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Tristán e Isolda (ópera)

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Tristán e Isolda
Información sobre la plantilla
Opera Tristan e isolda.jpeg
Litografía que muestra a los dos personajes protagónicos de la ópera, Tristán e Isolda.
Datos Generales
Autor(es):Richard Wagner
Año:1865
País:Bandera de Italia Italia
Género:Ópera
Tristán e Isolda (ópera). Es una ópera en tres actos con música y letra de Richard Wagner sobre la novela de Louis Rhead. Se estrenó en Munich el 10 de junio de 1865.

Estreno

La obra, según los presupuestos de su artífice, implicaba pocas demandas de escena, por su pequeña escala de recursos, y era bastante fácil de poner sobre el escenario, cosa que resultó totalmente al revés. Para complicarlo aún más, la definitiva fecha del estreno se dilató en el tiempo por la falta tanto de dinero como de músicos adecuados. Se barajaron los teatros y las ciudades de Karlsruhe y Viena (escena de un fracasado intento), cuando apareció otro artífice del milagro: Luis II de Baviera, rey de dieciocho años que adoraba la música de Wagner, la que medio mundo despreciaba, y quien puso todo su poder a disposición del músico, pues le proporcionó un generoso mecenazgo tan sólo por la comprometida tarea de desarrollar su arte musical.

Fue Munich finalmente el escenario en que, el 10 de junio de 1865, tras interminables ensayos, bajo la dirección de Von Bülow (que, a pesar de estar colaborando codo con codo con Wagner, no se enteraba de que Cosima mantenía un secreta relación con dicho autor) y el auspicio del joven monarca, se produjo el esperado estreno de "Tristán e Isolda", protagonizado por Ludwig Schnorr, una excelente voz tenoril, y su esposa Malvina, ambos cantantes de lujo y actores consumados.

Lugar de la acción

El lugar de la acción es Cornualles (Inglaterra). Época: Tiempos Legendarios

Sinopsis

Acto I

La leyenda de Tristán e Isolda se lleva a cabo durante la Edad Media, época en la que prevalecen los caballeros y sus valores. A bordo de un barco que viaja desde Irlanda a Cornwall, una voz de marinero resuena desde las jarcias. Su canto sobre una joven irlandesa fastidia a la ardiente Isolda, quien está siendo tomada por Tristán como novia para su tío, el Rey Marke. Isolda desea que el barco se hunda antes que se cumpla su odiado destino. Su compañera, Brangäne, intenta, en vano calmarla. En lugar de ello, Isolda está enfurecida con el caballero Tristán, a quien ella observa, parado sobre la cubierta, evitándola: al tener que entregarla a su tío, él no muestra consideración por los sentimientos de Isolda. Ella envía a Brangäne para que convoque a Tristán, quien le envía cortésmente, una evasiva respuesta. Su sincero compañero, Kurwenal, sin embargo, le dice a Brangäne que Tristán no es un vasallo que está a la entera disposición de Isolda. Avergonzado por este arrebato, Tristán envía a Kurwenal afuera, pero no antes éste ha entonado un insolente verso acerca del prometido de Isolda, Morold, a quién Tristán había matado en combate poco tiempo atrás. Los marineros continúan el estribillo mientras que la alicaída Brangäne regresa junto a la furiosa Isolda, quien le recuerda que luego de que Tristán llegara a Irlanda para recolectar impuestos para el Rey Marke y matara a Morold, ella misma lo atendió y cuidó hasta que sanara, empleando los conocimientos de su madre sobre las hierbas y la magia. Cuando ella descubre que él fue el asesino de su prometido, ella lamenta su acto de caridad pero cuando el miraba amorosamente sus ojos, ella se apiadaba de él. Ahora el delibera sobre sus sentimientos para con su tío. Ella arroja una maldición sobre su cabeza y desea la muerte para ambos (Tristán y Marke). Brangäne intenta decirle a Isolda que no es deshonroso casarse con un rey, y que Tristán simplemente está cumpliendo con su deber. Isolda responde macabramente que ello muestra su escasez de amor por ella. Cuando Brangäne recuerda a la joven, que su madre le otorgó su arte secreta, Isolda le dice a Brangäne que prepararán una de las pociones de su madre—la que trae la muerte. Un grito desde la cubierta, que exclama ¡Tierra a la vista! es seguido por la llegada de Kurwenal, quien insta a Isolda a que se prepare para el desembarco. Ella replica que no acompañará a Tristán hasta que él se haya disculpado con ella por sus ofensas. Kurwenal lleva el mensaje a su señor, mientras que Isolda fuerza a Brangäne a servir la poción. Tristán aparece, saludando a Isolda con fría cortesía. Cuando ella anuncia que desea satisfacción por la muerte de Morold, Tristán le ofrece su espada, para tomar venganza. Pero esto violaría la hospitalidad del Rey Marke y sus propios votos replica ella. Lo mejor sería que ella y Tristán hicieran las pases con una bebida de la amistad. Sabiendo que ella se refiere al envenenamiento de ambos, él bebe, y ella hace lo mismo. Esperando la muerte, ambos intercambian una prolongada mirada de amor, y caen en un abrazo apasionado. Brangäne admite haber mezclado una poción de amor mientras las voces de los marineros aclamaban la llegada del barco a Cornwall.

