Saltar a: navegación, buscar

Circo

Circo
Información sobre la plantilla
Circo123.jpg
Concepto:Espectáculo formado por actuaciones muy variadas en que intervienen payasos, acróbatas, fieras amaestradas, ejercicios de magia, etc.

Prensa

Circo. Espectáculo artístico, normalmente itinerante, que puede incluir a acróbatas, payasos, magos, adiestradores de animales y otros artistas. Es presentado en el interior de una gran carpa que cuenta con pistas y galerías de asientos para el público. Las pistas de los circos suelen ser áreas circulares donde se presentan las funciones; por consiguiente, el circo de tres pistas es considerado más atractivo por la variedad de espectáculos que se disfrutan al mismo tiempo.

En la actualidad existen circos estables y fijos geográficamente, y algunos de éstos no poseen actos que incluyan animales, pero en muchas ocasiones el circo continúa con su carácter pasajero, lo cual puede ser anunciado por un desfile, avisando que el circo va llegando al poblado.

Orígenes

En la antigua Roma, el circus, que significa "círculo", era el lugar donde se celebraban las carreras de cuadrigas, unos carros tirados por cuatro caballos. Pero ya en el antiguo Egipto había espectáculos de acróbatas, que hacían ejercicios imposibles de realizar por los demás seres humanos.

En las comedias teatrales de Grecia y Roma se incluía un tipo de personaje cómico, que se burlaba del resto de los actores. Así nació la figura del bufón, que durante toda la edad media, sirvió para entretener a los nobles y los reyes europeos. En el renacimiento italiano, hacia el año 1550, apareció un espectáculo popular llamado Commedia del arte, donde actuaban bufones y acróbatas. Aunque las comedias se improvisaban, las interpretaban siempre los mismos personajes ridículos, caracterizados con máscaras y ropas exageradas. Entre ellos estaban Arlequín, un astuto bufón con el vestido remendado a base de rombos de colores, y Pierrot, un sirviente torpe y tontorrón que, con el tiempo, se convirtió en el payaso.

Primeros circos modernos

En el siglo XVIII se hicieron populares en Europa los espectáculos ecuestres, donde los jinetes hacían peligrosas acrobacias sobre sus caballos. El antiguo sargento de caballería Philip Astley comenzó a asombrar al público inglés en 1768, y en 1779 inauguró en Londres el primer circo moderno, que llamó Astley’s Royal Amphiteatre of Arts (anfiteatro real de artes). Para que el público no se aburriera con los números de equitación, se añadieron otros artistas al espectáculo, como un payaso, un acróbata y un malabarista. El centro del espectáculo era una pista circular de arena de 12,8 metros de diámetro, que Astley había calculado como espacio ideal para mantener el equilibrio al galope. Con el tiempo, esta medida se convirtió en el tamaño oficial de la pista de todos los circos. Tres años después, Charles Hughes abrió otro espectáculo similar, el Royal Circus, cercano a su competidor. A principios del siglo XIX, los grandes circos estables se habían extendido por toda Europa y Estados Unidos.

Para poder llevar los espectáculos a los pueblos y las pequeñas ciudades, se organizaron compañías ambulantes de artistas de circo, llamadas troupes. Los artistas viajaban y vivían en caravanas de colores vivos, para llamar la atención del público. Al principio, estas funciones se representaban a cielo abierto; pero, a partir de la década de 1820, se empezaron a cubrir con carpas, grandes tiendas desmontables, cubiertas con toldos o telas impermeables para protegerse de la lluvia.

A lo largo del siglo XIX se fueron consolidando los demás números del circo: domadores de fieras salvajes; trapecistas que volaban, agarrados a una barra colgante; mujeres barbudas, y otros fenómenos de la naturaleza. La llegada al pueblo de la troupe también formaba parte del espectáculo, como un anticipo publicitario: los artistas desfilaban por las calles, exhibiendo sus habilidades al son de la música.

El mayor espectáculo del mundo

En 1869 el estadounidense William Cameron Coup organizó un circo con dos pistas, donde se representaban dos funciones al mismo tiempo. Coup formó sociedad con otro empresario llamado P. T. Barnum, y en 1871 ambos inauguraron un enorme circo en Brooklyn (Nueva York), que se anunciaba como ‘el mayor espectáculo del mundo’. Diez años más tarde, Barnum se asoció con otro promotor circense, James Anthony Bailey, para montar un circo de tres pistas simultáneas. El espectáculo de Barnum y Bailey, famoso en todo el mundo, fue uno de los muchos circos adquiridos por los hermanos Ringling entre 1907 y 1929. Los siete hermanos Ringling levantaron un floreciente imperio circense, que contaba con 300 carpas y sus propios generadores para producir la electricidad necesaria.

