Escuela Nacional de Responsables de Milicias

Escuela Nacional de Responsables de Milicias
Información sobre la plantilla
Institución
Fundación:septiembre de 1960
Tipo de unidad:Militar
País:Bandera de Cuba Cuba
Sede:Matanzas
Empresa Matriz:MINFAR
Dirección:carretera central, zona de Gelpi

Escuela Nacional de Responsables de Milicias. Institución que se creó para la formación oficiales, con dominio en las técnicas militares.

Historia

Cuando llega el mes de abril llega a la memoria de muchos millones de cubanos hechos imborrables en la historia patria que no se olvidan y uno de ellos es la victoria a la invasión mercenaria en por Girón. Al hablar de la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos impone recordar a los combatientes, como

“...los que no se graduaron de responsables de milicias; pero se graduaron de Héroes eternos de la Patria.”

No ha de olvidarse que en el amanecer del 17 de abril de 1961, los alumnos de la Escuela Nacional de Responsables de Milicias se dispusieron

“......a combatir el enemigo

Matanzas tuvo el privilegio de ser la sede de este centro militar. Al leer el discurso del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 26 de septiembre de ese año; precisamente en el escenario de donde partieron héroes y/o mártires, provoca reflexionar en las ideas que surgieron en el primer diálogo con el pueblo matancero.

Diversos temas abordados entre peticiones, aquel histórico 7 de enero de 1961 “Año de la Liberación”

El reclamo de los terrenos del Stadium Palmar de Junco, fue más allá del reconocimiento patrimonial; el haber sido el primer lugar donde se jugó pelota en Cuba, quizá bastaba e incluso, por su importancia, en la práctica del deporte y para contribuir a la salud del pueblo.

Una expresión de Fidel engrandeció aquella noche:

“......queremos darle instrucción militar al pueblo.”

Continuada por la interrogante:

¿“Qué vale más, un pueblo donde nadie sabe manejar un arma, o un pueblo donde todo el mundo sabe manejar el arma?”

Los integrantes del Ejército Rebelde aprendieron a manejar las armas en los combates; era indispensable conocer su técnica.

Objetivo que se trazó desde enero de 1959; la segunda etapa de este ejército exigió una preparación militar completa. Se incluyeron los miembros de las milicias que nacieron en la etapa insurreccional y los milicianos que en los días de Huelga General Revolucionaria se incorporaron voluntariamente.

Se lamentaron muchas muertes por desconocimiento en el manejo de las armas. El día anterior, -a la llegada de Fidel-, en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas, el joven telegrafista Otto Fernández Morales se le escapó un tiro. No le había puesto el seguro y de pronto se convirtió en el primer mártir matancero a inicios del proceso revolucionario.

Surgimiento de la escuela

El llamado de aprender a manejar las armas era evidente. No tardó la materialización de la idea; el 12 de ese mismo mes un militar de Academia recibió su primera misión en el Ejército Rebelde.

Se trataba de José Ramón Fernández, más conocido por el Gallego Fernández,[5] a quien Fidel le orientó a que convocara a 300 jóvenes con nivel preuniversitario, para ingresar en la Escuela de Cadetes que radicaba en Managua.

El objetivo principal era la preparación de oficiales. El Director Fernández cubrió la matrícula con combatientes del Ejército Rebelde; ya que muchas familias no aprobaban que sus hijos se convirtieran en cadetes revolucionarios.

La principal práctica en la preparación de estos oficiales fue la subida al Pico Turquino, en la Sierra Maestra, de Fernández junto a los cadetes.

Cuando tenía siete u ocho subidas y bajadas, una llamada reclamó su presencia en Ciudad de La Habana.

Allí el líder de la Revolución cubana sostuvo una larga conversación con la persona a quien confió la primera academia militar.

La premura era garantizar la defensa del país; los cadetes eran insuficientes para preparar un verdadero ejército con espíritus proletario.

Desde el 22 de marzo de 1959, Fidel propuso –ante la concentración popular efectuada frente al antiguo Palacio Presidencial [6] la creación de las Milicias Voluntarias Populares.

