José Máximo Lóriga Puldón

José Máximo Lóriga Puldón
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Combatiente de la clandestinidad
Nacimiento27 de diciembre de 1929
Artemisa, Bandera de Cuba Cuba
ResidenciaCuba
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
EducaciónMedia Superior
OcupaciónCombatiente revolucionario
Conocido porParticipación en la lucha clandestina
Partido políticoPartido Comunista de Cuba
PremiosReconocimientos como combatiente revolucionario

José Máximo Lóriga Puldón. Combatiente del Directorio Revolucionario y colaborador del Movimiento 26 de Julio. Compañero de luchas de Eduardo García Lavandero. Se destacó en el acopio y traslado de armas para el asalto al Palacio Presidencial y la toma de Radio Reloj. Trabajó en la Campaña de Alfabetización y participó en la Lucha contra bandidos. Fundador de las Milicias Nacionales Revolucionarias, de los Comités de Defensa de la Revolución, del Partido Comunista de Cuba y de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

Síntesis biográfica

Nació el 27 de diciembre de 1929 en el municipio de Artemisa. Sus padres, de procedencia campesina, tuvieron otros cinco hijos, a los que dieron una educación marcada por el espíritu de superación, defensa de la justicia y rechazo a las desiguadades y abusos.


Trayectoria estudiantil

Cursó la enseñanza primaria y primaria superior, solo hasta el octavo grado, pues tuvo que abandonar los estudios debido a la difícil situación económica de su familia.

Después del triunfo de la Revolución, estudió la Carrera de Técnico Medio en Mecánica Automotriz.

Trayectoria laboral

En 1952 comenzó a trabajar por un bajo salario en el taller de mecánica de Aquilino Núñez. Cuando se graduó de Técnico Medio en Mecánica Automotriz, trabajó como jefe de una agencia de automoviles Pontiac, en la capital del país, hasta que pasó a laborer como mecánico en talleres de Artemisa, donde se acogió a la jubilación.

Trayectoria revolucionaria

A inicios de la década del cincuenta ocurrieron acontecimientos que marcaron pautas en en el historial patriótico y combativo de José Máximo Lóriga Puldón. Con el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, el país entró en una crisis democratica - constitucional, se agravaron los males en que vivía una gran parte del pueblo cubano y tomó auge el movimiento revolucionario, dirigido por Fidel contra la dictadura impuesta por Fulgencio Batista.

En esa etapa conoció al revolucionario Eduardo García Lavandero, experimentado combatiente, con extenso aval en las filas de “Acción Revolucionaria Guiteras”, en las luchas estudiantiles, como Presidente de la Asociación de Alumnos del Instituto de Segunda Enseñanza de Artemisa y en el ala más radical del Partido Revolucionario Cubano Auténtico (PRCA).

De la participación en huelgas que exigían el cumplimiento de las demandas del movimiento obrero a sus patronos, pasó al enfrentamiento más activo y sistemático al régimen batistiano, a partir del mismo 10 de marzo. Ese día, Lavandero y Lóriga, junto a otros compañeros se concentraron en las oficinas del Partido del Pueblo Cubano Ortodoxo (PPC) en Artemisa, a la espera de orientaciones con el propósito de combatir el cuartelazo. Luego partieron a la capital a la búsqueda de precisiones al respecto.

A su regreso, fue detenido y allanada su vivienda por participar en mítines de repudio a la tiranía. Tras la liberación continuó su accionar, involucrado en actividades de elaboración y distribución de propaganda revolucionaria. Participó además en actos públicos donde se exigió la restitución y cumplimiento de la Constitución del 40.

En aquel contexto se convirtió también en simpatizante de la proyección nacionalista y patriótica de Eduardo Chibás, como líder de la ortodoxia y se produjo el asalto al Cuartel Moncada, acción en la que participaron decenas de artemiseños. Con varios de aquellos jóvenes compartió sesiones de conspiración en la Logia Masónica “Evolución”, centro inicial de reunión de los futuros moncadistas con Fidel para la preparación de las acciones del 26 de julio de 1953.

