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Memorial José Martí

Memorial José Martí
Información sobre la plantilla
Institución con sede en Bandera de Cuba Cuba
Memorial-jose-marti.jpg
Centro Histórico Cultural
Fundación:27 de enero de 1996
Tipo de unidad:Museo
País:Bandera de Cuba Cuba
Dirección:Plaza de la Revolución, La Habana
Sitio web
Memorial José Martí

Memorial José Martí. Uno de los sitios emblemáticos en cuanto a la recopilación de textos e historia personal de José Martí, situado en la base del monumento a Martí ubicado en la histórica Plaza de la Revolución José Martí. Considerado el lugar más alto de La Habana.

Al cerrar sus puertas al público como museo a inicios de la Revolución, la base del monumento fue utilizada para despedidas de duelos de personalidades y otras actividades. En 1995, con motivo del centenario de la caída en combate de José Martí, ocurrida el 19 de mayo de 1895, se retoma la idea de abrir el sitio como memorial y queda inaugurado el 27 de enero de 1996.

En forma de estrella, es un centro histórico-cultural de cinco salas, las dos primeras dedicadas a divulgar la vida y obra de José Martí. La tercera, expone imágenes y documentos relacionados con la construcción de la Plaza; la cuarta sala es el teatro y el quinto espacio sirve a exposiciones transitorias.

Historia

El Memorial José Martí de la Plaza de la Revolución es el mayor monumento dedicado al Héroe Nacional de Cuba, José Martí. Fue inaugurado por el presidente cubano Fidel Castro el 27 de enero de 1996, pero su génesis data del primer cuarto del Siglo XX cuando se trazó un plan de urbanización para la capital cubana que tendría como núcleo un centro cívico para cuyo enclavamiento se escogió la Loma de los Catalanes, ubicada entre las principales urbanizaciones de la época: El Vedado, El Cerro, Marianao y Centro Habana.

Antecedentes

El 9 de diciembre de 1933, el Gobierno Provisional, presidido por el Dr. Carlos Mendieta, dictó el decreto ley Nro 448 por el que se acordaba ¨erigir en la ciudad de La Habana un monumento escultórico y arquitectónico dedicado a la memoria de José Martí, en su doble carácter de Apóstol de la Independencia y de prócer insigne.¨ Para su ejecución se destinaba la cantidad de $ 500 000 y se creó una comisión destinada a escoger el lugar de emplazamiento, organizar el concurso y llevar a cabo la realización del monumento. El 25 de octubre de 1935 la Academia Nacional de Artes y Letras informó sobre las bases del concurso.

El 21 de mayo de 1937, el coronel Fulgencio Batista, jefe del Ejército Constitucional, expresó, en un discurso de despedida a los niños campesinos de las Escuelas Rurales Cívico Militares que habían visitado La Habana, su inconformidad con la insignificancia de la estatua que se erigía en el Parque Central en memoria de José Martí. El gobierno del presidente de la República, Federico Laredo Brú, inició entonces una propaganda nacional para erigir un monumento a Martí, y para que todos los empleados públicos y los miembros de las fuerzas armadas ofrecieran un día de sus haberes para la consecución de ese proyecto.

El 2 de junio de 1937 se creó, por decreto presidencial nro. 1631, una Comisión Nacional para el Monumento a Martí, que estuvo presidida por el general Rafael Montalvo, secretario de Defensa.

Emplazamiento

En 1937 comenzaron a surgir discrepancias sobre el lugar donde debía erigirse el monumento a José Martí. El coronel Fulgencio Batista había planteado que se realizara en la plazoleta existente en la intersección de las calles G y Malecón, en el Vedado. El decreto nro. 1631 indicaba levantar en el Parque Central de La Habana, donde se encontraba desde 1905 el primer monumento erigido en Cuba a la figura de José Martí, o ¨en otro lugar céntrico apropiado¨, el gran monumento nacional. El arquitecto Pedro Martínez Inclán propugnaba que se hicise el monumento en la Plaza de la Fraternidad, al costado derecho del Capitolio. Emilio Roig defendería con insistencia el emplazamiento en la Meseta de los Catalanes, en el Ensanche de La Habana, lugar que el arquitecto francés Jean-Claude Nicolas Forestier había señalado en 1926, durante su visita a La Habana invitado por el entonces ministro de Obras Públicas Dr. Carlos Miguel de Céspedes, como el ideal para convertirse en el centro cívico de La Habana. El Historiador de la Ciudad de La Habana insistiría también en que se erigiera un monumento de tipo memorial.

