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Guillermo Acevedo

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Guillermo Acevedo
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Patriota matancero
NombreGuillermo Acevedo Villamil
Nacimiento29 de mayo de 1863
Matanzas, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento23 de febrero de 1912
La Habana, Bandera de Cuba Cuba

Guillermo Acevedo Villamil. Cubano. Le tocó vivir intensamente las angustias de la esclavitud colonial. Figuró en el núcleo de los conspiradores matanceros que prepararon el levantamiento del pueblo cubano el 24 de febrero de 1895 alcanzando el grado de General de Brigada del Ejército Libertador.

Biografía

Infancia y Juventud

Nació en la ciudad de Matanzas el 29 de mayo de 1863. Sus padres pertenecían a la clase acomodada y tanto él como sus hermanos vivían en la ciudad, del cultivo de las tierras que poseían en la provincia.

Cuando la Guerra de los Diez Años se inició tenía cinco años. Apenas si pudo darse cuenta del gran acontecimiento histórico que sería aquella lucha que un buen día, casi impensadamente, concluyó por medio de un pacto amistoso. Después vendrían no sólo los descontentos del pacto, sino aun los mismos que lo habían aceptado, a protestar por su incumplimiento. Y con la protesta subterránea pero vigorosa, fue preparándose el terreno para la conspiración. Por ello no le fue difícil a Juan Gualberto Gómez, en su carácter de representante en Cuba del Delegado del Partido Revolucionario Cubano, aunar voluntades concertándolas para el levantamiento en aquella que era su provincia natal.

Desde los primeros instantes los hermanos Acevedo estuvieron prestos a luchar. Pedro Betancourt, López Coloma, el Dr. Martín Marrero, el hacendado Joaquín Pedroso le tuvieron siempre por compañero de jornada. Con ellos conspiraron y con ellos prepararon el movimiento, buscaron armas, convencieron a hombres, organizaron fuerzas y se dispusieron a aguardar la hora señalada.

El 17 de febrero de 1895 se reúne la Junta Revolucionaria de La Habana presidida por Juan Gualberto Gómez. Además de Julio Sanguily y José María Aguirre, doctor Pedro Betancourt, el entusiasta López Coloma, el Dr. Martín Marrero, Joaquín Pedroso y se hermano Pedro Acevedo. Se acuerda que los jefes comprometidos se oculten el día 20 de febrero, a fin de poder dar cumplimiento a lo acordado de sublevarse el día 24. Después cada uno salió para su destino. Los hermanos Acevedo se dirigieron a Matanzas.

Otras etapas de su vida

El 24 de febrero de 1895 Guillermo Acevedo se encuentra en su finca, cerca de Matanzas. Allí se declara pronunciado contra el Gobierno. Su hermano Pedro anda con el Dr. Betancourt ultimando los detalles. Cuando el Dr. Betancourt llega, le encuentra ya en plan de combate. Le deja al frente del grupo insurrecto y sigue para el ingenio “Ignacia”, donde espera encontrarse con Juan Gualberto Gómez. Fracasa en el empeño y retorna a Matanzas. En el trayecto le arrestan. Guillermo Acevedo, por su parte, al conocer el fracaso de Ibarra, logra escabullirse y llegar a Matanzas donde se esconde. Pocos días después sale para Estados Unidos.

Apenas en territorio norteamericano se pone a disposición de la Delegación del Partido Revolucionario Cubano. Unas semanas más tarde entra en La Habana con documentación falsa. Burlando la vigilancia española se dirige al ingenio “Carmen”, en Sabanilla del Encomendador. Unos días más tarde, al frente de un grupo de patriotas, sale para Manjuarí logrando su propósito, que era el de unirse al coronel Eduardo García.

El 5 de noviembre se le reconoce el grado de comandante. De Oriente vienen avanzando las tropas invasoras a cuyo frente se hallan los mayores generales Máximo Gómez y Antonio Maceo.

El capitán general Arsenio Martínez Campos trata de crear, en Coliseo, un baluarte que los invasores no puedan pasar. Miles de soldados españoles y pertrechos en abundancia, son acumulados para lograr su propósito. El 23 de diciembre de 1895 los generales Gómez y Maceo libran la acción de Coliseo. Los españoles son flanqueados. El general Martínez Campos viene a toda prisa a La Habana convencido de su impotencia. Renuncia y se prepara a abandonar Cuba. Nada ni nadie puede contener ya a la oleada invasora que se desparrama por la provincia de La Habana, enseñoreándose de sus campos y preparándose a continuar, con el mismo ímpetu, el avance hacia la provincia de Pinar del Río.

