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Asalto al Cuartel Goicuría

Asalto al Cuartel Goicuría
Información sobre la plantilla
Parte de Guerra de Liberación Nacional
Asalto al Cuartel Goicuria.jpg
Página de la revista Life en español que denunciaba el infame crimen.
Fecha 29 de abril de 1956
Lugar Matanzas, Bandera de Cuba Cuba
Resultado El intento de tomar el cuartel fue frustrado por el Ejército Constitucional y los jóvenes revolucionarios fueron asesinados.
Beligerantes
Movimiento 26 de Julio Ejército Constitucional de Cuba
Comandantes
Reynold García García -
Fuerzas en combate
24 combatientes -
Bajas
15 combatiente[1] -

El Asalto al Cuartel Goicuría fue una acción revolucionaria ocurrida el 29 de abril de 1956 en la ciudad de Matanzas durante la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista, en este acto perdieron la vida 15 combatientes, entre ellos Reynold García García, líder de la acción.

Antecedentes

A finales del año 1955 se fueron nucleando alrededor de Reynold García y Mario Vázquez un grupo de compañeros, con la idea de realizar una acción contra el régimen dictatorial del régimen de Fulgencio Batista.

Con anterioridad estos se habían comprometido para participar en varios planes de atentado contra Batista organizados por los dirigentes priístas y que siempre se malograban.

Decepcionados planearon uno en Varadero, pero finalmente decidieron que el golpe fuera el asalto a esa fortaleza militar, lo que consideraron sería de mayor efectividad para sus propósitos verdaderamente oposicionistas.

Con el objetivo de discutir el futuro plan realizaron varias reuniones, pero esto le fue informado al resto del grupo de dirección cuando estaban avanzados los preparativos de la operación.

El 5 de diciembre de 1955 Reynold se encontró con Teodoro Enrique Casado Cuervo, parqueó su automóvil y montó en el de este dirigiéndose a Mujica esquina a Daoiz lugar donde en plena calle y dentro del auto el dirigente le ideó, en presencia de su hermano Manolo García García, el plan del asalto al Goicuría manifestándole Casado Cuervo su disposición de ayudar.

El hecho de comunicarle los planes a Casado, se motivó por las dificultades de Reynold para acopiar él solo y sin recursos, algunos equipos que aquel le podría facilitar, transporte y posiblemente algunas armas, o medios económicos para obtener ambas cosas.

Es obvia la ventaja que podría reportar esta alianza si se tiene en cuenta que Casado era concesionario de los camiones de volteo propiedad de la Cía. Constructora Díaz de Villegas S.A, al servicio de la Mina Margot, poseía una finca conocida como Tres Ceibas o Morales, cercana al mencionado lugar y era administrador de la arenera de la ciudad.

Papel desempeñado por Reynold García en la acción

Reynold García alma y guía de la acción, aglutinó un número destacado de combatientes, no sólo por sus relaciones personales y su propia vida revolucionaria, sino porque logró ganar voluntades para la justa causa que organizaban.

De este modo, en la propia marcha organizativa del asalto se fue conformando el grupo de asaltantes y colaboradores que estarían presentes en las acciones del 29 de abril de 1956.

El entrenamiento de los hombres para participar directamente en el plan consistía en arme y desarme así como el manejo de pistolas y fusiles, se realizaba bajo la dirección de Reynold y en su propia casa en Daoiz entre Manzaneda y Dos de Mayo, en la ciudad de Matanzas.

La búsqueda de armas se prolongó hasta mediados de abril, cuando se determinó que no era humanamente posible conseguir más. Habían agotado todos los recursos de que disponían. Las armas acopiadas, entre veintiocho y treinta no eran las más apropiadas, su estado no era óptimo diferían en su calibre y no eran suficientes para el empeño trazado. Entre ellas contaron con:

  • 2 ametralladoras calibre 30 con sus trípodes marca Thompson y Browning.
  • 3 ametralladoras Thompson de mano, calibre 45
  • 1 ametralladora de mano de fabricación Argentina
  • 5 carabinas M-1, calibre 30
  • 1 pistola propiedad de Reynold
  • 14 fusiles Mendoza de fabricación Mexicana, calibre 30
  • 109 granadas

Con el fin de recoger información sobre Goicuría y sus alrededores, Reynold manejó sus contactos con militares destacados y en especial con su primo Rolando García Burgois.

La tarea de chequeo inicial la realizaron Reynold y Gerardo Fundora, ya que ambos además de ser matanceros, tenían relaciones de amistad con destacados militares en el Goicuría.

