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Iyesá

Iyesá
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Concepto:Conceptos Religiosos

IYESÁ .Los Iyesá forman una de las subtribus yoruba y habitan en la región de Ilesha, en Nigeria Occidental. Durante los siglos de la trata negrera entraron en Cuba negros de esta procedencia bajo la dominación genérica de lucumí, término vago que incluía a los más diversos pueblos de la Costa de Guinea. Hacia principios del siglo XIX ya habían logrado rehacer sus ritos y otras manifestaciones culturales, ajustándolas al nuevo ambiente de la Colonia.

Origen

En las provincias de La Habana, Matanzas y Las Villas, existieron varios cabildos de esta «nación» africana, pero siempre íntimamente relacionados con los pertenecientes a las otras subtribus yoruba, con los que muchas veces se confundían. Aunque existían diferencias en aspectos del rito, de la lengua, de la música, etcétera, entre unos y otros, la presión esclavista facilitó la aglutinación y fusión de sus formas culturales. Iyesá, iyesa, iyecha, irecha, iecha, ichesa, yecha, yesá, yesa modu y yeso modu ibokú son diversos nombres con los cuales se designan, en la actualidad, las manifestaciones musicales y rituales traídas a nuestro país por esos cautivos y que sobreviven en nuestros días ya cubanizadas, como una prueba más de la resistencia ofrecida por los africanos y los criollos que conservaron esas tradiciones al proceso de transculturación forzosa impuesto por las clases dominantes de los períodos colonial y seudo republicano.

Templo

El cabildo iyesá modu San Juan Bautista

Descripción de su fundación, tradiciones y ritos iniciáticos.

Según tradiciones conservadas por sus miembros, este cabildo fue fundado el 24 de junio de 1845 en la ciudad de Matanzas por catorce babalaos, sacerdotes de Orula, dios de la adivinación, y siete osainistas (olósain), adoradores de Osaín, deidad dueña de las hierbas del monte.

La organización de este grupo había comenzado hacia 1830, a fin de satisfacer el deseo de los cautivos de origen Iyesá que aspiraban a poseer un cabildo propio, en el que celebrarían las festividades de carácter religioso de su «nación» y podrían reunirse para alcanzar las relativas ventajas económicas y sociales que representaban esas instituciones para sus miembros: la ayuda monetaria en caso de enfermedad o muerte, la oportunidad de adorar a los dioses ancestrales, el sentido de solidaridad étnica y la posibilidad de una liberación ulterior a través del cabildo, eran estímulos sobrados para que lucharan por su creación durante quince años. Los hombres del cabildo lucumí de Santa Teresa, ya existente en Matanzas, fueron quienes «apadrinaron la bandera», siguiendo la tradición de que cada uno poseyera ese distintivo.

El número de los fundadores, veintiuna personas en total, correspondía a la marca o número simbólico de Ogún, dios de los metales, del monte y la herrería, quien junto a Oshún (Osún, Osú, Esú en dialecto iyesa),diosa de los ríos y los manantiales, gobernaría el nuevo cabildo. Al principio, por carecer la institución de suficientes recursos económicos, tuvieron que adorar en las ceremonias de carácter público litografías de San Juan Bautista, la Virgen de las Mercedesy la Caridad del Cobre, santos católicos con los que identificaron a Ogún, Obatalá (orisha creador de la tierra y de los hombres) y Oshún respectivamente, como consecuencia del sincretismo religioso ocurrido en Cuba entre los distintos cultos yorubas y elementos del catolicismo popular. Más bien una yuxtaposición, pues los elementos sincréticos se presentan en las manifestaciones externas del culto; a medida que penetramos más y más en los misterios, los elementos africanos se imponen con una pureza extraordinaria, como en los ritos de iniciación, adivinatorios o funerarios.Pero años más tarde, entre todos los miembros consiguieron ahorrar suficiente dinero para encargar una talla en madera de San Juan Bautista a un imaginero italiano radicado en la ciudad.

Todo lo cual litografías y talla fue convenientemente bautizado. En sus ritos secretos, lejos de la presencia del Gobierno colonial español y de la Iglesia, continuaban adorando las representaciones africanas de sus dioses.

De acuerdo con una tradición conservada en Matanzas entre los descendientes de los antiguos fundadores del cabildo San Juan Bautista, las mujeres iyesa provenían de Ulesha, la capital, y los hombres de Ibokún. Si la noche sorprendía a un hombre en territorio de las mujeres, debía refugiarse en los árboles hasta el amanecer o era muerto por ellas.

