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Unión Militar Revolucionaria

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Unión Militar Revolucionaria
Información sobre la plantilla
FundaciónAgosto de 1933
SedeLa Habana
PaísBandera de Cuba Cuba

Unión Militar Revolucionaria. También conocida como Junta de Defensa o Junta de los Ocho, por el número de sus fundadores. Fue una organización político - militar surgida en agosto de 1933 integrada por clases y soldados del Ejército de Cuba que conspiraban contra el gobierno de Carlos Manuel de Céspedes, aupado por la Mediación.

La Unión Militar Revolucionaria logró concertar un movimiento de carácter nacional que, apoyado por elementos civiles revolucionarios, protagonizó un golpe de Estado que el 4 de septiembre de 1933 derrocó al presidente Céspedes y les dio el control de las fuerzas armadas de Cuba.

Historia

El iniciador de la conspiración entre los alistados contra el gobierno de Carlos Manuel de Céspedes fue el sargento mayor, Pablo Rodríguez Silverio del cuartel maestre de la tercera compañía, Batallón No 2 de infantería; quien en unión del sargento primero José Eleuterio Pedraza, de la primera compañía, y del sargento Manuel López Migoya, de la segunda compañía, conformó el grupo primario.

Después se le sumarían el sargento mayor Fulgencio Batista, taquígrafo del Sexto Distrito Militar de Columbia; el sargento sanitario Juan Estévez Maynir, del Hospital Militar de Columbia; el cabo Ángel Echeverría Salas, de la cuarta compañía del Batallón No 4; el soldado Mario Alfonso Hernández, de la plana mayor del Batallón No 2 de infantería, y el soldado sanitario Ramón Cruz Vidal.

Los complotados se agruparon en la llamada Junta de los Ocho - también denominada por sus miembros Junta de Defensa o Unión Militar Revolucionaria - y elaboraron un documento dirigido al coronel Julio Sanguily, jefe del Ejército, demandando la depuración inmediata de las fuerzas armadas, el castigo de aquellos militares que habían cometido crímenes durante el régimen de Gerardo Machado, el requisito de servir menos de dos años en las Fuerzas Armadas antes de ingresar en la Escuela de Cadetes y la modificación de la ley de retiro militar, entre otros apsectos.

El pliego de demandas fue entregado al teniente coronel José Perdomo, Jefe del Distrito Militar de Columbia, quie lo engavetó luego de mejorar la comida y el vestuario.

Batista redactó entonces otro documento que fue aprobado por la Junta de los Ocho, en el que hablaba de la dignidad del soldado y la necesidad de restituirle los beneficios, así como el deber que tenía de insubordinarse si alguien atentaba contra su decoro. Este documento circuló profusamente entre los elementos de tropa. La Junta trató de radiarlo o publicarlo, pero todos los medios lo rechazaron.

Golpe militar del 4 de septiembre de 1933

En la mañana del 4 de septiembre se realizó la reunión en el Club de Alistados. Fulgencio Batista fue el principal orador de los complotados y en nombre de la masa de soldados exigió un cambio de régimen. El ayudante del jefe del Ejército se limitó a pedirle que planteara elaborara un pliego con las demandas para entregarlo al coronel Julio Sanguily.

Creyendo Batista que el documento solicitado podía ser usado en su contra por la oficialidad se dirigió en compañía de varios miembros de la Junta de los Ocho a ver al coronel Blas Hernández para solicitar el apoyo de sus hombres al movimiento revolucionario.

A las ocho de la noche los miembros de la Junta Revolucionaria citaron a todas las unidades para el cine del campamento de Columbia que tenía mayor capacidad que el Club de Alistados. Por orden de Batista que dirigía la reunión las clases y soldados se hicieron cargo de las unidades y pusieron bajo arresto a los oficiales.

Dos horas después llegaron los primeros elementos civiles al Campamento de Columbia. Miembros de Pro Ley y Justicia y el Directorio Estudiantil Universitario, organizaciones que no habían aceptado la Mediación, se entrevistaron con Fulgencio Batista, quien había asumido la jefatura del movimiento ante la ausencia de Pablo Rodríguez. Carlos Prío Socarrás propuso a los militares dar contenido político al movimiento y tomar el poder.

Los militares y civiles se agruparon entonces en la llamada Agrupación Revolucionaria de Cuba bajo la presidencia de Prío y decidieron derrocar al presidente Carlos Manuel de Céspedes.

A partir de ese momento, aunque mantuvo cierto nivel de independencia para el tratamiento de los asuntos militares, la Unión Militar Revolucionaria se diluyó dentro de la Agrupación Revolucionaria de Cuba.

Fuente

  • Briones Montoto, Newton. Aquella decisión callada. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. 2005. ISBN 959-06-0796-9