Posteriormente participaron varios conspiradores. Enrique Casado, quien por relaciones de negocios con oficiales tenía acceso permanentemente al cuartel; Armando Rodríguez Moya había sido soldado en ese lugar, donde tenía viejos amigos a los que podía visitar; Arnaldo Ramos contribuyó en la verificación de los datos aportados por los otros informantes; José Rodríguez, ex - militar, también tenía algunos amigos en el Regimiento, por lo que se le envió con las mismas tareas, y Evelio Montes de Oca, utilizando el pretexto de que necesitaba ver al primo de Reynold para un asunto particular, entró al cuartel el último domingo de febrero de 1956 con el objetivo de comprobar la cantidad de soldados y movimiento dentro del local en ese día específicamente.

A finales de 1955, Reynold le solicitó a su primo Rolando García que preparara un plano sobre el cuartel, y este para cumplir la encomienda le pidió ayuda a su antiguo profesor de dibujo, Mariano de la Red Sotolongo. Para la confección del plano Mariano contó con la información fragmentada, en forma de apuntes y croquis, que Rolando iba haciendo en el interior del Goicuría. Cuando estuvo listo y se le entregó a Reynold, le pidieron a Mariano que confeccionara uno de las calles y el tránsito alrededor del cuartel.

Esta tarea la realizó solo, confeccionándolo en un plano que utilizaba en aquella época en Obras Públicas. En el mismo ubicó no sólo lo solicitado, sino también las calles y edificios aledaños al Regimiento con el objetivo de que pudieran prever la entrada y la salida del lugar en los momentos de la acción.

Con el plano, Reynold se dirigió hacia La Habana y se reunió con los miembros de la dirección en casa de Luis Bonito. El día antes del asalto el plano fue llevado al campamento y utilizado para explicarles a los asaltantes los detalles de la acción y el 29 de abril fue encontrado roto por los agentes del régimen, en sus pesquisas en la mina Margot.

Objetivos y concepción del asalto

El asalto al cuartel Goicuría perseguía tres objetivos fundamentales unidos de modo indisoluble:

  1. Tomar el cuartel y entregarle las armas al pueblo para promover la lucha armada, camino ya definido por la vanguardia de la Revolución como el único posible a seguir.
  2. Impedir la realización del Diálogo Cívico que pretendía dar una solución electoralista a la situación nacional desconociendo las realidades del país.
  3. Demostrar que había cubanos dispuestos a empuñar las armas y dar sus vidas en la lucha contra la dictadura.

Plan del asalto

  1. Tomaría la mina Margot donde ocuparían los camiones de la Cía. Díaz de Villegas, necesarios para la acción, dinamita y las armas que pudieran encontrarse en ese lugar donde estaban destacados dos custodios.
  2. Un camión dirigido por Reynold atacaría el Cuerpo de Guardia, donde se encontraría el mayor número de soldados. Este grupo estaría formado por diez hombres y entre ellos el combatiente más diestro en el manejo de la ametralladora.
  3. Los camiones segundo y tercero, estarían dirigidos por Emilio Sabugüeiro y Armando Rodríguez Moya y serían los que más apoyarían al primero, en el ataque al Cuerpo de Guardia.
  4. El cuarto camión comandado por Mario Vázquez, debía tomar preso al coronel Pilar García en su casa y después atacar el Club de Oficiales, todo esto dentro del perímetro del cuartel.
  5. El quinto camión, dirigido por Arnaldo Ramos Lechuga, atacaría el Escuadrón 41 de la Guardia Rural, para evitar el reforzamiento del Goicuría por esta vía.
  6. Una camioneta cargada de dinamita se utilizaría para volar puentes y otros objetivos, para evitar la posible llegada de refuerzos del ejército procedentes de Las Villas y La Habana. Para obstaculizar el ataque por mar harían estallar los depósitos de combustible cercanos al muelle matancero, para inutilizarlo.
  7. El grupo ubicado en el parque de la Libertad tomaría la emisora Radio Matanzas y leería el manifiesto para exhortar al pueblo a incorporase a la lucha. Esto se haría una vez rendido el cuartel.
  8. En varios lugares de la ciudad y poblados del interior se encontrarían hombres, para incorporarse a la lucha, si triunfaba la acción principal.

El número de asaltantes estaría en dependencia de los compañeros que tenían preparación militar y la cantidad de armas que lograran acumular.

La fecha del asalto se fijó para finales de febrero, pero posteriormente esto variaría, por una parte debido a la necesidad de acopiar más armas, y por otra, porque los resultados del chequeo al cuartel posibilitaron seleccionar el día y hora más adecuados para realizar la acción.

El 29 de abril de 1956 fue finalmente la fecha fijada y el mediodía, la hora cero. Esta decisión estuvo dada por:

  1. El domingo quedaban en el cuartel aproximadamente 27 hombres, de acuerdo con la información obtenida sobre el particular.
  2. A los doce meridianos, lo normal era que quedaran doce soldados de guardia, mientras el resto descansaba.

