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Elsa Rivero Salgado

Elsa Rivera Salgado
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Elsa rivera salgado III hs.jpg
Pianista puertorriqueña
NombreElsa Rivera Salgado
Nacimiento18 de enero de 1908
San Juan, Puerto Rico Bandera de Puerto Rico Puerto Rico
Fallecimiento1998
PadresRosendo Rivera Noa y Belén Salgado González

Elsa Rivera Salgado: Pianista oficial del Municipio de San Juan. Miembro de la Junta de Directores de la Compañía de Variedades Artísticas de Puerto Rico.

Síntesis biográfica

Hija de don Rosendo Rivera Noa y de doña Belén Salgado González, Elsa Rivera Salgado nació en la calle De La Cruz # 33 del Viejo San Juan. A los ocho años sus padres se mudaron a la calle Luna, frente a la escuela Baldorioty de Castro, plantel donde completó sus estudios primarios y secundarios.

Estudios

El primer encuentro con la música se dio a través del violín, instrumento que llegó a dominar y que la llevó a tocar con una banda escolar. Más en aquellos años en que las escuelas de enseñanza musical como el Conservatorio de Música o la Escuela Libre de Música no existían en el país, su progenitora que era maestra de piano, le dio sus primeras lecciones logrando que Elsa se dedicara por completo al estudio del instrumento.

Con una disposición admirable para el aprendizaje musical, Elsa no perdió el más mínimo detalle de cada lección. Entre sus hermanos Petión tocaba el clarinete y el saxofón, Rosendo hacía lo propio con el violín y Delia incursionaba en el canto operático como soprano. Mas Elsa, la mayor de la familia, estaba convencida de que el piano era su mejor vehículo de expresión. Mujer de innegable talento para la música su vida transcurrió con la misma precisión que entregaba en cada acorde musical. Exigente consigo misma, no descansó en su afán de pulir el don que Dios le había dado. Así, aquellas lecciones al piano que doña Belén le había dado se fueron complementando con la enseñanza avanzada de Mariano Feliú y Julia Otero. Posteriormente aprendió armonía con Jorge Rubiano y Ramón Emilio Balseiro. Finalmente el profesor austriaco Henry Ern y don Augusto Sanabria completaron el cuadro de formación educativa de la pianista.

Trayectoria

La música era su vida; el piano su gran pasión. Y entre todos los géneros musicales, su amor por la danza puertorriqueña se convirtió en reflejo fiel de lo que fue su inquebrantable compromiso con lo patrio. Su primera prueba de fuego fue en la Logia los Elks donde interpretó la 1era. Balada de Chopin. Sin embargo, en aquellos días del cine mudo, el teatro Tres Banderas de la cale Tetuán en el Viejo San Juan presentaba la orquesta de Carmelo Díaz Soler como complemento musical a las presentaciones fílmicas de la época. Narciso Figueroa, que fungía entonces como pianista de la orquesta, ganó una beca para estudiar en Madrid y dejó vacante la posición de pianista. Ante la encrucijada, el dueño del cine, don Teodoro Aguilar, recordó que en la calle Luna él había escuchado a una pianista en ciernes que practicaba diariamente por varias horas con intensidad. Un día don Teodoro paró frente al balcón de la familia Rivera y le ofreció a Elsa la posición de pianista, oferta que con el consentimiento de su madre aceptó.

Cuando los músicos descubrieron que la nueva adquisición era una joven de apenas 14 años todos quedaron atónitos. Ante la mirada incrédula de más de uno, la tímida pianista abrió la partitura, la leyó brevemente, y a la primera señal del director tocó impecablemente cada nota musical. Confirmada su maestría, al terminar la pieza había firmado un contrato consigo misma para iniciar su carrera profesional. Pero aquella primera oportunidad era mucho más que un mero paso en el arte: era también una puerta que se abría para ayudar económicamente a su familia ya que su madre había enviudado en fecha temprana. La música era su vida; el piano su gran pasión. Y entre todos los géneros musicales, su amor por la danza puertorriqueña se convirtió en reflejo fiel de lo que fue su inquebrantable compromiso con lo patrio. Su primera prueba de fuego fue en la Logia los Elks donde interpretó la 1era. Balada de Chopin. Sin embargo, en aquellos días del cine mudo, el teatro Tres Banderas de la cale Tetuán en el Viejo San Juan presentaba la orquesta de Carmelo Díaz Soler como complemento musical a las presentaciones fílmicas de la época. Narciso Figueroa, que fungía entonces como pianista de la orquesta, ganó una beca para estudiar en Madrid y dejó vacante la posición de pianista. Ante la encrucijada, el dueño del cine, don Teodoro Aguilar, recordó que en la calle Luna él había escuchado a una pianista en ciernes que practicaba diariamente por varias horas con intensidad. Un día don Teodoro paró frente al balcón de la familia Rivera y le ofreció a Elsa la posición de pianista, oferta que con el consentimiento de su madre aceptó.