A los campesinos los llamaban iratón. Los hombres adoraban a Ogún y las mujeres a Oshún. Esta extraña leyenda, bajo la que se oculta una antigua lucha de sexos y acerca de la cual los informantes no han podido brindar mayores detalles, y el considerar a la mujer como un «ser impuro» por tener menstruación, determinaban la existencia de ciertas divisiones entre hombres y mujeres, dentro de las actividades del cabildo y sus ritos, que en muchos aspectos han sobrevivido hasta nuestros días. Entre los cubanos pertenecientes al cabildo iyesá de Matanzas no existen ritos iniciatorios complejos, donde se realicen ceremonias que requieran días de reclusión, el empleo de tambores sagrados y de grandes sacrificios propiciatorios. Sólo los hombres «se trasmiten la sangre», especie de pacto secreto que se hace entre el neófito y los antiguos miembros para sellar los lazos de hermandad. Las mujeres «se asientan en cualquier cosa de santo lucumí», es decir, pasan los ritos de iniciación propios de la forma de santería más común en Cuba, donde son determinantes los elementos de procedencia oyó, la más poderosa de las subtribus yoruba.

En la actualidad, el cabildo iyesá de Matanzas se encuentra en plena decadencia, limitándose sus integrantes (estibadores, lavanderas, albañiles, domésticas, amas de casa, empleados de pequeños comercios, zapateros) a celebrar cada 24 de junio la festividad de San Juan, en su local de la calle Salamanca no.187. En ocasiones, va a ejecutar la música religiosa característica de su grupo en fiestas rituales celebradas en las provincias de Matanzas, La Habana y Las Villas.

Sus dioses

Lydia Cabrera recogió de uno de sus informantes que «los yesas no decían orisha sino orissa», para designar a los entes sobrenaturales considerados intermediarios entre Olofi (Oloddumare u Olorun), Dios Supremo, y los hombres. Analizando los textos de muchos cantos iyesá de Cuba podemos observar, casi siempre, el empleo de la s por la sh yoruba (orisa, Sangó, Osún, Orisa Oko, Esú), así como otras variantes dialectales que se conservan hasta el presente en nuestro país - aunque ese sonido tiende a irse confundiendo con la ch española, como en el canto:

  • Orisa lade
  • orisa lade
  • oni má peterí
  • ko ko ko io io ro ró,
  • dedicado a todos los orisa.
  • Solo: Bogbo ruma le irodé
  • Bogbo ruma le isodé.
  • Coro: Irabá irabá
  • Bogbo ruma le i Sangó

-Que expresa la ira de Aramufe después de luchar con Ogún y quedar tete a tete». Bembelere awó

  • Abembe Osún
  • Bembelere awó
  • Abembe Osún, dedicado a la dueña de los ríos.

Los orisha u orisa que adoran los iyesá matanceros son los mismos de los otros grupos de antigua procedencia yoruba:

  • Elegba (Eshu, Elegbara), dueño de los caminos y las encrucijadas. Ogún, señor de la guerra, de los metales, del monte y la herrería. shosi, dios de la caza y de los cazadores.
  • Shangó, orisha de los rayos y del fuego.
  • Babalú Ayé, dueño de las plagas y las enfermedades.
  • Inle, orisha de la pesca fluvial.
  • Ibeyi, los dioses niños gemelos.
  • Agayú, orisha barquero padre de Shangó.
  • Orula (Orúmbila, Orúmila), dios de la adivinación.
  • Orisa Oko, orisha de los terrenos labrantíos.
  • Osaín, dueño de las hierbas del monte, gran curandero.
  • Oke, la loma, «bastón de Obatalá».
  • Ogué, dios de la ganadería.
  • Odudua (Odua), orisha del mundo subterráneo.
  • Obatalá, creador del género humano, «dueño de todas las cabezas», orisha de la paz y la justicia.
  • Yemayá, dueña del mar.
  • Oyá (Yansa, Yansán), orisha de los vientos y la centella.
  • Oshún, diosa de los ríos y de los manantiales.
  • Yewá, dueña del mundo de los muertos.
  • Oba, «la fidelidad conyugal», una de las esposas de Shangó.

