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Madre Teresa de Calcuta

(Redirigido desde «Inés Gunxha Bojaxhin»)
Madre Teresa de Calcuta
Información sobre la plantilla
Teresa calcuta.JPG
Monja albanesa dedicada a actividades caritativas
NombreAnjezë (Agnes) Gonxhe Bojaxhiu
Nacimiento26 de agosto de 1910
ciudad de Uskub
(actual ciudad de Skopie
capital de la actual Macedonia),
Imperio otomano
Fallecimiento5 de septiembre de 1997 (87 años).
ciudad de Calcuta,
estado de Bengala,
India
Causa de la muerteenfermedad
PadresDranafile Bernai (madre) y
Nikölle Bojaxhiu (padre) 
PremiosPremio indio Padmashri en 1962
Premio Nobel de la Paz en 1979

Madre Teresa de Calcuta, cuyo nombre secular era Agnes Gonxhe Bojaxhiu (Skopje, 26 de agosto de 1910 - Calcuta, 5 de septiembre de 1997)[1] fue una monja católica de origen albanés[2] naturalizada india,[3] que fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad en Calcuta en 1950. Durante más de 45 años atendió a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos, al mismo tiempo que guiaba la expansión de su congregación, en un primer momento en la India y luego en otros países del mundo. Tras su muerte, fue beatificada por el papa Juan Pablo II.[1][4][5]

Síntesis biográfica

Teresa de Calcuta nació en Skopje, una ciudad situada en el cruce de la historia de los Balcanes. Era la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu, recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes, hizo su primera comunión a la edad de cinco años y medio y recibió la confirmación en noviembre de 1916.

La repentina muerte de su padre, cuando Agnes Gonxha tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crio a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de su hija. En su formación religiosa, Gonxha fue asistida además por la Parroquia Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada.

Infancia y juventud

Cuando tenía dieciocho años, animada por el deseo de hacerse misionera, Gonxha dejó su casa en septiembre de 1928 para ingresar en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Allí recibió el nombre de Hermana María Teresa (por Santa Teresa de Lisieux). En el mes de diciembre inició su viaje hacia India, llegando a Calcuta el 6 de enero de 1929.

Después de profesar sus primeros votos en mayo de 1931, la Hermana Teresa fue destinada a la comunidad de Loreto Entally, en la ciudad de Calcuta, donde enseñó en la Escuela para Niñas Saint Mary. El 24 de mayo de 1937, la Hermana Teresa hizo su profesión perpetua convirtiéndose entonces, como ella misma dijo, en «esposa de Jesús» para «toda la eternidad». Desde ese momento se la llamó Madre Teresa. En 1944 se convirtió en directora del centro.

Su labor religiosa

El 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, la Madre Teresa afirmaba que recibió su «inspiración», su «llamada dentro de la llamada»: decidió fundar una congregación religiosa, Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres. Dos años después, el 17 de agosto de 1948 se vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul y atravesó las puertas de salida de su convento de Loreto para entrar en el mundo de los pobres.

Después de un breve curso con las Hermanas Médicas Misioneras en la ciudad de Patna, Madre Teresa volvió a Calcuta donde encontró alojamiento temporal con las Hermanitas de los Pobres. El 21 de diciembre de 1948 visitó por vez primera los barrios pobres. Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba muriendo de hambre y de tuberculosis. Deseaba servir a Jesús en «los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba». Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus antiguas alumnas. El 7 de octubre de 1950 fue establecida oficialmente en la Archidiócesis de Calcuta la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad. Al inicio de los años sesenta, Madre Teresa comenzó a enviar a sus Hermanas a otras partes de India. En febrero de 1965, el Decreto de alabanza que le concedió el papa Pablo VI, animó a la Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela.

Esta fue seguida rápidamente por las fundaciones en Roma (Italia), en Dar es Salaam (Tanzania) y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba.

