Rusela Martínez Jiménez
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Rusela Martínez Jiménez. Hija de Rubén Martínez Villena. Graduada de Piano y de idioma Francés. Pianista concertista. Eminente profesora de Música en importantes conservatorios dentro y fuera de Cuba. Aportó documentos y testimonios trascendentales sobre su familia al Museo Casa Natal de Rubén Martínez Villena y a intelectuales cubanos estudiosos de la vida y obra de su padre.
Sumario
Síntesis biográfica
Nació en La Habana, el 12 de julio del año 1932. Única hija del matrimonio del intelectual, revolucionario y escritor alquizareño Rubén Martínez Villena y Asela Jiménez.
Sus padres se conocieron en enero de 1924. Fueron presentados por un amigo común en la librería “Minerva”, en La Habana. Ella tenía 18 años y Rubén contaba 24. La atracción fue instantánea. Pero Rubén dejó claro que no podía entregarle su vida porque no le pertenecía. La estaba entregando ya a la causa de su Patria.
Su relación estuvo marcada por la distancia, la lucha política y las persecuciones de las que fue objeto Rubén por sus ideales y actividad revolucionaria. Cuando murió su padre, Asela no llegaba a los dos años de edad.
Trayectoria estudiantil
Cursó los estudios primarios y de Segunda Enseñanza en el “Columbus School”, ubicado en la calle 19, entre las calles 6 y 8, en el Vedado, actual municipio Plaza de la Revolución. Desde pequeña evidenció su inclinación hacia la música. Su abuela paterna, María de los Dolores Manuel de Villena y Del Monte fue una excelente pianista y según el propio Rubén, su hija tenía una gran sensibilidad y preferencia hacia otras manifestaciones artísticas. Antes de cumplir 10 años de edad, Rusela ya era capaz de identificar, de oído, a compositores clásicos, algunos en la radio o en películas como el largometraje “Fantasía”, de Walt Disney.
Inició sus estudios musicales en el entonces Conservatorio Municipal de La Habana. Tuvo como maestra a Rita Robaina, viuda del eminente músico y compositor Amadeo Roldán.
También aprobó el curso de francés en la Escuela de Idiomas de la Universidad de La Habana. En 1952 se trasladó a los Estados Unidos y se preparó con el pedagogo Santos Ojeda Valdés para entrar por cuatro años a estudiar en “Juiliard School”, en Nueva York, donde se graduó en 1956 con Diploma en Piano Performance. Además, en esta etapa aprobó varios cursos en la Universidad de Columbia.
Cuando regresó a Cuba ofreció un concierto en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, donde interpretó piezas de Bach, Beethoven, Béla Bartók y Maurice Ravel.
Vida familiar y profesional
En 1956 contrajo matrimonio con Peter E. Liebgold Schoenmann, de procedencia austriaca y empleado de una compañía importadora radicada en La Habana. En esta época nacieron en Cuba sus hijos Lilian Beatriz y Ricardo Rubén. Tres años después ganó por oposición la plaza de Profesora Titular de Piano, Teoría y Solfeo, en el Conservatorio Municipal de La Habana (Actual Amadeo Roldán). En esta institución trabajó en la conformación de los planes de estudios recomendados para los estudiantes.
En 1960 se trasladó a Houston, Estados Unidos, junto con su esposo e hijos, debido al cierre de la compañía en la que él trabajaba en La Habana. Allí nacieron sus dos hijos menores: Michael Albert y Peter Edwar. Sus hijos heredaron la sensibilidad por las bellas artes en general y particularmente por la literatura y la cinematografía.
Como concertista de piano, Rusela realizó presentaciones en los propios Estados Unidos, Europa, Argentina y Cuba; mientras se desempeñaba como maestra, profesión en la cual trabajaron varios integrantes de su familia paterna.
Rubén a través de la mirada de Rusela
Aunque solo contaba 18 meses al fallecer su padre, el 16 de enero de 1934, su madre la educó inculcándole sus valores morales y patrióticos.
En el año 2007 realizó una visita a Cuba. Intercambió con las historiadoras Angelina Rojas Blaquier y Ana Núñez Machín (Una de las biógrafas de Rubén Martínez Villena), el Licenciado Carlos Eduardo Reig Romero (Entonces Director y museólogo del Museo Casa Natal de Rubén Martínez Villena, en Alquízar) y con algunos descendientes de la familia Villena residentes en Alquízar. Desde hacía varios años sostenía correspondencia con ellos desde los Estados Unidos.
