Ejército Libertador

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Ejército Libertador
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Ejército Mambí

El ejército en acción combativa.
Activa10 de octubre de 1868
PaísBandera de Cuba Cuba
FidelidadRepública de Cuba en Armas
TipoEjército independentista
Tamaño50 mil (al ser disuelto)
DisueltaMayo de 1899
Comandantes
General en JefeMáximo Gómez
Lugarteniente GeneralAntonio Maceo
Cultura e historia
AniversariosEjército de Operaciones de España en Cuba Bandera de España
Guerras y batallas
Guerra de los Diez Años
Guerra Chiquita
Guerra Necesaria

Ejército Libertador. Brazo armado del movimiento revolucionario cubano durante las diferentes etapas de la lucha por la independencia contra el colonialismo español iniciada el 10 de octubre de 1868, hasta su disolución en Mayo de 1899, bajo la intervención militar de Estados Unidos.

Casi sin recursos el Ejército Libertador combatió, mediante métodos combinados de lucha con predominio de la irregular, contra el ejército más numeroso que potencia europea alguna enviara a América (250.000 efectivos), le ocasionó 71.000 bajas y dejó exhausta a la metrópoli, sin dinero, hombres ni energía para continuar la guerra.

En 1898 – último año de la guerra - las tropas españolas sólo conservaban el dominio de las ciudades, mientras las fuerzas revolucionarias eran dueñas de los campos y las comunicaciones interiores.

Contenido

Historia

El Ejército Libertador Cubano fue la organización militar forjada en el siglo XIX por los revolucionarios de Cuba para liberar la Isla del coloniaje español. Su núcleo germinal surgió en la Guerra de los Diez Años (1868-1878).

Desde el comienzo de la insurrección y una vez instauradas las instituciones de Gobierno de la República de Cuba en Armas, hubo cierto consenso acerca de la necesidad de contar con un ejército disciplinado y con un mando centralizado. Sin embargo, el regionalismo predominante en la sociedad cubana de entonces, unido a diversos factores de carácter político, económico y social, fundamentalmente las contradicciones del sector radical de la clase terrateniente que dirigió la guerra hasta la etapa final, impidieron que este propósito se convirtiera en realidad.

Esas fueron las causas fundamentales que condujeron al desenlace de aquella contienda con la capitulación del Pacto del Zanjón, después que los revolucionarios habían combatido heroicamente durante una década. La causa revolucionaria pudo ser salvada para futuros empeños gracias a la Protesta de Baraguá, protagonizada por el Mayor General Antonio Maceo.

Cuando de nuevo los cubanos se levantaron en armas en 1895, la lucha se había preparado políticamente durante varios años bajo la guía de José Martí. El Ejército Libertador contó con un mando firme y con amplia independencia para conducir la guerra. El mayor general Máximo Gómez asumió el cargo de General en Jefe desde el comienzo de las hostilidades y permaneció ocupándolo hasta el final de la contienda, a pesar de las fuertes discrepancias surgidas con el elemento civil de la revolución.

Intervención norteamericana

Estados Unidos escamoteó al Ejército Libertador la victoria que prácticamente había sellado sobre España. De manera oportunista intervinieron militarmente en la contienda y España fue derrotada en suelo cubano gracias a la activa participación de las fuerzas del Ejército Libertador a las órdenes del mayor general Calixto García.

El 1 de enero de 1899 se arrió la bandera española en Cuba y se izó la norteamericana; Cuba se transformó de colonia española en semicolonia de Estados Unidos. La anexión no fue posible por la enérgica resolución de los patriotas cubanos. No obstante, se impuso un gobierno interventor militar que se mantuvo hasta el 20 de mayo de 1902, fecha en que se fundó la nueva república de los cubanos, sesgada por la Enmienda Platt, y que prácticamente constituía un protectorado de Estados Unidos.

Organización

Estructura militar

Fuerzas de la 5ta Brigada de Pinar del Río (Guerra del 95)
Fuerzas de la 5ta Brigada de Pinar del Río (Guerra del 95)

La organización del Ejército Libertador durante la Guerra de los Diez Años se estableció en 1869: Desde el inicio, los jefes de las fuerzas revolucionarias fueron los líderes naturales de las diferentes regiones, de ahí que la ley militar de julio de 1869 fuera un reflejo de ello al dividir la isla en cuatro estados militares distribuidos en distritos que abarcaban una o varias jurisdicciones. Aunque la Constitución de Guáimaro estableció el mando centralizado en la persona del General en Jefe, ello no pudo lograrse de modo efectivo. Los pocos jefes que sucesivamente ocuparon dicho cargo –formalmente designados o no- encontraron múltiples dificultades en el desempeño de sus funciones y, de hecho, la máxima jefatura militar quedó vacante a partir de 1871. Esta situación constituye una clara evidencia de las limitaciones que experimentó el Ejército Libertador para estructurarse y funcionar como una fuerza plenamente nacional a lo largo de la Guerra de los Diez Años.