Comenzó a ser venerada como una amiga misericordiosa de los desfavorecidos, con la ayuda de Malcolm Muggeridge, un periodista reaccionario y conservador de la BBC, quien hizo mucho para promulgar sus «milagros». Sin embargo, la Madre Teresa no era amiga de los pobres sino apologista de la pobreza.[6]

Fundaciones realizadas

Para mejor responder a las necesidades físicas y espirituales de los pobres, Madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en 1976 la rama contemplativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos Contemplativos, y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Sin embargo, su inspiración no se limitó solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa.

Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un «pequeño camino de santidad» para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu.

Premios obtenidos

Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios, comenzando por el premio indio Padmashri en 1962 y de modo mucho más notorio el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor.

Depresión

Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios. Pero, existía otro lado heroico de esta mujer que salió a la luz solo después de su muerte.

Oculta a todas las miradas, oculta incluso a los más cercanos a ella, su vida interior estuvo marcada por la experiencia de un profundo, doloroso y constante sentimiento de ausencia de Dios. Ella misma llamó «oscuridad» a su experiencia interior. La depresión ―que el santo español Juan de la Cruz llamaba la «dolorosa noche del alma»― comenzó más o menos cuando dio inicio a su inacabable y desesperante trabajo con los pobres y continuó hasta el final de su vida.

Visita a Cuba

La Madre Teresa de Calcuta estuvo en Cuba dos veces, la primera fue de tránsito en el Aeropuerto Internacional José Martí, de La Habana, y la segunda en 1985, en cuya visita obsequió al entonces presidente Fidel Castro Ruz una imagen de Nuestra Señora Milagrosa esculpida en marfil.

El 6 de mayo de 2003 fue develada una escultura de la monja en el Convento de San Francisco de Asís, de La Habana, enmarcado en el parque creado 1999, que lleva el nombre de la religiosa y posiblemente fuera uno de los primeros de su tipo dedicado a la memoria de la Madre Teresa de Calcuta.

Fallecimiento

Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia. En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo. En marzo de 1997, Madre Teresa bendijo a su recién elegida sucesora como superiora general de las Misioneras de la Caridad, llevando a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero.

Después de encontrarse por última vez con el papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. Falleció el 5 de septiembre de 1997, a los 87 años. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad.

Canonización

Menos de dos años después de su muerte ―a causa de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa y de los favores que se le atribuían―, el papa Juan Pablo II permitió la apertura de su causa de canonización. El 20 de diciembre de 2002 el mismo papa aprobó los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión de Madre Teresa.

Frases

  • «Ama como puedas, ama... ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal».[7]
  • «Amo a todas las religiones, pero estoy enamorada de la mía».[8]
  • «Dar hasta que duela y cuando duela dar todavía más».[9]
  • «El amor, para que sea auténtico, debe costarnos».[10]
  • «El perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió».[11]
  • «La persona que no vive para servir, no sirve para vivir».[12]
  • «Mi sangre y mis orígenes son albaneses, pero soy de ciudadanía india. Soy monja católica. Por profesión, pertenezco al mundo entero. Por corazón, pertenezco por completo al Corazón de Jesús»[13]
  • «Jesús es mi Dios, Jesús es mi esposo, Jesús es mi vida, Jesús es mi único amor, Jesús es todo mi ser, Jesús es mi todo».[14]
  • «Sin nuestro sufrimiento, nuestra tarea no diferiría de la asistencia social».[15]
  • «Yo creo que es muy hermoso que el pobre acepte su destino, para compartirlo con la pasión de Cristo. Creo que el pobre, con su sufrimiento, le ayuda mucho al resto del mundo».[6]
  • «El más hermoso regalo que Dios puede darle a una persona es hacerlo participar de los sufrimientos de Cristo»[6]
  • «¿Tú sabes que este terrible dolor es solo el beso de Jesús?» (a un angustiado paciente de cáncer).[6]
PERIODISTA: Hay una epidemia mundial de algo llamado sida (‘síndrome de inmunodeficiencia adquirida’), que es una enfermedad asociada en buena parte a la comunidad homosexual. Algunos líderes religiosos han sugerido que el sida es una enfermedad enviada por Dios como castigo a un estilo de vida pecaminoso. ¿A usted le parece que es así?
MADRE TERESA: Es la primera vez que oigo esto.
PERIODISTA: Bueno, déjeme entonces hacerle la pregunta de otra manera. ¿Es concebible que Dios pueda crear una forma de enfermedad contra un estilo de vida?
MADRE TERESA: Sí, Dios podría permitir que sucediera. Dios no lo haría por Sí mismo, pero sí lo podría permitir, para abrir los ojos de la gente, así como [sucedieron] las inundaciones en el Antiguo testamento. Y muy a menudo, con sufrimiento, así es cuando las personas se dan cuenta de que lo que están haciendo no está bien, y eso les lleva a pedir perdón a Dios y a los demás.[16]

