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'''Gaspar Betancourt Cisneros.''' Destacado intelectual cubano del [[siglo XIX]], reconocido por su labor fundacional como articulista de costumbres. En el campo del [[periodismo]] se le conoce por el seudónimo ''El Lugareño''. Se destacó como epistológrafo.
==Datos biográficos==
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==Síntesis biográfica==
 
                          
 
                          
“Grande por la inteligencia y grande por el corazón, su nombre suena a gloria. Escritor de profundos conocimientos y espíritu liberal, su pluma fue como un ariete y como una palanca    echaba abajo y levantaba! A los trazos de ella vinieron abajo viejas preocupaciones y se levantaron altares a los benemérito de la patria. Seguro de que los tiranos en ningún tiempo ceden a razonamientos ni a ruegos, propagaba la revolución, que es, cuando es necesaria, un ahorro de tiempo, de sangre y de  vergüenza. Un día, llevado por su animosidad al dominio de  España en su país, brega por la anexión de Cuba a los Estados Unidos, lo que felizmente no logra, felizmente, pues que de haber sido Cuba anexada entonces, no seríamos hoy lo que somos, una república, con nuestra bandera y nuestro himno y nuestras llagas y nuestras cojeras... Gaspar Betancourt Cisneros, El Lugareño,seudónimo con que se le conoce en el campo del periodismo, fue para su pueblo, en el orden de las ideas, un mentor, y en el orden de la acción, un futuro caudillo...
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Nació el [[29 de abril]] de [[1803]] en la ciudad de [[Santa María del Puerto del Príncipe]] más tarde nombrada [[Camagüey]], donde realizó estudios hasta 1822.
                                                                           
 
“En Puerto Príncipe, el legendario, vino a la vida. Fueron  sus padres personas acomodadas y distinguidas. Los primero estudios los hizo en la propia ciudad natal, pasando luego a los    Estados Unidos, donde, a la vez que se nutrió de aires de libertad y de justicia, recibió amplios y sólidos conocimientos  en los distintos ramos del saber humano. Al año escaso de estar en New York conoció y se hizo amigo de José Antonio Saco,residente entonces en la gran ciudad, lo mismo que del ilustre y venerable patricio José Antonio Iznaga y de otros cubanos de valía, todos expatriados por su amor a la libertad, amor que no hay que confundir con la pasión por el tiple y la danza, y por el plátano frito y las palmas rumorosas.
 
  
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===Trayectoria===
  
“Fue en ese tiempo cuando, conociendo de las últimas  victorias alcanzadas por el Libertador Bolívar sobre los  Ejércitos de España en Colombia y Venezuela, se reunieron en  fiesta fraternal los cubanos de New York brindando por aquel  preclaro varón. De esta reunión surgió el proyecto de emprender viaje en busca de Bolívar, el gran Capitán, y solicitar de él la ayuda generosa para libertar a Cuba. Puesto el plan en práctica, salieron de New York, a bordo de una goleta, armados caballeros, seis hombres, uno de ellos argentino, los otros cinco,cubanos, y entre los últimos, Gaspar Betancourt Cisneros. Aquel grupo de cubanos insignes llegó, al cabo de algunos días, a La Guaira, Venezuela, donde se encontraron -personaje en el Gobierno de la [Revolución]- a un cubano nombrado Francisco Javier Yanes, camagüeyano, el cual, con lágrimas en los ojos, prometió hablar con Bolívar y con Santander, de Cuba, y de la necesidad de ayudarla a salir de su horrible cautiverio. Ellos no pudieron ver  al Libertador-, atareado todavía en la fundación de cinco  naciones. Ante esta contrariedad, se dividieron, volviendo Gaspar Betancourt Cisneros, en compañía de Iznaga, a New York, con la  misión de conocer la manera de pensar del gobierno de los Estados  Unidos acerca de la posible invasión de Cuba por el Ejército boliviano. Fracasado este plan, volvió a sus estudios y a sus meditaciones.
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Viajó a [[Estados Unidos]] para completar su formación y trabajó en [[Filadelfia]], donde se relacionó con figuras de la talla de [[José Antonio Saco]], de quien llegó a ser gran amigo, y con quien polemizó sobre el tema del [[anexionismo]].
                                                                           
