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Soliloquio

Soliloquio
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Concepto:Reflexión en voz alta y a solas. Parlamento que hace de este modo un personaje de obra dramática o de otra semejante.

Soliloquio. Designa a aquella reflexión en voz alta y en solitario, bien sea para realizar una declaración de sentimiento y pensamiento acerca de uno mismo o su entorno, o bien como acto reflejo de un diálogo o lucha interior que mantiene el individuo.

Historia

Del latín soliloquĭum, un soliloquio es una reflexión que se realiza en voz alta y, muchas veces, a solas. El concepto está asociado al monólogo y al parlamento de este tipo que realiza un personaje de una obra dramática. El soliloquio es un discurso ininterrumpido (es decir, no apela ni permite que un interlocutor participe o responda) que transmite pensamientos o emociones. Se trata de una declamación subjetiva y de valor psicológico ya que permite acceder al interior del sujeto en cuestión. Pese a sus características, el soliloquio puede encubrir un diálogo que la persona mantiene consigo misma, con un objeto o con un ser incapaz de hablar (como una planta o un animal). Este recurso permite que el sujeto exteriorice sus sentimientos aún cuando está solo.

Uno de los soliloquios más famosos de la historia es el escrito por William Shakespeare para su obra “Hamlet”, donde el personaje principal toma una calavera y exclama: “Ser o no ser, esa es la cuestión”. El soliloquio, por lo tanto, es un discurso que la persona mantiene consigo misma. Al ser pronunciado en voz alta, lo que hubiera sido un monólogo interior se convierte en otro tipo de expresión, muy útil para las representaciones teatrales. En el lenguaje cotidiano, el soliloquio tiene una carga despectiva, ya que suele ser asociado a la locura o a la falta de voluntad o capacidad para la comunicación interpersonal: “Después de un soliloquio de casi media hora, el hombre abandonó la sala y dejó atónitos a los asistentes”.

Descripción

El soliloquio es hablar en solitario; una especie de diálogo del personaje consigo mismo. Fue llevado del teatro a la novela y así el personaje habla a solas frente a sus interlocutores imaginarios. Según Robert Humphrey, el soliloquio difiere básicamente del monólogo interior en que, aunque se trata de un solo hablante, supone, con todo, la existencia de un público convencional e inmediato. Esto a su vez confiere al soliloquio características especiales que le distinguen, aún más claramente, del monólogo interior. La más importante de ellas es su mayor coherencia, puesto que su propósito no es otro que comunicar emociones e ideas relacionadas con un argumento y una acción, mientras que el monólogo interior consiste principalmente en expresar una identidad psíquica.

Tipos

  1. Monólogo narrativo: Es en realidad una narración extensa y pormenorizada de un hecho que interesa a los demás personajes y por tanto no es en realidad un monólogo; en el teatro clásico del Siglo de Oro español se escribía en romances o bien, si se quería vistoso, en octavas reales, como declara Lope de Vega en su Arte nuevo de hacer comedias (1609).
  2. Melólogo: Es en realidad un monólogo en el que las emociones y los pasajes importantes están subrayados por acompañamiento musical, que también puede mediar en diversos intermedios de la exposición. Es un subgénero dramático inventado por Jean-Jacques Rousseau, que compuso el primero con el título de Pigmalión. En el mundo hispánico se escribieron muchos durante la primera mitad del siglo XIX. El mexicano Joaquín Fernández de Lizardi estrenó Unipersonal del arcabuceado, entre otros. Eran especialmente utilizados los melólogos sobre personajes que se encontraban a punto de morir.
  3. Monólogo interior: Se trata de una técnica novelística del siglo XX mediante la cual se transcriben los pensamientos, sentimientos y percepciones más íntimas de una persona en bruto, tal y como aparecen en la mente de una persona y, por tanto, a la misma acelerada velocidad, sin censura consciente ni orden sintáctico. En su forma más extrema llega a descoyuntar la sintaxis y entonces se denomina flujo de conciencia. Aparece en el Ulises de James Joyce y en algunas novelas de William Faulkner, como por ejemplo Santuario. En la literatura española aparece por vez primera en Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos.
  4. Monólogo dramático: Es una estructura o subgénero lírico creado por el poeta postromántico inglés Robert Browning. En él el poeta asume la personalidad de un personaje histórico o de la ficción ya desaparecido con el cual se identifica y le da voz en primera persona, confundiéndose con él. En la literatura española pueden encontrarse ejemplos de esta técnica desde la poesía de Luis Cernuda en adelante.
  5. Monólogo cómico: Es un género en el cual un actor o humorista diserta para distraer y hacer reir al público sobre un escenario engarzando numerosos chistes en una leve trama argumental que sigue más o menos fielmente.

También pueden considerarse en cierto modo monólogos las imprecaciones, impetraciones u oraciones; no, sin embargo, los discursos, que pertenecen al género de la oratoria.

Ejemplo

"...aunque haya tratado de encubrirlo, de callarlo, lo tengo presente, siempre presente; tras de meses de un olvido que no fue olvido -cuando volvía a encontrarme dentro de la tarde aquella, sacudía la cabeza con violencia, para barajar las imágenes, como el niño que ve enredarse varias ideas al cuerpo de sus padres-; tras de muchos días transcurridos es todavía el olor del agua podrida bajo los nardos olvidados en sus vasos de coralina, las lúcelas encendidas por el poniente, que cierran las arcadas de esa larga, demasiado larga, galería de persianas, el colar tejano, el espejo veneciano con sus hondos biseles, y el ruido de caja de música que cae de lo alto, cuando la brisa hace entrechocarse las agujas de cristal que visten la lámpara con flecos de cierzo..." Alejo Carpentier, El acoso

Fuentes