Críticas

Investigación sociológica

Tres investigadores canadienses ―Serge Larivée y Genevieve Chenard (Universidad de Montreal) y Carole Sénéchal (Universidad de Ottawa)― recopilaron 502 documentos y libros sobre la vida y obra de la Madre Teresa, para llevar a cabo su análisis, que representan el 96% de la literatura acerca de la fundadora de la OMC (Orden de las Misioneras de la Caridad).

En la búsqueda de documentación sobre el fenómeno del altruismo para un seminario sobre ética, uno de nosotros tropezó con la vida y obra de una de las mujeres más célebres de la Iglesia católica. La descripción era tan extática que despertó nuestra curiosidad y nos empujó a seguir investigando [...] su manera dudosa de cuidar a los enfermos, sus contactos políticos cuestionables, su sospechosa gestión de las enormes sumas de dinero que recibió, y sus puntos de vista excesivamente dogmáticas relativos, en particular, al aborto, la anticoncepción y el divorcio.[17]

En agosto de 2014 publicaron un estudio analítico ―«Mother Teresa: anything but a saint» (‘la madre Teresa: cualquier cosa menos una santa’)― sobre la obra de la Madre Teresa en la revista canadiense Studies in Religión/Sciences Religieuses. Las conclusiones simplemente avalaron todos los testimonios que aportados el periodista Christopher Hitchens en su documental producido por la BBC en 1994 con el título en inglés Hell’s Angel (‘el ángel del infierno’).[18]

Un médico calcutense en contra

Uno de los críticos más coherentes de la Madre Teresa fue Arup Chatteryí, un médico nacido en Calcuta pero residente en Londres. Escribió el libro Mother Teresa: The Final Veredict (‘Madre Teresa, el veredicto final’) y fue asesor del documental Hell’s Angel (‘el ángel del infierno’), del periodista anglo-estadounidense Christopher Hitchens, que en 1994 expuso por primera vez a nivel mundial el lado oscuro de la monja.[19]

Ni en Occidente ni en India nadie quiere oír acerca del lado oscuro [de la Madre Teresa], porque nadie quiere saber que su icono de la compasión, premio Nobel de la Paz, era una fanática religiosa amiga de dictadores, ricos y corruptos. A los pobres les pidió resignación y los ayudó a morir, pero sin darles cuidado profesional. [...]
Con esa fortuna podría haber ayudado a vivir mejor a los enfermos. A los moribundos no se les daba ningún analgésico fuerte, incluso en los casos más extremos, y los cuidados no eran profesionales, carecían de la más básica higiene, sufrían condiciones de tortura.
Aroup Chatterjee[20]

Chatteryí ha estimado que las donaciones que ha recibido la congregación de las Misioneras de la Caridad, fundada por la Madre Teresa de Calcuta, superan las decenas de millones de dólares. El Dr. Chatteryí considera que la madre Teresa de Calcuta dedicó su vida a expandir un catolicismo fundamentalista que ya no existe, y que pregona el culto al sufrimiento.[20]

La madre Teresa también encabezó la cruzada mundial del Vaticano contra el aborto y los anticonceptivos. En su discurso de aceptación del premio Nobel, en 1979, realizó una afirmación absurda, que no tiene asidero en la realidad: «El más grande destructor de la paz hoy es el llanto del inocente niño no nacido».[20]

