Saltar a: navegación, buscar

Máximo Zertucha

(Redirigido desde «Máximo de Zertucha»)
Máximo Zertucha
Información sobre la plantilla
Máximo Zertucha.jpg
Coronel del Ejército Libertador cubano
NombreMáximo Zertucha y Ojeda
Nacimiento18 de noviembre de 1855
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento26 de octubre de 1905
Melena del Sur, La Habana, Bandera de Cuba Cuba
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
OcupaciónMédico
PadresIsidro Domingo Zertucha e Isabel Ojeda
Máximo de Zertucha y Ojeda. Combatiente del Ejército Libertador cubano. Fue médico personal y ayudante del Lugarteniente General Antonio Maceo. Luego de la muerte de éste se acogió al indulto ofrecido por el gobierno español, lo que provocó que varias versiones circularan entre los cubanos sobre su posible confabulación en los sucesos que llevaron a la caída del jefe cubano en el combate de San Pedro.

Síntesis biográfica

Nace en La Habana el 18 de noviembre de 1855, hijo del vizcaíno Isidro Domingo Zertucha y de Isabel Ojeda. En La Habana hizo sus primeros estudios hasta la segunda enseñanza. Este joven tenía un hermano llamado Isidro que se vió envuelto en los sucesos del 27 de noviembre de 1871 donde fueron fusilados 8 jóvenes estudiantes de Medicina por el gobierno español.

Máximo huye y se refugia en México donde estudia Medicina y Cirugía, doctorándose más tarde en la Universidad de la Habanay de ahí se dirige a Melena del Sur donde radica hasta su muerte. Era un excelente médico con múltiples y profundos conocimientos, apasionado en la política, nunca se negó a hacer un bien aunque fuese a sus propios adversarios.

Cargos desempeñados

Fue propulsor del primer ayuntamiento de Melena del Sur en 1879. En 1885 es electo Alcalde Municipal, cargo que ocupa hasta 1887. A Zertucha debe Melena primero como Alcalde y luego como Jefe de Sanidad, el saneamiento del pueblo y la clasificación de las calles por número.

Del cargo de Alcalde pasó al de Vocal de la Junta de Sanidad y ocupó varias veces el de médico municipal.

En 1892 pasa a ocupar el cargo del juez y en 1895 comienza a participar en conspiraciones.

El 3 de enero de 1896 se incorpora a las fuerzas del General Pedro Díaz lanzándole a los campos de la revolución, donde fue médico y ayudante del general Antonio Maceo. Pasó con él la Trocha de Mariel a Majana y lo vió caer herido de muerte en Punta Brava cuya defunción certificó el 7 de diciembre de 1896.

Este hecho lo decepciona de las luchas de la guerra y se acoge al indulto en San Felipe dos días después de la muerte de su jefe. Fue este hecho el que dio lugar a que tanto españoles como cubanos desacreditaran su figura de revolucionario. No obstante su conducta valiente y las oportunas respuestas a las calumnias hacen que sea reivindicado.

Los meleneros fueron testigos de sus de sus afanes a favor de la causa de Cuba, y patriotas como Braulio Arturo, Marcos Delgado, Miguel García vieron llorar a aquel médico la inesperada desaparición del "gran mulato". Por encima de toda sospecha el doctor Zertucha fue un patriota sincero, un intachable cubano cuya única falta fue el desmedido cariño y admiración por el general Maceo.

El 23 de junio de 1897 ocupa de nuevo la plaza de médico municipal, a la que renuncia después para hacerse de ella de nuevo en el mes de diciembre atendiendo a los múltiples atacados de viruela a finales de 1897 y 1898 en Melena del Sur.


En 1899 ocupa en Güines el cargo de Jefe de Sanidad pero vuelve a Melena para Morir en su hogar el 26 de octubre de 1905, localidad donde reposan sus restos.

Relación profesional con Antonio Maceo

El Doctor Zertucha contó desde que conoció al General Antonio Maceo con su consideración y alta estima. Después de la muerte del héroe se deprime por este hecho y por las ofensas recibidas por los mambises por lo que abandona el Ejército Libertador el 9 de diciembre y se acoge al indulto del gobierno español.

Este hecho hace que se susciten comentarios y sospechas que mucho daño causan al prestigio del médico que no lo logran acallar ni su regreso ni su incorporación oficial a las tropas cubanas antes de terminar la contienda y la absolución de un consejo de guerra quien lo juzgó a pedido suyo.

Al terminar la guerra tiene que defenderse de las acusaciones que le hace la prensa y algunos antiguos compañeros de armas y hasta después de su muerte, ocurrida en Melena del Sur el 26 de octubre de 1905 continúa la polémica. No es hasta 1958 que se publica un folleto por el Doctor Luís F. Roí Gálvez, donde se aclaró la actuación patriótica del Doctor Zertucha.