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==Durante su estancia en New York==
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Tenía solo veinte años cuando formó parte de la comisión de cubanos que viajó a [[Venezuela]] a entrevistarse con [[Simón Bolívar]] para recabar su apoyo a la causa de la independencia cubana. <ref name="JR">[http://www.adelante.cu/index.php/es/historia-incio/personalidades-submenu/8101-un-simbolo-del-pueblo  Un símbolo del pueblo]. Tomado de Juventud Rebelde, publicado el 5 de diciembre de 2016. Consultado el 5 de marzo de 2017.</ref>
                       
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“Durante su permanencia en New York, colaboró anónimamente en el periódico Mensajero Semanal que allí se publicaba. Diez años después de haber salido de su pueblo, vuelve a él. El niño  se había hecho hombre. ¡Y qué hombre! Escribe, y es como si esparciera por la tierra granos de luz. En La Gaceta de Puerto Príncipe, primero, y en El Fanal después, publicó en esa época una serie de brillantes artículos, ya científicos, ya de costumbres, ya descriptivos; trabajos que fueron en verdad como el toque de clarín que despertara en sus conterráneos dormidos el amor a las ideas de libertad y de civilización. Los trabajos que en esos sus primeros años de escritor publicó, formarían, como dice Calcagno, una hermosa enciclopedia de economía, industria,    educación, sociología y agricultura; que de todo sabía y de todo escribió aquel hombre.
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Durante su residencia en Estados Unidos asistió a convenciones y reuniones de carácter político que modelaron su personalidad y preocupaciones sociales; en esa época colaboró en el Mensajero Semanal de [[Nueva York]].  
                                                                           
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==Acerca de su trabajo==
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[[Archivo:Gaspar Betancourt Cisneros El lugareño.JPG  |thumb|rigt|250px|Gaspar Betancourt Cisneros El Lugareño]]
                       
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“Sus  trabajos, muestras de su talento, donde dio también a conocer la energía de su carácter, le ganaron fama en todo el territorio de la isla. Su nombre, o mejor dicho, su seudónimo -El    Lugareño-, era pronunciado de extremo a extremo, con veneración y afecto. Cuba entera lo aclamaba. Pero con ser tan grande como escritor, lo es más como patriota. El amor a su pueblo lo domina.Ansioso de ilustrarlo, -de prepararlo para la lucha del derecho, reparte a manos llenas el pan de la enseñanza. Para dar lecciones gratuitas a los campesinos se internaba en la hacienda de Najasa,  a la vez que cooperaba con su palabra y fundación de escuelas para los pobres. Cuando la Sociedad Económica de la Habana lo nombra su socio corresponsal, abre una escuela en Nuevitas y difunde desde ella la instrucción. Llevado de su anhelo por el estudio, emprende viaje por la isla. Llega a Trinidad, luego a la Habana, donde promueve el magnífico proyecto de repartir a censo las tierras de que era poseedor el hacienda              mayorazgo de Najasa. Este proyecto no se llevó a cabo, razón por lo que más tarde funda en esas mismas tierras una colonia agrícola, y distribuye lotes, gratuitamente unas veces y otras a    precios verdaderamente modestísimos. En [[1839]] establece, unido a  otros, el ferrocarril de Puerto Príncipe a Nuevitas, empeño éste  que le gana en verdad muchos aplausos y gratitudes, y también negros sinsabores. No se puede hacer una buena obra sin que lo  muerdan a uno. No se puede levantar una casa sin lastimarse las manos: la madera tiene astillas y la cal quema y mancha.
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En [[1834]] regresó a [[Cuba]], y concentró sus fuerzas en conseguir mejoras para su Camagüey natal: planeó ferrocarriles, fundó escuelas, proyectó puentes, ofreció lecciones a los campesinos.  
                                                                           
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== Luego de unos años==
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Su temperamento socarrón, de gran donosura criolla, se volcó en la sátira de los artículos de costumbres que con el nombre de “Escenas cotidianas” publicó en ''La Gaceta de Puerto Príncipe'' entre [[1838]] y [[1840]]. El afán por mejorar las costumbres y los modos de vida de su ciudad fue el propósito de esos trabajos –que, recogidos en un volumen, serían publicados en [[La Habana]] en [[1950]].  
                       
