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Valeriano Domínguez Bécquer

Valeriano Domínguez Bécquer
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Fue un pintor español, hijo del pintor José Domínguez Bécquer, sobrino del también pintor Joaquín Domínguez Bécquer y hermano del poeta Gustavo Adolfo Bécquer.
NombreValeriano Domínguez Bécquer
Nacimiento15 de diciembre de 1833
Sevilla, Bandera de España España
Fallecimiento12 de octubre de 1870
Madrid, Bandera de España España
CónyugeWinnfred Coglan
HijosAlfredo y Julia
PadresJosé Domínguez Insausti y Joaquina Bastida Vargas
FamiliaresGustavo Adolfo Bécquer (hermano)
Juan de Vargas (tío)
Joaquín Domínguez Bécquer (tío)
Obras destacadasEscena andaluza y varios Estudios de toreros (Hispanic Society, Nueva York); El Bardo (Museo de Buenos Aires);, La fuente de la ermita (Museo Romántico, Madrid); El presente; El baile, La hilandera, Leñador asturiano, el presente y otros (Museo de Arte Moderno, Madrid);

Valeriano Domínguez Bécquer. Hermano del poeta Gustavo Adolfo Bécquer, abanderado del movimiento literario del Romanticismo, Valeriano fue su paralelo en la pintura. Formado en Sevilla, en el taller de su tío, se trasladó con Gustavo a Madrid, donde podrían encontrar mejores oportunidades. Aprovechaban una beca de su hermano, que enfermo de los pulmones, debía vivir en lugares elevados. De esta manera consiguieron un piso en la capital, donde ambos trabajaron hasta la muerte del poeta.

Valeriano realizó una pintura de calidad relativa, gustando sobre todo de temas típicos del folklore regional, como en el lienzo que se encuentra en el Museo del Prado, titulado Campesinos Sorianos. Su estilo debe mucho al dibujo académico, pese a ser considerado como abanderado del movimiento romántico. Su visión es estática e iluminada con homogeneidad. Sin embargo, prestó atención a temas que los académicos hubieran despreciado, como son los trajes y las costumbres de los diferentes pueblos españoles.

Por desgracia, la obra de Bécquer no es muy amplia debido a su temprana muerte, con 37 años. Sus trabajos no se quedan en la crónica superficial de los demás miembros de la escuela costumbrista sevillana, sino que impregnó sus obras de mayor hondura narrativa, gracias a su estancia en Madrid donde convivió con los románticos madrileños y los clasicistas, ampliando sus miras artísticas y desarrollando un estilo particular de elevada calidad.

Síntesis biográfica

Fue hijo de José Domínguez Insausti y Joaquina Bastida Vargas, y nació en Sevilla en 1833. Tras la muerte de su padre, en 1841, tanto él como su célebre hermano, cima de las letras españolas, Gustavo Adolfo, quedaron a cargo de dos de sus tíos, Juan de Vargas y Joaquín Domínguez Bécquer, también pintor, del que Valeriano debió aprender los primeros rudimentos de la pintura y bajo cuya atenta mirada comenzó su camino pinceles en mano, a pesar de las estrecheces que nunca lo abandonaron durante su cortísima vida. Esas estrecheces lo empujaron a pintar, al principio, cuadros pequeños y abocetados que se vendían bien, hijos nacidos de la necesidad pecuniaria.

En 1854, Gustavo Adolfo marchó a Madrid, y sólo fue seguido por su hermano años después. En efecto, en 1861 Valeriano se casó con Winnfred Coglan, hija de un marino irlandés ya licenciado, que le dio dos hijos, Alfredo y Julia, pero el matrimonio no debió marchar bien, pues al poco tiempo se sucedieron la ruptura y la definitiva separación, hacia 1862, el mismo año que, quizá por ese motivo, Valeriano marchó al encuentro de Gustavo Adolfo a la capital, donde se hizo amigo del pintor Casado del Alisal, amigo íntimo de su hermano, de cuya mano entraría a formar parte de los reducidos círculos artísticos madrileños y bajo cuya protección consiguió los primeros trabajos en la capital.

Poco tiempo después los hermanos decidieron emprender una serie de largos viajes que les mantendrían alejados de Madrid durante tres años, y que les llevaron por tierras de Aragón, Castilla, Navarra y País Vasco. Quizá una de las paradas más famosas sea la que dio con los hermanos en el monasterio de Veruela, en 1864, desde el que siguieron rutas por Calatayud, Ocaña, Deva, Tarazona, Soria, Burgo de Osma y las más destacadas capitales castellanas. El año 1865 llegó con sustanciosas mejoras económicas en la vida de Valeriano, debidas sobre todo a su relación amistosa con el diputado conservador González Bravo, por cuya mediación consiguió Gustavo Adolfo convertirse en censor de novelas, y Valeriano obtuvo una pensión de 2500 pesetas al año para estudiar tipos, trajes y costumbres de los pueblos españoles; en contrapartida, debía entregar dos cuadros que reflejaran los avances del pintor cada año.

Valeriano emprendió de nuevo varios viajes por Aragón y Castilla. El periodo de bonanza económica y profesional acabó con el cambio de régimen y el agotamiento de la pensión. Mientras tanto, amplió la colaboración periodística y se ganó un nombre entre los retratistas madrileños. De la primera destaca su papel en La Ilustración de Madrid, dirigida por Eduardo Gasset y cuyo director literario era su hermano Gustavo Adolfo. El primer número apareció el día 12 de enero de 1870, y sólo unos meses más tarde se anunciaba en las mismas páginas la repentina muerte del pintor. Unos días más tarde, el 27 de diciembre de 1870, murió también Gustavo Adolfo.

Obra

La obra de Valeriano Domínguez Bécquer se vio transida por su admiración de la pintura española en general y, en particular, por la obra de Murillo, Velázquez y Alenza, y es particularmente rica en lo referente a la representación de tipos, trajes y costumbres de los pueblos españoles en escenas de sabia composición y rico colorido. Además, Valeriano desarrolló una importante labor relacionada con el grabado en madera, en que fue iniciado por Bernardo Rico. No debió pasar del aprendizaje, pues los grabados inspirados en sus dibujos fueron firmados por Rico y Severini, y en muchas ocasiones iban acompañados por textos de su hermano, que habían inspirado los trazos del pintor; en otras ocasiones, eran los rasguños de Valeriano los que daban la nota a Gustavo Adolfo, que henchía de vida literaria los dibujos de su hermano. De esta actividad quizá puedan resaltarse las colaboraciones de los Bécquer en el Museo Universal entre 1856 y 1869 y la ilustración de la versión española del libro de Víctor Hugo Los trabajadores del mar, de 1866.

Galería

Fuentes