Durante el período en que se mantuvieron los asaltantes al Moncada en el Presidio Modelo en Isla de Pinos, formó parte del grupo de la Villa Roja que a apoyó a sus familiares en la lucha por la amnistía.

En la medida en que avanzaba en la maduración de su pensamiento político, incursionó en acciones de mayor envergadura y peligrosidad, como la realización de sabotajes a objetivos económicos con artefactos explosivos. Uno de ellos fue la colocación de una bomba en la antigua fábrica de fideos de Artemisa.

Entre 1954 y 1955 se afilió a sectores que participaron en las protestas contra el proyecto del canal “Vía Cuba”, por medio del cual, de forma injustificada el gobierno pretendía habilitar un canal en Cuba con las mismos objetivos del Canal de Panamá, con el cual obtendría sustanciales ganancias para los principales grupos de poder.

En aquel tiempo conspiraba con García Lavandero en predios del central azucarero “El Pilar” (Después del triunfo de la Revolución se le nombró “Eduardo García Lavandero”) y lograron crear un frente obrero y una célula clandestina.

Una de las acciones más relevantes en las que participó fue en la recepción de un alijo de armamentos que García Lavandero trajo a Cuba por la playa Majana, al sur de Artemisa. En estrictas condiciones de seguridad lo trasladaron hasta Artemisa, lo escondieron en el taller de Aquilino Núñez y luego lo llevaron hasta La Habana. Este armamento fue empleado en marzo de 1957 en el asalto al Palacio Presidencial y la toma de Radio Reloj.

Cuando García Lavandero, rompió con los auténticos, se unió al Directorio Revolucionario e integró su ejecutivo nacional. Hasta su muerte, en junio de 1958, Lóriga Puldón se mantuvo como uno de los combatientes que gozó de su mayor confianza. Lo mismo sucedió con otros líderes del movimiento revolucinario, como Faure Chomón y Fructuoso Rodríguez, máximos representantes del Directorio Revolucionario tras la muere de Echeverría y Faustino Pérez, del Movimiento 26 de Julio.

Hasta enero de 1959 se mantuvo en el frente de la clandestinidad, inmerso en el cumplimiento de misiones encaminadas a consolidar la lucha insurreccional. Se destacó en el combate contra la farsa electoral orquestada por la tiranía a finales de 1958 para disimular su inminente derrota.

Después del triunfo de la Revolución, se entregó a diversas misiones políticas y de organización, con protagonismo en la Campaña de Alfabetización, en la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y en el proceso de formación de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC) y del Partido Comunista de Cuba (PCC). Con el Batallón de las MNR de Artemisa participó en la Lucha contra bandidos.

En los años posteriores a la jubilación se incorporó a las tareas de la defensa, al trabajo del Partido y de las organizaciones políticas y de masas en Artemisa. En 1993 estuvo entre los fundadores de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC).

Muerte

Falleció en Artemisa, el 22 de noviembre del año 2006.

Premios y condecoraciones

Reconocimientos

  • Sello por los 20 años de Vigilancia revolucionaria, otorgado por los CDR.
  • Diploma de Fundador del Partido Comunista de Cuba.
  • Diploma de Fundador de las Milicias Nacionales Revolucionarias.
  • Diploma de Fundador de los CDR.

Bibliografía

  • José Antonio Fernández Riesgo. Historia combativa de Artemisa. Material inédito. Fondos de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) de Artemisa.
  • Rolando García Blanco. Historia de Artemisa. Material inédito. Fondos del Museo municipal Manuel Isidro Méndez.
  • José Antonio Villar Valdés. Movimiento 26 de Julio en Artemisa. Material inédito.
  • Fondos de la filial de la Unión de Historiadores de Cuba.

Fuentes

  • Archivo de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, municipio de Artemisa.
  • Entrevista concedida por José Carlos Lóriga al historiador Rodolfo Rasciel Valdés de Paula. Archivo personal del autor.