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Estados Papales

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Estados Pontificios, estados de la iglesia o Estados Papales
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Nombre oficial: Estados Pontificios
Bandera de los Estados Papales.png
Bandera
Escudo de los Estados Papales.png
Escudo
Mapa de los estados pontificios.png
Mapa o ubicación de Estados Pontificios, estados de la iglesia o Estados Papales
Gobierno
Forma de gobierno:Papado
Capital:Roma
Santo Pontífice
Pontífice
Papa
Benedicto XIV
Esteban II
León III
Juan XII

Estados Pontificios‏‎ territorios italianos situados en el centro de la península Itálica sometidos a la soberanía temporal del Pontificado, que desde el año 752 conformaron un estado independiente, con capital en Roma. Estos territorios contribuyeron a garantizar la independencia y autonomía espirituales de la sede romana durante una época caracterizada por el enfrentamiento entre monarquías y naciones. En su momento de máxima extensión, cubrieron las regiones italianas modernas de Lacio, Las Marcas, Umbria y Emilia Romana.

Antecedentes

A partir del siglo VI los papas pasaron a ser la cabeza política de la ciudad de Roma y los territorios circundantes. El control sobre esas tierras fue una concepción del rey Pipino el Breve al Papa Esteban II por haberlo nombrado rey.

Estos territorios se fueron agrandando a través de donaciones hechas por fieles y emperadores de la cristiandad a la iglesia romana. Al conglomerado de estas tierras que estaban en posesión de la iglesia católica romana se les conoció como Patrimonio de San Pedro y estaban dispersos en regiones de Italia y otros países, y sobre ellos los Papas poseían el poder civil y político además del religioso.

El primero en reconocer los derechos papales fue el emperador Justiniano I mediante la sanción de 554  en la que reconocía el derecho a los estados papales a poseer un ejército al mando del propio Papa. La inmensa mayoría de los Papas en este periodo procedían de las clases altas romanas y llegaron a tener cargos civiles además de la obligación del papado, como ocurrió con Gregorio I Magno, que además de Papa era prefecto civil de Roma.

Historia

Al derrumbarse el Imperio romano de Occidente, la comunidad cristiana de Roma y su líder, el Papa, poseían amplios territorios extendidos por diversas regiones de Italia, Dalmacia, Galia meridional y África del norte.

Las riquezas obtenidas de la explotación de estos bienes eran considerados como patrimonio de los pobres y se destinaban esencialmente a obras asistenciales y benéficas y al sufragio de las necesidades del mantenimiento del culto y sus ministros. Estas riquezas se estructuraban en torno a un curioso sistema constituido en su primer escalón por los fundos que no eran más que fincas de labranza, la unión de varios de ellos de cinco a quince daban lugar a una müsa y la unión de estas últimas a un patrimonium.

Sobre tal vasta extensión territorial el Papado no irrogaba por aquel entonces ningún título ni atributo de soberanía política. El proceso por el cual el Pontificado reivindicaría por espacio de más de un milenio, el derecho a poseer un Estado propio se inicio a mediados del siglo VIII, luego de romper los vínculos amistosos que unían a Roma con los lombardos por el deseo de Roma de ejercer su dominio sobre los territorios colocados bajo la soberanía nominal de Bizancio que se encontraban en manos del rey lombardo Astolfo.        Aprovechando las excelentes relaciones que existían entre la monarquía carolingia y Roma, el Papa Esteban II quien había sido uno de los principales artífices de la consolidación de dicha monarquia tras reconocer a Pipino el Breve como legitimo Rey, por lo que el mismo se constituyó en defensor de la Iglesia romana, le pidió forzar a los lombardos la entregar estos territorios anexionados. Tras la expulsión de los lombardos en 756, los territorios de Marcas y Umbría, que pertenecían a los bizantinos pasaron al poder del Papa. Estos dos territorios donados por Pipino serían el inicio de los estados pontificios. Luego de la ruptura entre Bizancio y Roma, pasaron a poder del Papa el exarcado de Rávena y los obispados de la Pentápolis conformados por las ciudades de Rávena, Ferrara, Bolonia, Rímini, Ancona, Pesaro, Fano y Senigallia.


