas y prometían el alivio de todo tipo de dolencias El consumo del opio creció, imparable. De aquel «curalotodo» universal, por entonces el único remedio eficaz contra la tos, los cólicos y el dolor, echaron mano Benjamin Franklin por su gota, o Robert Clive, el conquistador de la India, por sus cálculos biliares (Clive terminaría por suicidarse debido al insoportable dolor que le provocaban).

El opio generaba la adicción de sus consumidores, y a veces las supuestas enfermedades que curaba no eran sino un pretexto para tomarlo, como en el caso del poeta inglés Coleridge. Del opio atraía su capacidad para aplacar la ansiedad y los nervios, así como de estimular las ensoñaciones, lo que hizo que recurrieran a él multitud de artistas y escritores. Uno de ellos, Thomas de Quincey, dejó el testimonio de su experiencia en Confesiones de un inglés comedor de opio (1821): «Mientras el vino desordena las facultades mentales, el opio (si se toma de manera apropiada) introduce en ellas el orden, la legislación y la armonía más exquisitos. [...] el hombre que está borracho o que tiende a la borrachera favorece la supremacía de la parte meramente humana, y a menudo brutal, de su naturaleza, mientras el comedor de opio siente que en él predomina la parte más divina de su naturaleza; los efectos morales se encuentran en un estado de límpida serenidad y sobre todas las cosas se dilata la gran luz del entendimiento majestuoso». Más abajo en la escala social, la capacidad del opio para reducir las aflicciones proporcionaba a los trabajadores de las zonas industriales de Gran Bretaña un alivio temporal a las agotadoras jornadas en talleres y en minas.

El opio consumido en Europa provenía del Próximo Oriente y su contenido en morfina era mayor que el de la India, desde donde los ingleses lo introducían de contrabando en China, donde a finales del siglo XVIII el opio estaba prohibido. La resistencia china a este comercio provocó dos guerras con Gran Bretaña (1839-1842 y 1856-1860) que marcaron un cambio en la opinión pública hacia Oriente y hacia una nueva manera de consumir el opio: fumarlo.

Historia

El opio es una droga analgésica narcótica que se extrae de las cabezas verdes de la adormidera (Papaver somníferum). La adormidera (parecida a una amapola), es una planta que puede llegar a crecer un metro y medio y con flores blancas, violetas o fucsia.

El cultivo legal de opio en el mundo está legislado por la Convención Única sobre Narcóticos de Naciones Unidas y otros tratados y bajo la supervisión individual de cada país productor. El mercado de exportación mundial se reguló a raíz del descubrimiento en 1930 de que una gran red que lo introducía en el mercado negro a partir del cultivo legal.

Muy pocos países autorizan legalmente el cultivo para la posterior extracción de los principios activos, entre ellos India, Francia, Turquía, Yugoslavia o España concentrándose la mayor parte de los cultivos en el sur de la Península Ibérica.

La India es el mayor productor legal a nivel mundial y el único que produce opio a la manera tradicional de la incisión.

Otros países que cultivan opio para la exportación legal son Francia, con su compañía Francopia que produce el 25% de la demanda mundial, con ventas alrededor de 60 millones de euros, y la región de Tasmania, en Australia.

Los países del sudeste asiático son los mayores productores de opio para la exportación en forma de heroína a nivel mundial, dándose las tres cuartas partes de la producción mundial en Afganistán.

Los Estados Unidos son el mayor consumidor de productos farmacéuticos derivados del opio.

Se extrae realizando incisiones superficiales en el opecarpo de las cabezas de la adormidera todavía verdes y unos días después de caerse los pétalos de las flores. Los cortes exudan un látex blanco y lechoso, que al secarse se convierte en una resina pegajosa marrón. Esta resina se raspa de las cabezas obteniéndose así el opio en bruto, al dejar secar este durante más tiempo se convierte en una piedra más oscura y cristalina a la vez que pierde agua y gana en potencia, debido a la concentración de alcaloides.

Tradicionalmente se prepara el opio diluyéndolo en agua y calentándolo a fuego lento, luego se filtra y se calienta otra vez hasta evaporar toda el agua, el resultado es un preparado para fumar sin ceras y otras substancias no deseadas, y con un nivel de morfina superior al látex sin cocinar, aunque también se puede fumar sin cocinar.

Su empleo médico se remonta quizá al Antiguo Egipto, donde muchos jeroglíficos mencionan el jugo que se extraía de estas cabezas (el opio) y lo recomiendan como analgésico y calmante, tanto en pomadas como por vía oral y rectal. Uno de sus empleos reconocidos, según el papiro Ebers, es «evitar que los bebés griten fuerte».

