La tromboangiítis

La tromboangiítis
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La tromboangiítis. Es la lesión por oclusión, en particular, de los vasos de los miembros.

Tromboangiítis obliterante

El cirujano norteamericano Buerger (1908) separó esta enfermedad como una forma nosológica independiente. A diferencia de la endoarteritis obliterante, en presencia de esta enfermedad en el proceso se incluye no sólo el sistema arterial, sino también el sistema venoso; además, la lesión de este ultimo se manifiesta por tromboflebitis migratoria de las venas profundas y superficiales de los miembros.

Etiología

Existen varios puntos de vista. Buerger, en su tiempo destacó la teoría inflamatoria de la enfermedad. El consideró que la causa del origen de la enfermedad es el trastorno del quimismo de la sangre y el metabolismo, lo cual en combinación con la inflamación de los troncos venosos y arteriales conduce a la trombosis intravascular.

Algunos autores relacionan el surgimiento de la tromboangiítis con la patología de la regulación nerviosa del tono vascular de las arterias. Bajo la acción de factores desfavorables (intoxicación crónica, tabaco, enfriamiento y stress emocional) surge el espasmo duradero estable de las arterias. Más tarde en las arterias se desarrollan cambios morfológicos.

La mejor argumentada es la teoría alérgica del surgimiento de la tromboangiítis elaborada por A. Abrikosov y sostenida por muchos investigadores contemporáneos. De tal manera, la tromboangiítis es polietiológica, como uno de los tipos de endoarteritis obliterante. Como regla, en su mecanismo de arranque entra la combinación de varios factores etiológicos.

Patogénesis

La patogénesis de la tromboangiítis tampoco está aclarada por completo. Por lo visto, bajo la acción de distintos factores etiológicos se conecta uno u otro mecanismo de la patogénesis. Así durante el proceso inflamatorio infeccioso o no específico se altera la integridad de las paredes de las arterias (externa, media e interna), lo que conduce a la formación de[trombos. El espasmo duradero de los vasos arteriales conduce al trastorno de los procesos tróficos en los mismos, puesto que el metabolismo en las paredes arteriales se empeora bruscamente debido a la compresión de los vasa vasorum. En su lugar eso favorece la alteración de la permeabilidad de las membranas u la diapédesis de sustancias proteicas de la sangre. Estas últimas, al ser sometidas a la desnaturalización, adquieren propiedades de alergenos, suprimen la actividad de los elementos celulares conjuntivos y, al provocar la sensibilización, a fin de cuentas, conducen a la vasculitis y trombosis alérgicas. Al trastorno de la actividad del sistema de coagulación de sangre conduce también el surgimiento de la trombosis arterial.

Cuadro anatomopatológico

El cuadro anatomopatológico de la tromboangiítis depende del estadio de la enfermedad, pero en lo primordial se reduce a la aparición de la necrosis fibinoide, la cual abarca todas las capas de la pared vascular. El cuadro morfológico de la lesión del lecho venoso se manifiesta en la llamada tromboflebitis migratoria.

Cuadro clínico

El cuadro clínico de la enfermedad, si están prevaleciendo los fenómenos del espasmo arterial, recuerda el cuadro clínico de la endoarteritis obliterante. Son característicos la claudicación intermitente, los dolores isquémicos en los músculos gastrocnemios, el enfriamiento de los pies y la cianosis de tegumentos cutáneos. En el estadio más tardío aparecen las úlceras tróficas en los dedos de los pies y luego se presenta la gangrena.

Para la tromboflebitis migratoria son característicos el inicio agudo, los dolores y el aumento de la temperatura corporal. Siguiendo el paso de la venas superficiales de los miembros inferiores, pueden palparse engrosamientos dolorosos a distintos niveles que al principio surgen en un miembro y luego en el otro. Llama la atención la hiperemia de la piel encima de las partes inflamadas. Muy raras veces, la enfermedad transcurre sin síntomas dolorosos, pasando a la forma crónica con remisiones y agudizaciones periódicas, lo que dificulta, como es natural, el diagnóstico.

Diagnóstico

Este se realiza a base de los síntomas característicos de la lesión de las arterias de los miembros que se combinan con la tromboflebitis migratoria. Para establecer el diagnóstico correcto se recurre a tales investigaciones funcionales como la reovassografía, termometría, estudio del flujo sanguíneo con ayuda de metodologías radioisotópicas y angiografía. Hay que diferenciar la enfermedad con la tromboflebitis, aterosclerosis obliterante, distintas enfermedades de los nervios periféricos, artrosis de curso débil, osteomielitis y deformación de los pies. La tromboangiítis, a diferencia de la aterosclerosis obliterante, afecta con mayor frecuencia a las personas de edad joven. Por lo común, en la anamnesis hay indicaciones de enfermedades infecciosas experimentadas. En la trombogangiítis, los trastornos tróficos en forma de úlceras y gangrena se observan con mayor frecuencia que en la aterosclerosis obliterante y las trombosis arteriales agudas, con meno frecuencia.

Tratamiento

El tratamiento de la tromboangiítis, al igual que o tras enfermedades obliterantes de las arterias de los miembros, exige un complejo de medidas conservadoras y mucha veces, quirúrgicas. El tratamiento conservador consiste en:

1) Eliminación de las causas que contribuyen al progreso de la enfermedad (régimen ambulatorio, prohibición del consumo de alcohol y tabaco y prevención del enfriamiento);

2) Disminución de la excitación del sistema nervioso central, eliminación del síndrome doloroso y liquidación del espasmo de las arterias;

3) Mejoramiento del trofismo de los tejidos en el miembro isquémico (oxigenación hiperbárica, vitaminas del grupo B, C, E y ácido nicotínico y medidas para normalizar el sistema de coagulación dela sangre: uso de heparina, anticoagulantes de acción indirecta y también dextranes de bajo peso molecular). El tratamiento de la tromboflebitis migratoria no se distingue en nada del tratamiento de la tromboflebitis aguda común.

El tratamiento quirúrgico

El tratamiento quirúrgico de la tromboangiítis, al igual que otras enfermedades obliterantes, se efectúa de acuerdo con indicaciones serias. Se realizan la simpatectomía cervical, torácica y lumbar por etapas. Las operaciones reconstructivas de las arterias en la tromboangiítis dan resultados mucho peores que en la aterosclerosis. De todas maneras, en presencia de amenaza del desarrollo de la gangrena y ausencia del efecto de la terapia conservadora, el intento de las operaciones reconstructivas en las arterias femorales y poplíteas está justificado por completo.

Fuente

  • B.V Petrovski. Enfermedades quirúrgicas Tomo II