Acto II

En un jardín del castillo de Marke, los cuernos distantes dan señal de la partida del rey y su séquito a una fiesta de cacería. Impaciente por encontrarse con Tristán, Isolda cree que la fiesta es a lo lejos, pero Brangäne le advierte sobre los espías, particularmente Melot, un caballero celoso a quien ella ha visto vigilando a Tristán. Isolda dice que Melot es amigo de Tristán y urge a Brangäne para que sacara la antorcha y así Tristán pudiera acercarse. Brangäne sabe que ello es imprudente, pero cuando ella lamenta haber cambiado las pociones, Isolda le dice que fue el poder de las reglas del amor y el destino los que guiaron sus manos a hacerlo. Enviando a Brangäne para que vigile, Isolda misma saca la antorcha y saluda a Tristán con entusiasmo. Ambos saludan a la oscuridad, la cual destierra la luz de la realidad diaria y las falsas apariencias. Fueron las fuerzas de la luz del día, exclama Isolda, las que han causado que Tristán se comportara convencionalmente y la trajera desde Irlanda; la poción, el poder del amor, los ha liberado de esa ilusión. Sintiéndose seguros en la veracidad de la noche, ellos dan la bienvenida a los abrazos. La voz distante de Brangäne les advierte que la noche pronto se atenuará y que el peligro será revelado, pero los amantes comparan su olvido con la muerte, la cual les otorgará la unión total. Su idilio es destrozado cuando Kurwenal los interrumpe con una advertencia: el rey y sus seguidores han regresado, dirigidos por Melot, quien ha denunciado a los amantes. Conmovido y preocupado, Marke declara que fue el mismo Tristán quien le instó a que se casara y fue él quien eligió a la novia, y le pregunta como es posible que un caballero a quien él amaba tanto pudiera deshonrarle. Tristán dice que no puede responder, luego se vuelve hacia Isolda y le pregunta si lo seguirá al reino de la muerte. Ella acepta, y Melot se precipita hacia delante, desenvainando la espada. Herido, Tristán cae en brazos de Kurwenal.