Los enemigos contribuyeron a una nueva concepción en las milicias. El accionar de elementos contrarrevolucionarios por la [[Gran Caverna de Santo Tomás, en el valle pinareño de igual nombre dio nacimiento a la primera milicia campesina: Los Malagones [7]

Similares situaciones se presentaban en otras regiones y confrontaciones; las que impulsaron la decisión del Gobierno Provisional Revolucionario.

El 26 de octubre de 1959, las Milicias Voluntarias, incluyendo las de campesinos, se fundieron en una sola organización: Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR) [8]

El año finalizó entre inscripciones voluntarias de obreros, campesinos, estudiantes, amas de casa y a marchar...

1960 inició la preparación de pelotones y compañías por sectores. El entrenamiento militar de infantería se extendió por toda Cuba.

Los tres primeros meses fueron de gran estima, la explosión del vapor La Coubre el 4 de marzo fortaleció el papel de las MNR.

El primero de mayo, por vez primera, las milicias desfilaron en Ciudad de La Habana; días después se intensificó la preparación combativa.

La creación de los batallones de combate exigió la formación de jefes y responsables con dominio en las técnicas militares; de ahí la decisión de crear a la Escuela Nacional de Responsables de Milicias.

Fidel y Fernández encontraron el lugar para su ubicación. A la salida de la ciudad de Matanzas –por la carretera central, zona de Gelpi, estaba la antigua fortaleza Militar Plácido. [9]

En septiembre de 1960 ya la vida activa en el antiguo regimiento. Comenzó el primer curso; su Director: José Ramón Fernández Álvarez, quien le propuso a Fidel algunos posibles integrantes del claustro:

-Oficiales que estaban subiendo el Pico Turquino con los cadetes de la Escuela de Managua. -Oficiales del antiguo ejército, quienes trabajaban en el Instituto Nacional de Reforma Agraria. -Algunos cadetes, quienes ya habían subido 10 veces el Pico Turquino.

No era tarea fácil, la matrícula sobrepasó la cifra de 600; se necesitó un buen número de profesores.

Fidel aceptó la proposición de Fernández. El aporte brindado a la formación de oficiales por militares del régimen anterior se reconoció públicamente el 29 de octubre cuando se graduaron los 150 oficiales del Ejército Rebelde.

La Revolución desde sus inicios contó con militares honestos; los que aportaron sus experiencias y conocimientos.

Primera etapa

El aval más recordado por los primeros alumnos es haber subido el Pico Turquino. El entrenamiento general abarcó infantería, arme, desarme, prácticas de guerra de guerrillas, sabotajes, lanzamientos de cócteles melocotón, primeros auxilios, capacitación cívica, así como cursos especiales.

El 24 de noviembre de 1960 apareció el acto de graduación. Entre los asistentes se encontraba el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el actual Raúl Castro Ruz; además, el Juan Almeida Bosque, quien desde septiembre estaba como Jefe de Operaciones de las milicias en la provincia de Matanzas, y el Comandante Sergio del Valle. También se encontraban el entonces capitán Rogelio Acevedo, quien era Director Nacional de este tipo de escuela (en Moa y Pinar del Río se crearon otros centros con similares actividades de índole militar).

Los invitados, graduados y la representación de sectores revolucionarios, entre ellos obreros, estudiantes, campesinos, intelectuales, profesionales, etc..., pudieron recibir el mensaje del orador principal, que desde el polígono de la escuela destacó:

“...era la primera vez en Cuba y la primera vez en América, que se graduaban como oficiales de Milicias un numeroso grupo de obreros.”


Entre los 536 responsables de milicias y segundos tenientes graduados, estuvo la presencia de 15 mujeres milicianas; nuevamente, una interrogante del 7 de enero:

... “¿Ustedes están de acuerdo en que hasta las mujeres, los hombres y las mujeres tienen que saber manejar armas?”


Los graduados aseguraban la organización de las MNR; los batallones se colocaban en las primeras líneas de combate, incluyendo los del sexo femenino, porque:

“...ya las armas no están en manos de los privilegiados. “

La gigantesca operación, de cerco y exterminio de las bandas contrarrevolucionaria en El Escambray demostró el nivel de preparación de los milicianos cubanos, la victoria de Playa Girón, la gran graduación de un ejército popular.

De la escuela al combate

Los alumnos de Fernández podían aniquilar a los invasores. La llamada a las dos de la madrugada del 17 de abril de 1961 inició la misión.