Aunque la Madre Teresa únicamente ayudaba a los creyentes a acercarse a su dios, cualquiera que este fuera, en privado afirmaba que había convertido al catolicismo a más de 29 000 indios que murieron en su centro. En un video, la Madre Teresa explica que los bautizó «para que san Pedro los dejara entrar en el Cielo: es muy bonito ver a la gente morir con tanta alegría».[20]

Otro de los críticos de la Madre Teresa es el estadounidense Hemley González, que en 2008 viajó como voluntario a la India

Iba a viajar por la India y decidí hacer labor social. La marca de la madre Teresa es tan fuerte, que aun sin ser religioso, fue lo primero que se me ocurrió. Me di cuenta de que se trataba de una violación sistemática a los derechos humanos y de un escándalo financiero. [...]
Yo vi cómo las agujas solo eran lavadas con agua para ser usadas de nuevo y que a los enfermos se les daban medicinas caducadas. Los voluntarios no teníamos ninguna preparación. Incluso uno le dio de comer a un paralítico que se atragantó y murió. Yo estuve en la cremación de 12 personas, algunas de las cuales creo que podrían haber sobrevivido. [...]
Los misioneros no son amigos de los pobres, sino promotores de la pobreza. Las misioneras podrían hacer mucho más con todo lo que reciben. [...]
A las ONG se les exige transparencia y profesionalidad. ¿Por qué a las Misioneras de la Caridad no? A 20 años de la muerte de la madre Teresa, esas monjas hacen más daño que ayuda.
Hemley González[21]

Pésima atención a los pobres

La calidad de la atención ofrecida a los pacientes con enfermedades terminales en los hogares para moribundos fue criticada igualmente por la prensa médica. Prestigiosas revistas médicas han informado que ―a pesar de la generosa financiación de la fundación de Teresa― estos centros son caracterizados por su precariedad, por la negligencia de las normas básicas de higiene, por el hacinamiento, por el desconocimiento de los protocolos médicos modernos y por un personal de baja o nula calificación.[6] El doctor Robin Fox, editor de la revista médica The Lancet (de Londres), tras una visita a los centros de Calcuta en 1994, constató que a los pacientes no se les diagnosticaban las enfermedades ni se les administraban analgésicos eficientes. Describió la atención médica como «fortuita, con voluntarios sin conocimientos médicos que tuvieron que tomar decisiones sobre el cuidado del paciente debido a la falta de médicos». Señaló que su orden no distinguía entre los pacientes curables e incurables, motivo por el cual gente que podía sobrevivir corría el riesgo de morir por infecciones o falta de tratamiento. Hizo referencia a la insuficiencia de médicos, de tratamientos sistemáticos y de analgesia.[22] La doctora Mary Loudon, de la revista British Medical Journal, informó que las agujas hipodérmicas se reutilizaban, que había malas condiciones de vida, incluyendo el uso de agua fría para el aseo de los refugiados y un mal enfoque sobre la enfermedad y el sufrimiento, ya que se inhibió el uso de variados elementos indicados para la atención médica moderna como así también el diagnóstico sistemático.[22]

Estas enfermerías nauseabundas no estaban destinadas a curar a los pobres. Muchos entraban a estos centros con problemas menores y salían muertos. Estos eran lugares donde los pobres eran traídos a morir, incapaces de pagar por algo más fuera de la podredumbre del capitalismo de la India.[6]

Ellos también recibían su respectiva dosis de proselitismo católico. Las clínicas de la Madre Teresa ni siquiera aliviaban el dolor de los moribundos. Para la Madre Teresa el dolor es una recompensa celestial.[6]

Pero la misma Teresa no practicaba lo que ella predicaba. Ella recibía su tratamiento médico en caras clínicas privadas de California (Estados Unidos) y de Roma (Italia).[6]

La madre Teresa, al pertenecer a la extrema derecha de la jerarquía católica, se opuso firmemente al aborto, al matrimonio homosexual y al divorcio. En el discurso pronunciado después de recibir el premio Nobel de la Paz, se refirió célebremente al aborto como «la más grande amenaza para la paz mundial». Parece que la única vez que ella realmente se preocupó por la vida era cuando estaba en el útero. Después de eso la gente era animada a morir en la miseria y el sufrimiento. Al recibir un premio de la Organización Mundial de la Salud, se refirió al sida como «la justa retribución por la inapropiada conducta sexual».[6]