A mediados de 1871, quedaron formadas tres divisiones enmarcadas en igual número de departamentos militares: el primero comprendía desde Baracoa hasta el río Jobabo; el segundo en Camagüey, y el tercero, todo el territorio de Cinco Villas (desde la trocha hasta la línea Colón - Zona Oriental de la Ciénaga de Zapata). A finales de 1871, Cuba quedó dividida en cinco departamentos militares, en cada uno de los cuales operaba un cuerpo de ejército.

Estado Mayor del Departamento Militar de Occidente, 1895
Estado Mayor del Departamento Militar de Occidente, 1895

En el desarrollo de la contienda quedó demostrada la ineficiencia de la Ley de organización de 1869, por lo que el 1 de diciembre de 1873 se promulgó otra[1]. Por la nueva Ley de Organización Militar del 1 de diciembre de 1873, Cuba se dividió en dos departamentos militares: el de Oriente, que abarcaba el territorio de su nombre y la jurisdicción de Tunas, y el de Occidente, el cual comprendía el Camagüey y Las Villas. Tras la invasión a Las Villas se reestructuraron los artículos correspondientes a la división territorial y se estableció, en marzo de 1875, una estructura de tres departamentos militares con tres cuerpos de ejército. El de Oriente, primer cuerpo; Camagüey, segundo cuerpo y Las Villas y Occidente, tercer cuerpo.

Durante la Guerra del 95, después de concluida la campaña de Invasión a Occidente en 1896, las fuerzas del Ejército Libertador quedaron organizadas en 6 cuerpos de ejército con 14 divisiones, 34 brigadas y 84 regimientos, de los cuales 34 eran de caballería y 50 de infantería y otras fuerzas. Esta estructura respondía a la distribución territorial más que a la cifra de efectivos, que alcanzó al final de la guerra alrededor de los 50.000 hombres, de ellos solo 25.000 armados.

Grados militares

Los grados militares en el Ejército Libertador estaban en correspondencia con los cargos y jefaturas desempeñados, avalados por la Ley de Organización Militar.

Los grados superiores eran el de Mayor General y el de General de Brigada, cuyos distintivos eran dos estrellas doradas y una plateada, respectivamente, que se colocaban a ambos lados del cuello de la camisa. Desde la Guerra Chiquita se comenzó a utilizar también el grado de General de División.

Los primeros oficiales: comandante, coronel, teniente coronel, usaban de una a tres estrellas plateadas y estaba establecido llevarlas en las hombreras; los subalternos portaban estrellas de menor tamaño. Los grados de las denominadas clases eran: sargento de primera, sargento de segunda y cabo.

Transporte y comunicaciones

Regimiento de caballería cubano
Regimiento de caballería cubano

El principal medio de transporte del Ejército Libertador es el caballar, aún cuando más de la mitad de los soldados y el resto del personal marcha a pie.

El empleo de arrias de mulos y de carretas es un medio propio de las prefecturas, talleres y predios agrícolas. Para el traslado de heridos se improvisan camillas que, dependiendo de estado de gravedad del herido en combate, se conducen entre dos caballos, uno delante del otro, o por dos hombres en igual posición.

En ninguna de las tres contiendas por la independencia de Cuba el Ejército Libertador dispuso del ferrocarril para transportar tropas y medios. Los viajes por mar en buques de envergadura se redujeron a las expediciones que recibieron los cubanos del exterior en barcos contratados. No obstante se dan caso de comunicaciones con otras islas adyacentes, como el puente establecido por fuerzas de los Departamentos Oriental y Central con comerciantes y colaboradores de Jamaica y Santo Domingo; en el Departamento Central con Nassau y en el Occidental con Estados Unidos.

Para las comunicaciones interiores entre las diferentes fuerzas y mandos el Ejército Libertador apela al sistema ya empleado en la Isla antes del comienzo de la guerra: el de posta permanente, valiéndose de los postillones que realizan su labor a pie o a caballo. La ubicación de las distintas postas y el velar por su mejor funcionamiento era tarea de los gobernadores civiles.

Armamento

Avanzada mambisa abriendo fuego
Avanzada mambisa abriendo fuego

En orden de importancias las armas del Ejército Libertador fueron la infantería, la caballería y la artillería. Los cubanos carecieron de marina de guerra durante sus tres contiendas por la independencia.