Ocasión especial de su estancia en Cuba fue la visita al Museo Casa Natal de Rubén Martínez Villena, en Alquízar, donde sostuvo un intercambio fraternal con sus trabajadores y aportó testimonios y anécdotas que contribuyeron a enriquecer las colecciones sobre la vida y obra de su padre y del resto la familia Martínez Villena.
Gracias a sus testimonios se precisa rondatos, fechas y aspectos de la hermosa relación entre sus padres. Reafirmó en aquel encuentro el amor vehemente de Rubén por Asela, evidentes en el epistolario “Asela mía”, que recoge cartas y poemas escritos por Martínez Villena a su esposa.
Durante su visita al Museo Casa Natal de Rubén Martínez Villena, donó varios discos con declamaciones suyas de parte de la obra poética de su padre; sobre todo la poesía de amor, intimista y menos conocida. Las interpretaciones tienen como fondo musical el tema “Ilusiones perdidas”, del compositor cubano Ignacio Cervantes, ejecutada por ella al piano.
Donó también a la institución, una colección de fotografías donde aparece junto a sus hijos pequeños, y algunas que fueron tomadas con los trabajadores del Museo.
Asela Martínez Jiménez, reside aún en los Estados Unidos. La devoción por la figura paterna quedó plasmada en el poema “Carta a mi padre”, que le dedicó el 16 de enero del año 1991, aniversario 57 de su fallecimiento. Fue publicado en el tercer tomo de la compilación “El útil anhelo”, donde aparece reunida la correspondencia de Rubén Martínez Villena.
Tengo el impulso torvo y el anhelo sagrado de atisbar en la vida mis ensueños de muerto. ¡Oh la pupila insomne y el párpado cerrado!
Ya dormiré mañana con el párpado abierto.Frente a mí, la forma de tu cuerpo bajo la tela impalpable. El misterio me hace acercarme, haciéndome decir inaudible y lejanamente tu nombre para tus oídos purificados por la muerte, mi padre.
Llego cada vez más cerca hasta arrancar de tu rostro el tul blanco que te cubre y le pido a los párpados, el último esfuerzo de la pupila insomne.
A ella me uno: a la helada, clara y verde luz que no se apaga y me mira desde donde el ensueño se abre, desde donde tus manos blancas de profeta distanciado tienen que permanecer inmóviles. Te busco ante el infinito, temblando. ¿Acaso me hablas? Quizás tu lejana voz se comunica sin palabras. Pero las ideas se estampan en el iris de la mente.
Para continuar el curso detenido pero no olvidado, quiero seguirte y acaso encontrarte aún más allá del tiempo y la distancia que nos separan: Lejos de la mentira que opaca las ásperas verdades o del imprevisto engaño que no deja vislumbrar tu blanca y vertical trayectoria ni el anhelo justo de tus motivos. Más allá de mi misma te busco, mi padre: poeta, hombre y gigante.
Mas, casi desde el lindero entre la muerte y la vida, veo donde tus huellas se dibujan en el polvo y cómo el aire las esparce como aves en bandadas.
Mientras, desde mi jardín y bajo la magia del invernadero, te has multiplicado en nuevas e inimaginables flores: aquellas que con tanto amor, mi madre y tú, soñaron.Bibliografía
Ana Núñez Machín: El joven Rubén. Editorial Gente Nueva. 2004. Carlos E. Reig Romero: El útil anhelo. Correspondencia de Rubén Martínez Villena. T III. Ediciones La Memoria. Centro Pablo de la Torriente Brau. 2016.
Maidelis Moreno Oliva: Villena: Amor sensible e imperecedero. Tesis para Licenciatura en Marxismo Leninismo e Historia. Universidad de Artemisa “Julio Díaz González”. 2024.
Museo Casa Natal de Rubén Martínez Villena: Memorias del Evento Rubén Martínez Villena. Raúl Roa García: El fuego de la semilla en el surco. Editorial Ciencias Sociales. 1982. Rubén Martínez Villena: Asela mía. Editorial Oriente. 1999.
Fuentes
Testimonio del colectivo de trabajadores del Museo Casa Natal de Rubén Martínez Villena.