Acusaciones

Se acusa de haber abandonado el cadáver de Antonio Maceo en el campo de batalla; de haber tenido problemas personales con Maceo que lo llevó a realizar una campaña racista para sembrar la indisciplina en los mambíses blancos ya que no debían dejarse humillar por un mulato; de que el 7 de diciembre después de la muerte de Maceo se presentó al ejército español y marchó a España donde falleció, siendo esto falso pues el murió en Melena del Sur el 26 de octubre de 1905; de haber llevado a Maceo a una emboscada donde fue asesinado junto algunos mambises.

Muchos también lo acusaban, pues pensaban que todas las infamias contra Zertucha que había lanzado Vascóncelos y los norteamericanos eran ciertas, y arrastrados por la posición contra el médico, pensaban que este era un traidor que se había aliado a los españoles para acabar con Maceo, avisándole el lugar de la Trocha Mariel Majana por donde el Titán cruzaría.

Hasta en París se publica el 17 de diciembre de 1896 que el Capitán General Valeriano Weyler, derrotado por Maceo, compró a un hombre, el Doctor Máximo de Zertucha para que entregara al general Antonio Maceo y este, aprovechando la confianza del General, logro su traición.

Entre otras cosas argumentaban el que Zertucha, que tantos méritos había logrado en el Ejército Mambí, se presenta al ejército español y no es fusilado e inmediatamente le ponen en libertad.

Tomás Estrada Palma, delegado en la revolución de los Estados Unidos expresa el 12 de diciembre de 1896 que Maceo y su estado mayor han sido asesinados por un complot entre el general español Ahumada y el doctor Zertucha.

Defensa ante las acusaciones

Hasta ese momento todos creían a Zertucha un traidor. Zertucha se defiende. Envía cartas a diferentes periódicos americanos aclarando la particularidad y negando la infame acusación.

Explicaba que había solicitado un informe del Ejército Español y que había sido contratado de acuerdo con el patriota Saturnino Lastra para poder marcharse del pueblo con 16 hombres armados y así regresar a la revolución bajo las ordenes del general Pedro Díaz y que por demás no iba a discutir, pues fue a la revolución por amor a su país y no por grados ni servicios.

En la carta enviada por Máximo Gomez publicada en la lucha el 16 de diciembre de 1899, relata la muerte de Maceo.

"En medio del imponente fragor del combate, yo enfermo convaleciente, sin armas no podía soportar el peso de mi jefe, mi amigo, mi padre y al verlo herido de muerte pedí auxilio al Brigadier Miró [1]. Allí abrazado al cadáver de su ídolo, muere Panchito Gómez Toro"
Máximo Zertucha

El otro párrafo expresa cómo él encuentra a sus hijos pasando trabajo, hambre y sufrimiento; él había sido rico, mientras otros que habían sido pobres en La Habana, comían y bebían bien.

Hay que destacar que esta versión del asesinato de Maceo y la tradición de Zertucha nació en el propio Nueva York, pues en la tienda de cigarros de un chino a quien denominaban Mister Huan llegaron a decir que Maceo y 40 de sus hombres fueron invitados por un jefe militar español a almorzar y que comieron un bistec previamente envenenado, por lo que la Junta Revolucionaria Cubana de Nueva York pedía al gobierno de Estados Unidos el reconocimiento de la independencia de Cuba y que le declarara la guerra a una nación tan bárbara que tan flagrantemente había abusado de los códigos de la guerra civilizada.

Pruebas de inocencia

En un cable, el marqués Ahumada expresa:

"La muerte de Maceo tuvo lugar en un combate legal, en Punta Brava, por las balas de nuestros soldados"

Máximo Gómez también expresó que su hijo murió combatiendo junto a Maceo, admitiendo que Zertucha era inocente.

Mayía Rodríguez, jefe superior del departamento de occidente, informa que Zertucha, temeroso de las acusaciones de los jefes cubanos, al faltarle la poderosa protección de Maceo, se acogió al indulto y que después se dedicó a servir a la revolución y al reingresar en el Ejercito Libertador se hizo acreedor del aprecio y alta estimación.

Sucesos de la muerte de Antonio Maceo

El Doctor Zertucha era un idolatra del general Maceo y pensaba que era un mito por sus 26 heridas, pensó siempre que si mataban a Maceo se perdía la revolución.

En el combate del aciago día del 7 de diciembre de 1896, al ver caer al general Maceo, Panchito Gómez Toro y Zertucha se desmontaron de sus caballos y trataron de sacarlo de allí, de levantarlo y montarlo en un caballo, pero no pueden; Zertucha decía:

"Ay Nodarce, se acabó la guerra; vea ese cuadro ¡Muerto!"
Máximo Zertucha

Nodarce le da el caballo a Zertucha para buscar medicinas, Miró parte en busca de fuerzas que lo ayuden.

Zertucha por su creencia de que la guerra había terminado pide indulto al ejército español., pero esta actitud solo tuvo un móvil, la devoción que el sentía por el Titán de Bronce; al morir Maceo se cree vencido y como tal actúa. Más tarde rectifica y pide su reingreso al Ejército Libertador.

Notas

  1. Se refiere al General de Brigada José Miró Argenter, Jefe del Estado Mayor de Antonio Maceo, quien lo acompañaba cuando éste cayó en el Combate de San Pedro

Fuente