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“despues de varios años, fomenta una exposición ganadera en Puerto Príncipe, y rinde homenaje de amor y de respeto a la memoria del Padre Valencia, piadoso e ilustre varón de Camagüey.   En [[1846]], complicado en una supuesta conspiración, se ve en la necesidad de abandonar nuevamente a Cuba y refugiarse en los Estados Unidos, casa siempre abierta, democrática y libre. En los  Estados Unidos aparece a poco enarbolando la bandera de la  rebeldía en contra de España, mas no pidiendo la independencia  de la patria, sino la anexión de ella a la patria de Washington.  En favor de esa idea, mala entonces, y mala hoy, aunque vivamos  sangrándonos, pregona -lo que fatalmente se ha confirmado- que éramos los cubanos hechos del mismo barro impuro que los hijos de  esos pueblos, libres sólo de nombre, porque la libertad en ellos  es un fantasma. Espoleado por este ideal, hácese su apóstol. En [New York] funciona bajo su presidencia el Consejo Cubano, consejo  que no es más que una delegación de los distintos grupos que en las diversas poblaciones de la isla trabajaban, sustentando como  divisa el ideal de que Cuba sea incorporada a los Estados Unidos.Fue él, Betancourt Cisneros, uno de los delegados del Consejo Cubano para gestionar cerca de James Polk, Presidente en aquellos tiempos de la gran República del Norte y franco amigo de la posesión de Cuba, la forma en que podía llevarse ésta a cabo. Y si Cuba no pasó en aquel tiempo a ser posesión americana, fue  debido a que el Presidente Polk no quería ocupar a Cuba por medio de la fuerza, y hechas sus proposiciones de compra a España, ésta parece que pidió por la rica colonia una muy crecida suma de                         millones de pesos...
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Colaboró también en ''El Fanal'', de Camagüey, y ''El Siglo'', de La Habana. Enfrentado al régimen colonial, asumió durante esos años el anexionismo como programa político para Cuba. En 1846, una orden del Capitán General Leopoldo O’Donell lo obligó a abandonar el país rumbo a Estados Unidos, donde desplegó una importante labor política al frente de la Junta Cubana de Nueva York. Allí fundó, en 1848, el periódico ''La Verdad'', de orientación anexionista. Pero al advertir la solapada política de los gobernantes estadounidenses, se identificó definitivamente con la causa de la independencia cubana. En [[1854]] escribió al respecto:
                                                                           
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== Durante el moviemiento [[revolucionario]]==
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En [[1856]] partió a Europa, y vivió en [[Florencia]] y [[París]]. Volvió a Cuba en [[1861]].
“Vino luego el movimiento revolucionario de [Narciso López],movimiento que trajo como bandera la independencia, y [Betancourt Cisneros] no tuvo más participación en él que la de mero espectador. Tampoco tomó parte en el de Agüero. A López, si le prestó alguna ayuda, fue porque en su enemiga contra los procedimientos gubernamentales de España, ayudaba a todos los que    se le pusieran en cualquier forma enfrente. Después de fracasados los movimientos de López y de Agüero, se quedó en los Estados Unidos fraguando constantemente planes revolucionarios, los cuales nunca pudo hacer culminar. En 1856 salió para Europa, plantando su tienda de peregrino en Florencia, Italia. Allí le nació un hijo. Al cabo de catorce años, amparado en la amnistía dictada,vuelve a su país, triste, pero no vencido. Y en prueba de ello,comienza a escribir en El Siglo. Viviendo unas veces en Puerto Príncipe y otras en la Habana, pasa algunos años, los últimos de su existencia. Cuando la Corte española pide, en 1866,comisionados para la Junta de Información, son muchos los cubanos que piensan en él, a los que contestó: "Yo no viviré más allá de este año, amigos míos, y si parto a España, abreviaré mías días". Y así fue. Enfermo de una terrible enfermedad,murió meses después. Cuenta Calcagno que al solicitar de él datos de su vida para el diccionario biográfico, le contestó por escrito, dándoselos. Y al final le decía: "Falleció en el año 1866". ¡Triste profecía! En ese mismo año murió. A su muerte, una gran sombra de pesar se extendió por la tierra cubana, envuelta a la sazón en espesas sombras de esclavitud...
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Contra las costumbres de la estratificación social y contra la rutina hecha norma de vida levantó sus críticas ''El Lugareño''. Como en casi todos los escritores de costumbres, se observa en él una actitud ambivalente que, amando la tradición, trata al mismo tiempo de superarla y hasta de suprimirla.  
==Fuentes==
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*http://google.com.cu/gaspar-cisneros
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El espíritu de rutina fue para él “esclavitud del pensamiento, cárcel de la voluntad, salvoconducto de la ignorancia, polilla y carcoma de una sociedad”. Enfiló, por lo tanto, sus armas contra las ideas tradicionales acerca de la educación de la mujer, contra la idea del trabajo manual como actividad carente de dignidad, y por la solución de las deficiencias en la instrucción pública de Puerto Príncipe. Al mismo tiempo, dejó en sus textos testimonio de la cultura popular, describiendo los bailes y fiestas de la región.  
  