Muchos de estos orisha poseen nombres particulares para designar algunos de sus «caminos» o avalares en «tierra Iyesá»: así, Shangó es conocido también como Aramufe,Alamí o Aladdó; Oshún es Dodowá u Ododowá; Yemayá, Kediké;Oyá, Naé. Estas tres últimas diosas son veneradas por los descendientes de africanos de los ingenios San Joaquín, Saca Piedra y Socorro, en una laguna sagrada en el sur de la provincia de Matanzas. También le rinden culto a Obatalá Eddégu, hijo de Olofi, «que hizo el género humano»;" a Ogún Ibokú Bokú y a Osaín Aggúenniyé, que «vino de tierra yésa y es el protector, el benefactor de todo el mundo.

Sin embargo, en el cabildo San Juan Bautista insisten en que Oshún, Ogún, Orula (San Francisco de Asís) y Oshosi (San Norberto) son orisha iyesa que pasaron a los panteones de las «tribus» vecinas en África. Aunque aseguran que Oshún y Ogún son sus «dioses nacionales», adoran también al enemigo legendario de este último: Shangó (Sango), «el aire de Dios, el trueno, la tempestad», llamándolo Aramufe. Lo veneran en el patio, ya que nunca puede estar junto a Ogún, pues armaría «guerra». Este nombre es también conocido en África, en Nigeria creen «que Oduduwá fue enviado por Ará-m-fé también llamado Ayálóòrum el Creador». Se menciona como uno de los dioses menores yoruba a Aramife, el fuego, y se afirma que otra «forma de culto al rayo es practicado en Ifé y Ondó. Allí se le llama al dios Oramfe. El culto de Sangó ha sido introducido y los dos cultos coexisten.

Instrumentación

La instrumentación de Iyesá consiste de dos a cuatro tambores: la caja (la más grande), el Segundo (Medium), Tercero (el más alto), y, a veces, la Bajo (bass). Ellos son cortas, cilíndricas, doble tambores encabezados con los jefes de la piel adjunto con un aro y atado con una cuerda alrededor de todo el tambor.

Música Cubana

La caja se juega con una combinación de la mano / stick while los otros tambores se tocan exclusivamente con palos. Acompañando el conjunto de tambor o cencerros que describen el ciclo de tiempo y de vez en cuando, un sonajero (Agbe), que hace hincapié a tiempos fuertes. Los tambores Iyesá son religiosos por lo tanto, los tambores y son consagrados y bendecidos, pero los bateristas no necesitan someterse a cualquier iniciación.

Aunque hay canciones Iyesá para otras deidades tales como Osain (el Dios de hierbas) y Orula (el propietario de la tabla de Ifá), todos ellos utilizan el mismo músico ambos son bastante sencillos, con la caja variaciones siendo el más challengi rítmicamente parte. Las campanas suelen entrar primero seguido por los tambores de apoyo y la chamusquina. Las otras subtribus yoruba son los ahori, los egba-awori, los ekiti, los eko, los iyébu, los yekri y los oyó . La primera forma es como aparece con más frecuencia en los cantos que he recogido en el cabildo matancero, y las otras dos, «como debe decirse el nombre» de este orisha; «así lo pronunciaban los yezá del ingenio La Rosa» . Es interesante este dato, ya que puede servir de pista en las investigaciones sobre la fundación de otros cabildos coloniales. Que sean babalawo y osainistas (olósain) sus fundadores y que emplearan el número simbólico del dios que sería patrón es un hecho singular que no hemos visto consignado en los estudios realizados sobre otros cabildos. Ilesha es la capital de la sección iyesha de los yoruba y significa la casa del orisha (ilé órisá -Ilesa), e "Ibokún es un lugar al este de Oshogbo Ibokún es un antiguo pueblo yoruba de donde la subtribu Iyesha pretende descender». Esto demuestra la asombrosa permanencia en Cuba de ciertas tradiciones yoruba entre los cultos populares cubanos denominados santería deben distinguirse la Regla de Osha, de antecedentes yoruba, con sus diversos ritos (oyó, el más extendido, iyesá y egbado) y la llamada Regla Arará, con dos grandes vertientes: dajomeñó (Dahomey) y magino (Mahy). El culto a Oshún es el más importante entre los iyesá de Nigeria.

Cada año se realizan ceremonias para renovar un pacto legendario entre la diosa, que se cree habita en el río Oshún, próximo al pueblo de Oshogbo, y esa subtribu yoruba . El origen iyesá de Oshún es sostenido también por los practicantes de los cultos afrobrasileños, quienes conservan igualmente tambores, cantos y danzas de esta procedencia similares a los de Cuba.

Fuentes

  • Disponible en: [[1]] Consultado 29 de enero de 2015.