Banes precolombino
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Banes precolombino. Dentro del paisaje geográfico de la región nororiental de Cuba, Banes presenta características singulares que hicieron de ella en todos sus aspectos un espacio excepcional para la habitación humana, en especial de los grupos de aborígenes practicantes de la agricultura con una composición social comunitaria de habitación aldeana y evolucionada cultura neolítica. La presencia de esas agrupaciones arqueológicas agroceramistas más importantes de toda la Isla, donde es posible encontrar evidencias de su evolución y desarrollo hasta la llegada de los colonizadores, e incluso sitios de contacto indohispánico, con determinadas particularidades, condujeron a que se declara Banes como la Capital arqueológica de Cuba.
Sumario
Características de las comunidades aborígenes de Banes
En el año 1992, el científico cubano Antonio Núñez Jiménez realizó un simbólico viaje en canoa desde el río Amazonas hasta el Caribe para demostrar la posible ruta de los primeros habitantes de las islas caribeñas; los viajes debieron tomar el denominado arco de las Antillas y justifican la presencia de grupos aruacos en esta región, cuya filiación étnica es originaria del nordeste de Venezuela y la Guyana Inglesa. A Cuba llegaron procedentes de La Española, hecho confirmado por la arqueología, a partir de evidencias, en dicha isla, idénticas a las cubanas, que muestran su largo establecimiento. Estos aborígenes agrícolas y alfareros son generalmente llamados Taínos o Subtaínos por los arqueólogos.
La llegada de los primeros grupos subtaínos se remonta al siglo VIII n.e., en un proceso de mucho tiempo se asentaron en la parte oriental y central de Cuba, y especialmente lo hicieron en el área de Banes - Holguín, donde alcanzaron su máximo desarrollo.[1] La ocupación de los aborígenes agricultores aruacos del área arqueológica de Banes constituye una de las más grandes y fuertes expresiones de las sociedades precolombinas en Cuba.
Estos aprovecharon todos los recursos naturales que le posibilitaba la subregión, privilegiada por su riqueza, que le permitía asentamientos aldeanos a una equidistancia apropiada entre las zonas óptimas para la caza, la recolección y la pesca, así como para el desarrollo de la agricultura, con un medio fértil, y la existencia de ríos con abundante agua potable. Solamente este ecosistema explica la concentración de gran habitación humana. Según el Dr. Roberto Valcárcel Rojas, los sitios ubicados en el área arqueológica de Banes han sido reconocidos como evidencia de una de las expresiones más potentes del desarrollo de las comunidades agricultoras ceramistas en Cuba, aportando por muchos años aspectos básicos para su caracterización a nivel de la Isla.[2]
Esta es una de las regiones cubanas de más antigua y prolongada habitación humana, además se encuentra entre las de más alta demografía en el archipiélago, pues Aguas Gordas, 10 km al este de El Chorro de Maíta, es uno de los contextos de base meillacoide[3] más tempranos de Cuba.[4] Particularidades que se evidencian en otros sitios arqueológicos, que han sido estudiados. Entre los que se destacan: Loma Baní, Loma de la Campana, Chorro de Maíta,[5] finca El Porvenir,[6] Potrero El Mango, Varela III, Santana Sarmiento, Esterito, entre otros muchos más.
Los asentamientos se situaban en la cúspide de los cerros de no mucha altura y con una aguada abundante a poca distancia. Las casas estaban, casi siempre, distribuidas en forma más o menos circular, en torno a una plaza central, de unos diez metros. Los sitios que evidencian contacto indohispánico se encuentran tierra adentro, generalmente a más de 3 km de la costa.[8]
Banes colonial
Banes fue una de las primeras zonas de América por la que transitó Cristóbal Colón, cuando en 1492 realizó su primer viaje al llamado nuevo mundo. Sin embargo no fue colonizada vigorosamente pues su población aborigen fue de las últimas en desaparecer, a pesar de que Diego Velázquez en su viaje de conquista y colonización de la Isla hizo escala en estas tierras.
En carta que el encargado le escribió al Rey de España, el 1 de abril de 1514, le comunicó: (...) se partió a 4 de octubre de 1513, con XV cristianos que con el iban por la mar, en canoa, por la costa norte y llegó a las provincias de Baní y Baraxagua donde estuvo cuatro o cinco días porque vinieron allí los caciques e indios de las dichas provincias.