                       
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Gaspar Betancourt Cisneros se distinguió por su afán de buscar lo sustancial, las raíces y causas de los hábitos y tradiciones de su patria chica. Su estilo atrae por la expresión desenvuelta, desenfadada y viva, y es un logro de su prosa el modo entre coloquial y elevado de sus observaciones y reflexiones.
  
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Fue, paradójicamente, muy español todavía en la manera de decir, pero ya muy criollo en su expresión; de ahí los frecuentes cubanismos que caracterizan sus artículos. Se distinguió por su humor espontáneo dentro del panorama del costumbrismo cubano, que compartió con otros destacados articulistas como [[Ignacio Valdés Machuca]], [[José María de Cárdenas Rodríguez|José María de Cárdenas y Rodríguez]] (Jeremías de Docaranza), [[Antonio Bachiller y Morales]] , [[Anselmo Suárez y Romero]] y [[José Victoriano Betancourt]] , entre otros.
  
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===Muerte===
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Falleció el [[7 de diciembre]] de [[1866]] en [[La Habana]] y lo entierran por su voluntad en Puerto Príncipe.  Lo esperan en la estación de Camagüey, del tren que construyó a pura sangre y fuego, el segundo del país. Cargan su ataúd en hombros hasta la Catedral. En la noche, un grupo escondido abre el ataúd y pone dentro una proclama de independencia.<ref name="JR"/>
  
       
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==Referencias==
       
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<references/>
       
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==Fuentes==
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*[http://www.encaribe.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1334:gaspar-betancourt-cisneros&catid=97:prensa&Itemid=107 Enciclopedia de historia y cultura del Caribe]
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*[http://www.pprincipe.cult.cu/etiquetas/gaspar-betancourt-cisneros Portal Cultural Príncipe]
  
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[[Categoría:Periodistas de Cuba]][[Category:Pedagogos de Cuba]][[Categoría:Escritores de Cuba]]

última versión al 00:52 25 jun 2019

Gaspar Betancourt Cisneros
Información sobre la plantilla
Gaspar betancourt cisneros.JPG
Destacado intelectual cubano
NombreGaspar Betancourt Cisneros
Nacimiento29 de abril de 1803
Santa María del Puerto del Príncipe, actual Camagüey Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento7 de diciembre de 1866
La Habana , Bandera de Cuba Cuba
Conocido porEl Lugareño
Homobono
Narizotas

Gaspar Betancourt Cisneros. Destacado intelectual cubano del siglo XIX, reconocido por su labor fundacional como articulista de costumbres. En el campo del periodismo se le conoce por el seudónimo El Lugareño. Se destacó como epistológrafo.

Síntesis biográfica

Nació el 29 de abril de 1803 en la ciudad de Santa María del Puerto del Príncipe más tarde nombrada Camagüey, donde realizó estudios hasta 1822.

Trayectoria

Viajó a Estados Unidos para completar su formación y trabajó en Filadelfia, donde se relacionó con figuras de la talla de José Antonio Saco, de quien llegó a ser gran amigo, y con quien polemizó sobre el tema del anexionismo.

