Aghori

Aghoris
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Concepto:Secta hindú que practica el necrocanibalismo (o sea, la ingestión de cadáveres humanos).

Los aghoris son una secta hinduista, devotos del dios Shiva en su forma del Señor Bhairava. Shiva es el dios de la muerte y la destrucción.

Son practicantes del necrocanibalismo (o sea, la ingestión de cadáveres humanos)

El origen de esta secta viene desde los temidos ascetas kapalikas (‘portadores de cráneos’), que se han documentado desde el siglo VII. Los kapalikas eran una secta (ahora extinta) de shivaístas que adoraban a Shiva, quien tradicionalmente lleva un tridente con un cráneo en la parte superior (khatvanga) y ―como un humilde mendigo― utiliza un cráneo humano vacío como cuenco para beber.

Orígenes

Acerca de los kapalikas no hay mucha información histórica: casi todo está disponible en obras de ficción. Varios textos hinduistas afirman que bebían licor libremente, tanto como ritual como por costumbre, incluso se cree que practicaban sacrificios humanos. Eran más una orden monástica y no una secta con una doctrina textual. Hoy, su tradición sobrevive en cierta manera a través de los aghori y las tradiciones kaula y trika. Expertos creen que los aghoris apenas son unos cuantos miles.

Necrocanibalistas

Aghoris

Son conocidos sobre todo por el hecho de que practican el necrocanibalismo, es decir, que comen la carne de seres humanos muertos.

Este hecho ha propiciado que sean excluidos del seno del hinduismo. Sin embargo son reverenciados en las zonas rurales ―donde cientos de millones de personas carecen de acceso a la educación y son supersticiosas―, ya que creen que pueden curar enfermedades gracias a sus intensas prácticas religiosas.

Presencia notoria en Benarés

Su presencia es notoria en la ciudad india de Benarés, en donde devoran los cadáveres que ya han sido lanzados al río Ganges pero que no fueron correctamente incinerados.

Los aghoris llevan una vida de extrema meditación y espiritualidad y por lo general no suelen llevar ningún tipo de vestimenta, solo en algunos casos aparecen vestidos con el sudario de algún fallecido o embadurnados con las cenizas de una cremación. Suelen portar un cráneo humano que utilizan a modo de cuenco o depósito para beber.

Creencias

Son monistas: creen que todo en el universo es parte de una misma cosa. Lo puro y lo impuro, lo bueno y lo malo, son todas manifestaciones del dios Shiva. Estos monjes buscan liberarse del ciclo de la reencarnación dándose cuenta del lugar que ocupan dentro del Absoluto.

Creen que son parte de Shiva y buscan trascender desde su cuerpo material a una encarnación del mismo dios. Para lograr su propósito, son indiferentes a todo lo que los rodea. Deben aceptar la muerte, así como los miedos más básicos, y también negarse a los placeres sensuales y a emociones como el odio, la avaricia o la vergüenza.

Rechazan dejar cualquier huella física en el mundo, por lo que no buscan tener familia ni animales domésticos. Al negarse totalmente a sí mismos y aceptar todo con equidad, se deslastran de los lazos que los atan a este mundo y buscan alcanzar la “luz divina”.

Paradójicamente creen que la manera más rápida de alcanzar la iluminación es viajar primero a nuestro lado más oscuro, buscando la belleza en la muerte y en cosas que la mayoría considera malvadas e inmundas.

Su camino de autonegación

Buscando negarse a sí mismos y abrirse camino a través de sus propias emociones debilitantes (como el miedo y el asco), los aghoris comen prácticamente de todo. Su dieta le daría asco a cualquier persona.

Estas son algunas de las cosas que comen:

  • carne de cadáveres
  • comida podrida
  • beben orina
  • excremento (propio o ajeno).

Frecuentemente usan cráneos humanos para comer y beber. Los monjes consideran que esta práctica elimina el ego y desafía la percepción de la belleza.

Su hábitat, cerca de las necrópolis o campos de cremación

Viven cerca de cementerios o campos de cremación (en la orilla de los ríos), donde recolectan la ceniza de los muertos, la cual usan para embadurnarse el cuerpo. Son conocidos por practicar el necrocanibalismo, comiéndose la carne de los cadáveres. Creen que el consumo de carne humana tiene efectos medicinales, evitando el envejecimiento. Con esto también buscan demostrar que nada es puro o impuro, y ganan trascendencia hacia la conciencia universal.

El río Ganges: su depósito de alimentos

La carne humana que consumen, y los huesos humanos con los que se adornan, son recogidos del Ganges, el río sagrado del hinduismo. En la India, muchos cadáveres son quemados y arrojados al Ganges. Sin embargo, en el hinduismo se considera que ciertos cadáveres no deben ser quemados, como:

Esos son los cuerpos que los Aghori pescan y usan para comer o adornarse, no sin antes realizar un ritual apropiado.

Opiniones de un catedrático londinense

James Mallinson (n. 1970), practicante hinduista y profesor de Estudios Sánscritos e Indios Clásicos (en la Escuela de Estudios Africanos y Orientales de Londres) explica que:

El principio subyacente de su práctica es trascender las leyes de la pureza para alcanzar la iluminación espiritual y ser uno con Dios; su camino hacia el progreso espiritual involucra prácticas locas y peligrosas, como comer carne humana e incluso sus propias heces. Pero creen que al hacer estas cosas que otros evitan, alcanzan un mayor estado de conciencia.
James Mallinson

Más de mil millones de personas siguen el hinduismo, pero no se suscriben a un conjunto uniforme de creencias. No hay profeta ni texto sagrado venerado por todos los practicantes. Por eso, aunque es difícil estimar el número de aghoris, los expertos creen que puede ser como máximo unos pocos miles. Incluso para la mayoría de los indios que están acostumbrados a los caminos de los hombres santos, un encuentro casual con aghoris puede ser muy molesto y desagradable.

Algunos aghoris han admitido públicamente que tuvieron relaciones sexuales con cadáveres. Pero tienen un tabú. Aunque permiten el sexo ritual con prostitutas, no aprueban el sexo gay. Cuando mueren, sus cuerpos no son comidos por otros aghoris. Son enterrados o incinerados.
James Mallinson

Fuentes