Los estados pontificios y el Imperio carolingio

Con la derrota definitiva de los lombardos Carlomagno se anexiono su reino y ratifico la donación hecha por su padre Pipino a Roma pero incrementando su supervisión e injerencia en los asuntos romanos. Un hecho que asevera el reconocimiento de tal situación lo constituye el envío por León III al inicio de su pontificado de las llaves de San Pedro y del pendón de la Ciudad Eterna al rey de Francia Carlomagno. Enterado el Papa que algunos clanes nobiliarios romanos planeaban su deposición, le pidió ayuda a Carlomagno el cual arribo a Roma para la Navidad del año 800 ocacion que aprobecho para ser coronado por el Papa como Emperador de Occidente costituyendo este acto uno de los acontecimientos capitales del mundo medieval de los que más leyendas y comentarios sesuscitaraian a lo largo de los siglos posteriores y que le propicio al Papado el medio de de contrer un laso de solidaridad que creo una nueva realidad política y espiritual despues de esta coronación y la prolongación legítima del Imperio una peculiar situación que consistia en el reconocimiento del Papado al Imperio de la soberanía temporal, incluso sobre el Patrimonium Petri y del reconocimiento romano. Con esta iniciativa el Papa León III creo tambien las bases de por parte del Imperio de la Iglesia como la fuente de toda potestad y poder.        Luego de la muerte de Carlomagno asciende al trono su hijo Ludovico Pío como nuevo monarca que tubo la oportunidad de aumentar a su favor las prerrogativas que León III le habia concedido a su padre al controla las revueltas que asolaban a Roma devido a la veligerancia entre sus diversas facciones aristocráticas . Al ser cosolidado como Papa Eugenio II gracias al apoyo de las tropas carolingias, fue promulgada en Roma en 924 la conocida Constitución Romana por cuyas cláusulas se estipulaba que el Emperador ejercería en adelante en Roma el derecho de suprema justicia, sin menoscabar el poder ejecutivo en posesión del Papa, al mismo tiempo que se obligaba mediante juramento a los romanos a aplazar la consagración de los futuros Pontífices elegidos hasta que éstos no prometiran solemnemente fidelidad al Emperador, ante sí o en presencia de sus representantes.          

Los estados pontificios y el Sacro imperio romano germánico

Para romper los vínculos que ataban la suerte del Papado al Imperio, y disminuir con ello las facultades concedidasal mismo por la Constitutio Romana, a la muerte de Ludovico Pío, el papa Juan VIII no dudo en dar su apoyo a Carlos el Calvo al que coronaría Emperador en Roma en la Navidad del 875, no sin antes obtener del mismo un tratado que suprimia en lo adelante la tutela sobre la elección de los futuros Papas y su gobierno temporal. Roma en costante peligro devido al incremento de luchas intestinas y las sangrientas incursiones musulmanas, presentó en algunos periodos de la Alta Edad Media un lamentable espectáculo heho que demostro la necesidad inevitable de acogerse nuevamente a la protección de un poder temporal que fuera respetado por todos por su fuerza, como en tiempos de la monarquía carolingia . Necesidad que se vio satisfecha cuando en 962 el entonces Papa Juan XII solicitó la presencia en Roma del monarca germano Otón I tambien conocido como Oto el grandeel que en la fiesta de la Candelaria de ese mismo año fue coronado como Emperador y obtuvo el consentimiento papal para fundar nuevos arzobispados en sus posesiones del norte de Europa rasones por las cuales Otón el Grande renovo al Pontificado las donaciones carolingias. Sin embargo, el mantenimiento de la cláusula de la Constitutio Romana, que establecía la consagración papal previo juramento de fidelidad al Emperador, provoco un punto de fricción en las relaciones entre Otón I y Juan XII, quien prontamente abriría las hostilidades contra su antiguo protector, el cual acabaría por deponerlo.        Durante el transcurso del siguiente siglo los Estados Papales debieron hacer frente al peligro normando, antagonismo que dio paso a una franca reconciliación durante pontificado de Eugenio II, que vio en esta alianza el medio de contrarrestar la intromisión germánica en los asuntos romanos. Tras decretar medidas en pro de la independencia de la iglesia y de la elección de su cabeza de toda potestad temporal, las relaciones ya tensas entre el Pontificado y el Imperio alcanzarían su punto mas alto provocando un inevitavle enfrentamiento conociodo por la historia como la querella de las Investiduras.

Los Hohenstaufen y el Papado

Terminado el conflicto con el imperio, las libertades conseguidas por el Papado vieron disminuidas rápidamente a devido a las frágiles bases que asentaban el poder temporal de los Pontífices en sus propios estados sobre todo en Roma. A mediados del siglo XII, las revueltas provocadas por Arnaldo de Brescia obligaron al Papado a recurrir al auxilio del Imperio gobernado para entonces por Federico I cuya protección hizo posible el regreso de Eugenio II a Roma, de lacual se vio forsado a huir a causa de los intentos mancomunados del Senado y de Arnaldo para instaurar en la ciudad un régimen republicano. Coronado Federico I Emperador en la Basílica de San Pedro por Adriano IV el 18 mayo 1155, entraría pronto en discrepancias con el Papado al violar en numerosas ocasiones los acuerdos consagrados por el Concordato de Worms entre ambas potestades. El antagonismo se agravó al declararse el Emperador partidario del antipapa Víctor IV del bando imperial romano en contra de los derechos de Alejandro III el cual luego de excomulgar a Federico, buscó refugio en Francia, desde donde organiso la resistencia antigermana de los Estados Papales y de las ciudades septentrionales italianas. Al ser derrotado Federico se vio obligado a solicitar la paz y el perdón de su rival. Al cabo de un tiempo, Inocencio III obtendria grandes beneficios para la expansión de los Estados Pontificios de las disputas dinásticas que dieron lugar la lucha por la sucesión de Federico I, beneficios que se acrecentaron con la anexión del ducado de Espoleto, parte de Toscana y la recuperación de la Marca de Ancona, mediante el beneplácito de Otón IV en 1201 acto ccon el cual mostraba su reconocimiento hacia el Papa, cuya ayuda le había sido vital para su ascensión al trono Imperial. Al firmarse la Constitución de Spira el 22 marzo de 1209 el Pontificado recuperaba casi la totalidad de las concesiones hechas en épocas pasadas al Imperio en materia espiritual.