Amiga de asesinos y dictadores

La filosofía de la Madre Teresa, la cual pedía a los pobres aceptar pasivamente su destino, era extremadamente útil para que los ricos y los poderosos mantuvieran a los oprimidos en cadenas. ¿Qué podría ser mejor que enseñar a los explotados a abrazar su suerte con la esperanza de una vida mejor en el más allá, sin cuestionar la injusticia terrenal, y sin demandar un tratamiento adecuado cuando enfermaban, sino solamente buscar caridad en centro de cuidados que estaba en precarias condiciones y hacinamiento?[6]

En 1983 explotó una fábrica de la empresa estadounidense Union Carbide ubicada en la ciudad de Bhopal (India), causando terribles muertes y heridas en muchos otros. Esto fue claramente provocado por la política de la empresa de ahorrar dinero con las medidas de seguridad. El comentario de la Madre Teresa fue: «Esto pudo haber sido un accidente, es como un incendio que pudo estallar en cualquier lugar. Es por eso que es importante perdonar. El perdón nos ofrece un corazón limpio y la gente será cien veces mejor después de darlo». Así que en lugar de organizarse para luchar contra la empresa estadounidense Union Carbide, las víctimas de este terrible crimen del capitalismo debían simplemente aceptar su suerte.[6]

No es sorprendente que la Madre Teresa se haya hecho amiga de uno de los dictadores más salvajes del mundo y haya recibido donaciones lujosas de todo tipo de mafiosos y oligarcas. En 1981, viajó a Haití para ser galardonada con la Legión de Honor, por el corrupto y brutal dictador Jean-Claude Baby Doc Duvalier. Durante su visita, Teresa remarcó que ella «nunca había visto a la gente pobre mostrarse tan familiar con su jefe de Estado». Este jefe de Estado, tan familiar con su pueblo, sería derrocado cinco años después en una insurrección popular.[6]

Ella también recibió donaciones, títulos y ovaciones de la talla de Ronald Reagan, quien en ese tiempo estaba realizando prácticas de complicidad en los asesinatos de sacerdotes católicos socialistas en El Salvador o en Guatemala. Cuando la Madre Teresa visitó Guatemala en 1979, la dictadura estaba llevando a cabo una campaña salvaje de contrainsurgencia contra las guerrillas comunistas y de genocidio contra la población indígena. Cuando se le interrogó sobre su visita, su único comentario fue que «todo parecía tranquilo en los lugares a los que fuimos. Yo no me involucro en ese tipo de política».[6]

Teresa también recibió enormes donaciones de mafiosos y ladrones como el archiconservador financiero y asesor de Nixon: Charles Keating, involucrado en un gran escándalo de fraude. Teresa intercedió en su favor ante el juez de California que lo enjuiciaba, refiriéndose a este estafador como «amable y generoso ante los pobres de Dios», y predicó al juez acerca de las virtudes del perdón. El fiscal del caso decidió enviar a la madre Teresa una carta pidiéndole devolver el dinero que le había donado Keating, pero nunca recibió respuesta.[6]

La caridad de la madre Teresa era notoriamente opaca. Las solicitudes de los periodistas para acceder a los libros contables de la organización siguen siendo constantemente denegadas. Uno solo puede preguntarse a dónde va a parar el dinero de esta caridad (la décima más rica de la India): seguramente no se dirige a la mejora de sus desmejoradas clínicas.[6]

Según el sitio web católico Aciprensa, cada vez que la madre Teresa viajaba a Roma, le daba inmensas donaciones en dólares al papa Juan Pablo II.[23]

