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Zbigniew Boniek

Zbigniew Boniek
Información sobre la plantilla
Zbigniew Boniek.jpg
Futbolista
NombreZbigniew Kazimierz Boniek
Nacimiento3 de marzo de 1956
Bydgoszcz, Bandera de Polonia Polonia
NacionalidadPolaco
Otros nombresZibí
OcupaciónFutbolista
PremiosMejor Futbolista Polaco de 1978

Zbigniew Boniek. Ex futbolista nacido el 3 de marzo de 1956 en Bydgoszcz, Polonia, jugó como delantero, corría por un extremo o en una posición libre por detrás de los delanteros. De gran velocidad, se movía de forma muy inteligente, poseía una gran técnica, era un gran pasador, podía marcar con la derecha, con la zurda, de cabeza, un futbolista completo.

Síntesis biográfica

Nació el 3 de marzo de 1956 en Bydgoszcz, Polonia, debutó internacionalmente en 1976, contra Argentina, justamente el país en el jugaría con su selección dos años después. Polonia terminó tercera en Alemania 1974, y con la concurrencia de Jan Tomaszewski, Wladyslaw Zmuda, Kazimierz Deyna, Grzegorz Lato y Andrzej Szarmach, todo apuntaba a otra próspera campaña de la selección en la Copa Mundial de la FIFA.

Tras saltar al terreno de juego como suplente en los dos primeros encuentros de Polonia en aquella fase final, Boniek salió de titular en el último choque del Grupo 2, contra México, y marcó dos goles en la victoria por 3-1 que agrupó a los polacos en el primer puesto de la tabla, por encima de la defensora del título, la República Federal de Alemania. Sin embargo en la segunda fase de grupos, los hombres de Jacek Gmoch terminaron terceros, por detrás de Argentina y Brasil, y por lo tanto quedaron eliminados.

Boniek regresó a Argentina 12 meses después para contribuir a la victoria por 2-1 del Once Estelar de la FIFA contra la vigente campeona del mundo, cuyo gol anotó Diego Armando Maradona. El polaco compartió habitación con Platini y jugó junto a Antonio Cabrini y Marco Tardelli, del Juventus. Cuando estos dos regresaron a Turín, aconsejaron a sus superiores que siguieran de cerca los pasos de Boniek y pensaran en ficharlo, un consejo que los directivos siguieron a pies juntillas en abril de 1982. Para conseguir la firma del futbolista polaco, debieron ganar por mano al Roma, que también deseaba fervientemente al jugador.

Antes de que Boniek tuviera tiempo de aclimatarse en el club turinés, representó a su país natal en un choque contra su nación de residencia, justamente en el primer partido para ambas en España 1982. El encuentro terminó con empate a 0-0, pero Polonia pasó de ronda como campeona del Grupo 1. Los polacos inauguraron su participación en la segunda fase contra Bélgica. El saque inicial se produciría a las nueve de la noche. El depredador se frotó las manos. El dorsal número 11 anotó un triplete en aquella victoria por 3-0: marcó el primer gol de un cañonazo letal, el segundo con un inteligente remate de cabeza y el tercero tras un hipnótico amago acompañado del juego de cintura espectacular con el que superó al guardameta Theo Custers.

Lamentablemente, Boniek fue amonestado en el empate a 0-0 con la URSS y no pudo disputar por sanción la semifinal contra Italia. El partido perteneció por completo a otro miembro de la Juve. Se llamaba Paolo Rossi. Sus dos goles sin réplica pusieron fin al sueño de levantar el codiciado trofeo que ya acariciaban los polacos. Boniek pudo consolarse con su maravillosa actuación contra Francia en el partido por el tercer puesto, donde propulsó a Polonia hasta el triunfo por 3-2.

Boniek y Platini suspiraban por diferentes resultados aquel día, pero a lo largo de los tres años siguientes lucharon codo con codo por la misma causa. Formaban un tándem fantástico, unido telepáticamente. Los pases de Platini se convertían en el complemento perfecto para la velocidad eléctrica del escurridizo Boniek. Juntos ayudaron al Juventus a ganar la Copa de Italia, el scudetto, la Recopa de la UEFA, la Supercopa de la UEFA y, todavía más importante, la primera Copa de Europa del club.