El 1ro de julio de 1937 la Comisión decidió elegir en principio la Meseta de los Catalanes como lugar de emplazamiento porque ¨es dicho lugar el que mejores condiciones de perspectiva reúne, y el que habrá de constituir, según los proyectos del ingeniero Forestier, aprobados por el gobierno cubano, el punto central de la gran Plaza Cívica, centro a su vez de la ciudad de La Habana.

Proyectos de construcción

Las bases del Concurso Interamericano del Monumento a Martí se publicaron en la prensa diaria y en una memoria que editó la Comisión en varios idiomas.

El primer concurso de proyectos, además de un concurso de biografías de José Martí, se celebró en 1938 con los siguientes resultados: se declaró desierto el primer lugar, se otorgaron tres premios a Enrique L. Varela, Raúl Otero y Juan Labatut; Luis Echevarría, Esteban Betancourt y Manuel Álvarez; Nicholas D. Vassilieve y Alexander Sambugnac, además de otros siete premios, el primero de los cuales le fue entregado al proyecto de Eugenio Batista, Aquiles Maza, Raúl Macías y Juan José Sicre.

Al no poder ser escogida la obra a erigir, el 26 de abril de 1939 se convocó a un nuevo concurso, esta vez de ideas, no de proyectos, en el que se presentaron 76 concursantes, artistas y escritores, pero tampoco fue adjudicado premio alguno.

En un tercer concurso de proyectos arquitectónicos y escultóricos acordes con los proyectos de ideas formuladas en el anterior, se seleccionaron, como idea de biblioteca, el de Govantes y Cabarrocas; como idea de templo, el de Maza y Sicre; como idea de monumento vertical, el de Varela, Otero, Tapia, Morales, Labatut y Sambugnac, y el de la señorita Guillén; como trabajo escultórico, el de Betancourt.

En el cuarto y definitivo concurso solo podían participar los proyectos anteriormente seleccionados. El 7 de octubre de 1943, la Comisión emitió el siguiente veredicto:

El diseño del arquitecto Aquiles Maza y el escultor Juan José Sicre titulado Templo Martiano o Templo de las Américas obtuvo 11 votos, tres de los cuales con cambio de la escultura, y dos con la escultura de Betancourt. Contemplaba crear en el interior del obelisco una biblioteca museo donde conservar el ideario del héroe nacional cubano.

El segundo premio fue adjudicado a los arquitectos Govantes y Cabarrocas, con cinco votos, quienes presentaron el proyecto de una biblioteca monumental como homenaje a Martí que fue edificada primero y hoy se alza en uno de los costados de la Plaza de la Revolución José Martí con el nombre de Biblioteca Nacional José Martí.

El tercer premio, con tres votos, lo obtuvo Enrique Luis Varela al frente de un equipo de arquitectos (Labatut, Otero, Sambugnac, Morales y Tapia) y contemplaba un obelisco con planta en forma de estrella de cinco vértices como símbolo de libertad e independencia.

La escultura de Betancourt cuatro votos.

A propuesta del Dr. Sosa de Quesada y de Emilio Roig se acordó seleccionar el proyecto de Maza y Sicre y que cualquier modificación propuesta por la Comisión se hablara con dichos artistas.

Recaudación por cuestación pública

Según el Historiador de la Ciudad de La Habana Emilio Roig de Leuchsenring, quien había permanecido como miembro de la Comisión Pro Monumento a Martí desde que esta fuera reorganizada en 1941, el dinero recaudado de las aportaciones hechas por empleados públicos, instituciones privadas y otras personas, ascendió a la cantidad de $ 132,630.08. Deja constancia, además, de que ¨los señores congresistas no aportaron cantidad alguna, y de los ingenios de la República únicamente contribuyeron cinco…¨

El dinero fue depositado en la Caja Postal de Ahorros, y en 1952 ascendía a 136,795.75. Según el mismo testimonio, la Comisión tenía destinado el dinero recaudado a únicamente los gastos relacionados con lo que fuera ¨intrínsecamente correspondiente al monumento¨, por lo que los gastos adicionales del concurso, edición de libros, premios y propaganda provinieron del aporte hecho por el Gobierno ($ 83,333.32) y de los intereses pagados por la Caja Postal.