Del siglo XVII a la Revolución francesa

Durante todo el siglo XVII los Estados Papales al igual que toda la peninsula Italiana fueron afectados por la crisis social y económica con el fin de detener esta decadencia, se promovieron diversas medidas entre las que sobresaldria la creación a comienzos de siglo de una banca nacional la del Santo Spírito que puso el crédito y finanzas pontificios a merced de eventuales y previsibles bancarrotas. Ninguno de losde las medidas puestas en practica dio los frutos esperados y el quebramiento material de los Estados Pontificios se manifestó a lo largo de todo el siglo XVII, en un proceso paralelo al experimentado por el prestigio y el ascendiente de la Santa Sede en el mundo de la cultura y las relaciones internacionales de la época. Marcados por beligerancia del siglo XVII, la neutralidad de los Estados Papales se vio constantemente afectada ya que sus fronteras eran continuamente violadas por las grandes potencias que hicieron de Italia uno de los campos preferidos para la solucion de sus disputas. Un de los grandes pontífice, Benedicto XIV pudo calcular las dimensiones y las difíciles consecuencias para el prestigio y la irradiación espirituales del Papado como consecuencia del mantenimiento de un poder temporal, sin los medios capaces de garantizar su eficacia. Sin embargo sus ideas al respecto no se materialisaron nunca y posteriormente fueron desechadas por sus sucesores. Pese a los esfuerzos de algún que otro pontífice aislado, como el Papa Lambertini la carencia de unaestructura gobernante adecuada, la existencia de una nobleza decaída y sin sentido histórico carente de animo renovador se apodero durante todo este siglo de Estados Papales. Los testimonios dejados acerca del clima reinante en ellos por sus visitantes y viajeros descrivian un ensombrecimiento cuando estaban por enfrentar la Revolución francesa.

De la República romana a la desaparición de los estados pontificios

Diversas situaciones llevaron a la Santa Sede en su enfrentamiento con los gobiernos revolucionarios franceses a firmar el trátado de Tolentino, claro antecedente de la suerte que habría de correr poco después el poder temporal del Papa Pío VI misma suerte que enfrentararia su sucesor Pío VII el cual soportaria tambiénla la supresión por el gobierno napoleonico, una vez sofocado el movimiento bonapartista los esfuerzos de Consalvi para terminarcon los brotes revolucionarios y autonomistas que ivan surgiendo en varias de sus regiones esencialmente en aquellos territorios de tradición antirromana a través de una política en la que mesclavan infructuosamente, las medidas de tolerancia con las represivas A partir de 1820 la situacio de los Estados Papales se convertiría en caotica,siendo inútiles todas las tentativas de León XII y Pío VIII por revertirla. Ante el declarado estado revolucionario de varias provincias sobre las que la autoridad de Roma no gravitaba la estabilidad ni con el uso de la fuersa, Gregorio XVI acudio al apoyo militar extranjero, ayuda que sólo resolveria la situacion de forma trancitoria. Según es sabido, el inicio del pontificado de Pío IX retomo en algunos círculos el anhelo de lograr la unidad italiana regida por el Papado. Rapidamente la situacion en los Estados Papales los hizo perder aquellas ilusiones devido a que una vez más los deseos autonomistas de casi la totalidad de las regiones que componían el Patrimonio de San Pedro se encendieron . Para ese entonces la desaparición del poder temporal del pontificado se convirtió en una de las ideas centrales de toda una vasta corriente ideológica, que encontraría numerosos partidarios en algunas de las esferas intelectuales de muchos países europeos. En 1860 la popularidad alcansada por la monarquía saboyana fue aprovechada por sus cabecillas para celebrar un plebiscito en la Romaña mediante él cual se anexionó al Piamonte. Este hecho provoco una respuesta armada de parte de Pío IX, la que termino con la derrota de sus tropas en Castelfidardo en septiembre de 1860, acto seguido aestos acontecimientos, Víctor Manuel II agrandaria susterritorios con la incorporación de Las Marcas y Umbría. A la obediencia papal sólo quedaba atado el Lacio como mishabia sucedido en 1849, nuevamente las fuerzas de Napoleón III salvaron el poder temporal del Papado del inminente fin que le esperaba. Pero esto no fue obtaculo para que el acontecimiento que todos incluso el propio Pontífice estaban esperando no tardara en llegar y asi el 20 septiembre de 1870 los soldados del general piamontés Cardona entran en Roma por la célebre Porta Pía, poniendo fin asi al el milenario poder temporal del Pontificado y con ello el fin de los Estados Papales. Nuevos caminos se abrían para la Iglesia. A partir de ese entonces y hasta 1929, la cuestión romana dividiría al mundo católico y sobretodo al pueblo italiano.

Fuentes