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Ana de Quesada y Loynaz

Ana de Quesada
Información sobre la plantilla
Ana de Quesada y Loynaz.jpg
Segunda esposa de Carlos Manuel de Céspedes.
NombreAna de Quesada y Loynaz
Nacimiento14 de febrero de 1843
Puerto Príncipe, Camagüey, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento22 de diciembre de 1910
París,Bandera de Francia Francia
Nacionalidadcubana
Ciudadaníacubana
CónyugeCarlos Manuel de Céspedes del Castillo
HijosOscar de Céspedes y Quesada
Carlos Manuel de Céspedes y Quesada y Gloria de los Dolores de Céspedes y Quesada (gemelos).
PadresPedro Manuel de Quesada y Quesada
María del Carmen Loynaz y Miranda
FamiliaresManuel de Quesada y Loynaz(hermano)
Ana de Quesada. Esposa de Carlos Manuel de Céspedes, y hermana de Manuel de Quesada.

Sintesís biográfica

Nació el 14 de febrero de 1843 en Camagüey, provincia oriental de Cuba, de familia distinguida y acaudalada. Carlos Manuel de Céspedes se casó en segundas nupcias con ella, tiempo después de la muerte de María del Carmen de Céspedes, su primera esposa. Fue asimismo Ana de Quesada hermana de Manuel de Quesada y Loynaz, otro de los patriotas distinguidos en la primera gesta emancipadora.

Esposa, madre y mambisa

Después de la Asamblea de Guáimaro, el General Manuel de Quesada invitó a Carlos Manuel de Céspedes a una comida en su casa. Allí, el Presidente de la República en Armas y se enamoró de la joven Ana de Quesada. Para entonces, Ana tenía 26 años y Céspedes 50.

Gloria de los Dolores de Céspedes y Quesada, hija de Ana de Quesada y Carlos M. Céspedes.

Él ejerció sobre ella ese influjo personal que lo caracterizó y a los pocos meses, se casaron en San Diego del Chorrillo, Najasa, en los campos de Cuba Libre.

De su matrimonio con Céspedes, tuvo Ana un primer hijo, al que puso Oscar, en recuerdo de aquel que había sido ultimado por los españoles. Ana vivía con su niño, su madre, sus hermanas y otras familias cubanas en un caserío en una zona intrincada, hasta que llegó al lugar una escuadra enemiga que los sacó y quemó las viviendas.

Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, hijo de Ana y Céspedes.


Ana logró que la dejaran con su pequeño hijo, al parecer porque los españoles pensaron que podrían apresar al Presidente cuando viniera a buscar a su esposa. Pero la aguerrida joven logró internarse en la manigua y poco después se reunió con el jefe insurrecto. El pequeño Oscar no resistió los rigores de la manigua y murió.

Céspedes decidió mandar a su mujer al exilio, y tras partir a coger una embarcación acompañada del poeta mártir Juan Clemente Zenea, fueron hechos prisioneros. Poco después ella pudo marchar a Estados Unidos. Allá nacieron los gemelos Carlos Manuel de Céspedes y Quesada y Gloria de los Dolores de Céspedes y Quesada.

En octubre de 1873 después de dificultades surgidas en la Cámara de la República en Armas, se tomó el acuerdo de deponer a Céspedes como Presidente. Este pidió que se le facilitara un pasaporte para reunido con su esposa e hijos, poder desde el extranjero seguir sirviendo a la revolución. La Cámara no accedió a esta petición y Céspedes se retiró a la hacienda San Lorenzo, donde como es sabido encontró la muerte, en doloroso episodio.

Ana de Quesada había seguido paso a paso todas las actividades del patricio, con el vivió intensamente los preparativos que antecedieron a la epopeya de Yara; prestó su ayuda eficaz y valiosa para la consumación de la empresa heroica del 10 de octubre de 1868. Gozó de la victoria de la toma de Bayamo, alentó el incendio del mismo, y sufrió con los vaivenes de aquella intensa jornada.

Después de tan azarosos momentos, la exiliada Ana se dio por entero a un solo pensamiento: preparar a su hijo Carlos para servir a la Patria, cuando comenzara de nuevo la guerra para lograr la redención de Cuba.

Carlos Manuel de Céspedes y Quesada viene a Cuba en una gran expedición, a la patria que materialmente no conoce, pero que siente muy suya por todo lo que de ella su madre le ha contado. Ana también forma parte de esta expedición, para acompañar a su hijo y volver a integrarse a las luchas revolucionarias.

Muerte

Ana de Quesada y Loynaz falleció en París, el 22 de diciembre de 1910.

Testimonio

Alba de Céspedes, nieta de Ana de Quesada dijo a cerca de ella: “Era un carácter. No era una mujer dulce, sino fuerte, dura, porque se quedó sola en el mundo luchando por sus hijos en el exilio, mientras mi abuelo peleaba por Cuba. Pero era una gran patriota.[1]

Referencia

  • Alba de Cépedes.José Martí
  • Fuentes