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Paulo Valentim

Paulo Valentim
Información sobre la plantilla
PauloV.jpg
Datos personales
NombrePaulo Ângelo Valentim
Nacimiento20 de noviembre de 1932
Barra do Piraí, Bandera de Brasil Brasil
Fallecimiento9 de julio de 1984
Bandera de Argentina Argentina
NacionalidadBandera de Brasil
Estatura1,84 metros
Trayectoria
Año del debut1952
Club del debutGuaraní
Año del retiro1968
Club del retiroArgentino de Quilmes

Paulo Valentim fue un futbolista brasileño. Él jugó para clubes de Brasil, Argentina y México.

Síntesis biográfica

Lo trajo a la Argentina la fiebre del "fútbol espectáculo". Como pocos justificó la adquisición. Como pocos fue adorado por el fervor y la pasión del número doce. El marcó una época durante durante la primera mitad de la década del sesenta. Con el fuego sagrado de los goleadores y el vicio empedernido de hacerle goles a River.

Su aparición se asemejó a la que tiempos atrás había tenido el inolvidable Severino Varela, que con sus boinazos se ganó el aprecio del público. El, con sus disparos certeros y potentes, hizo trizas las aspiraciones millonarias en los clásicos de todos los tiempos. Quizá allí radique la razón de su éxito. Verdugo de los riverplatenses es el máximo scorer boquense en estos enfrentamientos especiales.

Cuando hizo su aparición en el primer equipo boquense y luego de dos partidos sin que la delantera pudiera quebrar la valla rival, teniendo como ariete a Valentim, muchos fueron los que pensaron que se trataba de un invento más. No fue así. Inmediatamente llegó al primer equipo Ernesto Grillo, veterano pero sapiente atacante que conjugó con el brasileño una pareja de ataque de primer nivel.

Armador de todo el campo, Grillo colocaba pelotazos para los desmarques y la potencia de Valentim. Entonces allí apareció en toda su dimensión ese hombre voraz de redes adversarias, que no se "dormía" en las cercanías del área rival para aprovechar el rebote o la oportunidad sino que se movía por todo el sector del campo, tratando de crear espacios y ayudar a sus compañeros en la contención.

Llegó el primer enfrentamiento con River Plate naciendo el duelo épico con Amadeo Carrizo. El goleador de categoría versus el gran arquero. Fueron más las tardes que sus triunfos personales cerraron una nueva edición del clásico de los clásicos., a las victorias del golero. En el primer choque fueron dos impactos contundentes que hicieron las mallas de Carrizo y aseguraron una clara victoria por 3 a 1.

Para el orgullo del arquero quedó el consuelo de haberle contenido un tiro penal. Seis veces fueron las oportunidades que venció al arquero riverplatense en ese duelo de destreza y contundencia, y otras dos a Rogelio Domínguez,

completa su foja goleadora ante River Plate. Obtuvo en cinco temporadas 67 goles en 105 partidos. En 1961 alcanzó su mejor producción con 24 goles.

Paulinho, como lo llamaban en su familia, era un oficinista que cumplía con el buen tino su horario de trabajo. Lo sorprendió cuando su hermano Valdir lo invitó a que junto con él, jugaran al fútbol profesional. Al poco tiempo, el Atlético Mineiro de Mina Gerais le ofreció un contrato equivalente a mil pesos argentinos. Los goles lo catapultaron a la fama, donde tras dos años de constante amistad con la red, formó parte del scratch brasileño, donde alcanzó la consagración definitiva.

Una lesión en el tobillo le impidió viajar a Suecia, donde sus coterráneos lograrían la primera consagración del fútbol brasileño a nivel mundial. Sincero, afirmó que "no viajé porque Vavá y Altafini son superiores a mí". En el Sudamericano de 1959, jugado en Buenos Aires, con tres tantos que definieron un clásico especial entre brasileños y uruguayos, donde se jugó la supremacía de un pasado glorioso de los celestes, con el esplendoroso presente que tenían por entonces los "verdeamarelhos" compartió la línea de ataque con: Garrincha, Didí, Pelé y Zagalo.

Cuando finalizó la temporada de 1964, y tras jugar 21 partidos convirtiendo 10 goles, entendió que su capacidad goleadora había disminuido notablemente. Honesto como siempre, se apersonó ante los dirigentes pidiendo el pase en blanco, que le fue extendido. Se incorporó al San Pablo con treinta y dos años; pareció en un primer momento conservar su vocación de romper redes, pero no fue así. Un breve paso por el fútbol mexicano, en Atlante; en 1968 firmó contrato con Argentino de Quilmes pero no llegó a jugar ningún partido oficial. Se retiró de los campos de juego acompañado por su brillante pasado de tardes inolvidables, con una sola meta en la cancha y un solo grito en la voz: "¡Gooool!".

Clubes

Fuentes

  • Artículo.[1].Disponible en “www.informexeneize.com”. Consultado el 19 de marzo del 2012.
  • Artículo.[2].Disponible en “www.labombonera.com”. Consultado el 19 de Marzo del 2012.