En la Guerra de los Diez años se estableció que los batallones de infantería se compondrían de seis compañías de 65 hombres cada una. Para posibilitar el cumplimiento de misiones independientes, se dispuso la formación de una sección montada para el servicio de exploración y reconocimiento.

Cada regimiento de caballería estaría formado por cuatro escuadrones, con 96 hombres cada uno de ellos. En la Guerra de los Diez años se dejó la constitución del arma de artillería para situaciones futuras, no obstante, la historia refleja el uso de los medios artilleros por los libertadores en múltiples ocasiones como durante la toma y defensa de Bayamo y en los territorios de Camagüey y Las Villas. Así mismo se tiene conocimiento del empleo de cañones rústicos construidos por los cubanos.

La carencia de armamento, y en especial de municiones, fue una constante en las guerras por la independencia de Cuba. El Ejército Libertador combatió siempre en condiciones de absoluta inferioridad en fuerzas y medios. Arrebatar las armas al enemigo fue un principio que se mantuvo vigente durante todo el periodo de lucha contra el colonialismo español. Varias fueron las vías utilizadas para lograrlo, entre ellas: en los combates, por pérdida o abandono del enemigo, asalto a convoyes y en la toma de fortines, poblados y ciudades fortificadas en las que, además, se requisaba el armamento de los pobladores.

En la Guerra de los Diez Años, especialmente, se empleó gran cantidad de armamento improvisado y construido por los cubanos, como varas de cuaba o de yaya con puntas aguzadas, armas arrojadizas, puñales de puya de jiquí, tridentes y horquetillas, entre otros más complejos como cañones de cuero o madera y minas terrestres. En general, se combatió hasta con toros para bloquear los caminos, colmenas de avispas y abejas, y el clima que fue importante “arma” del Ejército Libertador.

El machete fue el arma por excelencia, este estaba profundamente enraizado en la cultura agraria y procedía de forjas de distintos países, entre ellos estaban los de hojas de toledanas, norteamericanas y alemanas.

Desde que el mayor general Máximo Gómez Báez dio la famosa carga al machete en Tienda del Pino, esta táctica se convirtió en importante elemento de combate. Sin embargo, el machete alcanzó su verdadera dimensión cuando las unidades de caballería cubanas irrumpieron en las acciones combativas durante la Guerra de los Diez Años. El binomio machete-caballería se convirtió progresivamente en arma fundamental en los combates, batallas y campañas.

Servicio y retaguardia

Para el cumplimiento de las funciones de servicio y retaguardia se crearon las prefecturas militares, subordinadas según la ley a las autoridades civiles, pero en la práctica a los jefes militares de las zonas donde se encontraban enclavadas. Estas consistían en pequeños centros de producción agrícola y artesanal que servían a su vez como puntos de correos, hospitales y almacenes. Eran dirigidas por los prefectos, subprefectos, jefes de zonas de cultivo y jefes de salinas, que tenían capacidad y conocimientos para el mando de guerrillas auxiliares en el cumplimiento de misiones combativas especiales tales como: exploración, emboscadas, facilitar prácticas y elaborar planos, entre otras.

Además, en la organización militar se consideraron de forma elemental los cuerpos de ingenieros y jurídico, la sanidad militar y las comunicaciones.

Alimentación

Tropa cubana asando un lechón
Tropa cubana asando un lechón

La alimentación de los hombres del Ejército Libertados era heterogénea y ocasional, pues dependía del estado e intensidad de las acciones militares y de las características de las diferentes regiones del país.

Los campos del territorio insurrecto eran abundantes en frutos y viandas de cultivo y silvestres como naranja, limón, mango, coco, plátano, boniato, calabaza y yuca. Además existían gran cantidad de animales salvajes como la jutía y el puerco jíbaro, que servían como alimento a las tropas. En determinadas regiones del país se criaban algunos tipos de ganado de forma extensiva, lo que facilitaba su captura. La carne de caballo fue un alimento de primer orden para los mambises.

Para la conservación de los alimentos cárnicos se empleaba la sal. Eran cortados en pedazos, de acuerdo con la cantidad de personal de las unidades que los recibirían. En algunas regiones costeras se consumía el pescado salado. Un alimento muy importante fue la miel, la cual se consumía ligada con agua o servía para endulzar el café, por sus características nutritivas y su fácil obtención en los lugares intricados representó un importante reconstituyente.

Referencias

Fuentes

  • Ibarra, Jorge. Historia de Cuba. Las luchas por la independencia nacional y las transformaciones estructurales 1868-1898. Editora Política. La Habana. Editora. 1996.