Los resultados de los análisis de las evidencias materiales correspondientes a sitios arqueológicos del municipio, localizados en la zona de Yaguajay, fundamentalmente los sitios El Porvenir y Chorro de Maíta, que aportan objetos coloniales y aborígenes, demuestran la presencia de un contacto indo hispánico, lo que parece indicar que existió allí una estancia, que representaba una forma intensiva de sacarle provecho a la tierra. Las tierras así repartidas que explotaban en forma de estancia, o sea como un feudo mixto, agrícola–ganadero, donde se mezclan con los principales cultivos indígenas, los cultivos traídos de Europa y la ganadería porcina. Las estancias se dispersan por donde hay indios y los españoles se dispersan con ellos.
El impulso inicial hacia una agricultura lucrativa de subsistencia suponía una continuidad de la explotación indígena de ciertos productos. Implicaba, además, la continuidad de la tradición técnica indígena, pues los indios son los que trabajan la tierra. De inmediato lo único que aportaron los europeos fue la exigencia de un trabajo intenso, de un rendimiento más alto del trabajador indígena, factor muy importante en la extinción física de los habitantes. Desde los primeros años, específicamente en el período encomendero-minero, en las primitivas vecindades con indios que los colonos obtenían como botín, lo que predominaba era el trabajo, la técnica y los productos indígenas.
Los arqueólogos Dilecta Castellanos y Milton Pino, al concluir una excavación arqueológica en el sitio El Porvenir, plantearon: El ajuar aborigen hallado es asimilable a los grupos agroalfareros, subtaínos de Cuba. El hecho sobresaliente de que tanto las evidencias aborígenes como las de origen europeo aparecieron mezcladas en un mismo contexto nos permite inferir que se trata de un sitio de habitación tardío, referido únicamente al residuario excavado, como es lógico. Esta idea se robustece si tomamos en consideración la presencia de restos óseos de cerdos en todo el contexto ya que, según cita de los cronistas de Indias, estos animales comenzaron a ser introducidos en Cuba por los años 1514 y 1515, traídos de La Española. De lo anterior se desprende la fecha más temprana para el material excavado que pudiera ser entre mediados y fines del primer cuarto del Siglo XVI.
En los primeros tiempos se difunden las estancias por todo el territorio, pero cuando se acelera el proceso de extinción del indio y ocurren las primeras sublevaciones, se manifiesta una tendencia a la concentración en torno a las ciudades. El análisis de las fuentes escritas que abordan el período más temprano de la historia y su contrastación con los materiales arqueológicos pertenecientes a esta etapa, rescatados en las excavaciones realizadas en Banes, en sitios como El Porvenir, en Yagüajay, muestran que el contacto indo hispánico proporcionó a esta comunidad varios instrumentos de hierro, además aparecieron fragmentos de cerámica aborigen y sobre ella una botijuela española del Siglo XVI vidriada en verde.
Situación similar se presenta en el material colectado en el sitio Chorro de Maita en el cual se han encontrado objetos de cerámica de contacto. Todo ello ofrece una idea del proceso de asimilación cultural del indio y el español en el período encomendero minero. A la paulatina extinción de la población aborigen se sumó una importante reducción del contingente colonizador, motivado por el avance de la conquista a otras tierras del continente. La coincidencia de estos dos movimientos trajo por resultado el abandono y la despoblación de muchas regiones de la Isla.
Economía de apropiación
En esta primera etapa entre los instrumentos de trabajo que utilizaban se destacan cualitativamente los percutores y los trituradores, confeccionados mediante la utilización directa de guijarros naturales; también se encuentran piedras pulidas, majaderos acampanados, discos y hachas petaloides por su forma. Otro medio de trabajo fueron las vasijas de barro cocido de tradición alfarera, aunque estas fueran de pequeño tamaño. Entre los artefactos súper estructurales con que contaron se encuentran las dagas líticas, las esferolitias y pendientes de piedras.
La tradición de la talla en hueso se muestra a través de las cuentas para collares. Uno de los elementos de mayor interés en ajuar súper estructural, lo es sin duda la presencia muy frecuente de alfarería, consistente en vasijas de material decorado y en ocasiones usada como prendas en los entierros, conjuntamente con otros artefactos e instrumentos de trabajo, así como restos de fauna. En algunos sitios se han localizado evidencias indicativas de la fusión de elementos culturales de la etapa de economía de apropiación y de la de producción, en el contexto de lo que los arqueólogos han denominado variante cultural baní.