Después de la batalla de Coliseo librada el 23 de diciembre de 1895 por los generales Gómez y Maceo confían al comandante Guillermo Acevedo la conducción de los heridos de la columna invasora, a un lugar seguro. El 30 de diciembre de 1895, a propuesta de su jefe, el brigadier Eduardo García, se le asciende a teniente coronel designándosele segundo jefe de las fuerzas que constituyen el pie veterano de la Brigada Sur de Matanzas. El 22 de enero de 1896 toma parte, a las órdenes del brigadier García, en el segundo ataque a Sabanilla. Más tarde participa en el ataque a Camarioca. El 25 de febrero de 1896 ataca los cuatro fuertes de los puentes Limones, Canímar y Mariposas. El 24 de marzo ataca al pueblo de Santa Ana, destruyendo el Ayuntamiento, la iglesia y sesenta casas.

Las actividades revolucionarias de los hermanos Acevedo inquietan a las autoridades de Matanzas. Una finca del Alcalde Municipal es asaltada, incendiada y destruida. El iracundo Alcalde decide tomar venganza. Y es tan valiente que no sale al campo a hacerle frente a los sublevados, sino que se toma la venganza en el joven Armando Acevedo que vivía con su familia en la ciudad. Así perece, asesinado, este hermano menor de los Acevedo, pagando con ello otra contribución, en sacrificios, a la gran causa de la liberación de la patria esclavizada. Con cuanta razón afirmaba Manuel de Quesada, años antes, refiriéndose al conde de Valmaseda, que “la ferocidad es el valor de los cobardes”.

El retiro

En su retiro el general Guillermo Acevedo observa atento el desastre de la República. No puede más su inquieto espíritu y se subleva. El Gobierno dispone de medios para sofocar el movimiento. Pronto el general Acevedo con el grupo de partidarios que le secundan que no es muy numeroso es aplastado por la fuerza todopoderosa del ejército que manda el mayor Gral. José de Jesús Monteagudo. Le arrestan. Le procesan. Lo encierran en una prisión. Está muy enfermo.

Condena

Unas semanas después de fallecer, la Sala Primera de lo Criminal de la Audiencia de La Habana, condena al extinto general de nuestro Ejército Libertador a la pena de veintinueve años, seis meses y dos días de reclusión temporal por haber encabezado una sublevación para obligar a dimitir al gobierno que consideraba responsable del desastre de la República. La muerte había impedido que el destino de este libertador fuese el de acabar sus días tras las rejas de presidio, tan sólo porque había ambicionado que la República respondiese al verdadero ideal de los que la habían forjado.

Muerte

En medio de las discusiones legales en torno a la calificación del delito, cometido, fallece en La Habana el General. Guillermo Acevedo el 23 de febrero de 1912 a la edad de 49 años.

Logros, aportes y contribuiciones

En junio de 1896 el teniente coronel Guillermo Acevedo concurre a la concentración de fuerzas cubanas movilizadas para defender el alijo de la expedición que ha traído a Playa de Camacho, cerca de Varadero, en la jurisdicción de Cárdenas, el coronel Ricardo Trujillo de Armas. Son las armas de esta expedición las que le permiten al general Lacret retar a combate a los coroneles Brualla y Aldea. En el Combate de Hato Jicarita se atrincheran los cubanos. El general Lacret confía el éxito de la operación al brigadier Eduardo García, quien tiene por segundo al teniente coronel Guillermo Acevedo. A propuesta del general Lacret y por su heroica conducta en esa acción de guerra, se le asciende a coronel, encargándosele de organizar la infantería de la Brigada Sur de Matanzas.

En este mando permanece hasta el mes de Noviembre de ese mismo año, en que el mayor general José María Rodríguez le llama a integrar su Estado Mayor, tomando parte en todas las actividades de este jefe que vino, desde Oriente, para asumir el mando de la jefatura del Departamento Militar de Occidente. En este mando concluye la campaña de la Guerra de Independencia.

A propuesta del mayor general José María Rodríguez se le asciende a general de brigada, con antigüedad del 24 de agosto de 1898. Se licencia en el Ejército Libertador con ese rango, dedicándose a cultivar las tierras de su propiedad. Vive en la mayor modestia, pero le inquieta el destino de la República. Pasa el Gobierno Interventor de los Estados Unidos.

Fuentes

  • http://www.guije.com
  • Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Primera parte (1510-1898). Tomo I. Ediciones Verde Olivo.