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Diario de la Marina

Diario de la Marina
Información sobre la plantilla
Diario de la Marina01.jpg
Periódico cubano de marcada tendencia conservadora
Director(ar):Isidoro Araujo de Lira
Fecha de Fundación1 de abril de 1844
UbicaciónLa Habana
PaísBandera de Cuba Cuba
IdiomaEspañol

Diario de la Marina. Periódico cubano de marcada tendencia conservadora, que mantuvo una circulación diaria por más de cien años, considerado uno de los diarios más influyentes de la República hasta 1959.

Historia

El 1 de abril de 1844 se fundó el Diario de la Marina, bajo la dirección del español Isidoro Araujo de Lira. Los antecedentes históricos de esta publicación se remontaban a uno de los primeros periódicos de la colonia: El Noticioso, editado por primera vez el 12 de diciembre de 1813.

Esta publicación se fundió con otro diario de la competencia, El Lucero, impreso por vez primera en 1830, de cuya unión nacería un año más tarde el Diario de la Marina.

Primeros directores

Edificio del Diario de la Marina.

El Diario, autodenominado «decano de la prensa cubana», contó a lo largo de su existencia con 13 directores, entre quienes se encontraban:

En 1895 comenzó a dirigirlo Don Nicolás Rivero Muñiz, asturiano radicado en Cuba, a quien Alfonso XIII otorgó en 1919 el título de conde del Rivero en premio a su actitud a favor de España. En la dirección le sucedió su hijo José Ignacio Rivero Alonso (Pepín), y más tarde el nieto, José Ignacio Rivero (Pepinillo).

Formatos de impresión

El formato del Diario se mantuvo sin mucha variación a lo largo de todo el siglo XX. Medía 23,5 pulgadas de largo por 18 de ancho y se imprimía a ocho columnas de 5,3 centímetros. A la izquierda de la primera página enumeraba los años que contaba «al servicio de los intereses generales y permanentes de la nación, el periódico más antiguo de habla castellana, único en América con suplemento diario en rotograbado».

Contaba con más de 30 páginas, las cuales giraban en torno a tres principios que defendía la publicación: «Dios, Patria, Hogar». Con variadas secciones entre las que se encontraban: «Charlas políticas», «Editorial», «Cartas al director», «Caricaturas», «Crónica habanera», «Síntesis mundial», «Modas», «Noticias católicas», «Policía», «Tribunales» y «Carteleras», entre otras.

A lo largo de su existencia, el Diario se pronunció siempre contra cualquier forma de cambio social. Hasta 1919 estuvo dirigido por peninsulares, lo que explica su parcialidad a favor de España durante las guerras de independencia. Luego del inicio de la República, el Diario de la Marina fue un fiel representante de la oligarquía cubana vinculada a la producción azucarera y al latifundio.

Diversos sectores de la burguesía criolla relacionados con el capital norteamericano, como el banquero Gelats, y de la Iglesia Católica, como el cardenal Arteaga, formaron parte de la Junta Consultiva del Diario, la cual, al menos formalmente, orientaba el rumbo de su política editorial.

En la década del 20, el diario comenzó a publicar un suplemento literario, considerado el de mayor trascendencia durante la República. Bajo la dirección de José Antonio Fernández de Castro se inició este espacio, que dedicó sus páginas no solo a temas literarios, sino también a cuestiones como humorismo, cine, anuncios clasificados y folletines.

El Suplemento Literario del Diario de la Marina, se convirtió en el vocero de la vanguardia artística cubana y dio cabida a los escritores nacionales y extranjeros más destacados de la época, como es el caso de: Martín Casanovas, Raúl Roa García, Enrique de la Osa y Perdomo, José Lezama Lima, Rafael Suárez Solís, Alejo Carpentier, Andrés Núñez Olano, Gastón Baquero, Manuel Navarro Luna, Luis Felipe Rodríguez, Ramiro Guerra Sánchez, Ramón Rubiera, Juan Antiga, Ramón Guirao, Armando Leyva, Pedro Henríquez Ureña, Miguel Ángel Asturias, Enrique Gómez Carrillo, Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal, José Bergamín, Baldomero Sanín Cano, Luis Cardoza y Aragón y José Carlos Mariátegui.

Dentro del Suplemento se incluyó, a finales de la década del 20, la sección «Ideales de una raza», con la cual el Diario logró atraer al público cubano de ascendencia africana. El redactor principal era Gustavo E. Urrutia. En esta página se publicaron, el 20 de abril de 1930, los hoy famosos Motivos de son del poeta nacional cubano Nicolás Guillén. Otros colaboradores de la sección fueron Regino Pedroso, Lino Dou, Regino Boti León, Juan Gualberto Gómez, Salvador García Agüero, Caamaño de Cárdenas, Juan Jerez Villarreal, Arturo González Dorticós y M. Siré Valenciano.

Última publicación

La tendencia conservadora que primó en el Diario no se avenía con la nueva sociedad que se iniciaba. El Diario de la Marina dejó de publicarse luego del triunfo revolucionario. Los últimos en conducir el periódico fueron los Rivero, pues José Ignacio Rivero (Pepinillo), abandonó el país en mayo de 1960. Entonces, el Diario pasó a manos de sus trabajadores, quienes lo entregaron al Gobierno Revolucionario, que editó su último número con un titular en primera plana que decía: «Ciento veintiocho años al servicio de la reacción».

Enlaces externos

Fuentes

  • CABAL, C.: Nicolás Rivero [s.e.], Oviedo, 1950.
  • CHONG LIN, RAMÓN: «¿Cómo reflejó el Diario de la Marina la Guerra Fría?», Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, 1981. Tesis de diploma.
  • FERNÁNDEZ DE CASTRO, A. y A. HENESTROSA: Periodismo y periodistas de Hispanoamérica [s.e.], México, 1947.
  • INSTITUTO DE LITERATURA Y LINGÜÍSTICA DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE CUBA: Diccionario de la Literatura Cubana, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1984.
  • JIMÉNEZ PERDOMO, B.: Tres lustros de periodismo habanero [s.e.], La Habana, 1943.
  • RIVERO, JOSÉ IGNACIO: «Impresiones», Diario de la Marina, número extraordinario, La Habana, 16 de septiembre de 1957.
  • RIVERO, JOSÉ IGNACIO (HIJO): Recuento de una obra, Ed. del Diario de La Marina, número extraordinario, La Habana, 16 de septiembre de 1957.