En el siglo XX se crearon otras compañías estables de circo, como el Blackpool Tower de Manchester o el Krone de Munich, creado en 1908 por Karl Krone. Los gobiernos comunistas de China y la antigua Unión Soviética establecieron el circo como arte oficial del Estado. En consecuencia, crearon academias especiales y compañías estatales, que empleaban a los artistas con más talento. Hoy el Circo Nacional Chino sigue siendo uno de los más espectaculares de todo el mundo. En España, tuvieron un papel destacado el circo Olimpia de Barcelona (1924-1943) y el circo Price, con sede estable en Madrid entre 1877 y 1970.

El circo de hoy

Hacia mediados del siglo XX, los ciudadanos de los países occidentales empezaron a rechazar la crueldad de la doma y la exhibición de animales, por lo que fueron desapareciendo los espectáculos con leones, elefantes, caballos y perros amaestrados. Las compañías comenzaron a potenciar las proezas humanas: habilidad, fuerza y valentía. En la actualidad, uno de los circos más populares es el canadiense Cirque du Soleil, que mezcla los elementos del circo tradicional, como los payasos, con nuevas atracciones, como el banyi o puenting acrobático. El espectáculo se refuerza con los efectos de la puesta en escena, que crea un ambiente sugerente gracias al vestuario, la música y la iluminación expresivas.

Desarrollo del circo en Cuba

Antecedentes

En Cuba, ya en 1793, aparecen los documentos de Actas Capitulares, en los cabildos, que eran las formas en que se instrumentaba el gobierno colonial, donde aparecen los reglamentos normativos que otorgan permisos para las actuaciones de malabaristas, prestidigitadores, saltimbanquis, mimos y funambuleros, durante festividades del Corpus Christi; y admiten payasos y titiriteros en patios de mansiones y plazas públicas y se hace referencia a las instalaciones de techos de carpa. Estas actividades de feria convivían con las ventas de frituras, aguas de melaza y carbonadas.

1936 fue momento de gran crisis para los artistas que se presentaban en el Teatro Martí, quienes fueron desalojados del coliseo. La mayoría de los elencos se unieron al proyecto de carpa del maestro Sorondo, quien fuera principal exponente del teatro de carpa en Cuba, y con este teatro móvil recorrieron las principales ciudades de la isla, empleando la belleza femenina de las bailarinas como atracción y algunos efectos mágicos.

En Cuba se reporta la existencia del El Circo Ecuestre en 1888, que estuvo fijo en los terrenos donde después se construyó el Capitolio.

A fines de siglo la empresa de un asturiano Manuel Pubillones agrupa todos los eventos de arte de circo en Cuba.

El circo Santos y Artigas

Carpa original del Circo Popular Santos y Artigas.
Se cuenta que el Circo Santos y Artigas, que era primero una empresa de administración de cines, surge debido a una porfía contra el circo Pubillones. se han encontrado arcaicos archivos meticulosamente guardados por Jesús Artigas, empresario y copropietario del famoso circo Santos y Artigas, que detallan el historial de dicha empresa y de los personajes que desfilaron por ella. Voló como Matías Pérez; Pónme la mano aquí, Macorina; Hizo como Chacumbele, él mismito se mató. Son estas, frases muy comunes en nuestro argot, pero pocos saben que detrás de ellas existieron seres humanos que representaron esas obras. Seres reales, de carne y hueso, y con historias; algunas curiosas, algunas cómicas, y otras muy trágicas, que los sentenciaron a formar para siempre parte de nuestro folklore.
Personaje de la mujer barbuda del Santos y Artigas.


Los trabajadores, Pablo Santos, nacido en Guanabacoa, y Jesús Artigas, de La Salud, obreros de la industria agrícola, coincidieron en que querían dedicarse a otra cosa, que no fue más que la representación para la isla de las películas de la casa francesa Gaumont. Pronto ampliaron el negocio: compraron salas de cine, editaron un noticiario cinematográfico, viajaron a Europa para contratar las grandes producciones francesas e italianas del momento y produjeron, ya en 1913, el primer largometraje cubano: Manuel García o El rey de los campos de Cuba, dirigido por Enrique Díez Quesada.

