Tomás David Royo Valdés

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David Royo
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Mártir revolucionario cubano
NombreTomás David Royo Valdés
Nacimiento29 de diciembre de 1934
Jaruco, La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento8 de diciembre de 1956
Boca del río Toro, Oriente, Bandera de Cuba
NacionalidadCubana
PadresJosé Julián Royo Guerrero y Teresa Gómez Valdés

Tomás David Royo Valdés. Mártir revolucionario cubano que integró la expedición del Yate Granma. Luchador clandestino y miembro del Movimiento 26 de julio.

Síntesis biográfica

Niñez

Nació en Jaruco, actual provincia de La Habana, el 29 de diciembre de 1934, en el seno de una familia pobre y numerosa. El padre José Julián Royo Guerrero era chofer de alquiler, la madre Teresa Gómez Valdés era ama de casa, que eventualmente aportaba una pequeña ayuda al hogar tomando costura de un taller para confeccionarla en casa. Cursó sus primeros y únicos y estudios hasta el 5to grado en una escuelita pública muy humilde llamada llega y pon. Su maestra Florencia Mompelir cuenta de él: "Muchacho de temperamento inquieto, no toleraba injusticias ni abusos".

Las necesidades de hogar lo hacen abandonar los estudios. Con 14 años ya trabajaba en una carnicería en Jaruco. Más tarde se empleó como constructor de una obra de la Casa de Socorros, con un salario muy bajo. Desde pequeño en sus ratos libres jugaba pelota y boxeo, deporte que continuó practicando en su adolescencia; celebró combates en Jaruco, Jibacoa, La Habana y Santa Cruz del Norte.

Sus inquietudes revolucionarias encaminaron sus pasos hacia la Juventud Ortodoxa (1951), junto a su compañero Noelio Capote Figueroa combatió a la dictadura.

Participación en la lucha revolucionaria

En marzo del 1952, después del golpe de estado, un grupo de jóvenes ortodoxos de Jaruco se reunieron para garantizar las acciones que emprenderían. Uno de los fines propuestos fue desde la línea insurreccional combatir a grupos que se hacían llamar ortodoxos y solo se dedicaban a la politiquería.

En los primeros días de marzo de 1953 el grupo imprimió unos volantes, en que se manifestaba contra el régimen. Al terminar la función del cine el día 21, en horas de la noche, Tomás David abordó al personal que salía y dando gritos "abajo la dictadura", distribuyó el documento, junto a diez compañeros más. Fue detenido y remitido al Castillo del Príncipe. Días después fue puesto en libertad.

Su actividad revolucionaria y su labor en la clandestinidad lo hacen señalarse entre las autoridades dictatoriales de zona como un elemento peligroso. En una fiesta que se celebraba en Santa Cruz del Norte fue detenido nuevamente y acusado de querer volar el puente de esta localidad. Junto con otros compañeros se entrevistó con Fidel en 25 y O, en el Vedado. Allí Fidel orienta que el grupo de juventud ortodoxa revolucionaria de Jaruco pasaría al Movimiento 26 de Julio y serían los encargados de formar las cédulas en los municipios, se fortalecía el trabajo de la organización, incrementando las captaciones, las propagandas y la recaudación de fondos, tareas en la que se destacó David.

Ya funcionando el movimiento ocupó las jefaturas de acción y sabotajes. La persecución y represalias de que fue objeto, el temor de las autoridades de la tiranía a la constante rebeldía del joven que no le temía a nada ni desaprovechaba oportunidad para demostrar sus ideales revolucionarios, lo obligaron a viajar a La Habana. Allí vive con su hermana y comenzó a trabajar en el puerto como estibador.

Desde los muelles recolectaba dinero para el movimiento, al igual que su propio sueldo lo compartía entre el hogar y la causa. Fue uno de los jóvenes que participaba en cada actividad, mítines, desfiles aclamando por Fidel y la revolución.

Las luchas obreras en el país eran más fuertes y organizados en diciembre de 1955, las organizaciones revolucionarias se apoyaron con todas sus fuerzas en el movimiento huelguístico de los trabajadores azucareros por el pago diferencia.

Se unió a este reclamo obrero, realizó visitas a algunos de los pueblos limítrofes de Jaruco junto al jefe del movimiento Noelio Capote, intensificando la labor de agitación y propaganda. Participó directamente en las obstrucciones de carreteras y caminos, fue uno de los que tomaron las iglesias de Jaruco y San Antonio de Río Blanco llamando a la lucha mediante el toque de las campanas.

En abril de 1956 David y Noelio, conjuntamente con otros compañeros, son detenidos y acusados por formar parte del grupo en el Cuartel Goucoría de Matanzas. Permanecieron durante tres días en la cárcel, trasladados para el Cuartel de San Antonio de Río Blanco. En cada uno de estos lugares fueron bárbaramente torturados y desaparecidos por 11 días sin que se supiera nada de ellos. Finalmente se supo que fueron remitidos para el Príncipe. Al presentar los familiares un recurso judicial, fueron puestos en libertad, pendientes a juicio. El día 11 de julio de 1956 resultaron todos absueltos.

Ya su vida estaba amenazada constantemente, se decidió por parte del movimiento que viajara a México y solicitó pasaporte el 7 de agosto de 1956. Después de salir de la cárcel y hasta su salida de Cuba, no perdió tiempo en la recogida de fondo, la propaganda y el trasiego de armas para el movimiento.

El día 15 llegó a Jaruco para despedirse de sus familiares y amigos, tomar sus objetos personales y regresar al puerto habanero donde abordaría el barco (ANRDES GRITIS) que lo conduciría a México.

Participación en el Desembarco del Granma

En su primera carta desde Tampico a México, le expresaba a la madre: "Estoy bien, hay mucho frío aunque como potaje". En otras le decía: "ya no vas a tener que pasar más trabajo, pronto nos veremos por esa… para el 18 estar en casa…" En esta carta trataba de aminorar la intranquilidad de la madre.

Durante las prácticas y entrenamientos en que participaba David fue ejemplo de disciplina. Por su seriedad y tesón se le designa como jefe de unas de las casas del movimiento en Veracruz.

Muerte

Estando lista la expedición para regresar a Cuba, los 82 hombres parten de Tuxpan a Las Coloradas. Fue larga y difícil la travesía hasta llegar a Cuba y pisar tierra firme con el propósito de llegar a la Sierra Maestra. Caminaron durante varios días y en la mañana del 8 de diciembre de 1956, ya sin fuerzas para combatir, esbirros al mando de Julio Lauret, jefe de Servicio de Inteligencia Naval de la tiranía, se encontraron a Tomás David y a otros de sus compañeros en la boca del río Toro. Intentaron escapar pero David fue asesinado a sangre fría. Solo contaba al morir con 21 años.

La noticia era sabida, pero la tiranía había guardado la información para después presentarla, como caídos en combate.

Fuentes