Acto III

Afuera en Kareol, en el castillo, hogar de Tristán en Bretaña, el caballero yace gravemente herido, al cuidado de Kurwenal. A un Pastor que pregunta por su maestro, Kurwenal responde tristemente que sólo la llegada de Isolda, con sus artes mágicas puede salvarlo. El Pasto accede a cambiar la triste melodía que está tocando en su flauta tan pronto como vea acercarse un barco. Tristán pregunta donde se encuentra, luego, delirando dice que ha visitado el reino de la noche y que retornará allí. El se aferra a la vida sólo para encontrar a Isolda y llevársela con él. Tristán agradece a Kurwenal por su devoción, luego imagina que ve el barco de Isolda aproximándose. Pero el Pastor aún toca la triste melodía: el mar está vacío. Tristán recuerda la melodía, que escuchaba cuando era niño en conexión con la muerte de sus padres y la cual, luego asoció con su propia aproximación a la muerte luego del duelo con Morold. El desea que la medicina de Isolda le hubiera dado paz en lugar de haberle hecho revivir el sufrimiento y los tormentos de sus añoranzas. Una vez más él se desvanece, luego se reanima al imaginar la sonrisa de Isolda cercana. Finalmente, la melodía del Pastor cambia por una alegre fanfarria, y Kurwenal ve el barco. Tristán despierta en una creciente agitación. Por una vez el bendice el día, debido a que iluminó el camino de Isolda hacia él. Imprudentemente arranca sus vendajes, dejando sangrar sus heridas para que ella pudiera curarlas—“para siempre”. No antes de que Isolda llegara a la habitación el cae muriendo en sus brazos. Ella le pide que viva para que juntos puedan compartir una hora final de reunión, pero él ya está muerto. El Pastor avista otro barco, el cual Kurwenal asume que trae a Marke y Melot, con sed de venganza. Aunque Brangäne está con ellos, Kurwenal no la escucha y los ataca, matando a Melot y sosteniendo a la criada de Marke acorralada hasta que él mismo cae, mortalmente herido. Marke, inundado de maldad, ve al muerto Tristán, mientras Brangäne intenta despertar a Isolda, diciéndole que el rey ha venido para perdonar y unir a los amantes. Pero Isolda, inconsciente, tiene una visión en la que Tristán la llama desde el más allá. ¿Debe ella sola percibir esto e ir a encontrarse con él? Si debe. Mientras Brangäne intenta sostenerla, ella se hunde, transformada en muerte, sobre el cuerpo de Tristán.

Personajes

  • Tristán
  • Isolda, enamorada de Tristán
  • Brangania, doncella de Isolda
  • Marcos, el rey, comprometido con Isolda
  • Kurneval, sirviente de Tristán
  • Melot, un caballero de la Corte, enamorado de Isolda.

Datos del autor

Richard Wagner, autor de la ópera

Wilhelm Richard Wagner. Compositor, director de orquesta, poeta, ensayista, dramaturgo y teórico musical alemán del Romanticismo. Es conocido principalmente por sus óperas (también calificadas como «dramas musicales» por el propio compositor) en las que, a diferencia de otros compositores, asume también la escenografía y el libreto. Nació el 22 de mayo de 1813 en Leipzig, Alemania y el 13 de febrero de 1883 murió en Venecia.

El libreto de la obra lo escribió basándose en el romance de Godofredo de Estrasburgo, quien a su vez se basa en la leyenda medieval de Tristán, trasmitida en francés por Thomas de Bretaña. Los compositores románticos encontraron en los romances medievales una gran fuente de inspiración para los argumentos de sus óperas. Muchos críticos wagnerianos de la época consideraban que esta ópera representaba el cenit de la música occidental; por otro lado, otro grupo influyente de críticos, centrados alrededor de Eduard Hanslick, la tachaba de incomprensible.

Fuentes

  1. Giordano, Alberto. Los Genios de la Música. Editorial Sophos, Buenos Aires. 1944
  2. Ríos Sarmiento, Juan. El libro de la Ópera. Editorial Juventud S.A. Barcelona, 1957
  3. http://www.orfeoed.com/opera/tristan_int.asp
  4. http://www.pianomundo.com.ar/operas/tristanisolda.html
  5. http://www.hagaselamusica.com/clasica-y-opera/pera/tristan-e-isolda/