Construcción

Durante el primer periodo presidencial de Batista (1940-1944) y el posterior de Grau San Martín (1944-1948), no se ejecutó acción alguna con vistas a la construcción del monumento a José Martí. Incluso, se pretendió construir en los terrenos de la futura plaza cívica, el Hospital Nacional y cambiar lo anteriormente proyectado. Durante el gobierno de Prío Socarrás, se reorganizó, el 26 de mayo de 1949, la Comisión Central Pro Monumento a Martí. Se llegó a proponer nuevos concursos y la proyección de una nueva plaza. Inclusive, el archivo de la Comisión se dio por perdido.

Después de que Fulgencio Batista tomara por la fuerza el poder el 10 de marzo de 1952, decide decretar la construcción del monumento como vía para limpiar su imagen empañada por la violencia. Para ello firma un decreto que imponía la recaudación de un día de haber por cada trabajador, además de elevar los impuestos y emplear otros métodos de obtener dinero para financiar la construcción.

La corrupción imperante en ese gobierno generó varios escándalos en torno al proyecto constructivo, partiendo de la adjudicación al ganador del tercer premio, el arquitecto Enrique Luis Varela, para favorecerlo por encontrarse en ese momento al frente de la Secretaría de Obras Públicas y como coordinador de la Plaza Cívica José Martí o Plaza de la República. Además, la prensa de la época refleja los abusos cometidos contra los habitantes de los barrios marginales que ocupaban el área escogida para el centro cívico.

Según los textos publicados por Emilio Roig, ante la proximidad de la conmemoración del centenario del nacimiento de José Martí, el Ministerio de Obras Públicas había comenzado a realizar las acciones destinadas a la expropiación de terrenos, ampliación de la plaza y reubicación de las edificaciones que se iban a construir. Cuenta además que el propio ministro arquitecto Enrique Luis Varela, expresó que se había llegado a un acuerdo por el cual los tres proyectos ganadores de la cuarta etapa del concurso internacional del monumento a Martí tendrían su espacio en la Plaza: el de Sicre y Maza, para Martí; el suyo propio junto con Otero, Labatut y Sambugnac, aplicado a Carlos Manuel de Céspedes, y el proyecto tipo Biblioteca Nacional de Govantes y Cabarrocas, cuya construcción había sido encomendada por su Junta de Patronos a los autores.

La maqueta de la Plaza Cívica, con las modificaciones acordada entre los autores y Varela, fue presentada el 15 de agosto de 1952 por Varela al presidente Fulgencio Batista y su gabinete. Según las informaciones publicadas de ese acto por la prensa habanera, el área destinada a la Plaza Cívica aumentaba de 580,000 m2, que habían sido dispuestos por el gobierno anterior, a 1.300,000 m2. Sin embargo, el arquitecto Aquiles Maza y el escultor Juan José Sicre recibieron una comunicación firmada el 15 de octubre por Andrés Rivero Agüero, presidente del Comité Ejecutivo de la Comisión Organizadora de los Actos y Ediciones del Centenario y del Monumento a José Martí, en la que se les informaba que ¨en vista de la notable reducción ordenada por el gobierno anterior en el área de los terrenos donde habrá de levantarse la Plaza de la República y el Monumento a Martí¨, se había decidido favorecer la composición vertical que ocuparía menos volumen y área y sería visible desde cualquier punto de la ciudad y que, además, el autor de ese proyecto vertical, ganador del tercer premio del concurso, Varela, había, no obstante, defendido, ¨por la más elemental ética profesional y espíritu de compañerismo¨, el proyecto inicial de Sicre y Maza. ¨El resultado final de este concurso, declaró Emilio Roig de Leuchsenring, no pudo ser más insólito: el monumento ejecutado fue el que obtuvo el último lugar, y el escultor triunfante, Sr. Juan José Sicre, se prestó a realizar una estatua de Martí adaptable a este proyecto.¨

Fue precisamente el joven abogado Fidel Castro quien asumió, en 1951, la defensa de los pobladores del barrio marginal "La Pelusa", amenazados de expropiación de sus viviendas para favorecer el robo de los fondos destinados a la obra del complejo monumentario.