Cuando los músicos descubrieron que la nueva adquisición era una joven de apenas 14 años todos quedaron atónitos. Ante la mirada incrédula de más de uno, la tímida pianista abrió la partitura, la leyó brevemente, y a la primera señal del director tocó impecablemente cada nota musical. Confirmada su maestría, al terminar la pieza había firmado un contrato consigo misma para iniciar su carrera profesional. Pero aquella primera oportunidad era mucho más que un mero paso en el arte: era también una puerta que se abría para ayudar económicamente a su familia ya que su madre había enviudado en fecha temprana.

Con la seguridad que da una buena base de aprendizaje, en 1922 participó en el programa de inauguración de WKAQ, primera emisora radial de Puerto Rico. Posteriormente perteneció a agrupaciones como la Orquesta Sinfónica de San Juan y la Chamber Music Society. En su evolución comenzó a actuar como solista en recitales y conciertos celebrados en la Universidad de Puerto Rico, el Ateneo Puertorriqueño y Pro Arte Musical de San Juan y Mayagüez.

Fundadora del Círculo Operático, fue por más de 20 años la pianista oficial del Municipio de San Juan. Su precisión en el teclado la llevó a acompañar innumerables solistas nacionales e internacionales de la talla del violonchelista ruso Bogumil Sykora y la bailarina española Carmen Amaya. Del mismo modo tocó en conciertos en el Hunter College, en el Town Hall de Nueva York, en La Habana, Cuba y en Cali, Colombia.

En 1962 realizó uno de sus sueños dorados: conocer Europa. Según narró el 1 de octubre de ese año a la periodista Rosario Guiscafré, la invitación al viaje se dio una de las noches en las que tocaba en el restaurante La Danza del Viejo San Juan y, el entonces presidente del Senado, don Samuel R. Quiñones, conociendo de su deseo de conocer el Viejo Mundo la invitó a que le acompañara con su familia en un viaje. Elsa aceptó de inmediato y en su viajar por suelo europeo conoció 16 ciudades. En la travesía, aunque fue de placer, no dejó de mostrar su habilidad.

Aunque de manera informal, Elsa tocó en el Montmartre y el hotel donde se hospedaba en París. Igualmente tocó en un restaurante húngaro donde acompañó a un conjunto orquestal en una danza de Brahms, entre otras piezas. Más en la ciudad española de Salamanca, ofreció un concierto que incluyó obras de Julián Andino, Manuel Tavarez, José Ignacio Quintón, Juan Morel Campos, Ángel Mislán, Ignacio Otero y Rafael Hernández. Posteriormente tocó en un cóctel de gala en el Salón Noble del Hotel Plaza de Madrid.

Maestra de piano y concertista, la carrera de Rivera Salgado fue una verdadera muestra de la versatilidad musical que era capaz de alcanzar. Si bien la proclamada "Sacerdotisa de la Danza" dominaba a la perfección lo clásico y semi clásico, Elsa sabía también transmitir el sabor cadencioso de cualquier plena tomada de nuestro folklore. En el campo popular acompañó al piano a figuras como Libertad Lamarque, Eduardo Ordóñez, Angelita Vélez y los hermanitos Cámara. Igualmente fundó las compañías Opera '68 y la Fundación Puertorriqueña de Opereta y Zarzuela donde se destacaron ampliamente talentos como Migdalia Batiz, Rafael Torréns, Irem Poventud y Rafael Lebrón. Elsa, quien en la década del 60 radicó en la parada 18 de Santurce, y posteriormente se mudó a Cupey, estuvo activa como maestra de piano moldeando el talento de numerosos jóvenes puertorriqueños. A la muerte de su hermana Delia, acaecida a principios de la década del 80, Rivera Salgado se mudó a un apartamento en Hato Rey. Desde allí se integró a la comunidad dedicando su talento a la iglesia Espíritu Santo, así como se mantuvo activa con la Fundación Lírico Teatral, la cual hoy lleva su nombre.

Premios y reconocimientos

En su prolífera carrera artística, recibió innumerables galardones y distinciones. En 1973 fue nombrada miembro de la Junta de Directores de la Compañía de Variedades Artísticas de Puerto Rico. Fue igualmente distinguida por la Unión de Mujeres Americanas, el Club Cívico de Damas de Puerto Rico, el Instituto de Cultura Puertorriqueña, el Senado de Puerto Rico así como recibió un Doctorado Honoris Causa del Instituto Internacional de Las Américas de la Universidad Mundial.

Muerte

Paradójicamente, a su deceso en 1998, Elsa dejó una breve discografía limitándose ésta a la producción del álbum "Danzas de Juan F. Acosta", editado por el Instituto de Cultura Puertorriqueña, y "Evocando el pasado", producción realizada bajo el sello Fragoso. Este álbum, donde plasmó su clásica versión de la danza "El coquí" compuesta por José Ignacio Quintón, fue editado también bajo el sello USA Records. Mas a su partida, Elsa Rivera Salgado dejó un legado a través de los cientos de talentos que ayudó a forjar y encaminar reafirmando la presencia de Puerto Rico en la música.

Fuente