Emiliano Salvador

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Plantilla:Personaje artístico Emiliano Salvador. Pianista y compositor. Puerto Padre, Oriente, 19 de agosto de 1951-La Habana, 22 de octubre de 1992.


Vida

Estudió percusión y piano en la Escuela Nacional de Arte, y completó estudios posteriormente con Juan Elósegui, Federico Smith y Leo Brouwer.
Integró el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC; fue pianista y arreglista del grupo de Pablo Milanés; acompañó a Silvio Rodríguez, Chico Buarque y al cuarteto brasileño MPB4.
Fundó y dirigió su propio grupo, que en diferentes momentos estuvo integrado por José Carlos Acosta, saxofón tenor y soprano; Feliciano Arango, bajo eléctrico; Emilio del Monte, paila y drums; Rodolfo Valdés Terry, tumbadora y bongó.
Según Leonardo Acosta: «El mérito de Emiliano, musicalmente hablando, comienza con el hecho de que logró un estilo propio, orgánico y coherente, a partir de las raíces afrocubanas, el jazz, la música brasileña, el piano clásico y romántico y las influencias muy particulares de ciertos pianistas. Puedo equivocarme, pero pienso que los pianistas de jazz pueden hoy enmarcarse en tres grupos: los anteriores al bebop, los que llegaron a la etapa del bop y su pianista por excelencia, Bud Powell y al cool jazz de Lennie Tristano (me viene a la mente Frank Emilio), y los que recibieron la influencia de Bill Evans, obviamente influido a su vez por Bud y Lennie, pero que revolucionó armónicamente la manera de tocar piano en el jazz contemporáneo. El primero en Cuba que asimiló la lección de Evans fue Chucho Valdés.
Entre los pianistas norteamericanos que siguen el camino trazado por Bill Evans los primeros son McCoy Tyner, Herbie Hancock, Chick Corea y Keith Jarrett. De estos, fue McCoy Tyner, de afinidad indiscutible con los ritmos afro-latinos, quien ejerció la mayor influencia sobre Emiliano Salvador. Pero también se interesó particularmente por la innovaciones armónicas de Thelonious Monk, y por cierto fue el primer pianista cubano en hacerlo. Del movimiento del free-jazz, por el cual muy pocos músicos cubanos se interesaron, Emiliano supo aquilatar los valores de otro “pianista maldito”, Cecil Taylor, quien combinaba los hallazgos de Monk con el pianismo de compositores como Béla Bártok y con un sentido muy libre de la improvisación.
De los pianistas cubanos, Emiliano se interesó especialmente por Peruchín Jústiz y Frank Emilio [...]. Otra sorpresa: Emiliano admiraba a Dámaso Pérez Prado como pianista, y lo consideraba (con justicia) como el Thelonious Monk de la improvisación cubana. En lo que respecta a nuestros géneros y pianistas de son y danzón, Emiliano no tenía problemas, pues los había interiorizado desde que tocaba con la orquesta de su padre, donde se desempeñó en la percusión cubana, el piano y el acordeón desde los once años.
Otra ventaja para Emiliano fue haber estudiado percusión en la Escuela Nacional de Arte, lo que sumado a su innato sentido rítmico, lo convirtió en uno de los más imaginativos bateristas de jazz que hemos oído en el país; y sumó estos conocimientos a su ejecución del piano [...].
Los números originales de Emiliano, tales como Angélica, Poly, Una mañana de domingo o Mi contradanza, cada vez más interpretados por músicos y grupos de jazz cubanos, han venido a enriquecer nuestro repertorio jazzístico, dentro del cual pudieran muy bien convertirse en clásicos ya que reúnen todas las condiciones [...]. Por el lirismo de los temas melódicos, la lógica sutil de sus modulaciones, su ritmo interno y las posibilidades que abren a la improvisación, son comparables a aquellos números de Monk, Coltrane, Miles, McCoy y otros que ya se han convertido en clásicos del jazz contemporáneo. Sin embargo, Emiliano ante todo fue un pianista de facultades extraordinarias como improvisador, y que como ya señalamos, supo forjarse su propio estilo. El tratamiento polifónico y polirrítmico está en la base misma de ese estilo, es decir, el piano concebido como una orquesta.
A diferencia de otros estilos de improvisación en que pasajes con la mano derecha reducen a la izquierda a una simple puntuación rítmico-armónica (que Emiliano emplea ocasionalmente), o aquellos que desarrollan el material melódico a base de acordes en bloque, en Salvador hay un incesante contrapunto en el que, además, lo rítmico y lo lírico van estrecha y orgánicamente unidos. Su manera de concebir el jazz afrocubano es tan natural —y tan depurada—que nunca necesita acudir a un montuno luego de una improvisación puramente jazzística, pues ambos elementos están plenamente integrados: cuando escuchamos un montuno, éste forma parte de un discurso melódico-armónico-rítmico en el cual los patrones rítmicos afrocubanos se integran a la armonía y el fraseo del jazz y los blues. El grado de fusión de ambas músicas en la concepción y la interpretación de Emiliano Salvador es casi absoluto y lo convierte en uno de los pianistas más admirados e influyentes en grandes pianistas de jazz afro-latino como Eddie Palmieri, Hilton Ruiz y Danilo Pérez, y en los norteamericanos que incursionan cada vez con mayor énfasis en nuestros ritmos, por no hablar de los pianistas cubanos que le rinden verdadero culto y que, cada uno con sus propias proyecciones, se están abriendo paso en el mundo planetario del jazz.» Obtuvo en Cubadisco por Pianísimo, premio en música de archivo 2001.

Obras

Contradanza

Angélica, A Puerto Padre, Aquellas gaviotas, Con Fe, El eclipse, El montuno, En una volanta actual, Mi contradanza.

Danza

Danza para cuatro, Para luego es tarde.

Danzón

Fatia, Para luego es tarde.

Fusión

Un momento de inspiración (con José Carlos Acosta).

Jazz balada

Una mañana de domingo.

Jazz latino

Jazz Plaza, Preludio y visión, Post-visión, Sueño de Ana, Poly.

Zapateo

Zapateo para una dama bella.

Bibliografía

Leonardo Acosta. «Emiliano Salvador; retrato desde Cuba». Latin Beat (Los Ángeles), vol. 3 (5), junio-julio de 1993; «Vigencia de Emiliano Salvador: leyenda del jazz cubano». Salsa Cubana (La Habana), año 5 (15): 8-10, 2001; Descarga número dos el jazz en Cuba 1950-2000. La Habana, Ediciones Unión, 2002. // Joaquín Borges-Triana. «Juan Manuel Ceruto. A Puerto Padre». Juventud Rebelde (La Habana), 27 de marzo de 2003: 6. // Jaime Sarusky. «Ernán López-Nussa. Las disyuntivas de un músico de hoy». Revolución y Cultura (La Habana), época IV (2): 41-45, abril-mayo-junio de 2002.

Fuente

Radamés Giro. Diccionario Enciclopédico de la Música en Cuba. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2009.