Los griegos la cultivaban y utilizaban con fines lúdicos y medicinales: como analgésico, en forma de infusiones o con el opio en bruto para el dolor de muelas, como antidiarreico, fiebres y para hacer dormir a los niños.

Extracción y preparación

El opio se extrae realizando incisiones superficiales en las cabezas, todavía verdes, de la adormidera unos días después de caerse los pétalos de las flores. Los cortes exudan un látex blanco y lechoso, que al secarse se convierte en una resina pegajosa marrón. Esta resina se raspa de las cabezas obteniéndose así el opio en bruto, al dejar secar este durante más tiempo se convierte en una piedra más oscura y cristalina a la vez que pierde agua y se concentran los alcaloides.

Alcaloides

El opio contiene los siguientes alcaloides, derivados del metabolismo de los aminoácidos fenilalanina y tirosina:

Benzilisoquinoleínas

Fenantrenos (Morfinanos)

Para la extracción de los principios activos se utiliza el método Gregory, recogiendo toda la planta, excluyendo raíces y hojas (paja de adormidera), triturándola y diluyéndola en ácidos, tratándola después con un proceso ácido/base, este método fue creado en el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial.

Semillas de adormidera

Las semillas no contienen alcaloides, o los contienen pero en cantidad irrelevante.

Las cabezas contienen centenares de semillas redondas de un 1 milímetro de diámetro aproximadamente, una vez seca la planta, estas salen de manera natural por las aberturas de la parte superior de la planta, debajo de la corona.

Efectos

Los primeros efectos se dejan notar como relajación y somnolencia, a medida que crece el efecto se sienten hormigueo y picores en todo el cuerpo, se deja de sentir dolor, si se padecía, y se aumenta la sensación táctil, a medida que se cae en los efectos narcóticos se empieza a soñar en duermevela, y se siente una gran relajación.

Modos de consumo

Fumado

El opio se prepara tradicionalmente diluyéndolo en agua y calentándolo a fuego lento, luego se filtra y se calienta otra vez hasta evaporar toda el agua. El resultado es un preparado para fumar, con un nivel de morfina más concentrado, aunque también es posible fumar el opio en bruto.

Otro sistema consiste en una pipa metálica, para que el opio pueda llegar a hervir, y suficientemente larga para que el humo se enfríe.

Un cigarrillo de opio no llega a la temperatura adecuada y se pierde gran parte de su efectividad.

Ingerido

Al ingerir opio, lo primero que se nota es su desagradable sabor. Ingerido, los efectos pueden tardar entre media hora y 2 horas en empezar, y mantenerse de 8 a 14 horas. Ingerir opio por vía oral afecta más que fumarlo.

Tisana

Con la planta seca triturada, se puede preparar una infusión.

Se dan casos en que el opio es preparado en una cuchara como si fuera heroína y se inyecta directamente en las venas, método contraproducente, pues produce dolor e inflamación posteriores.

Preparados medicinales

El opio también puede ser utilizado para la elaboración de distintos preparados magistrales tales como el láudano y el elixir paregórico, para ser ingeridos por vía oral.

Legislación

En la mayoría de los países del mundo, esta droga está catalogada en las del grupo I, por lo que está rigurosamente prohibido su comercio y posesión con fines lucrativos.

El opio en el mundo

El cultivo legal de opio en el mundo está legislado por la Convención Única sobre Narcóticos de Naciones Unidas y otros tratados y bajo la supervisión individual de cada país productor. El mercado de exportación mundial se reguló a raíz del descubrimiento en 1930 de que una gran red que lo introducía en el mercado negro a partir del cultivo legal.

Muy pocos países autorizan legalmente el cultivo para la posterior extracción de los principios activos. Estos países son la India, Francia, Turquía, Serbia y España, concentrándose la mayor parte de los cultivos en el sur de la Península Ibérica.

La India es el mayor productor legal a nivel mundial y el único que produce opio a la manera tradicional de la incisión.

Otros países que cultivan opio para la exportación legal son Francia, con su compañía Francopia, que produce el 25% de la demanda mundial, con ventas alrededor de 60 millones de euros, y la región de Tasmania, en Australia.

Los países del Sudeste Asiático son los mayores productores de opio para la exportación en forma de heroína a nivel mundial, dándose las tres cuartas partes de la producción mundial en Afganistán. Este problema se trata de regular dando licencias a los cultivadores afganos, por parte de Naciones Unidas, para la exportación a nivel legal, aunque también mediante la quema de campos y destrucción de granjas mediante ejercicio militar.

Los Estados Unidos son el mayor consumidor de productos farmacéuticos derivados del opio.

Fuentes