Tenía solo veinte años cuando formó parte de la comisión de cubanos que viajó a Venezuela a entrevistarse con Simón Bolívar para recabar su apoyo a la causa de la independencia cubana. [1]

Durante su residencia en Estados Unidos asistió a convenciones y reuniones de carácter político que modelaron su personalidad y preocupaciones sociales; en esa época colaboró en el Mensajero Semanal de Nueva York.

Gaspar Betancourt Cisneros El Lugareño

En 1834 regresó a Cuba, y concentró sus fuerzas en conseguir mejoras para su Camagüey natal: planeó ferrocarriles, fundó escuelas, proyectó puentes, ofreció lecciones a los campesinos.

Su temperamento socarrón, de gran donosura criolla, se volcó en la sátira de los artículos de costumbres que con el nombre de “Escenas cotidianas” publicó en La Gaceta de Puerto Príncipe entre 1838 y 1840. El afán por mejorar las costumbres y los modos de vida de su ciudad fue el propósito de esos trabajos –que, recogidos en un volumen, serían publicados en La Habana en 1950.

Colaboró también en El Fanal, de Camagüey, y El Siglo, de La Habana. Enfrentado al régimen colonial, asumió durante esos años el anexionismo como programa político para Cuba. En 1846, una orden del Capitán General Leopoldo O’Donell lo obligó a abandonar el país rumbo a Estados Unidos, donde desplegó una importante labor política al frente de la Junta Cubana de Nueva York. Allí fundó, en 1848, el periódico La Verdad, de orientación anexionista. Pero al advertir la solapada política de los gobernantes estadounidenses, se identificó definitivamente con la causa de la independencia cubana. En 1854 escribió al respecto:

“Desde que me resolví a conspirar contra el gobierno español, o más bien contra la dominación de España en Cuba, di por perdidas todas mis propiedades y no he pensado en recobrarlas sino con la independencia de la Isla de Cuba, y un gobierno propio, libre y digno de la civilización de sus hijos.”

En 1856 partió a Europa, y vivió en Florencia y París. Volvió a Cuba en 1861.

Contra las costumbres de la estratificación social y contra la rutina hecha norma de vida levantó sus críticas El Lugareño. Como en casi todos los escritores de costumbres, se observa en él una actitud ambivalente que, amando la tradición, trata al mismo tiempo de superarla y hasta de suprimirla.

El espíritu de rutina fue para él “esclavitud del pensamiento, cárcel de la voluntad, salvoconducto de la ignorancia, polilla y carcoma de una sociedad”. Enfiló, por lo tanto, sus armas contra las ideas tradicionales acerca de la educación de la mujer, contra la idea del trabajo manual como actividad carente de dignidad, y por la solución de las deficiencias en la instrucción pública de Puerto Príncipe. Al mismo tiempo, dejó en sus textos testimonio de la cultura popular, describiendo los bailes y fiestas de la región.

Gaspar Betancourt Cisneros se distinguió por su afán de buscar lo sustancial, las raíces y causas de los hábitos y tradiciones de su patria chica. Su estilo atrae por la expresión desenvuelta, desenfadada y viva, y es un logro de su prosa el modo entre coloquial y elevado de sus observaciones y reflexiones.

Fue, paradójicamente, muy español todavía en la manera de decir, pero ya muy criollo en su expresión; de ahí los frecuentes cubanismos que caracterizan sus artículos. Se distinguió por su humor espontáneo dentro del panorama del costumbrismo cubano, que compartió con otros destacados articulistas como Ignacio Valdés Machuca, José María de Cárdenas y Rodríguez (Jeremías de Docaranza), Antonio Bachiller y Morales , Anselmo Suárez y Romero y José Victoriano Betancourt , entre otros.

Muerte

Falleció el 7 de diciembre de 1866 en La Habana y lo entierran por su voluntad en Puerto Príncipe. Lo esperan en la estación de Camagüey, del tren que construyó a pura sangre y fuego, el segundo del país. Cargan su ataúd en hombros hasta la Catedral. En la noche, un grupo escondido abre el ataúd y pone dentro una proclama de independencia.[1]

Referencias

  1. 1,0 1,1 Un símbolo del pueblo. Tomado de Juventud Rebelde, publicado el 5 de diciembre de 2016. Consultado el 5 de marzo de 2017.

Fuentes