“Eran buenos amigos fuera del terreno de juego, y se conocían de memoria sobre él. Cuando Platini recibía un balón, Boniek ya había salido disparado. Cuando Platini enviaba un pase, sabías que sería medido; y cuando Boniek corría, sabías que no había quien le diera alcance”.
Giampiero Boniperti, Presidente de la Juventus
Boniperti añadió sobre Boniek
“Era un futbolista realmente magnífico. Tenía una velocidad endiablada, se movía de forma muy inteligente, poseía una gran técnica, era un gran pasador, podía marcar con la derecha, con la zurda, de cabeza, y era muy valiente. Poseía una habilidad especial para elevar su juego a un nivel superior en las grandes ocasiones, siempre que disputaba importantísimos partidos europeos”.

Con el derroche de talentos que poseía el Juventus, entre otros Marco Tardelli, Platini, Rossi y el pujante Michael Laudrup, Boniek se vio obligado a ocupar una posición en la que no acababa de encontrarse a gusto. Aquello resultó el catalizador de su marcha al Roma, a cuya hinchada, un tanto escéptica a su llegada, se metió en el bolsillo en las tres temporadas que pasó en la Ciudad Eterna, durante las que ayudó a los giallorossi a ganar la Copa de Italia.

En los seis años que el polaco pasó en Italia, recibió un aluvión de elogios de parte de algunas de las figuras más destacadas del deporte.

“Hay muchos futbolistas de gran fama, pero pocos mejores que Boniek. Es demasiado bueno para verse limitado en una única posición”
“Es un jugador totalmente único, el mejor del mundo en su clase”. Enzo Bearzot, por su parte, comentaría posteriormente: “Era soberbio tanto física como técnicamente, uno de los grandes de la historia. Era un goleador fantástico y uno de los mejores creadores que he visto jamás”

Platini no lo discutió jamás. Cuando Boniek se marchó del Juventus en 1985, al francés, que había conquistado tres títulos seguidos de máximo goleador de liga mientras jugaba al lado del polaco, le preguntaron si pensaba añadir el cuarto consecutivo a su colección. “No”, replicó. “El capocannoniere será para alguien que tenga a Boniek como compañero de equipo”. Y efectivamente, así fue. Roberto Pruzzo, del Roma, se convirtió en el beneficiario de la creatividad desbocada de Boniek.

Los pases de Boniek, sin embargo, no le sirvieron al conjunto de la capital para hacerse con el scudetto en la temporada 1985/86. Sendas derrotas en sus dos últimos partidos lo abocaron al segundo puesto, cuatro puntos por debajo del Juventus. No obstante, Il Bello di Notte ayudó a los romanistas a alzar la Copa de Italia. No le extrañó a nadie. Después de todo, los partidos de Copa se jugaban por la noche.

Boniek ganó el título de Mejor Futbolista Polaco de 1978. Cuatro años después formó parte del Once Estelar de España 1982, y fue elegido miembro del equipo estelar de la Serie A en cada una de las tres temporadas que pasó en el Juventus.

Menos de 20 horas después de ayudar a la Juve en Bélgica a derrotar al Liverpool en la final de la Copa de Europa de 1985, Boniek fue titular en el clasificatorio para la Copa Mundial de la FIFA contra Albania. Increíblemente, pese a la resaca de Heysel y del viaje, convirtió el único tanto, y Polonia se aupó a primer puesto del Grupo 1 por cantidad de goles anotados.

Cuando perdió su pasmosa velocidad, Boniek se reinventó como líbero, una posición en la que sobresalió con el Roma y con la selección de Polonia.

Tras colgar las botas, Boniek se convirtió en entrenador. Sin embargo, sufrió una serie de reveses a su paso por los banquillos del Lecce, Bari, Sambenedettese, Avellino y Polonia.

Palmarés

Jugó 80 partidos internacionales (24 goles).

Títulos

Clubes en los que jugó

Fuente

  • Artículo Zbigniew Boniek, siempre "bello" de noche. Disponible en es.fifa.com