Diferencia entre revisiones de «Ana de Quesada y Loynaz»

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Revisión del 13:55 21 jun 2011

Ana de Quesada
Información sobre la plantilla
Ana de Quesada y Loynaz.jpg
Segunda esposa de Carlos Manuel de Céspedes.
NombreAna de Quesada y Loynaz
Nacimiento14 de febrero de 1843
Puerto Príncipe, Camagüey, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento22 de diciembre de 1910
París,Bandera de Francia Francia
CónyugeCarlos Manuel de Céspedes del Castillo
HijosOscar de Céspedes y Quesada
Carlos Manuel de Céspedes y Quesada y Gloria de los Dolores de Céspedes y Quesada (gemelos)
PadresPedro Manuel de Quesada
Carmen Loynaz

Ana de Quesada. Esposa de Carlos Manuel de Céspedes, y hermana de Manuel de Quesada.

Sintesís biográfica

Nació el 14 de febrero de 1843 en Camagüey, provincia oriental de Cuba, de familia distinguida y acaudalada. Carlos Manuel de Céspedes se casó en segundas nupcias con ella, tiempo después de la muerte de María del Carmen de Céspedes, su primera esposa. Fue asimismo Ana de Quesada hermana de Manuel de Quesada, otro de los patriotas distinguidos en la primera gesta emancipadora.

En octubre de 1873 después de dificultades surgidas en la Cámara de la República en armas, se tomó el acuerdo de deponer a Céspedes como Presidente, este pidió que se le facilitara un pasaporte para reunido con su esposa e hijos, poder desde el extranjero seguir sirviendo a la Revolución. La Cámara no accedió a esta petición y Céspedes se retiró a la Hacienda San Lorenzo, donde como es sabido encontró la muerte, en doloroso episodio.

Ana de Quesada había seguido paso a paso todas las actividades del patricio, con el vivió intensamente los preparativos que antecedieron a la epopeya de Yara, prestó su ayuda eficaz y valiosa para la consumación de la empresa heroica del 10 de octubre de 1868.

Gozó de la victoria de la toma de Bayamo, alentó el incendio del pueblo que había visto nacer al compañero de su vida y que tan en alto puso el temple del mambí, sufrió con los vaivenes de aquella intensa jornada, trabajando sin descanso por el bienestar de Cuba, sintió como si lo recibiera su propio cuerpo y su propia alma, los desengaños y tristezas de su ilustre esposo, y con el corazón lacerado de dolor se enteró del fin de su existencia en las tierras fértiles que circunda la Sierra Maestra.

Su salida de Cuba, acompañada del poeta mártir Juan Clemente Zenea, su alumbramiento en tierra extranjera del hijo póstumo del esclarecido patriota, fueron grandes sufrimientos que sólo un alma espartana como la de aquella alta mujer podría resistir.

Después de tan azarosos momentos se dio por entero a un solo pensamiento: preparar a su hijo Carlos para servir a la Patria, cuando comenzara de nuevo la guerra para lograr la redención de Cuba”.

Lo envió a los Andes, allá por donde su her­mano Rafael poseía una hermosa hacienda, para que el joven en contacto con la Naturaleza, se pusiera en condiciones para afrontar los peligros de la futura revolución. Y en 1895, procedente de París, con el alma llena de ilusiones, con la herencia heroica de su gran padre, con el aliento de patriotismo inculcado por Ana de Quesada desde sus más tiernos años, Carlos Manuel de Céspedes y Quesada viene a su patria en una gran expedición, a la patria que materialmente no conoce, pero que la lleva grabada en el corazón.

Y la matrona ejemplar acompañó al hijo amado, al fruto de sus entrañas, para venir ella también a ayudar a combatir por la libertad de la tierra amada donde había visto la primera luz.

Falleció en París, el 22 de diciembre de 1910.

Características de su Personalidad

Alba de Céspedes su nieta dijo a cerca de ella: “Era un carácter. No era una mujer dulce, sino fuerte, dura, porque se quedó sola en el mundo luchando por sus hijos en el exilio, mientras mi abuelo peleaba por Cuba. Pero era una gran patriota.[1]

ANA DE QUESADA, PATRIOTA CAMAGUEYANA

Después de la Asamblea de Guáimaro, el General Manuel de Quesada invitó a Carlos Manuel de Céspedes a una comida en su casa y allí se enamoró de Ana de Quesada y Loynaz la cual tenía 26 años, mientras él, electo como Presidente de la República en Armas, ya contaba 50.

Ël ejerció sobre ella ese influjo personal que lo caracterizó y a los pocos meses, se casaron en San Diego del Chorrillo, Najasa, en los campos de Cuba Libre.

De su matrimonio con aquella mujer de fuerte carácter, amante de la libertad de Cuba, tuvo Céspedes un hijo al que puso Oscar, en recuerdo de aquel que había sido ultimado por los españoles.

Ana vivía con su niño, su madre, sus hermanas y otras familias cubanas en un caserío en una zona intrincada, hasta que llegó al lugar una escuadra enemiga que los sacó y quemó las viviendas.

Ella logró que la dejaran con su pequeño hijo, al parecer porque los españoles pensaron que podrían apresar al Presidente cuando viniera a buscar a su esposa, pero la aguerrida joven logró internarse en la manigua y poco después se reunió con el jefe insurrecto.

El pequeño Oscar no resistió los rigores de la manigua y murió. Céspedes decidió mandar a su mujer al exilio, y tras partir a coger una embarcación acompañada de Juan Clemente Zenea fueron hechos prisioneros. Poco después ella pudo marchar a Estados Unidos.

Fuente






Referencia

  1. Alba de Cépedes.José Martí