Al fin la construcción se inició en 1953 y a finales de 1958 se habían erigido el obelisco y la estatua de Martí pero faltaban las áreas circundantes y la tribuna. No fue hasta 1961 que quedó totalmente construida.

Preside el complejo la estatua del Apóstol en posición sedente rodeado por seis columnas luminarias con grabados a bajo relieve de escenas cívicas. Éstas representan las seis provincias en que se dividía el territorio nacional en aquella época. La torre de mármol mide 109 metros de altura.

El memorial fue la primera sede del Museo de la Revolución y hoy sus salones sirven de salas expositivas y para la celebración de actos, además de constituir uno de los principales atractivos turísticos de la capital cubana.

Descripción

Exteriores

Desde el sitio más elevado del obelisco se aprecia en toda su magnitud la capital de Cuba, Ciudad de La Habana, y en el piso, a través de los puntos cardinales, el visitante puede conocer datos curiosos como que, en ese momento ,se encuentra , al Norte, a 110 022 km de Jerusalén, al Sur, a 4 655 km de La Paz, Bolivia, al Este, a 7 454 km de Madrid, España y al Oeste a 1 782 km de Ciudad México.

Rodeado por instituciones culturales como La Biblioteca Nacional José Martí, el Teatro Nacional y al fondo La Plaza de La Bandera, el Memorial a José Martí, con su nivel por encima del mar, es una forma de revitalizar su ideario cuando sentenció:

"Es necesario elevarse como los montes para ser visto desde lejos"

Otras construcciones adyacentes a la plaza son: el actual Ministerio del Interior, que antes sería el Tribunal de Cuentas, el Ministerio de la Informática y las Comunicaciones, del cual solo se ve un costado.

De frente a la entrada, escoltado por un paisaje cubano, la bandera de Céspedes y la enseña nacional, el busto de José Martí, obra de la escultora Gilma Madera Valiente.

Interior

Se expone en su interior un artículo único, se trata de un mural de cerámica veneciana de la autoría del artista cubano de la plástica Enrique Carabia. En el objeto prevalece el color verde, presenta 89 textos martianos en letras laminadas en oro de 10 quilates.

Hay cuatro salas de exposiciones y una de actos con capacidad para cien personas. Los programas del lugar comprenden conferencias, presentaciones de libros y conciertos con orquestas de pequeño formato.

Un personal especializado recibe a los visitantes al Memorial, que atesora objetos del además, conocido como el Apóstol de Cuba. Las edificaciones cercanas, muestran las emblemáticas figuras al relieve de los comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara.

Muestras interiores

Dibujos, grabados, iconografía, ediciones de sus libros y objetos relacionados con la vida de Martí se exponen en el espacio, entre ellos los títulos de Licenciado en Filosofía y Letras y Derecho expedidos por la Universidad española de Zaragoza, un Quetzal disecado obsequiado al cubano por el presidente de Guatemala, Justo Rufino Barrios y la primera carta escrita por el patriota a su madre Leonor Pérez, cuando tenía apenas nueve años.

También, la nota que dejó al generalísimo Máximo Gómez horas antes de su caída en combate en Dos Ríos.

Hay una sala dedicada a los niños para cultivarse con el magisterio de quien tanto les amó.

Momentos cumbres del proceso revolucionario cubano se recogen gráficamente en el lugar, mostrándose fotos de la multitudinaria concentración del pueblo en la Plaza de la Revolución, el 2 de septiembre de 1960 como respaldo a la Primera Declaración de La Habana.

En la sala de actos, se reúne la intelectualidad cubana para premiar anualmente a ganadores de concursos literarios, son condecoradas figuras relevantes en las artes y demás esferas socioculturales, o se disfruta de un concierto a cargo de pianistas como el mundialmente conocido Frank Fernández.

Fuentes

  • Veinte años de actividades del Historiador de la Ciudad de La Habana Emilio Roig de Leuchsenring Vol IV. Municipio de La Habana. Oficina del Historiador de la Ciudad. 1955.