Fidel se comunicó con la Escuela de Cadetes, de Managua. Le informó al director la ubicación del desembarco y le ordena trasladarse a Matanzas.

Sin pérdida de tiempo, se comunica con la Escuela de dicha provincia. La preparación no se hizo esperar.

Llamadas constantes; pero Fernández no perdió la calma. Supo siempre que un mapa es imprescindible. La Península de Zapata es la zona menos habitada de Cuba, con una gran extensión territorial. El enemigo podía buscar refugios insospechados. Entre las 3:10 a.m. y las 4:00 a.m. el Batallón estaba organizado en el campo de práctica. Corta fue la estancia del jefe en la Escuela. Luego de recibir orientaciones y precisiones de inmediato partió antes que sus muchachos hacia el Central Australia. Camiones que pasaron por la carretera central fueron cargando al batallón e incluso, hasta camiones de recoger basura sirvieron para trasladar a los 875 hombres y los tres sanitarios. El Director de la clínica militar, Leopoldo Tápanes Tápanes, seleccionó a Fernando Martínez Villalonga, Adnercy Alonso y Nilo Pérez Cruz, para responder como sanitarios, ya que la Escuela no tenía personal con estas características. El patriotismo los unió por aquellos escenarios que la naturaleza les ofreció desde la ciudad yumurina hasta Jagüey Grande.

Desarrollo de la Batalla de Girón

A las 9:00 a.m. el horizonte cambió, la presencia de aviones bombardeando; de Australia a Pálpite era preciso el avance por compañías. Una imprescindible voz aromatizó la orden. El entonces capitán Fernández indicó ocupar Pálpite; aunque no contaban con defensa antiaérea ni tanques. Los Fusiles FAL dieron la brillantez al heroísmo de aquellos combatientes; dos aviones B-26 intentado amedrentar el avance, e incluso, con insignias cubanas. A las 11:00 a.m. las fuerzas de las compañías de estos milicianos controlaron el territorio. Los mercenarios tuvieron que replegarse hacia Soplillar y Playa Larga. Motivo suficiente para seguir; Playa Larga fue entregando Héroes y Mártires.

“Trato de imaginarme por un instante, el momento aquel en que el batallón de responsables de milicias de esta histórica escuela marchaba hacia los combates de Playa Girón y no se detuvo hasta tomar aquel punto culminante, clave, decisivo en la Batalla de Girón.” (13) A las cuatro de la tarde el fuego se cuadruplicó: ametrallamiento, rockets, bombas y NAPALM. Pudo haber miedo, pero el patriotismo inyectó el valor en circunstancias muy difíciles. Con posterioridad los tanques, la artillería de campaña y antiaérea fueron apareciendo.

Hasta el amanecer del día 18 –entre las cinco o seis de la mañana- fueron sustituidos por otros batallones frescos. Regresaron a Pálpite, luego al central Australia para continuar con nuevas misiones.

Los alumnos de la Escuela Nacional de Responsables de Milicias tuvieron el gran mérito de impedir que el enemigo se apoderara de Pálpite.

Según Fidel, en ese lugar fue donde perdieron la guerra los mercenarios.

Referencias

  1. Castro Ruz, Fidel. Discurso. 26 de septiembre de 1961. Matanzas
  2. Ibidem
  3. Información. Periódico. La Habana. enero de 1959
  4. Ibidem
  5. Núñez Jiménez, Antonio. En marcha con Fidel. Tomo II. Pág. 341. Editorial Letras Cubanas. La Habana, 1982.
  6. Actual Museo de la Revolución en Ciudad de La Habana
  7. Ver En marcha con Fidel. Tomo I. Capítulo XXIII. Editorial Letras Cubanas. La Habana, 1982.
  8. Milicias Nacionales Revolucionarias de Matanzas: todo un historial de combate. Obra inédita de la autora del artículo. Premiada desde 1993 por la UNHIC.
  9. En la actualidad radica el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
  10. Tomado: Revista Verde Olivo. No. 38 del 4 de noviembre de 1960. pp. 12-13.
  11. Ob. Cit. Información.
  12. Castro Ruz, Fidel. Discurso. 16/IV/ 1996. Matanzas.

Fuentes