Economía de producción
La actividad económica fundamental de esta etapa fue la agricultura que debió alcanzar gran productividad y tal vez una diversificación amplia de los cultivos, a pesar de la selección empírica de los terrenos. Complemento de su economía fue la caza y el posible enjaulamiento de mamíferos como jutías y aves, así como la domesticación del perro como apoyo para la caza; al igual que la pesca a cordel, con redes o con el ingenio de las trampas fijas o corrales para la captura de quelonios principalmente.
En esta etapa se observa una intensificación en el número de determinados artefactos o instrumentos de trabajo como es el caso de la cerámica en vasijas, los burenes, los raspadores de concha para la corteza de la yuca, las hachas petaloides y ocasionalmente los sumergidores de redes. Sin embargo, los instrumentos líticos: martillos, trituradores y morteros disminuyeron.
Banes alberga una de las agrupaciones arqueológicas agroceramistas más importantes de toda la Isla. Entre los residuarios
reportados se destacan algunos de los más tempranos del país y la mayoría de aquellos donde es posible encontrar evidencias del contacto indohispánico. La cerámica es monocroma y oscila, por lo general, entre los colores pardos oscuro y pardo claro, algunas veces se presenta de color rojizo. En los tipos de diseño existen diversas variaciones, determinadas por la amplia gama de combinaciones, repeticiones y disposiciones diversas, en algunos casos con gran complejidad, muestran diversas decoraciones incisas en paneles y un desarrollo particular de las asas. La forma de las vasijas no fueron muy variadas, predominan las ollas.
Los estudios arqueológicos realizados por el Departamento Nororiental de arqueología en la década de 1990, corroboran los criterios de Irving Rouse sobre la posición estatigráfica de los hallazgos ya que los sitios El Porvenir y Chorro de Maíta presentan restos europeos de los Siglos XV y XVI en los niveles superiores, mientras que Esterito y Loma de la Campana poseen más de un fechado radio carbónico que fija su habitación en el Siglo XV, lo que ayuda a entender la claridad en las posiciones estratigráficas de las decoraciones incisas del conjunto de residuarios y reafirma su sentido cronológico.
La superestructura de esta variante cultural fue amplia y relativamente compleja. Una serie de artefactos utilitarios fueron puestos en función de ritos y ceremonias. La talla de pequeñas figurillas en varios tipos de materiales alcanzó un gran desarrollo, con un notable acabado, no así la pictografía en cuevas, pues solo han sido encontradas en una cueva ceremonial, en el cerro de Yagüajay, en el sitio arqueológico Camino de Marín. Al igual que en el resto de las comunidades subtaínas de Cuba, las cuevas fueron empleadas para fines eminentemente funerarios. En muchos casos no parece existir “entierros”, sino que arrojaban a los muertos en las cuevas, en algunos casos acompañados de ofrendas, entre las que predominan los ídolos de piedras o de conchas.
En cambio en la zona de Yagüajay, a pesar de existir cuevas, se reportan también sitios de enterramientos, como El Porvenir y el Chorro de Maíta, en los cuales aparecen claras evidencias de contacto indohispánico. Los entierros, en muchas ocasiones, fueron encontrados acompañados de "ofrendas tipológicamente diferentes, variadas o excepcionales". En el sitio El Porvenir, uno de los entierros encontrados estaba acompañado por una numerosa ofrenda de piezas de cerámica, entre ellas algunos ceramios españoles rotos, pero reparados con la finalidad de que sirvieran de ofrenda. En cuanto a las posiciones de los enterramientos, por lo general fueron flexionadas, unos con el tronco decúbito supino y otros de costado.
En el sitio Chorro de Maíta fueron encontrados además de todas las posiciones reportadas hasta ese momento, variantes no recogidas con anterioridad, lo que trazó nuevas interrogantes para el estudio de las ceremonias funerarias. No existe uniformidad en la dirección de los enterramientos, aunque el mayor porciento de los cráneos se encuentran situados en el cuadrante norte – oeste. Esto determinó el criterio del Dr. Guarch cuando planteó que “al parecer, tuvieron alguna razón ritual para colocar los cadáveres preferentemente en estas direcciones”.
