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Revisión del 12:47 15 dic 2011

Fiebre de Lassa
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Virus de Lassa
Agente transmisor:Virus de Lassa
Vacuna:No existe

La fiebre de Lassa es una fiebre hemorrágica aguda viral descrita por primera vez en 1969 en la ciudad de Lassa, en el Estado de Borno, Nigeria situado en el valle del Río Yedseram en el extremo sur del Lago Chad. Casos clínicos de la enfermedad había sido conocida por más de una década antes, pero no relacionados con este patógeno viral. La infección es endémica en países de África Occidental, y las causas 300-500,000 casos al año, con aproximadamente 5.000 muertes. Los brotes de la enfermedad se han observado en Nigeria, Liberia, Sierra Leona, Guinea y la República Centroafricana, pero se cree que las infecciones en humanos también existen en la República Democrática del Congo, Malí y Senega. Su animal huésped principal es el ratón Multimammate Natal (Mastomys natalensis), un animal autóctono de la mayor parte de África subsahariana.Aunque los roedores son también una fuente de proteína para los pueblos de estas áreas, el virus es probablemente transmitida por el contacto con las heces y la orina de los animales acceso a almacenes de grano en las residencias.

Signos y síntomas

Alrededor del 80% de las infecciones humanas son asintomáticas; los restantes casos presentan tras-tornos graves de varios sistemas, ya que el virus afecta a distintos órganos, como el hígado, el bazo y los riñones. El periodo de incubación es de 6 a 21 días. La aparición de la enfermedad suele ser gradual, comenzando con fiebre, debilidad general y malestar. Después de unos días, pueden aparecer cefalea, faringioamigdalitis, mialgias, dolor precordial, náuseas, vómitos, diarrea, tos y dolores abdominales. En casos graves, los pacientes pueden presentar edema facial, derrame pleural, hemorragia bucal, nasal, vaginal o del tracto gastrointestinal, e hipotensión. También puede observarse proteinuria.En las últimas etapas se pueden observar choque, convulsiones, temblor,desorientación y coma. Se produce sordera en el 25% de los pacientes,de los cuales la mitad recuperan parte de la función auditiva al cabo de uno a tres meses. Durante la recuperación pueden aparecer trastornos de la marcha y alopecia temporal.

Transmisión de la Enfermedad

La enfermedad se transmite a través del contacto del ser humano con orina o excretas de los roedores que actuan como transmisores de la enfermedad. El contacto puede producirse a través del contacto directo con superficies o materiales contaminados, por la ingestión de alimentos a su vez contaminados por orina o excretas y también por la inhalación del aire en que puedan encontrarse partículas en suspensión. Existe también el riesgo de transmisión de persona a persona. Este tipo de transmisión ocurre cuando una persona entra en el contacto con el virus en la sangre, tejido, secreciones,o excreciones de un individuo infectadas con el virus de Lassa. Una persona también puede infectarse por la inhalación de partículas aerotransportadas pequeñas que una persona ya infectada puede producir por acciones como la tos. El virus no puede extenderse a través del contacto casual (incluso de piel a piel, con contacto superficial si no hay intercambio de fluidos del cuerpo). Existe también la posibilidad de transmisión nosocomial a través de material reutilizado (frecuentemente agujas).

Personas expuestas

La fiebre de Lassa afecta a todos los grupos de edad y tanto a varones como a mujeres. Las perso-nas más expuestas son las que viven en las zonas rurales donde puede haber Mastomys, especial-mente las que presentan un saneamiento precario o condiciones de hacinamiento. Los agentes de salud están expuestos si no se aplican los métodos apropiados de aislamiento de enfermos y control de la infección.