El 28 correspondía el cobro de los soldados y oficiales.

Asalto al cuartel Domingo Goicuría

Realizado los preparativos que se consideraron necesarios para desarrollar exitosamente la acción, se procedió, por la dirección, a propuesta de Reynold, a dar la orden de movilización para el 28 de abril.

Esta aunque impartida con diferentes fechas de antelación, fue acatada por los comprometidos. En la noche del 28 de abril y al amanecer del día siguiente, Luis Bonito, en compañía de Jaime López y Evelio Montes de Oca alertaron a los grupos revolucionarios de Unión de Reyes, Pedro Betancourt, Cárdenas y otros lugares. De esta manera, el grueso de los revolucionarios recibió el aviso del día anterior o el mismo día de la gesta.

El trayecto recorrido lo hicieron tapados con una lona, en absoluto silencio y amparados por las sombras de la noche. De esta forma se fue reuniendo todo el personal en el lugar escogido para la concentración de los hombres y los medios en la finca denominada Las Tres Ceibas o Morales, propiedad de Casado, que tenía una extensión aproximada de dos caballerías y estaba enclavada en las estribaciones del Valle de Yumurí, a un kilómetro de la mina Margot y a unos seis de la ciudad de Matanzas.

Sobre las siete de la mañana, Reynold y Lechuga con un plano del cuartel en la mano, les explicaron a los hombres el plan de acción a seguir y confeccionaron un croquis con el movimiento de los camiones, una vez que entraran en la explanada del cuartel.

Reynold hizo énfasis en la conducta a seguir con los soldados en caso de vencer, sobre todo con los heridos y prisioneros. Recordó la gesta del Moncada, la que recordó que el único camino correcto para destruir la tiranía era con el fusilen la mano.

La toma de la mina fue realizada en pocos minutos después se le explicó a los trabajadores los fines que se perseguían. En la mina se ocuparon seis camiones y una camioneta, alrededor de 150 libras de dinamita, 2 400 pies de mecha y 1 168 fulminantes. Además requisaron dos fusiles calibre 30.06, dos cananas con municiones de igual calibre y un revólver Colt 45.

Sobre las 11:30 am de aquella luminosa mañana partieron los carros de nuevo, ahora en su salida definitiva hacia el combate, hacia la gloria y hacia la historia. Sobre las 12:30 pm del domingo 29 de abril de 1956, el primer camión cruzó por la posta militar número seis y penetró por el perímetro defensivo del cuartel.

En la cama del vehículo iban cinco hombres tapados con una lona y armados con una ametralladora calibre 30, a cargo de Nelson Fernández Oliva y el resto con armas largas de distintos calibres.

A distancias irregulares le seguían los otros camiones. Cuando el segundo rebasaba la posta se originó un intenso tiroteo por parte de la guarnición que fue respondido por algunos asaltantes, pero el principal elemento de triunfo, el factor sorpresa, se había perdido.

Camión comandado por Reynold García
El camión en el que viajaba Reynold quedó bajo el fuego de la guarnición del cuartel. Su destrucción casi a la entrada, impidió el avance del resto de los vehículos y creó una enorme confusión entre los atacantes, mucho de los cuales, al no tener órdenes precisas sobre que hacer en esa situación y carecer de un plan de retirada previamente elaborado, decidieron replegarse.

Fue en esos momentos iniciales cuando pereció Reynold García y un grupo que lo acompañaba, sin tener posibilidad de emplear sus armas para combatir.

El tiroteo duró 15 o 20 minutos. Los soldados se vieron contenidos por un grupo pequeño de combatientes que pese al titubeo o al desorden originado por la perdida del factor sorpresa con el que contaban, respondieron al fuego enemigo, posibilitando que el fuego de los asaltantes pudieran abandonar el lugar de los hechos.

Cada uno de los hombres solos o en pequeños grupos fueron abandonando la barriada de Versalles, aunque la persecución policial se inició casi de inmediato y se cometieron los primeros asesinatos.

Los quince detenidos juzgados por estos sucesos, permanecieron seis días en los calabozos del Goicuría de donde fueron trasladados para el Vivac Provincial. Durante el tiempo que esperaron y transcurrió el juicio fuero sometidos a vejaciones y maltratos.

Cadáveres de los asaltantes enre dos de los camiones utliados en la acción
Debe destacarse la cívica y ejemplar actitud del pueblo matancero. Ajeno a los sucesos, desconociendo los móviles de los participantes, sin reservas ayudó a los revolucionarios.

Combatientes caídos en el asalto

Sobrevivientes de la acción

Relación de sobrevievientes de la acción condecorados con la Medalla XX Aniversario de las FAR:

Fuente