La jerarquía de la iglesia y la clase dominante

¿Por qué los apologistas de la pobreza y la explotación, como la Madre Teresa, son canonizados, mientras los verdaderos cristianos luchadores por la justicia y la igualdad, como Hugo Chávez (contra quien la Iglesia católica mantuvo un conflicto permanente y conspiró continuamente en su contra), o el arzobispo Óscar Romero (asesinado por mercenarios de Ronald Reagan) o Jean-Bertrand Aristide (cuyo gobierno el Vaticano no reconoció), son despreciados o rechazados por las autoridades de la Iglesia?[6]

Es cínico e hipócrita el intento por parte del papa Francisco de pintar a la Madre Teresa ―quien fue una sádica fundamentalista religiosa― como una defensora de la justicia social. Pero, de nuevo, el propio papa Francisco tiene un oscuro pasado al combatir a los sacerdotes de izquierda de la Teología de la Liberación y de complicidad con la viciosa dictadura de Videla en Argentina. La demagogia de Francisco solo refleja la presión hirviente desde abajo, a medida que las bases católicas quedan expuestas a la actual ola de radicalización y de fermento revolucionario, y pierde la fe en las corruptas autoridades de la Iglesia.[6]

Hipocresía favorable a los ricos

En 1996, la República de Irlanda celebró un referéndum acerca de una cuestión: si su Constitución debería seguir prohibiendo el divorcio. La mayoría de los partidos políticos en un país cada vez más laico, instaban a los votantes a aprobar una enmienda legislativa. Lo hacían por dos razones excelentes. Ya no se consideraba correcto que la Iglesia católica de Roma prescribiera su moral a todos los ciudadanos y, evidentemente, era imposible siquiera aspirar a una definitiva reunificación de Irlanda cuando la gran minoría protestante del norte rechazaba continuamente la posibilidad de que se implantara un régimen religioso. La Madre Teresa tomó un avión desde Calcuta para apoyar la campaña a favor del voto negativo junto a la Iglesia y sus partidarios de línea más dura. Dicho de otro modo: una irlandesa casada con un borracho maltratador e incestuoso jamás debería esperar nada mejor para volver a empezar de nuevo; mientras, los protestantes podían escoger entre aceptar las bendiciones de Roma o quedarse al margen. Ni siquiera sugería la posibilidad de que los católicos cumplieran con los mandamientos de su Iglesia sin imponérselos a todos los demás ciudadanos. Y esto sucedía en las islas Británicas y en la última década del siglo XX. El referéndum reformó finalmente la Constitución, si bien por la más estrecha de las mayorías. (Ese mismo año la madre Teresa concedió una entrevista en la que decía que confiaba en que su amiga la princesa Diana fuera más feliz una vez que se hubiera librado de lo que evidentemente era un matrimonio desafortunado; pero no debe sorprendernos tanto descubrir a la Iglesia aplicando criterios más severos a los pobres y ofreciendo indulgencias a los ricos).
Christopher Hitchens, en su libro Dios no es bueno[24]

Teología medieval

El racionalista Debasis Bhattacharya apunta que la madre Teresa sostenía una extraña teología medieval: permitir que los pobres sufran permitiría que reciban el perdón de Dios, quien los habría castigado a cada uno con su enfermedad. Sin embargo, cada vez que la madre Teresa cayó enferma (en la India, en México), acudía a modernos y costosos servicios de salud privados en California. Por ejemplo, en 1991 ―con 81 años de edad― enfermó de neumonía durante una estancia en México, para lo cual viajó en avión y se atendió en una clínica privada de la ciudad de Los Ángeles (California).[25]

El primer milagro que le reconoció el papa Juan Pablo II ―la cura de un tumor canceroso a Mónica Besra― fue una mentira diseñada: «Ese tumor no era por cáncer, sino por tuberculosis. Besra se curó porque se le diagnosticó la tuberculosis y se la trató en un hospital».[20]

Una de las maldiciones de la India y de otros países pobres, es la creencia en los médicos brujos, que engatusan a los que sufren ofreciéndoles curas milagrosas. La humanidad y las religiones desconocen la regla de oro de la lógica: que una afirmación extraordinaria requiere no de evidencias ordinarias sino de evidencias extraordinarias, y que lo que se afirma sin evidencias también puede ser rechazado sin evidencias.

Fuentes