Diagnóstico

Como los síntomas de la fiebre de Lassa son tan variados y no específicos,el diagnóstico clínico suele ser difícil, especialmente al principio del curso de la enfermedad. Esta dolencia es difícil de distinguir de muchas otras enfermedades que provocan fiebre, entre ellas el paludismo, la shigelosis, la fiebre tifoidea, la fiebre amarilla y otras fiebres hemorrágicas virales. Para un diagnóstico definitivo se requieren exámenes que sólo pueden realizarse en laboratorios muy especializados. Las muestras de laboratorio pueden ser peligrosas y se deben manipular con sumo cuidado. La fiebre de Lassa se diagnostica mediante la detección de antígenos o anticuerpos específicos o el aislamiento del virus.Se realiza prueba de ELISA para anticuerpos IgM antígeno y da 88% de sensibilidad y especificidad del 90% para la presencia de la infección. Otros hallazgos de laboratorio en la fiebre de Lassa incluyen linfopenia (recuento bajo de glóbulos blancos), trombocitopenia (plaquetas bajas), y elevación de la aspartato aminotransferasa (AST) en la sangre.

Pronóstico

Alrededor del 15% -20% de los pacientes hospitalizados la fiebre de Lassa se mueren de la enfermedad. Se estima que la tasa de mortalidad global es del 1%, sin embargo la mortalidad durante las epidemias pueden subir tan alto como 50%. La tasa de mortalidad es superior al 80% cuando se produce en las mujeres embarazadas durante el tercer trimestre, la muerte fetal también se da en casi todos los casos.Aborto disminuye el riesgo de muerte para la madre.

Tratamiento y profilaxis

La administración de ribavirina (un antivírico) cuando aparecen los primeros signos clínicos de la enfermedad puede ser un tratamiento eficaz. No hay pruebas de que la ribavirina sirva para el tratamiento profiláctico posterior a la exposición.

Prevención

La prevención de la fiebre de Lassa en la comunidad se centra en la promoción de una buena higiene comunitaria» para evitar que los roedores entren en las viviendas. Entre las medidas eficaces recomendadas figuran almacenar los cereales y otros alimentos en recipientes a prueba de roedores, eliminar los residuos lejos del hogar, mantener limpias las viviendas y tener gatos. Como los roedores Mastomys son tan abundantes en las áreas endémicas, no es posible eliminarlos completamente del medio ambiente.

Iniciativas en curso

La agitación civil en muchos de los países donde la fiebre de Lassa es endémica ha impedido un control eficaz. No obstante, las recientes iniciativas de paz han abierto nuevas oportunidades para resol-ver el problema. Los Ministerios de Salud de Guinea, Liberia y Sierra Leona, la OMS, la Oficina de Asistencia para Casos de Desastres en el Extranjero (Estados Unidos de América), las Naciones Unidas y otros asociados han trabajado de consuno para establecer la red de la Unión del Río Mano contra la fiebre de Lassa. Con el programa se presta apoyo a estos tres países en la elaboración de estrategias nacionales de prevención y el mejoramiento de diagnóstico de laboratorio respecto de la fiebre de Lassa y otras enfermedades peligrosas. También se imparte capacitación en diagnóstico de laboratorio, manejo clínico y control ambiental. Además, en Sierra Leona se está construyendo una nueva sala destinada a la atención de enfermos de fiebre de Lassa, con el patrocinio de la Unión Europea. Consecuencias internacionales para la salud pública

Consecuencias internacionales para la salud pública

En contadas ocasiones, los viajeros procedentes de zonas donde la fiebre de Lassa es endémica exportan la enfermedad a otros países. Aunque el paludismo, la fiebre tifoidea y muchas otras infecciones tropicales son mucho más comunes, el diagnóstico de fiebre de Lassa se debería tener en cuenta en pacientes febriles que hayan regresado de África occidental,especialmente si han estado en zonas rurales u hospitales de países en que se sabe que la fiebre de Lassa es endémica. El personal de salud que atienda un caso sospechoso de fiebre de Lassa debe recabar de inmediato el asesoramien-to de expertos locales y nacionales y disponer la realización de pruebas de laboratorio.

Vacuna

En la actualidad no existe ninguna vacuna disponible.

Medidas preventivas

El tratamiento con Ribavirina en casos de probable contagio puede contribuir a salvar la vida.

Fuentes