Faraón

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Faraón
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NacimientoBandera de Egipto Egipto
NacionalidadEgipcia
OcupaciónRey de Egipto
TítuloFaraón

Faraón. Era sin dudas el más poderoso en la civilización del Antiguo Egipto. Era el gobernante supremo de las tierras egipcias y no sólo poseía el poder político sino que también contaba con el poder religioso al considerarse que era descendiente de los mismos dioses. Se ubicaba en la cima de la pirámide social egipcia y tenía todos los privilegios como también todo el poder sobre la población de la región. Fueron considerados seres casi divinos durante las primeras dinastías y eran identificados con el dios Horus. A partir de la dinastía V también eran «hijos del dios Ra». Normalmente no fueron deificados en vida. Era tras su muerte cuando el faraón se fusionaba con la deidad Osiris y adquiría la inmortalidad y una categoría divina, siendo entonces venerados como un dios más en los templos.

Significado de Faraón

Faraón deriva de la palabra egipcia Per-aa, que significa "casa grande".

Per-aa era el nombre de la residencia real, pasando después a designar a la autoridad misma. Faraón es un nombre de origen hebreo, bíblico, adoptado después por los griegos. Los escribas egipcios solían usar el término nesu (rey), neb (señor) o hemef (majestad). Fue un término utilizado por el pueblo, nunca por los propios faraones, y sólo comenzaría a usarse a partir del reinado de Amenhotep III, en la primera mitad del siglo XIV a. C. Por tanto, podría decirse que la palabra "faraón" es relativamente moderna, y que sólo abarcaría a la mitad de los monarcas que habitaron en el Valle del Nilo.

Como llega al poder

El acceso al poder por parte del faraón tenía que ver con la herencia y el linaje, al creerse que los faraones pertenecían a castas reinantes descendientes del mismo dios Horus o Ra (dependiendo del momento histórico de la civilización egipcia). Como tal, el faraón tenía a su cargo todas las atribuciones políticas, religiosas y económicas. Por debajo del faraón se ubicaba la familia real, compuesta por su esposa o Gran Esposa Real e hijos. Luego, seguían los nobles y funcionarios que lo acompañaban en sus tareas. Los esclavos se ubicaban al final de la pirámide social y eran sin duda alguna el grupo social más numeroso, siempre al servicio del faraón.

Faraones celebres

A lo largo de tres mil años de civilización no es extraño encontrar todo tipo de reyes en el trono: grandes conquistadores, vagos e incapaces, megalómanos y egoístas, déspotas y tiranos, bondadosos y honestos, pacíficos y permisivos, niños y ancianos, avariciosos y mujeriegos... También gobernaron varias reinas-faraones.

  1. Narmer (Menes)
  2. Dyeser (Zoser)
  3. Jufu (Keops)
  4. Jafra (Kefrén)
  5. Menkaura (Micerino)
  6. Pepy II
  7. Amenemhat I
  8. Ahmose (Amosis I)
  9. Thutmose III (Tutmosis III)
  10. Hatshepsut
  11. Amenhotep III (Amenofis III)
  12. Ajenatón (Akenatón)
  13. Tutanjamón (Tutankamón)
  14. Sethy I (Seti I)
  15. Ramsés II
  16. Ramsés III
  17. Psamético I
  18. Alejandro Magno
  19. Ptolomeo I Sóter
  20. Cleopatra VII


Pirámides

Uno de los elementos de la civilización egipcia más íntimamente relacionados con el faraón han sido las famosas pirámides. Ellas eran construidas a pedido del faraón con el objetivo de volverse su cámara de reposo y su conexión eterna con los dioses. Para conservar el cuerpo del faraón y permitirle así pasar a la otra vida, se lo momificaba y se lo enterraba junto a todas sus pertenencias y riquezas. Se creía que de esta manera, el faraón podría enfrentar el juicio final y ser recibido por los dioses en el más allá.

Símbolos de poder

No sólo por su corona o por su cetro era reconocido el faraón. La larga historia y la compleja organización religiosa y ritual del Antiguo Egipto permitió desarrollar decenas de vestimentas, ornamentos y tocados reales, cada uno con una función específica:

  • La barba postiza, utilizada por los faraones en las grandes ocasiones por su identificación una vez más con Osiris, considerado el primer gran monarca egipcio, y que era representado con una gran barba similar a la que llevaban sus sucesores.
  • El Uraeus y el buitre: La Cobra, animal característico de la diosa Uadyet, patrona del Bajo Egipto. El buitre era el animal característico de la diosa Nejbet, patrona del Alto Egipto. Así, las Dos Señoras representaban la unificación de las Dos Tierras en el ser del faraón.
  • Cola de toro o de león, que remarcaba la potencia creadora del monarca.
  • Así como infinidad de tipos de collares, pendientes, cinturones, sandalias, vestiduras plisadas de lino y demás tipos de joyas que harían de la visión del faraón en toda su gloria un golpe de efecto para los modestos habitantes del Valle del Nilo.

Ritual de momificación

Los antiguos egipcios creían en la vida después de la muerte. Pensaban que el alma del difunto viajaba al Más Allá una vez terminados sus días terrenales. Cuando una persona moría en el Antiguo Egipto, su cuerpo se conservaba por medio del proceso de la momificación. Pero sólo los egipcios más ricos, además del faraón y su familia, podían encargar su momificación, ya que era un proceso muy costoso, además de largo: la momificación tardaba un total de 70 días en ser finalizada. Se lavaba el cuerpo y se procedía a la extracción del cerebro. A continuación, los órganos internos: el estómago, los intestinos, los pulmones y el hígado. Los envolvían en un paño de lino y se introducían dentro de los cuatro vasos canopos bajo la protección de cuatro dioses especiales, llamados “hijos de Horus”. El corazón se dejaba dentro del cuerpo de la momia porque no debía separarse de su cuerpo, pues era el lugar donde residían los sentimientos, la conciencia y la vida. A continuación el cuerpo era cubierto con natrón, una sal que lo desecaba. Este tratamiento duraba entre 35 y 40 días, de forma que el cuerpo al estar totalmente deshidratado, ya no se descomponía. Se rellenaba utilizando limo o serrín procedentes del Nilo o especias. Después se cosía, y a veces, lo cerraban con lino, una placa de cera o tratándose de un rey, con una chapa de oro. Se lavaba con agua del Nilo y se ungía con bálsamos aromáticos. Y ya se podía vestir al difunto. Una vez realizados todos estos pasos anteriores, el cuerpo se envolvía en vendas de lino impregnadas a veces en resina, mediante un ritual muy estricto. Mientras se realizaba este proceso un sacerdote que portaba una máscara del dios Anubis recitaba las fórmulas de encantamiento correspondientes. El proceso de momificación se llevaba a cabo dos o tres días después de la muerte. El cuerpo era llevado a los embalsamadores, quienes trabajaban a orillas del Nilo, ya que se necesita agua en abundancia. Se colocaba al difunto sobre una mesa de piedra o de madera, e incluso de alabastro, cuyas patas y su decoración tomaban la forma de león. También se empleaban otras mesas más pequeñas para depositar los órganos del difunto.

Fuentes