Las posiciones también manifestaron variantes pues la mayor parte de los esqueletos aparecieron de cúbito supino, unos con las piernas extendidas y otros flexadas. Además de encontrarse algunos en la posición típica conocida, con el cuerpo de lado y las piernas flexadas. “El que no se haya observado homogeneidad con respecto a la orientación y a la posición de los esqueletos en este cementerio y los valores obtenidos para determinadas formas de enterramiento, indican que no se trata de hechos casuísticos, sino la practica de tradiciones funerarias del grupo; (...) algunas irregularidades pudieron deberse a la inserción de nuevas tradiciones en medio de profundos cambios socioculturales”.
Este sitio resulta de gran importancia por la cuantía de los enterramientos y por su condición como área únicamente dedicada al culto funerario en forma masiva y continuada. Unido a que muy pocos entierros poseen ofrendas, mientras que un gran número de ellos posee adornos personales, que se presentaron mayormente en los cadáveres femeninos. El Dr. Guarch lo consideró “el mejor catálogo y fuente evidencial para el estudio de las manifestaciones de culto funerario de los aborígenes agricultores cubanos”.
En la actualidad, la provincia Holguín posee más del 35% del potencial arqueológico aborigen del país y la mayor concentración de sitios se encuentra en el municipio de Banes. Existen 8 sitios de contacto Indo-hispánicos, muestra el período de encuentro, conquista y colonización de la isla a partir de la llegada de los españoles en 1492 y el inicio de este proceso en 1510, donde se aprecia una fuerte transculturación. Sus evidencias se exponen en los dos museos más importantes sobre esta temática que existen en el país: el Museo Indocubano Baní y el de sitio Chorro de Maíta.
Referencias bibliográficas
- ↑ Ernesto Tabio y Estrella Rey: Prehistoria de Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1985, p. 119.
- ↑ Roberto Valcárcel Rojas: Interacción colonial en un pueblo de indios encomendados. El Chorro de Maíta, Cuba, Tesis doctoral, Facultad de Arqueología. Leiden University, Leiden, Holanda, 2012, Disponible en https://openaccess.leidenuniv.nl/handle/1887/20153, consulta el 22 de julio de 2013, p. 77 y 78.
- ↑ Existen tres grupos de tainos: ostionoides, mellacoides y chicoides. Los mellacoides reciben el nombre del yacimiento de Meillac, al norte de Haití. La influencia de este grupo en los primeros habitantes de Banes es justificada por el poblamiento a partir del arco de las Antillas.
- ↑ Roberto Valcárcel Rojas: Ob Cit. p. 77 y 78.
- ↑ En el fue construido un museo de sitio, resultado de las excavaciones dirigidas por el Dr. José Manuel Guarch del Monte. Estos hallazgos marcaron un hito en la arqueología funeraria, al descubrirse el único cementerio aborigen de los grupos taínos de Cuba. Allí se encontraron más de 108 restos humanos, asociados a numerosos objetos rituales.
- ↑ Importante sitio de contacto indohispánico, donde se reporta una cantidad considerable de instrumentos españoles construidos en hierro: lanzas, herraduras, picos.
- ↑ Roberto Valcárcel Rojas: Ob Cit. p. 77 y 78.
- ↑ Ibid., p. 128.
Fuentes
- Fuente: Dr. C. Yurisay Pérez Nakao. Historiadora de Banes y vicepresidente Filial UNHIC Holguín.
- Novoa Betancourt, José: Banes Colonial. p. 2. ( Inédito)
- Guarch del Monte, José Manuel: “Nueva estructura para las comunidades aborígenes en Cuba”, Revista de Historia, 6(1): p. 32, Holguín, enero-marzo de 1988.
- __________: “La muerte en Las Antillas: Cuba”, El Caribe arqueológico, (s. v.)(1): p. 12, Santiago de Cuba, 1996.
- Tabio, Ernesto y Estrella Rey: Prehistoria de Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1985, p. 119.
- Valcárcel Rojas, Roberto y otros: “La ornamentación incisa en la cerámica aborigen del centro – norte de Holguín, Cuba”, El Caribe arqueológico, (s. v.)(1): p. 47, Santiago de Cuba, 1996.
- Valcárcel Rojas, Roberto: “Seres de barro. Un espacio simbólico femenino”, El Caribe arqueológico, no. 4: p. 21, Santiago de Cuba, 2000.
- __________: Interacción colonial en un pueblo de indios encomendados. El Chorro de Maíta, Cuba, Tesis doctoral, Facultad de Arqueología. Leiden University, Leiden, Holanda, 2012, Disponible en https://openaccess.leidenuniv.nl/handle/1887/20153, consulta el 22 de julio de 2013, p. 77 y 78.