Pablo Santos y Jesús Artigas, quienes habían comenzado su asociación como distribuidores de películas mudas en la isla a través de su Compañía Cinematográfica Habanera, en asociación con Enrique Díaz Quesada, fueron los primeros en producir películas filmadas totalmente en Cuba, como: El capitán mambí o los libertadores y guerrilleros (1914) y La manigua o la mujer cubana (1915). Una vez que optaron por dedicarse única y exclusivamente al circo, abandonaron sus otras empresas y lograron hacer del Circo Santos y Artigas el mejor y más famoso espectáculo de la isla. Para esto viajaban constantemente a Estados Unidos y Europa en busca de nuevos talentos.

Santos y Artigas hacen una gira por Estados Unidos que culmina en el circo de Ringling, Barnum y Bailey; que se anunciaba como el mayor espectáculo del mundo. Asesorados por el agente artístico de Pubillones, contratan las mejores atracciones internacionales. El 17 de noviembre de 1916, en el teatro Payret, con una cabalgata que recorrió el centro de La Habana, se inauguró el Gran Circo Santos y Artigas. La principal atracción la constituían la familia de caballistas Henneford, que desembarcaron en el último instante para dar más suspense a su aparición. La competencia, aunque tensa favoreció al público cubano y a los artistas circenses. Este circo recorrió casi toda América Latina, trajeron de España en viaje trasatlántico.

Payasos en el Circo Santos y Artigas.
La inauguración fue un éxito y el lleno fue total. Gran cantidad de espectadores quedó por los alrededores sin poder entrar por no haber logrado obtener localidades.

En ese momento, la estrella del Santos y Artigas era el gran trapecista polaco Bronislav Korchinsky, conocido como El Gran Korchinsky, de fama internacional. Otros en el elenco son Manolo y Marga, enanita de facciones simias; La Valpomar, niña fenómeno a la cual le crecen dos piernitas atrofiadas que salen de su trasero; Juanita La Pingüina, otro fenómeno de la naturaleza; los Hércules Brothers, dos enormes guanches de Islas Canarias que se dedican al culturismo; Adelfa, La Mujer Barbuda; Lalo y Lili, los enanitos coreanos; Harry Silver, El Frenesí, negro norteamericano; e Ilona, La Muñequita Húngara, que trabaja como pareja de Korchisnky.

Al triunfo de la Revolución, existen en la isla cerca de cuarenta circos, que se mantienen con carácter privado hasta el año 1968, en que pasan a propiedad social. Surge entonces la nueva hornada de artistas circenses y con ellos el Circo Nacional de Cuba.

José Ramón Chacón Vélez: Chacumbeles

Chacón1.JPG

José Ramón Chacón Vélez se integra a este equipo como discípulo de El Gran Korchinsky y muy pronto se revela como un gran y nuevo talento de los aires. Su inseparable perra Lolita, que lo acompaña desde Santa Cruz del Sur en su peregrinaje, demuestra tanto entusiasmo por la cuerda floja, que Korchinsky decide incluirla en el espectáculo. Es así como debuta José Ramón Chacón Vélez, quien ha escogido el nombre artístico de “Chacumbeles” (Chacón-Velez). Chacumbeles se enamora perdidamente de Iliona y se convierte en su amante de turno.

Un día estando Chacumbeles en la cuerda floja con Lolita, contempló desde los aires a Ilona y Harry devorándose a besos. Enloquecido y rabioso, Chacumbeles perdió el equilibrio y cayó al suelo aplastando a su perra Lolita, lo que salvó su vida, pero quedando con varias fracturas, las dos piernas rotas y un pulmón perforado por una costilla.

Chacón Vélez, consigue trabajo en la policía patrullando el Parque Central. Estaba cojo, con el alma rota y sumido en una profunda depresión y una madrugada de Abril, se quitó la vida con su propio revólver de policía.

En 1941 Chacumbeles pasó a la inmortalidad en una canción homónima, que suprime la s final de su nombre, compuesta por Alejandro Mustelier y grabada por el Trío Servando Díaz en un disco de 78 rpm para la Victor:

…”Chacumbele ya se fue

Sin decir un adiós

Y por causa de sus celos

El mismito se mató…”

Fuentes